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lunes, 18 de enero de 2016

MÁS ALLÁ DEL TABÚ DEL INCESTO



entre culebras y extraños

Celso Castro

Ediciones Destino, Barcelona, 2015, 154 páginas



  Con un rechazo absoluto de las mayúsculas, que prosigue en esta novela, se inició Celso Castro (A Coruña, 1957) en la escritura. Su primera novela, de las cornisas, la publicó en 1995 con el heterónimo “m. de verganza”. Le siguieron dos noches (2001), el cerco de beatrice (2007), el afinador de habitaciones (2010), y astillas (2011). Cabe preguntarse el porqué de ese no uso de las mayúsculas: ¿esnobismo? ¿una forma de llamar la atención? La respuesta es muy simple: los orígenes literarios de Celso Castro están anclados en la poesía, y desde el principio se decantó por el verso limpio, exento de la relevancia de la mayúscula como letra primigenia. Esa misma desnudez la persigue Celso Castro en la prosa. En cualquier caso, a un lado deben quedar peculiaridades ortográficas, e incluso gramaticales, si detrás de ellas se asienta y consolida una buena historia.

   La última propuesta literaria del escritor coruñés es un libro de lamentos juveniles. El protagonista es un adolescente enfermizo, compulsivo lector de ciertos filósofos con propuestas pesimistas (Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche), tempranamente huérfano de padre de cuya herencia genética y educacional intenta desprenderse, y con una madre sobreprotectora que se siente descolocada en la nueva situación, una hermana problemática y un grupo de amigos que, tanto en sus intereses como en su praxis, son su antítesis. Su único punto de apoyo es su novia, con la que mantiene una relación discontinua, ambigua, aunque muy apasionada. Hechos más o menos triviales, pero la forma de afrontarlos en la narración va mucho más allá de su cotidianeidad. Es así como esa forma de narrar de Celso Castro transforma en novela un relato en el que un narrador, cuyo nombre se nos omite, le refiere a un receptor igualmente anónimo, su lesiva experiencia del fallecimiento del padre y su relación amorosa. Algo más, pues, que la fría relación de acontecimientos, porque todo está condicionado por un secreto, por el tabú del amor prohibido.

   La vida del protagonista se apoya exclusivamente en sus lecturas filosóficas y en el amor de Sofía -se siente irremediablemente Sofía-, amiga desde la infancia. Pero es uno de esos amores que finalmente producen dolor por lo que se nos revela  hacia la mitad de la novela, vínculos de sangre que suscitan el rechazo social. Mas este amor será el hilo conductor de la novela. Lo que hará inútil luchar contra lo prohibido. El amor, y así concluye la novela, lo vivifica todo, endiosa a los amantes, diluye las perversiones.

   Celso Castro ha escrito una notable novela de iniciación, un atormentado aprendizaje vital entre el amor y la muerte, con un personaje angustiado que goza con sus angustias que argumenta con aforismo como el kierkegaardiano, “la perfección de un hombre se mide por la profundidad de su angustia”. Pero, un personaje que cree intensamente en el amor más allá de lo que socialmente es considerado perverso.

   Una novela tejida con intensidad, tanto temática como estilística, rompiendo seguramente los moldes canónicos. En la arquitectura canónica de la novela, el clímax se suele situar en el desenlace, aquí sin embargo lo hallamos en la mitad de la narración, cuando recibimos la bofetada de esa relación consanguínea que hace socialmente inaceptable el amor del atormentado protagonista y la mujer a la que ama. El autor confiesa que así le ha surgido, que lo ha hecho sin planificación, que lo que él llama “la línea emocional” une y da sentido a todo lo que pasa. Y ciertamente el relato que sigue a la revelación de ese secreto inconfesable, tira igualmente del lector.

   En resumen, un texto erguido en forma de monodiálogo, en el que un narrador dirige su escritura a un receptor innominado; que amalgama escenas de duro realismo con otras teñidas por un fuerte lirismo, presente en la mayoría de los párrafos, que nos acercan al hechizo y a la fascinación de la poesía, sin bien sin sobrepasarla, para tematizar ficcionalmente ese amor ciego ante el tabú del incesto, la puerta giratoria, según Levi Strauss, entre naturaleza y cultura.



Francisco Martínez Bouzas

                                                      
Celso Castro

 Fragmentos



“vino sofía. apareció sonriente en el marco de la ventana, con el pelo todavía húmedo, que acababa de ducharse, y vino y nos amamos con una intensidad…y digo amamos, porque es la única palabra adecuada, y…eso, que nos amamos con una intensidad que si nos ve schopenhauer, nos mata -¡ILLICO POST COITUM CACHINNUS AUDITOR DIABOLI!- que es lo que acostumbraba decir, y que traducido significa, aproximadamente ¿eh? que justo al terminar de…el coito, se oye la risa del diablo. y que no debemos encaminar nuestro deseo a una sola mujer, que las promesas de amor pronto devienen rudos eslabones que nos encadenan firmemente al desengaño, y tiene razón. y sin embargo, hace unos días que vengo meditando sobre esto, y aun reconociendo esa terrible verdad, he llegado a la conclusión de que estamos condenados a la vida, a esa voluntad ciega, y no hay más. y si hay más, tampoco es tanta cosa.”



