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martes, 20 de junio de 2023

UN TRILLER MÁS QUE POLICIAL

 Qué solos se quedan los muertos

Mempo Giardinelli

Alianza Editorial, Madrid, 2023, 225 páginas.

 

   

    Mempo Giardinelli es un periodista y escritor argentino, exiliado en México durante los años de la dictadura en su país natal (1976-1984). En Chaco, su provincia, preside una fundación dedicada a la promoción de la lectura y de la literatura, y dirige la revista Puro cuento. La novela Qué solos  se quedan los muertos vio la luz en la capital argentina en la Editorial Sudamericana en1985. Ahora la reedita en España Alianza Editorial, y es a todas luces un thriller policial, muy cercano a la novela negra.

   Si le hacemos caso a la anotación que aparece al final de la novela (“México-Paris 1983 - Buenos Aires 1985 - Resistencia 2018) la novela experimentó varias redacciones, retoques o fue sometida a cribados.

   La obra tiene una arquitectura tripartita. Y cada una de las tres partes se subdivide a su vez en pequeños capítulos que desarrollan una trama argumental que, en un breve resumen, es este: Pepe ( José Giustozzi) es un periodista argentino, exiliado en Ciudad de México desde el inicio de la dictadura militar argentina. Había sido partícipe activo en la contraofensiva cívica. En la capital mexicana recibe una llamada desde Zacatecas. Le piden    que acuda en auxilio de una compatriota exiliada: su ex pareja en el país austral, en los años previos a la dictadura militar, Carmen Rubiolo. Le pide auxilio porque han asesinado a tiros a su actual esposo, Marcelo Farnizzi. Pero los asesinatos se suceden en cadena. Al llegar José a Zacattecas se reiteran los crímenes, crímenes que parecen que se conectan con el de Marcelo. Y hacen pensar en un culpable: Liborio, traficante de drogas muy importante y que infunde temor en la zona.

   Avanza la investigación y José Giustozzi  se sumerge en una profunda autorreflexión que solo le ofrece dos opciones: enfrentarse a la violencia o huir por segunda vez, reiterándose así la fuga de su exilio de Argentina.

   La primera parte se desarrolla en diecisiete capítulos. En ellos se nos presenta a los personajes y se despliega el inicio ya mencionado de la trama. José quiere sentirse reconfortado en el viaje pensando que pervive el viejo amor que lo unía a Carmen. Pero ella rechaza su ayuda, y la policía no muestra interés en investigar el caso, y el detective contratado por Carmen es en realidad una persona muy poderosa que maneja múltiples  negocios. Y desde hace tiempo ha desaparecido de la ciudad. La única ayuda con la que cuenta José Giustozzi es Hilda Fernández. Ella lo protege. José, en el proceso de investigación comienza a desentrañar  su pasado argentino y a cuestionarse muchas cosas y decisiones que ha dejado huella en su vida. Hasta que en el último capítulo José recibe la noticia de que han asesinado a su ex pareja, Carmen Rubiolo.

   La segunda parte es la más extensa del libro. Los investigadores llegan a la conclusión de que la muerte de Carmen Rubiolo es consecuencia de un suicidio, relacionado con su antigua condición de de guerrillera argentina, que se ha quitado la vida por remordimiento. El duelo por el fallecimiento  de Carmen desencadena en José variadas reflexiones relacionadas con su relación fallida con Carmen, con la represión vivida por su generación y con la desilusión tras el regreso fracasado del peronismo. Se realizan pesquisas: José halla dinero y droga en la casa de Carmen. Al final de esta segunda parte, el principal protagonista revela que el texto que leemos no es una novela policiaca. Es una confesión.

   La tercera parte encierra su carga diegética en siete capítulos. En ellos descubrimos quién es cada uno de los actantes, especialmente David Gurrola, del que se cree que está metido en el narcotráfico y del que supuestamente se enamoró Carmen Rubiolo. En estos capítulos se nos muestra sin tapujos la corrupción de los policías estrechamente comprometidos con el narcotráfico. Y todo hace pensar que José ya está muerto. En unas palabras del capítulo final, el protagonista presagia lo que sería de su existencia: soledad y desamparo.

    

                                      

                                      Mempo Giardinelli


   Como valores de la novela hago mención al carácter no solo detectivesco de la misma. El misterio y la resolución del enigma no lo es todo. No sólo se pretende resolver la autoría de los crímenes sino que se le concede importancia al retrato psicológico de los personajes y a la representación crítica de la sociedad en la que se mueven. No solo se privilegia la resolución del misterio como elemento fundamental del relato.

   La novela se inicia con un buen relato y con metáforas que evocan el folclore nacional, así como con párrafos redondos. Pero, a medida que avanza la narración, el peso político de la historia latinoamericana va solapando el entramado policial y el marchamo de novela negra. Un final prácticamente abierto permite que los lectores crean en la justicia poética.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

martes, 1 de septiembre de 2020

"·LA GRAN CAÍDA": LAS EXPERIENCIAS DE UN ACTOR ERRANTE


La Gran Caída
Peter Handke
Traducción de Carmen Gauger
Alianza Editorial, Madris, 2020, 186 páginas.

