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sábado, 13 de agosto de 2022

O OURENSE AGOCHADO DAS IRMÁS RAPOSO

Pato, Cristina, No día do seu enterro, Editorial Galaxia, Vigo,

 2022, 135 páxinas 14,90 €.

 

 

   

 

 No día do seu enterro é unha novidade de Galaxia nos últimos meses, e coa mesma debuta na narrativa Cristina Pato, a gaiteira de Ourense, “unha virtuosa explosión de enerxía” segundo o New York Times, por mor do seu labor polifacético, centrado sobre todo no rol das artes na sociedade, e polo seu traballo como artista en varias universidades norteamericanas. A novela é unha incursión no poder da palabra, unha esculca verbo da nobreza do invisible e as verdades non contadas.

   No  comezo da trama atopamos as irmás Raposo, vestidas de negro para deixar pagadas as súas débedas co seu pai defunto, Ervigio Raposo, un home que fora moitas cousas á vez. Pero no día do seu enterro confluíron todas as realidades do Ourense de Ervigio, entre elas as débedas dos seus clientes. Cristina Pato relata os andares de Ervigio, os seus negocios en Galicia e Venezuela, creando un mundo de seu. O dos clientes de ouro e de venda polo fiado que querían permanecer no anonimato. Tamén descobren actividades agochadas e ilícitas do pai. Reconstrúen asemade a historia da vida do pau. Entre elas as relacións cunha tal Dolores que traficaba coa droga, e á que lle mataron o seu marido. Pretenden entender o mundo do pai que é o mesmo que descubrir os corrunchos reais, moitos agochados, da cidade de Ourense.

   A novela ten como protagonistas principais e case exclusivas ás irmás Raposo orfas, que naceron en Venezuela e regresaron a Ourense ao morrer a súa nai nun forcexeo cuns encapuchados. No retrato de Ourense salienta a figura do pai que era un prestamista que acredita no compromiso da palabra. As irmás descobren a vida en Ourense e conseguen asemade revivir retallos da súa existencia en Venezuela.

   

                                            

                                         Cristina Pato

    O relato fa saltos no tempo que non empecen a lectura. E descobre moitos entrepanos e traizóns na vida da cidade que non é o que parece. No desenlace o lector decátase de que non todo é o que semella ser, e de ser nun relato sobre relacións familiares e de amizade, convértese nun pequeno thriller, ou nunha novela de intriga ateigada de sorpresas.

   Novela na que o lector se move con comodidade, sen atrancos formais, mais orfa, na miña estima de verdadeiros quilates literarios. Mais non esquezamos que o debut como narradora de Cristina Pato que ten que madurecer como novelista. Esta súa primeira achega presaxia  que pode facelo.

                                  

Francisco Martínez Bouzas

 (Reseña publicada no xornal Faro de Vigo o 22 de xuño de 2022)

 

sábado, 21 de julio de 2018

CADENAS MIGRATORIAS DE GALLEGOS EN MÉXICO


Pioneiros na corrente do Golfo

Elixio Villaverde

Vigo, Edicións Xerais, 537 páginas.





Galegos en México (1878-1936)

Elixio Villaverde

Santiago de Compostela, Sotelo Blanco Edicións, 302 páginas.





   El patrimonio, no solo cultural sino también humano, de los gallegos en México es inconmensurable. La República Mexicana está repleta de gallegos y de gallegas que vivieron y viven en las tierras aztecas, desde Tijuana a Chetumal; habitando sobre todo ciudades del viejo eje colonial, del centro y del Bajío. Gallegos y gallegas de Galicia, nacidos en las tierras del Finisterre continental europeo, o descendientes de los miembros de las sucesivas olas migratorias o de los exiliados republicanos que encontraron en México refugio entrañable y protección cordial y segura para desenvolverse profesionalmente. La emigración gallega es en efecto un importante configurador tanto de la sociedad mexicana como de la gallega en el siglo XX. Todavía hoy existen comarcas enteras en Galicia, como las de Carballiño y O Ribeiro, con un alto grado de eclosión de “mexicanos retornados temporalmente o e vacaciones que en los meses veraniegos  vienen “a dar una volta” o de “de paseo”, y que son identificados como diferentes del resto de la comunidad por su acriollada y colorista forma de vestir, hablar y comportarse, por su presencia ostentosa, por el lucimiento de joyas de oro y por ss impresionantes “haigas”, que con los años cambiaron por los elegantes y europeos Mercedes Benz, siguiendo los dictados de la moda y la evolución de  usos sociales estudiados por Pierre Bourdieu (La Distinción).

   Con estos retornados viajaron con frecuencia los primeros equipos de música que popularizaron en las aldeas y comarcas gallegas las canciones mexicanas. Eran los temas de ronda, corridos de la Revolución Mexicana o rancheras de Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejía o Chavela Vargaa.

   Por otro lado es innegable la impronta y cultural de los gallegos en México. Desde la venta ambulante por abonos o plazos (“aboneros”) y la práctica de oficios con afiladores y paragüeros, los gallegos de México se reconvirtieron en comerciantes estables, fundaron mueblerías, cantinas, tiendas, de abarrotes, regentaron baños púbicos, crearon los primeros hoteles en ciudases como México DF, Guadalajara o San Cristobal de Las Casas. Hoy en dia, la emigración gallega o sus descendientes dominan en buena parte de la Republica Mexicana el negocio del mueble, el mercado hotelero desde las grandes cadenas de cuatro y cinco estrellas hasta los populares “hoteles de paso”.

