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sábado, 20 de agosto de 2022

BENDECIDOS POLO OSÍXENO DA REVOLUCIÓN

 Rei Núñez, Luís, Matarán a Reboiras, Edicións Xerais, 472 páxinas, Vigo, 2022, 23,95€.

 

(O 12 de agosto cumpríronse 47 anos desde que a policía franquista asasinara o sindicalista e político nacionalista galego, Xosé Ramón Reboiras Noia, más coñecido coma Moncho Reboiras: A reseña deste libro de Luis Rei Núñez  quere ser a minha modesta homenaxe a un dos últimos loitadores que verteron
o seu sangue pola liberdade deste país)

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   Luís Reis Núñez, escritor, xornalista e político galego ocasional, é un dos narradores máis consistentes da literatura galega. Desde a súa estrea en 1982, da súa pluma temos gorentado pezas como Expediente Artieda, O señor Lugrís e a negra sombra, Monte Louro ou O encargo do señor Castelao,a novela que antecede a Matarán a Reboiras, publicada este ano. Matarán a Reboiras é unha peza de formato longo e tan documentada como demorada. Unha  sorte de “episodios nacionais” galegos do derradeiro cuarto do pasado século. Unha novela que non é invención pura tal como indica a cita inicial e o confirma o autor na páxina final (“Novela ficcionada desde a reminiscencia”). Cunha manchea de actantes e pasaxes con nomes modificados por veces para evitar indeliberados agravios a vivos ou mortos.

   E dous protagonistas principais: a voz narradora, Sor Marabillas Párraga, unha monxa galeguista de esquerdas. E Nardo Negro, reporteiro gráfico, unha vida a tombos ata que ten dúas cavilacións simultáneas: “Matarei a Reboiras” e “Matarán a Reboiras”. Entre os dous deciden filmar unha reportaxe para recuperar a bárbara presión franquista en Galicia e sobre todo pescudar nos sucesos que tinguiron Ferrol de sangue e loito o 10 de marzo de 1972: Xulio Aneiros, Manuel Amor Deus, Graciliano Cendán Rivas, obreiros de Bazán. Loita polo propio convenio pola mellora dos salarios. Caen  Amador Rey, asasinado por unha bala que lle fai diana na fronte e o mesmo lle acontece a Daniel Niebla. Tres anos máis tarde presentan o asasinato de Moncho Reboiras, en narración do seu irmán Manuel, abatido polas forzas represivas en agosto de 1975. Foi a continuación, mais non a conclusión destes “episodios nacionais” galegos. Un capítulo horrendo e por veces epopeico, a epopea do proletariado, mais non a derradeira, xa que a novela achéganos outras formas avanzadas de loita: folgas de Citroën en Vigo, a loita contra a instalación de GALGAS, herdada polos herdeiros dos vellos loitadores, pero coas armas da razón.

    

                                                

                                          Moncho Reboiras

 

   A novela está estruturada en catro partes. A súa tonalidade é á vez epopeica e poética. “Homes e bichos estaban bendicidos polo osíxeno da Revolución”. O relato fai progresar a acción de forma dosificada. É unha das súas bondades. Tamén cómpre amentar entre elas o feito de achegarnos os contextos sociais e políticos nos que sucederon os acontecementos do Ferrol. Mais, na miña estima, a peza de Luís Rei acumula demasiada información que non inflúe decisivamente na trama principal. O mesmo acontece co relato das relacións entre Sor Marabillas e Nardo que ensarilla, mais non tiran da atención do lector. Verosimilitude na recreación de escenarios, ambición e alento que lle dan forza a unha boa novela.

 Francisco Martínez Bouzas

(Texto publicado no xornal Faro de Vigo o 5 de maio de 2022 )

 

 

 

lunes, 16 de agosto de 2021

EL FEMINISMO DE ARTEMISIA GENTILESCHI

Anibal e a Pintora

Xabier Paz

Edicións Xerais, Vigo, 2017, 376 páxinas

 

 

   A raíz de la publicación en Facebook del cuadro “Lucrecia” de la pintora italiana del siglo XVII, Artemisia Gentileschi, que tras ser violada se vengó haciendo arte feminista, se suscitó un pequeño debate sobre el posible o improbable feminismo de Artemisia Gentileschi. Para ilustrar la vida de Artemisia recupero la reseña de la novela de Xabier Paz  Anibal e a Pintora, basada en hechos reales pero, ficción al fin y al cabo. Como novela, el autor inyecta ficción en la realidad histórica. Según el “dictum” de Álvaro Pombo, tan pronto como se ficcionaliza un contexto histórico, todo él queda sometido a las leyes de la ficción.

