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domingo, 10 de enero de 2021

"EL COLIBRÍ": NOVELA SOBRE LA VIDA EN SU ENTERZA

El colibrí

Sandro Veronesi

Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona

Editorial Anagrama, Barcelona, 2020, 314 páginas.

 

    

 

   “Mi voz como escritor, confiesa Sandro Veronesi, cree que el amor es una patología que puede hacer mucho daño”. Y muchas mujeres y hombres, sin duda lo podrán confirmar. El autor, Sandro Veronesi (Florencia, 1959) es uno de los más destacados novelistas de su generación; y practica además el ensayo y el periodismo. Il colibrí le valió hacerse con el más importante premio literario italiano, el Premio Strega, y fue declarado además como el mejor libro del año según el periódico Corriere de la Sera. Un éxito que el autor cree que se debe a que sus lectores, igual que él mismo, siguen creyendo en la vida sin reservas. Y al hecho de que las familias infelices son siempre las más interesantes. Porque en esta novela, Sandro Veronesi incide en los amores no clausurados definitivamente, basándose en aquel dicho: “lo que pudo haber sido y no fue.”

   El colibrí es una excelente novela sobre el amor, la separación y la positividad. Y encaja en la situación actual en la que la institución familiar ha dejado de ser lo que era, y en la que los esquemas clásicos han quedado obsoletos. Y en este contexto, El colibrí narra con intensidad dramática los estragos que puede originar el amor, lo que pudo ser y no fue.

   El título de El colibrí hace referencia a Marco Carrera y a la familia de aves apodiformes. Los colibrís, en efecto son unos minúsculos pájaros que tienen la capacidad de permanecer casi inmóviles en el aire, gracias al rapidísimo batir de sus alas. A Marco Carrera le llaman  colibrí  debido a una carencia de hormonas del crecimiento que le había mantenido muy pequeño, aunque bello y agraciado. Pero con el paso del tiempo, sigue manteniendo ese heterónimo, debido a su habilidad para mantenerse inmóvil donde se encuentre, a pesar de las adversidades. En el personaje da la impresión de sentirse el girar de las alas y la proeza del vuelo a lo largo de todo el libro.

   El inicio de la novela es sorpresivo y acontece en el barrio de Trieste, en Roma. Y es fatal para la vida del protagonista, el doctor Marco Carrera que ejerce como oculista. Un día le visita Daniel Carradori, el psicoanalista de su mujer, para revelarle que ella conoce un secreto: la relación amorosa que su esposo mantiene con Luisa Lattes, una relación epistolar que tiene lugar desde hace años, y no pasa de ser un amor platónico. El psicoanalista le  confirma además que nacerá otro hijo dentro de poco, pero él no es el progenitor.

   Marco había disfrutado de una infancia feliz. No había captado las desavenencias que había entre sus padres, que no tenían casi nada en común y sobre todo no se amaban, y la madre engañaba frecuentemente al padre. Era una de sus ocupaciones. Marco pasa  su niñez sin darse cuenta de nada y por eso su infancia fue feliz. Ahora la vida de Marco Carrera se halla limitada por su amor imposible a Luisa Lattes; y por los problemas familiares, debido a las furiosas relaciones de su esposa, y la ambivalencia hacia su hermano Giacomo, con el que terminará rompiendo.

   Una ruptura traumática como la que marcará el destino de su hermana Irene con el amigo de juergas Duccio Chilleri. Una vida, la de Marco Carrera, en definitiva carente de de alegrías y de motivaciones, en la que nos zambulle Sandro Veronesi.

   Cada una de las páginas del libro, incluidas las más serenas que narran la juventud de Marco, rebosa nostalgia, y certifica que las cosas frecuentemente funcionan de una manera distinta de cómo sería lo deseable.

   En medio de la tempestad, el único punto firme que halla Marco son las cartas con Luisa, la energía de esta mujer. Únicamente al final de la novela, Veronesi nos concede un cierto alivio a esta sensación de sin sentido en el que se halla el protagonista, porque es capaz de hacer su propia catarsis. Desaparece entonces el tono sombrío, e incluso en el desenlace escalofriante, el autor le concede un sentido a la vida de Marco Carrera.