   



 Peter Handke es y fue un autor controvertido antes y después de recibir el Premio Nobel  de Literatura  2019. Y todo ello porque asistió al funeral de Slobodan Milosevic, tras haber sido acusado por el Tribunal Internacional de La Haya para la antigua Yugoslavia (TPIY), y haber defendido a Serbia durante la Guerra de los Balcanes en la década de los noventa. La presencia en el funeral y la forma de pensar sobre la Guerra  por parte Handke fue considerada como un aquelarre escandaloso de nostálgicos ultranacionalistas. Una buena parte de la opinión mundial conoce a Handke por ambos hechos más que por el Premio Nobel de Literatura y su obra literaria. Sin embargo, y aunque el talento literario no garantice un criterio políticamente correcto, La Academia Sueca consideró que Peter Handke, por el conjunto de su obra merecía el galardón. Recordemos que el Premio Nobel de Literatura lo han recibido escritores muy controvertidos ideológicamente. Y así debe de ser, porque el Nobel no premia un comportamiento cívico o determinadas virtudes morales sino una obra literaria relevante. Y la de Handke lo es sin duda alguna. Su más de medio centenar de novelas, ensayos y obras de teatro así lo demuestran y lo convierte en un clásico contemporáneo de la literatura en lengua alemana.
   Es preciso leer La Gran Caída con la consciencia de que la obra literaria de Handke está constantemente aferrada la naturaleza y a todos los elementos del paisaje. Cada piedra, cada flor, cada árbol… escriben sus líneas en la obra literaria del autor austriaco. Y muchas de sus producciones son una invitación a la reflexión sobre la naturaleza y esencia del ser humano, sobre su soledad y también sobre la interacción con otros miembros de su especie. Y todo eso ya lo encontrábamos en su primera novela, Die Hornissen (1966 (Los avispones). Y lo seguiremos hallando en la mayoría de sus obras. También en La Gran Caída, una pieza literaria compleja, con una trama original, no apta para lectores superficiales.
   Y cuya trama tomo resumida de la sinopsis que ofrece el sello editor: “El protagonista de la Gran Caída, un actor de largo recorrido que ha de empezar el rodaje de la película de la cual es protagonista al día siguiente, se embarca en un cálido día de verano en un paseo ocioso, sin rumbo ni destino, por las calles de la ciudad en que se halla, desde el amanecer hasta bien entrada la noche. Durante el recorrido, mientras observa la naturaleza  y rememora aspectos de su vida, se va encontrando con todo tipo de personajes –indigentes, parejas, presentadores de televisión, inmigrantes que hablan otras lenguas, un sacerdote…- a los que observa como actores del nuevo teatro del mundo, sin que sepa cuáles son reales y cuáles fruto de su imaginación. En esta obra Peter Handke(…) urde una conversación entre sociedad, política y naturaleza a través de este actor errante que todo lo observa y que se dirige inexorablemente hacia la “Gran Caída”, hacia su destino.” Todo este recorrido que debe conducir a la Gran caída se produce a lo largo de un día.
   Si algo pretende el escritor austriaco, gran captador de sensaciones y percepciones, es invitarnos a una peregrinación de gran profundidad estilística, a través de una escritura brillante a que tomemos conciencia de las grandes y pequeñas guerras. Las grandes las emprenden los países; las pequeñas se libran en nuestros hogares y en nuestro propio yo: guerras mortales de otra naturaleza, pero igualmente sin final a la vista.
   La escritura de Handke nos revela además que conocer a alguien en profundidad nos resulta tan imposible como inútil, porque ese alguien, sin excluir la mujer en cuyo lecho había dormido el actor un día que terminó con una gran tormenta matinal, y que le había insinuado durante la noche que lo amaba.
Y todo ello debido a nuestra naturaleza multifacética que jamás reaccionara de la forma que esperamos.
   Todavía es mayor ficción y engaño nuestro autoconocimiento. En el fondo somos actores que representamos papeles distintos ante cada desafío. Nuestro yo es pues un conjunto de máscaras que usamos  según nuestro provecho o capricho.
   En la novela, el ser humano es cotejado por sus límites, por esas carencias no previstas, por los miedos, por los desafíos que nos llegan de forma improvisada. Somos pues seres no programados, sin guiones, ni protocolos. Nuestra identidad es pues una verdadera indefinición que lleva amalgamada la indefensión.
   

                                               
Peter Handke

 En el relato de Handke se alude asi mismo al problema de la soledad. Y paradójicamente el escritor apunta a que esta soledad puede herirnos de forma más cruel en aquellos lugares que reconocemos, en los que han transcurrido los momentos más transcendentales e importantes de nuestra existencia, porque todo eso solamente es un recuerdo que en realidad ya no existe en el momento presente.
   En definitiva, una narrativa no solamente volátil, como se ha escrito, sino con múltiples connotaciones filosóficas. Lo que es indudables es que es una narrativa ligada al paisaje, a la naturaleza, cada ser de este mundo natural escribe sus líneas en párrafos de sumisión o de rebeldía que el rey de la creación, ese “Ridiculissime heroe” que diría Pascal, destruye sin remordimientos.  
   Una novela pues para reflexionar sobre los que es el ser humano y su relación con la naturaleza y la sociedad. Y en ese deleite con las reflexiones de Handke, cinceladas con un estilo pausado, de prosa poética de alta calidad, reside el mayor mérito de esta novela de un escritor que tiene fama de oscuro.

Francisco Martínez Bouzas