domingo, 22 de enero de 2023

EN LOS AÑOS DEL HAMBRE NEGRA

A  loba

Bento da Cruz

Editorial Noticias, Lisboa, 1999, 238 páginas

(Libros de siempre)

 

    

 

 

   El lector tiene que avanzar más allá de las treinta primeras páginas para hallar la primera huella de la loba, la primera referencia de su existencia en esta novela. Rufina, una joven adolescente del Barroso portugués que, después de la trastada que le había hecho el Birtolo, empieza a darse cuenta de que le gustaba perdidamente la fornicación, para no vivir con la angustia de que cualquier día le faltaba la menstruación. Aconsejada por Liberata de la Casa Queimada -una que hacía de pedir para la casa quemada su profesión-, se pone a servir en la casa de los Pereiras, una vivienda tan miserable que no desentonaba de las otras de Gostofrío. Viven allí tres hombres, tres hermanos, brutos, idiotas o taradados, junto con una sobrina de ocho años a la que uno de los tíos, Zeferino, violaba desde los seis, sin ningún remordimiento. Encerrada en un cuarto de la casa se halla la loba que, al percibir la presencia de la niña, grita con aullidos de lobo caído en la trampa. Es Rute, madre de la niña y hermana de los Pereiras.

   De esta forma da comienzo Bento da Cruz a una narración aterradora, ambientada en una aldea del Barroso, a finales de la década de los cuarenta. Son años de hambre negra, de caldo de berzas y patatas escurridas a la mañana y a la noche; de hombres y mujeres comidos por los piojos de color blanco rabioso, de chozas con colmo. Se puede decir que este mundo rural del Barroso portugués que tan bien describe Bento da Cruz, al igual que el de tantas aldeas gallegas de hace cincuenta o sesenta años, era muy semejante a las formas de vida de hacía cuatro siglos. Desde la lejanía de los tiempos en Gostofrío, se venía a este mundo y se partía de él de la misma forma.

   La trama ficcional intenta revelarnos la experiencia pavorosa que se vive en el seno de una de estas familias, sumida en la más negra brutalidad y en el primitivismo más sobrecogedor. Los Pereiras viven  como cerdos material y moralmente, y creen mantener un secreto que todo Gostofrío conoce. Mas en este espacio tan ruin y primitivo, junto con los sentimientos más oscuros, brotan también, como no podía ser de otra forma, conductas nobles y generosas, personalizadas en las protagonistas femeninas del relato.

   Hace más de cuarenta años el periodista luso Guedes de Amorín predecía que Bento da Cruz sería considerado algún día como uno de los escritores más importantes de su generación. La predicción se cumplió ciertamente porque en la actualidad el escritor nacido en Peireces en 1925, está considerado como uno de los grandes clásicos portugueses modernos. Y su novela A loba basta para confirmarlo. Una literatura ruralista, ásperamente ruralista, derivada de una experiencia directa, de haber vivido y observado en las aldeas del Barroso la compleja madeja de las relaciones humanas y las relaciones del hombre con el medio, que se expresan a través del trabajo, del amor, de la ternura o de las pasiones más primitivas e inconfesables.

    

                                        

                                         Bento da Cruz

 

   Y todo esto en un ambiente de extrema dureza e incultura. Pero así como en otras obras -Contos de Gostofrío es un buen ejemplo- evita el autor emitir juicios morales, en la fabulación de A loba Bento da Cruz no elude el compromiso y enjuicia sin paliativos los comportamientos humanos.

   La novela, en su arquitectura interna se desarrolla a través de una estructura tradicional; y tras el clímax se sucede un lento y prolongado desenlace que deja la trama sin cerrarse. Un ritmo acelerado, con múltiples diálogos, una actitud realista que copia fielmente la realidad, que no es ciertamente de rosas, pero que no priva al autor de perderse en la suavidad de un cierto colorido idílico y bucólico, que aparece como contrapunto en el que sueñan los personajes más avasallados de esta historia. Pero nunca como actitud alienadora, ya que de la poesía de este libro se puede afirmar el mismo juicio que merecieron otras obras del autor: es materia y nace de la materia.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

jueves, 19 de enero de 2023

LA TRAMA DE LA CORRUPCCIÓN

Un hombre del pueblo

Chinua Achebe

Traducción de Maya García de Vinuesa y Te Ochiaga

Editorial Debolsillo, 2010, 208 páginas.