   Nos agasaja una vez más Xabier Paz con una novela histórica porque los personajes históricos, piensa el escritor, son como un molde en el que se pueden verter todos los problemas del ser humano. Una novela, Anibal e a Pintora, que es el segundo escalón de la trilogía de la novela histórica italiana que da comienzo con Renacer que prosigue con la recuperación de la biografía novelada de la pintora Artemisia  Gentileleschi y que  finaliza con Galileo como figura en la que se refleja la Contrarreforma y sus efectos.

   La figura histórica de Artemisia es el renglón sobre el que escribe Xabier Paz. Nos acerca a la figura de esta mujer contándonos las aspiraciones de un personaje inventado. Anibal Moreda, alter ego del autor. Estimulado por la reproducción de un óleo, “Sussana e i vecchioni” que Artemisia había pintado con 17 años, decide investigar lo que hay de verdad o de falsedad en la vida de esta pintora del siglo XVII. Artemisia Gentileschi fue una pintora nacida en Roma que alcanzó el privilegio, vedado a las mujeres, de entrar en las Academias de Pintores de Florencia y de Roma, recibir el insólito encargo para su tiempo de pintar dentro de un templo, venciendo así el sentir de la Iglesia que consideraba impúdicas las pinturas hechas por mujeres. Fue además sujeto de una intensa vida novelesca en la que en ocasiones fue víctima y otras veces una mujer dotada de un fuerte carácter.

   Si algo destaca la novela de Xabier Paz es que Artemisia fue una mujer que se sostuvo con la pintura en un mundo de hombres, víctima de un padre que para ella actuó como un lastre y un represor. Violada por su profesor de perspectiva que acto seguido la convierte en amante durante meses, tras la falsa promesa de matrimonio. Sufre estoicamente el tormento de la sibilla para probar delante del tribunal papal la verdad de su denuncia. Casada por el padre con un hombre banal y florero, consentidor de los  amores de su mujer con un rico mecenas. Dependiente siempre de comitentes y valedores, ejercerá su arte en Roma, Florencia, Venecia, Nápoles y Londres.

   En feliz relación, a pesar de que durante mucho tiempo había sido analfabeta, con Galileo, Cristofano Allori, Michelangelo Buonarroti el Nuevo, pintó hasta la extenuación, sobre todo cuerpos femeninos, ya que los comitentes  querían ver cuerpos de mujeres desnudas e imaginadas por otras mujeres. Serán mujeres violadas o seductoras como ella misma, abriendo así un camino vedado para las mujeres. He aquí el principal motivo de su feminismo del siglo XVII: hizo como mujer lo que estaba reservado a los hombres. De intensa vida sentimental, pinta seres femeninos no plácidos, sino transidos por una emoción transcendente y dotados de  cuerpos explícitos y bien dotados.

   Con todo, lo mejor de la pieza narrativa de Xavier Paz es el gran fresco, ampliamente documentado, de la Italia barroca, con el Gran Teatro Contrarreformista heredado del gran torbellino de Trento. Una Roma tardorrenacentista, repleta de fiestas públicas; también de ejecuciones como las de Giordano Bruno y Beatriz Cenci; el esplendor cultural y artístico de la Florencia de los Médici; o el Nápoles de los untori y de la peste.

    

                                    Sussana e i vecchioni

 

No tienen menor relieve en el desenvolvimiento del relato las frecuentes écfrasis, ese ejercicio literario en los que al autor describe los cuadros de Artemisia y de otros pintores. Así como las planas puntuadas por la fuerza intelectual y artística de la Italia tardorrenacentista, con Galileo, por ejemplo, explicando las teorías del movimiento.

   Artemisia como Galileo se esforzará en desvelar las propias sombras, aunque los dos violenten sus conciencias en los lances decisivos de sus vidas. En no pocas secuencias, subraya el autor el coraje feminista de Artemisia: se siente orgullosa de ser mujer que se hizo a sí misma, y no puede evitar la rabia contra la herencia de Trento y de su época cuando lee en un libro piadoso, escrito por el cardenal Belarmino, que el hombre es más noble que la mujer que se halla comprendida en el mismo. Un caudaloso conocimiento de las técnicas pictóricas y una prosa rutilante y poderosa visten esta incursión de Xabier Paz en los territorios históricos y ficcionales de la Italita postrrenacentista.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

martes, 12 de julio de 2016

RECORDANDO A AGUSTÍN FERNÁNDEZ PAZ



   La mañana veraniega del día de hoy se abrió entoldada por un doloroso acontecimiento, que nos entristece no solo a los gallegos,  sino también a todos los lectores, porque Agustín Fernández Paz (Vilalba, Lugo, 29 de mayo de 1947- Vigo, 12 de julio de 2016), nos dejó para siempre. Agustín Fernández Paz, uno de los grandes creadores de la literatura gallega, especialmente en el campo de la narrativa infantil y juvenil, falleció en el día de hoy. Autor de más de treinta y cinco libros, muchos de ellos, traducidos al español y a otras lenguas. Varios distinguidos con los más importantes premios de la narrativa infantil-juvenil. Es por ello, pero no solo por ello, un escritor universal.
Como modesto homenaje al príncipe de la planura vilalbesa, reproduzco, traducida al  español, la reseña de su último libro editado por Edicións Xerais el pasado año.