    

                             

                                          Sandro Veronesi

     La novela se compone de cerca de 50 capítulos, dispuestos en un orden aparentemente caótico, pero que son capaces de reconstruir en su fragmentariedad y frecuencias analepsis y prolepsis, formas de escritura diversas (relatos narrativos, cartas, correos electrónicos, mensajes por Whatsapp. diálogos…) la historia de una vida.

   Amalgama de dolores y vitalidad pero el sufrimiento parece hallar un cierto consuelo en la etapa final. Novela que se nutre de un fuerte componente sentimental, que va directamente a nuestras más íntimas entrañas, y quizás por eso llega a envolvernos. Un estallido de prosa viva. En resumen, una novela que habla de la vida, de su discurrir desordenado y que se expone a cualquier interpretación porque el autor se limita a contar en toda su entereza la vida de un hombre cualquiera, eso sí, que mantiene la esperanza.

 Francisco Martínez Bouzas

 

martes, 2 de septiembre de 2014

"PROFECÍA": LA DRAMÁTICA BELLEZA DE UN RELATO PERFECTO



Profecía
Sandro Veronesi
Traducción de Xavier González Rovira
Editorial Anagrama, Barcelona, 2014, 72 páginas.

   En una selección aprobada por el autor, Anagrama publica tres textos de Baci Scagliati Altrove del escritor Sandro Veronesi (Florencia, 1959), uno de los grandes narradores italianos de nuestros días. La edición original (Roma, 2011) contiene catorce cuentos en los que está presente la vida, la muerte y sus rostros dramáticos y misteriosos, reflejados por la pluma magistral y siempre lúcida de Sandro Veronesi. En la edición española, rotulada con el título del primer texto de la italiana, el lector se encuentra con tres de los textos más significativos de Veronesi, comprimidos en muy pocas páginas y que tematizan las relaciones entre padres e hijos en ese trance en el que damos el salto de la adolescencia inocente o inconsciente a la madurez adulta, en la que ya somos capaces de percibir el mal, aunque sea en forma de resentimientos, de dolor o de anuncio sibilino y profético de la propia muerte que se incrusta en nuestra alma a partir del fallecimiento del progenitor.
   “Profecía”, el primero de los relatos y el más extenso, es una verdadera gesta literaria, una historia magistral que nos hace estremecer porque nos pone delante de los ojos asuntos con circunstancias terribles en el entorno de las relaciones humanas más próximas, como lo son las paterno-filiales. Sandro Veronesi, en un monólogo emitido, aunque sea de forma ficcional, por el propio autor (“Yo sé quién eres, Alessandro Veronesi…) presenta la historia de un hijo que acompaña la agonía y la muerte de su progenitor. Una de las historias más antiguas del mundo: el hijo que entierra al propio padre. Sin la más mínima reticencia y vibrando con la trágica profundidad del tema, el narrador que habla de una forma trepidante, caótica, pero poética, sin apenas utilizar puntos y apartes, describe la agonía y la muerte del padre del escritor al que se dirige. El protagonista se esfuerza por proporcionar al padre las mismas atenciones y terapias que prestó a su madre; intenta así mismo recuperar lo más sustancial e importante de las vivencias familiares, reviviendo en la agonía paterna episodios traumáticos de su infancia. Y con una lucidez desazonante, expone sin tapujos lo indecible: que la eutanasia ya existe, es una práctica terapéutica, si bien camuflada por eufemismos (“protocolo nivel A, protocolo nivel B”), que el instinto de matar al padre es tan antiguo como el mundo.
   Un monólogo sorprendente y perturbador que se aproxima al tema de la enfermedad y de la muerte como acontecimientos universales, pero expresado con una voz insólita, evocativa, seca, concentrada únicamente sobre la angustia del sujeto, sin la más mínima concesión al entorno, que convierte a “Profecía”, a pesar de su brevedad, en un relato perfecto, hermoso, una pequeña y extraña joya literaria en el maremágnum de un universo editorial dominado por la falta de sustancia literaria de tantos best sellers.
   Las relaciones padre-hijo aparecen igualmente en los otros dos relatos de la edición española, escritos con prosa igualmente cortante como el filo de un cuchillo que nos hiere en lo más profundo. Aunque, en comparación con “Profecía” poseen menos entidad literaria. En “Muerte por algo”, Ropiten, un joven adolescente que desde los seis años acompaña a su padre en sus partidos de billar en un club, lleva el conteo de los puntos sin equivocarse nunca. Muerto  de un infarto el progenitor, un día se le ocurre hacer trampas y más tarde dejar de hacerlas, provocando un caos entre los jugadores. Entonces pudo decir que su padre había muerto por algo.
   Victorias y derrotas entre padres e hijos es el hilo conductor del relato “Lo que ha sido será”. La batalla entre un padre dominante, siempre con cara de verdugo, y su hijo empeñado en hundirse voluntariamente en su destino, y así vengarse de la figura paterna, empecinada en buscarle un amigo del alma para compararlos y así humillar al hijo. Respuesta simbólica la del hijo -que incluso suspende voluntariamente los exámenes escolares- , aunque el futuro dejará sorpresas impensadas, tragedias pequeñas o mayúsculas para unos seres que deambulan en la vida familiar como en una guerra.
   Sandro Veronesi sabe plasmar en sus relatos, con enorme sabiduría narrativa, acontecimientos vitales que estremecen -la muerte, incrustada en el misterio de la vida-; otros de menor calado, referidos siempre a la relación padre-hijos, mas llenos igualmente de paradojas, sorpresas, contradicciones, que son y seguirán siendo siempre la esencia de nuestra existencia. Así pues, una pequeña gran obra literaria, llena de magia y sobre todo de profundidad.