 

     

 

   A pesar de su publicación hace más de 12 años, la trama de Un hombre del pueblo de Chinua Achebe no ha perdido actualidad porque incide en la corrupción prácticamente consustancial con la mayoría de los países. Su autor es el escritor nigeriano Albert Chinualumogon Acheve (Ogidi, Nigeria, 1930 – Boston, EE.UU 2013). Es sin duda uno de los escritores africanos más representativos del pasado siglo, ya que en su figura se amalgaman las dos culturas en las que se formó. Escritor de poesía y de narrativa, su obra describe la penetración de la cultura occidental en el mundo tradicional africano. Así como los conflictos de la sociedad postcolonial.

   Eso precisamente es los que pretender ser esta su cuarta novela: una historia representativa de las luchas surgidas en los países africanos después de su descolonización. Por eso mismo Chinua Achebe no sitúa el escenario de su novela en su Nigeria natal, sino en un imaginario país africano sin nombre.

   La idea central de la novela de Achebe es la corrupción y la carencia de moralidad. El narrador  Odili es un maestro de provincias al que convidan a pasar unos días con el nuevo ministro de cultura, el jefe Nanga, cn la promesa de cnseguirle una beca.

    

                                         

                                         Chinua Achebe

 

    Entre los dos surge una relación ambivalente de atracción y de repulsa  que se rompe debido a un asunto de mujeres. Pero Odili experimentará en sus propias carnes las facilidades con las que se sometió a las tentaciones de los aparatos del poder que tanto había criticado con anterioridad.

   Chinua Achebe nos ofrece un relato muy bien delineado de los años que siguieron a la descolonización: desgobierno, corrupción, clientelismo en una sociedad adormecida incapaz de reaccionar con contra el hábito de robar de los gobernantes. La prosa precisa de Achebe muestra además una especial sensibilidad con el fenómenos del plurilingüismo, ya que el escritor introduce en el inglés de la novela pasajes en pidgin, una lengua de uso popular, que exigió un notable y plausible esfuerzo por parte de la traductora. La novela fue re-lanzada en la reconocida Serie de Escritores Africanos Henenmann.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

jueves, 12 de enero de 2023

RUPTURA FAMILIAR EN UNA DICTADURA

Los que se van y los que se quedan

Parinoush Saniee

Traducción del francés por Mª Dolores Torres París

Alianza Editorial, Madrid, 2022, 235 páginas.

 

   

 

   Parinoush Saniee (Teherán, 1949), es una escritora iraní, prohibidas sus obras en su país, pero traducida a múltiples lenguas de todo el mundo, si bien poco conocida entre los lectores españoles. Es  socióloga y psicóloga, y lleva en su rostro y en sus manos las huellas de su vida en un país corrupto –-llegó a trabajar en los gobiernos de Sha- y en el régimen actual es víctima de la opresión hacia las mujeres. Actualmente vive en Estados Unidos. La novela que comento, no ha podido ser publicada en su país, pero hoy, tras el asesinato de Masha Amini, es más actual que nunca.

   El núcleo temático central de Los que se van y los que se quedan tiene lugar a menudo en su país de origen: la división entre los que huyeron o se exiliaron y los que no, los que quedaron en Irán.

   El libro, aunque es ficción, está basado en la realidad social, en las numerosas familias cuyos miembros se han dividido, tomando unos, con no pocos riesgos, el camino del exilio y permaneciendo otros en su tierra natal. Narrada en tercera persona, recogiendo las palabras de todos los miembros de la familia, especialmente de Dokhi, la madre y abuela. Todos los miembros del clan familiar se reúnen en una casa de Turquía, con la intención de pasar unos días de vacaciones. Dokhi, la matriarca, lleva muchos años sin ver a algunos de sus hijos, y entre ellos, debido al distanciamiento, ha surgido un casi inevitable alejamiento, porque los que han conseguido salir de Irán extrañan su tierra, y los que siguen viviendo en el país de origen sienten envidia  por las comodidades y el progreso de los que moran en otros países.

   Una gran división pues en la familia, provocada por la política del régimen represor iraní. Sin desvelar el desenlace, sí que puedo revelar que en la parte final de la novela la matriarca empuja  a sus hijos a que resuelvan sus rencillas a través del diálogo. Y efectivamente se evapora la tensión.

   El libro de Parinoush Saniee no refleja solamente una experiencia personal a través de la vía ficcional. Da testimonio de una realidad social que afecta a miles de familias que han quedado rotas debido a circunstancias similares.

     

                                   

                                       Parinoush Saniee

 

   La obra no es actual; está escrita hace dieciséis años cuando las posibilidades de comunicación no eran las de ahora. A pesar de las cortapisas que sigue poniendo el régimen, los medios actuales de comunicación facilitan el contacto entre los miembros de una familia, entre los exiliados y los que han permanecido en su tierra. Al menos en teoría.