A neve interminable
Agustín Fernández Paz
Edicións Xerais, Vigo, 2015, 180 páginas

   Es un verdadero deleite leer a Agustín Fernández Paz en cualquiera de los formatos o subgéneros que frecuenta. Esa escritura clara, sin cimentarse en la frase brillante o exquisita, sino en la naturalidad lingüística, en la arquitectura del relato y en la solidez de sus historias, sigue cosechando lectores y lectoras en cada una de sus novedades literarias. Esa fue siempre su forma de escribir, y, en gran medida, la clave de sus éxitos. Y lo vuelve ser en su último libro, A neve interminable, una amalgama de historias secundarias ligadas por un hilo narrativo principal, que, veinte años después, nos recuerda, por ciertas semejanzas ambientales sobre todo, a su obra más conocida, Cartas de inverno (traducida al español en Ediciones SM). Un libro además que, por su estructura compositiva, homenajea a los cinco escritores y escritoras (Mary Wollstonecraft, Claire Clermont, Percy Shelly, John William Polidori y Lord Bayron) que, en la noche del 19 de junio de 1816, se reunieron en la orilla de un lago suizo con el reto de escribir cada uno de ellos un relato de miedo. Es el mismo desafío que aceptan los personajes de A neve interminable.
   Cinco guionistas, sin demasiada experiencia, pero dotados de creatividad, se concentran en un lugar aislado, en un hospital de Fonsagrada (provincia de Lugo, Galicia) para poder trabajar sin distracciones, y escribir así los guiones de una serie de miedo para la televisión. Su propósito es explorar los terrores presentes en el mundo actual, huyendo de los argumentos clásicos del género, como manifiesta una de las guionistas recluidas. Allí coinciden con otros tres creadores de historias o responsables de traducirlas a otros idiomas. En la tarde del cuarto día comienza a nevar; una interminable nevada que los deja aislados. Cada uno de ellos escribirá una historia que, posteriormente pondrán en común. Son historias que Agustín Fernández Paz integra hábilmente en la principal y que beben, sin duda en Lovecraft, en el terror preternatural: la presencia de fuerzas maléficas (vampiros, fantasmas, muertos vivientes…), o que tienen que ver con psicopatías o alteraciones en la visión de la realidad.
   El horror que habita en el bosque, el arañar ominoso que esclaviza la mente del protagonista, a pesar de que una nueva construcción ocupe el lugar de la antigua (“Casa azul”). Los vampiros que se introducen en el espejo y trabajan en el cuerpo del protagonista, introduciendo en el mismo pequeñas dosis de sangre (“Herdanza de sangue”). Seres que retornan de la muerte para llevar a cabo la venganza tantos años aguardada y temida (“A néboa da venganza”). O el hecho de ser de familia rica que sirve incluso para ocultar las mentiras y que nadie descubra los secretos repugnantes. Mas afortunadamente en la muerte no hay clases ni privilegios (“Un incidente en el internado”)
   Sin embargo, a pesar de que las cuatro historias son capaces de provocar el miedo psicológico, no cumplen con el propósito que reunió a los guionistas: descubrir, dar testimonio de los terrores actuales, eses miedos de los que apenas somos conscientes, provocados por el planeta que se rebela -como muestra, la interminable nevada- por culpa de los estragos y desastres que realizamos y, sobre todo, por la codicia de los poderosos. Terrores que afloran en el desenlace del libro.
  
Agustín Fernández Paz
El relato fluye espontáneo en la pluma de Agustín Fernández Paz, ya sea por las historias secundarias que muestran “el sentido de lo morbosamente antinatural” (Lovecraft), ya por la historia principal capaz de crear atmósferas de gran verosimilitud. Para ello el autor sitúa la trama de los relatos en un marco temporal próximo a la actualidad. Agustín Fernández Paz gradúa perfectamente el ritmo narrativo, cediéndole la narración a un personaje protagonista que lo hace en primera persona para conferirle mayor credibilidad a lo que cuenta. O adelantando oportunamente la sensación de horror (descubrimientos desconcertantes, la puerta de una habitación que debería  estar cerrada y que aparece medio abierta, páginas 28-29). También con la utilización frecuente del pasado imperfecto que actúa sobre el presente, preñando las historias de sensaciones de amenaza. Estrategias compositivas muy apropiadas que el autor domina, á la vez con creatividad y oficio, y que  ayudan a que la gordura de las historias tire de nosotros, los lectores que muy pronto quedamos seducidos por las tramas de la novela. Es el arte de escribir libros de frontera que atrapan por igual a niños y a adultos.

Francisco Martínez Bouzas