Francisco Martínez Bouzas


Sandro Veronesi

Fragmentos

“Yo sé quién eres, Alessandro Veronesi, conozco tu intuición, y te digo que te las ingeniarás y te las apañarás para que tu padre no muera en una cama de hospital sino, según su voluntad, en la suya, en el corazón de su morada, en el primer piso del edificio racionalista de la calle Bruno Buozzi, 3, en Prato, proyectado por el mismo en 1968, donde tu fuiste niño. Harás eso por él pocos meses después de haberlo hecho por tu madre. Sé también que, en consecuencia, asumirás la responsabilidad de hacer que le suministren todas las terapias domiciliarias que va precisar, incluidas las necesarias para hacer frente a las frecuentes emergencias provocadas por su graves enfermedades concomitantes, y te digo que te esmerarás en hacer esto sin llamar nunca al 118, con el fin de evitar el peligro de un ingreso, salvo obviamente en los eventuales  casos de vida o muerte, y por eso te estoy diciendo que, a pesar de carecer de competencia médica, asumirás la responsabilidad de distinguir tales emergencias de los eventuales casos de vida o muerte -por ejemplo, una oclusión intestinal-, y que vas a hacer esto pocos meses después de haberlo hecho por tu madre.”

…..

“(…) ya no será el doctor Ciulli sino el doctor Benenato, bajo cuya dirección empezarás por tanto a suministrarle sulfato de morfina a tu padre -primero en comprimidos, MS Contin de 30 mg, uno cada doce horas, luego cada ocho, luego cada seis, luego de 60 mg, luego ya la ampolla, Oralmorph solución oral en recipiente monodosis de 10 ml, una cada ocho horas, luego cada seis, cada cuatro-, y te descubrirás manteniendo una relación con su cuerpo drogado bastante más estrecha y profunda que la que mantendrá él mismo, te encontrarás manipulando, lavando y secando, por ejemplo, masajeando, estimulando y friccionando ese cuerpo, y de éste, del cuerpo enfermo de tu padre, te convertirás en pastor, afeitarás su rostro con la Braun de cuatro cabezales giratorios que le habrás regalado por Navidad.”

…..