…..



“nos quitamos los zapatos y besos y más besos y nos abrazamos fuerte, y yo estaba excitadísimo, porque además…la quería tanto y había esperado tanto ese momento, ese sueño que…le metí la mano por dentro del pantalón y la acaricié…el clítoris, y…empieza -¡no, no..!- y que se lo había prometido, que no íbamos a hacer nada, y a sollozar -¡me lo prometiste! ¡me lo prometiste!- y que no podíamos -¡no podemos!- y reconozco que enloquecía, lo reconozco, que ya lo decían los presocráticos, anaximandro, por ejemplo, que un hombre necesita desahogar sus sentimientos en la mujer que ama, y que es una crueldad no permitírselo. y claro, quise bajarle el pantalón, forcejeamos, y Sofía -¡no, no podemos!- y me pegaba, me arañaba, y yo le di una bofetada, y ella a mí un manotazo en la nariz y -¡soy tu…- y de repente fue como si me sumergiesen en el líquido más espeso y más rancio y caliente y pegajoso, en un enorme grumo de viscosidad apagada, envuelto ahí, arrollado en ese zumbido de sienes y oídos, una gota oscura en su cuello, y otra, otra más, era sangre, me goteaba la nariz -…hermana! –me levanté, cogí del escritorio un pañuelo de papel, me apreté la nariz…”



…..



“-¿te acuerdas de lo que me dijiste, que era tan limpia como un abismo?

-sí…

-¿sigues pensando lo mismo?

¿siempre pensaré eso de ti…

-muy bien…¿quieres que te enseñe algo?

-¿el qué?

¿quieres o no?

-vale…

-aún no me lo ha visto nadie ¿eh? ni mi madre…- se levantó la camiseta, y…se había horadado el pezón izquierdo con una barrita de metal dorado que tenía dos bolitas en los extremos -me lo hice en Inglaterra ¿te gusta?

-sí…le acaricié el pecho y la besé, nos besamos de verdad decididamente. después se abrazó a mí y me preguntó qué íbamos a hacer -¿qué vamos a hacer?

-no lo sé… -porque todo se había desmoronado, todo era arrastrado lejos, entre el moscardeo fúnebre y apático de la carretera general, y el canto desinteresado de algunos pájaros, y esa mujer que informaba de una muerte, la muerte de otros, la muerte que muere cada día en los demás, que mata cada día, invariablemente aburrida, indiferente -no lo sé, sofía…pero yo me voy a escapar…

-¿adónde?

-aquí…aquí dentro… - y le enseñé el adorno de su pecho, y sofía me sonrió y dijo sí, es lo único que dijo -sí…- después nos cogimos de la mano, y dimos dos o tres vueltas por el aparcamiento, muy despacio y en silencio y sin ver más allá de nosotros, sólo sintiendo cómo el sol de la primera tarde reposaba en nuestra piel abierta, sólo sintiéndonos antes de entrar al tanatorio.”



(Celso Castro, entre culebras y extraños, páginas 35, 71-72, 153-154)

domingo, 19 de abril de 2015

CUATRO NOVEDADES DE EDICIONES DESTINO



   Ediciones Destino, actualmente un sello editorial del Grupo Planeta, pero que continúa ofreciendo en su catálogo colecciones ya míticas como “Áncora y Delfín”, con más de mil trescientos títulos editados, sigue brindándole al lector en español productos de calidad, entre ellos los premios Nadal de cada año.
   En los últimas semanas, Ediciones Destino le ha dado luz a un amplio conjunto de novedades en las que se mezclan ficciones de gran calidad literaria que demanda lectores selectos, con obras de consumo masivo, aunque sin caer en la “aventura de la ficción thrillera” como sin duda son algunos de los títulos editados en las últimas semanas
   En este avance editorial me fijo, en base sobre todo a las respectivas presentaciones editoriales en cuatro de las novedades de Ediciones Destino en los últimos meses, de la autoría de Lorenzo Silva, Jaume Cabré, Celso Castro y Gullem Martí. Cuatro  escritores que frecuentan distintos subgéneros, mas de contrastada calidad y experiencia, la mayoría de ellos, en el mundo de la ficción. En otro momento, ofreceré en este cuaderno de crítica mi visión valorativa de estas cuatro obras.
  
Música para feos
Lorenzo Silva
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 2015, 2015 páginas.