   Pero el libro se presta a una reflexión más amplia y profunda: los impedimentos, las normas de una moral que ni siquiera se ajusta al mandato de Mahoma, ni  a las normas culturales iraníes, las imposiciones de los ayatolas y en general de todos los regímenes  dictatoriales, están obligando a sus ciudadanos a poner en riesgo sus vidas para poder disfrutar de un minúsculo trozo de libertad. Lo hemos vivido con todos los regímenes dictatoriales basados en la violencia estructural.

Francisco Martínez Bouzas

 

martes, 3 de enero de 2023

"NOCHES DE LUNA ROTA": NOVELA ANCLADA EN LA VIOLENCIA DEL PASADO

Noches de luna rota

Fulgencio Argüelles

Acantilado, Barcelona, 2022, 222 páginas

 

   

     Precedida de una cita de Los hermanos Karamázov  de Fedor Dostoievski, en la que se nos sumerge en los dolores y en los abismos, Fulgencio Argüelles (Aller, Asturias, 1955) nos acerca a una historia en la que laten, por una parte las represiones derivadas de la revolución obrera de 1934, de la Guerra Civil, la barbarie de la Dictadura franquista, y ciertos atisbos de esperanza, derivada de la boda de dos jóvenes. Una novela pues en cuya trama los personajes aspiran a sobreponerse al fracaso poco menos que secular. El escenario temporal es la posguerra en Peñaforte, una pequeña aldea minera.

   La novela se inicia con un diálogo entre dos prometidos: Jovita y Arbicio. Se van a casar pero la novia no llevará vestido blanco porque el luto y la maldición forman parte de la familia, y además se consideran pobres, y con el trabajo de la mina como un gran hándicap por parte de la familia. Adamas el linaje del novio está atado a la culpa de un parricidio. Y la de Jovita se halla señalada por la fuga del padre que se echó al monte, ya que le había metido un tiro a un guardia.

 Y por el medio, en los antecedentes de la familia hay una noche negra  y los familiares son así mismo un viento negro. Los historiales familiares -el hecho sobre todo de tener un abuelo criminal- y las rencillas impedirán que Jovita y Arbicio se casen como lo hace la gente normal. Entre las circunstancias que dificultan la relación figuran los antecedentes de la Guerra: “Y ya sabes cómo las gastan los que ganaron la guerra”, comenta uno de los personajes. El paso de los años no impide que sigan humillando a los vencidos. Y a punto de casarse, piensa Arbicio, eso es como si se abriera un montón de baúles que andaban por el desván guardando los secretos. Pero el padre de Jovita, huido el monte ya ha decidido bajar a la boda de su hija, por muchos peligros a los que se pueda exponer.

   El hilo conductor de la novela son las conversaciones y reflexiones orales. Los huidos en el monte sueñan con bajar al pueblo y ver a su gente. Los que permanecen en el pueblo sienten el temor de que los maquis bajen  a la boda y se organice una redada.

   Noches de luna rota es una historia anclada en la violencia, en crímenes del pasado que siguen estando latentes, localizada en un pueblo en el que siempre se respiró resignación ante la tragedia. Las venganzas de la Guerra y los crímenes entre familias sobre todo. Una novela que directa o indirectamente está preñada pues de violencia y de fanatismo.

    

                                        

                                     Fulgencio Argüelles

 

  Son los diálogos de los múltiples protagonistas los que hacen avanzar la trama. Con un alejamiento por parte del autor del maniqueísmo. En Peñaforte no hay malos absolutamente malos. Uno de los méritos de Fulgencio Argüelles es el de transmitirnos la postura del falangista del pueblo que no delata a los fugados, sino que los avisa de las rondas de los guardias. Así mismo, algo que también es preciso destacar en la conducta del cura del pueblo es su tolerancia y su oposición a la soberbia vengativa de los triunfadores de la guerra.

    Mas, en esta novela en la que todos están atados a fracasos y a traiciones y muertes, al final hay una luz de esperanza: los protagonistas más importantes deciden buscar una orilla diferente, una orilla donde la arena no les trague la vida.

   El autor se ha arriesgado con una arquitectura compositiva compleja. Muchos personajes que hacen avanzar la historia, si bien con demasiada lentitud, a través de sus charlas y conversaciones de seres aturdidos por la tragedia, y el convencimiento de que esa otra orilla está más allá de los Pirineos.

 

Francisco Martínez Bouzas