“(…) pero también, Alessandro, yo te digo aquí que esta lucidez suya va a durar tan sólo unas horas, y que tras la siesta vespertina se despertará presa de ambas cosas, paranoia y dolor, y rugiendo te acusará de ser la causa y te ordenará que lo saques fuera de allí, fuera de allí, fuera, fuera, y por desgracia tengo que decirte que tú no lo entenderás, y que lo tomarás al pie de la letra, y le contarás con toda la dureza posible que no puedes llevártelo fuera de allí, que ésa es su casa, y le recordarás que él siempre ha dicho que no quería dejarla, etcétera, y él se exasperará, y casi llorará, al ver que su hijo sigue sin entender, y se desesperará, y gritará, y sostendrá que se lo habías prometido, y tú seguirás sin entender, y dejarás de llevarle la contraria para no hacer que se cabree todavía más, pero seguirás tomándolo al pie de la letra y seguirás sin entender lo que te está pidiendo, y de todas formas harás igualmente lo que él quiera que hagas, y que será llamar por teléfono a Benenato  y decirle que hay una emergencia, y Benenato se encontrará en las inmediaciones y acudirá en persona al cabo de pocos minutos, y tu padre te lo agradecerá y se calmará enseguida, y se calmará aún más cuando Benenato decida inyectarle la morfina por vía intramuscular, y cuando se haya marchado, diciéndote que si tu padre no se calma y no se duerme después de esa inyección, él tirará a la basura todos los libros con los que ha estudiado, tu padre te dará las gracias y te pedirá que te eches a un lado, y te cogerá la mano, y te encargará que sus cenizas -que en ese momento, quién sabe por qué, llamará arenas- sean esparcidas en el mar, en el mismo lugar en que pocos meses antes habréis esparcido las de tu madre…”

(Sandro Veronesi, Profecía, páginas 11-12, 19-20, 28-29)

domingo, 13 de julio de 2014

CUATRO NOVEDADES DE EDITORIAL ANAGRAMA



Jorge Herralde, fundador y director de Anagrama

Jorge Herralde fundó Anagrama en 1967, "en aquella Barcelona bulliciosa que alentaba toda clase de proyectos culturales". No obstante, y después de varios forcejeos con la censura, los primeros libros no vieron la luz hasta abril de 1969. Libros que aparecieron en tres colecciones ya míticas: “Argumentos”, “Documentos” y  “Textos”. Posteriormente Anagrama amplió sus colecciones: “Panorama de narrativas”, “Narrativas hispánicas”  y “Compactos”, en la que se editan los libros de bolsillo de este sello editor, paradigma de la edición independiente porque desde hace muchos años Jorge Herralde sigue siendo el “último mohicano”. En la actualidad en Anagrama conviven en buena harmonía otras colecciones como “Crónicas”, “Edición Limitada”, colección de bolsillo de tapa dura, inaugurada en 2013; y lo último de lo último, el lanzamiento de una singular colección “La conjura de la risa” que acaba de echar a andar.

   De esta editorial de culto, pero al mismo tiempo ampliamente extendida y valorada en todos los países de habla hispánica,  reseño hoy, aunque solamente de forma informativa y en base a las respectivas presentaciones editoriales, cuatro novedades de la programación mayo-julio 2014. Tiempo habrá, después de la lectura de estas cuatro novedades, para emitir un juicio valorativo sobre sus haberes y deberes. Vaya pues, por tanto años de historia y de tesón para mantener la edición independiente, este pequeño y modesto plus promocional.





La hierba de las noches

Patrick Modiano

Traducción de María Teresa Gallego Urrutia

Colección: “Panorama de narrativas”, 166 páginas

   
 “En La hierba de las noches, Modiano nos invita, como en otras de sus novelas, a un intenso viaje por un París espectral. La ciudad se configura como una geografía interior, hecha de capas de tiempo que se confunden y entremezclan en esa evocación y búsqueda del tiempo perdido que hace Jean, el protagonista de la novela, escritor y tal vez álter ego del propio Modiano. Jean reconstruye en su escritura los fragmentos de su juventud, en los años sesenta, capturados en una libreta negra; abre una brecha en el tiempo y describe su deriva por la ciudad recordada, sigue el rastro de los ausentes e intenta resolver el misterio de un pasado lleno de interrogantes. Y traza una ruta, que oscila entre el hoy y el ayer, siguiendo la pista de una turbia historia de tintes policiales –en la que aparece un leitmotiv del universo modianesco, la exploración del pútrido territorio de la Ocupación– pero también el recuerdo de Dannie, un viejo amor.