   Música para feos es una historia de amor a contracorriente entre una joven periodista y un militar veterano, con el telón de fondo dela guerra de Afganistán. Sus dos protagonistas, que no han tenido demasiada suerte en la vida, saben sin embargo que la música está de su parte. “We are ugly but we have the music”, como canta la canción de Leonard Cohen.
   Se conocen por azar en un lugar nocturno en el que ninguno de los dos pinta gran cosa. Sin suerte en la vida, no les quedan demasiadas esperanzas de alcanzarla algún día. Ella es una periodista al borde de los treinta     que subsiste con un subempleo que detesta. Él, mediados los cuarenta, se obstina  en ser un misterio y no desvelar a qué se dedica.
   Podrían no haberse vuelto a ver nunca; al fin y al cabo, la imaginación y la gente acaban casi siempre por mentir, pero una semana después del primer encuentro, se reencuentran y en una habitación de un hotel, saben que la música está de su parte. En definitiva, una historia de amor a contracorriente.

Las incertidumbres
Jaume Cabré
Traducción de Ricard Vela
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 2015, 184 páginas.

   Traducido del catalán, éste es un libro híbrido, en el que Jaume Cabré non introduce en su propio taller creativo. Un volumen de reflexiones sobre el proceso creador tras la publicación de sus últimas novelas, Las voces del Pamano, Viaje de invierno o Yo confieso.
   Lúcido ejercicio de duelo por los personajes ya abandonados y huída terapéutica de la sombra demasiado alargada de su última novela, Yo confieso. La escritura de este volumen le ha servido a Jaume Cabré para plantearse y dar respuesta a una serie de interrogantes que, paradójicamente, al tiempo que su obra se consolida, se amplían y se afirman en hondura y madurez, son más fértiles y no dejan de multiplicarse.
   Desde su larga experiencia escritural, Jaume Cabré le plantea al lector un enérgico análisis sobre el arte y la literatura, su dimensión ética, la falacia de la inspiración, la figura del escritor como asceta, el placer de narrar historias y así mismo de escucharlas. O la simple importancia de la relectura y del contacto sostenido con la propia tradición. El autor argumenta así mismo contra la concepción de la literatura como mentira, reivindica la libertad creativa y acaba rindiendo pleitesía al reino de las incertidumbres, en el que habitan las obras de arte.

Entre culebras y extraños
Celso Castro
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 154 páginas.

   Celso Castro es un escritor nacido en A Coruña, pero no es un escritor gallego, porque hasta ahora todas sus obras han sido publicadas, y posiblemente escritas, en castellano. No obstante, el escritor ha sabido hallar en Galicia la atmósfera perfecta para todas sus ficciones.
   Las muerte del padre, seca y repentina, abre el relato de un adolescente enfermizo y genial, lector de Schopenhauer, tan despiadado como sensible, que intenta desasirse de la herencia paterna y de los secretos familiares y afianzar un temperamento en construcción, agitado por el amor y el sexo -Sofía-  y por el descubrimiento de un mundo más allá de la infancia.
   Una novela contundente que nos descubre a uno de los secretos mejor guardados de la literatura en español. Así valora Enrique Vila-Matas la obra narrativa de Celso Castro: “Considero un acto de justicia poética advertir de la subversiva valía de Celso Castro”

¡Quemad Barcelona!
Guillem Martí
Colaboración de Jordi Solé
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 2015, 574 páginas.

   A Guillem Martí (Barcelona, 1988) un trabajo de investigación iniciado durante el bachillerato le descubrió la oculta y fascinante historia de un tío-abuelo que había sido conceller de la Generalitat y murió exiliado en México. Después de años de indagaciones, decidió escribir esta novela con la estrecha colaboración del escritor Jordi Solé. Así nació ¡Quemad Barcelona!, un libro destinado a sacar a Miquel Serra i Pamies del olvido y dar a conocer la heroica aventura de cómo salvó su ciudad, Barcelona.
   En una polvorienta estación de autobuses, en Ciudad de México, Miquel espera la llegada de su mujer, Teresa, a quien no ve desde hace diez años, y de su hija, a quien no conoce. Mientras las espera, rememora con amargura los acontecimientos que le han llevado hasta ese lugar.
   Sus recuerdos lo llevan a enero de 1939, días antes de que el ejército rebelde entrara en Barcelona. La República agoniza y la guerra está perdida, y la ciudad es ya una sombra de lo que era: el que puede huye a la frontera y el que no, espera resignado la suerte del vencido. En estas condiciones llega la orden del Komintern de arrasar la ciudad, destruir las vías de comunicación y centros neurálgicos de energía, agua y transporte, para no dejar nada en pie al enemigo. Miquel Serra, miembro del PSUC y conseller de la Generalitat, es el encargado de llevar a cabo esa orden de tierra quemada. Pero Miquel, en alianza con Corbacho, un sargento madrileño veterano del ejército republicano, y jugándose la vida, boicotea esos planes y salvaguarda la ciudad. 

Francisco Martínez Bouzas