Y como en las mejores novelas negras, en el corazón de la trama hay un enigma. Dannie no es quien parece ser, su identidad se desdobla y multi­plica como el laberinto de espacios que transitan los amantes. Jean la acompañará en algunas de sus desconcertantes misiones. Porque ella, junto con los huéspedes del Unic Hôtel, es una de los protagonistas, los perso­najes «verdaderos» de una trama compleja que el lector irá descubriendo a medida que avanza la novela. Y es entonces cuando la ficción de Modiano revela también su poder para documentar una época, y por sus páginas vemos aparecer a los fantasmas de la turbulenta historia de la Francia poscolonial, con el asunto Ben Barka como oscuro corazón de las tinieblas. La hierba de las noches es una novela magistral, un hipnótico relato sobre los laberintos de la memoria y los pasadizos secretos de la Historia que mantiene al lector en vilo hasta la última página.”

 

Profecía

Sandro Veronesi

Traducción de Xavier González Rovira

Colección: Panorama de narrativas, 72 páginas.



   “Algún tiempo después de la muerte de su madre, Alessandro Veronesi tendrá que enfrentarse también a la enfermedad terminal de su padre. Esta situación, en la que se invierten los papeles tradicionales de padre e hijo, siendo éste quien ejerce de guía, dará paso a momentos trágicos pero también grotescos: la burocracia asociada a la enfermedad, la hipocresía de una eutanasia que oculta su nombre, la difícil selección de cuidadores, los destellos de humor del moribundo, la desgarradora paranoia...

   Unánimemente aclamado por la crítica, Profecía nos ofrece la bien conocida historia de la muerte de los progenitores con una nueva luz, gracias a su sabiduría narrativa: un punto de vista inusual (el tú de un desdoblamiento que acaba también implicando al lector) y el uso de un futuro que, como indica el título, remite a los textos apocalípticos (porque de un pequeño apocalipsis cotidiano aquí se trata).

   Completan este volumen otros dos relatos que tienen también las relaciones paterno-filiales como tema principal. El primero cuenta la historia de un joven que pretende darle un sentido póstumo a la muerte (y tal vez a toda la vida) de su padre mediante lo que podríamos denominar «una ética del resentimiento». El segundo, en cambio, nos sitúa ante los conflictos más graves de dos jóvenes en el microcosmos de las pequeñas tragedias cotidianas que habitan nuestro día a día, como en esas narraciones de Carver cuyos personajes vagan por su existencia en busca de un sentido que se les escapa. Tres relatos, en definitiva, que presentan diversas perspectivas sobre la experiencia de lo que representa el paso de la inocencia dolorida (con Salinger y Cheever ahora de fondo) a una madurez en la que ese ser maduro nos exige la capacidad de aceptar el Mal en forma de resentimiento, de dolor, de desamor o, en fin, la muerte del padre como imagen de la propia.”





La lección de anatomía

Marta Sanz

Prólogo de Rafael Chirves

Colección: Narrativas hispánicas, 360 páginas.



  “Una mujer se queda desnuda para que los demás la miren. La midan. Su cuerpo es el texto en el que se ha escrito su biografía. La mano derecha es más grande que la izquierda porque es la mano con que la mujer agarra, escribe, acaricia, desencaja la tapa de los botes de legumbres. Antes, a la mujer su abuela le da unos azotazos en el culo. Va al colegio y se forja un pequeño corazón competitivo. Nada como si fuera un besugo. Ama desesperadamente a su madre y la salva de morir en un ridículo incendio. Canta desgañitándose Pájaro Chogüí y se hace amiga de muchas niñas y mujeres, y del niño más gamberro de octavo de egebé. Desprecia a las asistentas y va cada noche a los cines de verano. Para seducir se aprieta las carnes ridículamente como si su cuerpo fuera el de otra persona. Bebe, fuma, se pone mala y tiene miedo de sus alumnos. Se manifiesta. Se casa. Trabaja de ocho a ocho. Miente y dice la verdad. Como casi todo el mundo. Cumple cuarenta años. Se queda quieta. Reclama el derecho a dejar de complacer. El derecho a la lentitud.

   La lección de anatomía es una novela autobiográfica, de aprendizaje, escrita con el sentido del humor y el colmillo retorcido de la novela picaresca: el pudor no tiene que ver con el contenido de lo que se cuenta –morfologías del pene, pelos del pubis, la primera menstruación–, sino con el hecho de saberlo contar. El lenguaje expulsa al relato del espacio de la obscenidad ramplona y del morbo para darle otro sentido: el de una autobiografía novelada o una novela autobiográfica (¿el orden de los factores altera el producto?) que no explota la singularidad de la voz en primera persona, sino que la acerca a su comunidad anulando la distancia entre el nosotros y el yo, dentro y fuera, ser y parecer, porque, como decía Vonnegut parafraseando a Wilde, «somos lo que aparentamos ser, así que deberíamos tener cuidado con lo que aparentamos ser». Las lecciones de anatomía terminan convirtiéndose en lecciones de geografía e historia, y quizá la percepción de los cuarenta años como lugar desde el que echar la vista atrás sea un acto elegiaco, un signo de madurez en un mundo peterpanesco o una conducta forzada por el envejecimiento prematuro al que nos somete el cambio de era y la obsolescencia electrodoméstica.

   Anagrama da una segunda oportunidad a esta La lección de anatomía, que ha sido revisada, reestructurada y ampliada por Marta Sanz. De este libro a la vez viejo y nuevo, singularísimo en el panorama de la narrativa hispánica, escribe Rafael Chirbes en su prólogo: «Su estilo ágil (salpicado de fogonazos brillantes), su inusual habilidad para retratar situaciones y para penetrar en la psicología de los personajes, y su fino oído para capturar la lengua hablada con vivacidad admirable convierten la escritura de nuestra novelista más en una gozosa representación de vida que en una melancólica o sombría manipulación de seres muertos."



El Anticuerpo

Julio José Ordovás

Colección: Narrativas hispánicas, 133 páginas

   
 “Cuando empezamos a leer encontramos en las novelas al amigo mayor que nos abre los ojos y la cabeza. Algunas de las mejores historias que nos han contado son, de hecho, relatos de una amistad entre un adolescente con hambre de aventuras y un adulto que alimenta sus sueños. Hawkins no pudo resistirse al poder de encantamiento de John Silver, y de la relación entre Huckleberry y el negro Jim lo que queda, como escribió Bolaño, es una lección de amistad que es también una lección de civilización de dos seres totalmente marginales que se tienen el uno al otro y se cuidan sin ternezas ni blanduras. El protagonista de El Anticuerpo llega, atravesando los tejados de su pueblo, a una isla en la que un náufrago se consume bajo el sol. El náufrago sabe que de esa isla que es la casa del cura nadie puede rescatarlo, pero agradece la compañía de ese loco que anda por los tejados. Josu es una rata punk que no soporta el azul del cielo y echa de menos el olor de las cloacas. Los dos amigos se parecen más de lo que creen. A ambos les gustan los problemas y son unos traidores a la realidad. Julio José Ordovás ha querido relatar, en su primera novela, el aprendizaje de vivir fuera del orden y cuesta abajo. En la España de los ochenta, Cristo abandonaba las procesiones, se iba de bares y de conciertos y amanecía en un portal con una jeringuilla clavada en cada brazo. España cambiaba para seguir siendo la misma de siempre. Un país beato, represivo, resignado y lleno de moscas. Si Long John Silver era un pirata y Jim un esclavo, Josu es un yonqui. Ni tiene nada ni espera nada. Pero no ha perdido las ganas de reírse y aún le quedan fuerzas para columpiarse sobre el abismo.”


Francisco Martínez Bouzas