   Algunos miembros de la primera emigración gallega llegaron a ser propietarios de gran parte de los molinos industriales y de las panaderías en México DF, Puebla o Tlaxcala. Otros acabaron montando A.D.O (Autobuses de Oriente), una de las mayores empresas de transporte viajero en la República. El hijo de uno de estos emigrantes, arribado a México en los años veinte, es en la actualidad propietario de un canal de televisión y de un importante imperio económico ligado al mundo de la comunicación. Los descendientes del pontés Garpar Rivera Corral, integrados plenamente en el país, son hoy dueños del grupo constructor FRISA que facturaba a mediados de los noventa más de mil millones de dólares anuales.

   Los galleguistas republicanos, hiodos de la represión de la dictadura franquista, encontraron en Argentina, Uruguay, Cuba y México acogida fraternal y todas las facilidades para mantener viva, durante las décadas de la “longa nointe de pedra” (Celso Emilio Ferreiro), la lengua autónoma y propia de Galicia. La lengua literaria de la Península Ibérica  durante el Medioevo y de mayor antigüedad que el español y el portugués. Figuras de la intelectualidad gallega exiliada como los escritores Lorenzo Varela, Rafael Dieste, Florencio Delgado Gurriarán, Rogelio Rodríguez de Bretaña, Marcial Fernández, Luis Soto, Carlos Velo, el músico Jesús Bal y Gay o el pintor Arturo Souto coincidieron en el exilio mexicano con grandes escritores de la cultura española (Luis Cernuda, Juan Larrea o León Felipe).

   Todas estas cuestiones están tematizadas y estudiadas por dos ensayos que abordan con gran rigor la vida y la obra -también los sueños- de millones de gallegos que formaron parte la cadena de la cadena migratoria gallega en México. Se trata de las obras, Pioneros na corrente do Golfo. A primeira emigración galega a México (1773-1936) y Galgos en México (1878-1936). El autor del primer ensayo, Elixio Villaverde, doctor en Historia por la Universidad de Santiago de Compostela y, sin duda, el especialista mejor documentado en los avatares de la emigración gallega en México. El segundo de los libros, ganador del Premio Vicente Risco de Ciencias Sociales 2003, el más prestigioso de los que se otorgan en Galicia en el campo del ensayo, es un estudio riguroso sobre la presencia gallega en el país azteca desde la época colonial, la insurrección independentista hasta el inicio de la Guerra Civil Española.

   Pioneiros na corrente do Golfo, sin ser una investigación excesivamente técnica, reconstruye las cadenas migratorias y el tejido asociativo creado por los emigrantes gallegos en tierras aztecas. A partir de 1837 y tras la independencia de México y los decretos de expulsión, comenzaron a retornar los expulsados y dio comienzo una reemigración de gallegos desde Cuba. Se trataba de asalariados cortadores de caña, marineros que pescaban el guachinango, militares desertores, etc. Y, ya desde las últimas décadas del siglo XIX, la navegación a vapor, las necesidades económicas y las estrategias familiares embarcaron rumbo al puerto de Veracruz a padres de familia, jóvenes y adolescentes con la encomienda de enviar remesas pecuniarias para redimir de la miseria a sus familias gallegas. Fueron ellos los grandes pioneros llegados a la República Mexicana. Algunos “hicieron las Américas, o fueron germen de la emigración circular que abarca a cinco generaciones yendo y viniendo por la corriente del Golfo.

   Y entre ellos, Ramón del Valle-Inclán, un gallego universal y seguramente el dramaturgo de referencia de la renovación del teatro español durante el siglo XX, que llega a Veracruz en abril de 1892, pero que se integrará socio-profesionalmente en México DF. En la capital azteca, trabajó primero en el periódico El Correo Español y más tarde en El Universal, llegando a publicar treinta y seis colaboraciones periodísticas, incluidas algunas poesías. En México admirará a Porfirio Díaz y hará especial amistad con el general Sostenes Rocha, luchador al lado del padre de la patria, Benito Juárez, con el pintor Diego Rivera y con el intelectual Alfonso Reyes.

                                             


   Las dos obras de Elixio Villaverde son, como dije, un canto a los sueños, convertidos en realidad, de ese incontable número de gallegos que, desde una impronta anónima y sacrificada, protagonizaron la epopeya de la emigración gallega en México.

   Entre las conclusiones más relevantes a las que llega el autor, destaco las siguientes: la gran operatividad de las cadenas migratorias como mecanismo conformador de la inmigración gallega en la República Mexicana; la exogamia de los primeros emigrantes que se casaron con mujeres nativas, y la endogamia encubierta de la emigración mayoritaria posterior, hecho que retardaría su plena integración en el nuevo país. Añadamos en este sentido que quizás fue el gallego el grupo ibérico con mayor nivel de endogamia en México. La paulatina mexicanización tanto en el habla como en los gustos y hábitos de consumo de los inmigrantes gallegos, a pesar de su catalogación como “gachupíns” entre los mexicanos más hispanófobos.

   Datos eruditos y apasionantes biografías e esta reconstrucción de las cadenas migratorias en México y de las vicisitudes y modus vivendi de los aboneros, estereotipo cinematográfico de los gallegos en México, y de los grandes triunfadores que ciertamente  “hicieron las Américas” en los Estados Unidos Mexicanos.







(Texto publicado en el periódico Reforma de México DF el 19 de octubre de 2003)
  

lunes, 21 de diciembre de 2015

"HORA ZULÚ": PRISIONEROS DE UN TIEMPO ETIQUETADO



Hora zulú
Santiago Lopo
Traducción del autor
Mar Maior (sello de Editorial Galaxia), Vigo, 2015, 216 páginas

   Si bien este ejercicio de ficción de Santiago Lopo poco o nada tiene que ver con las propuestas metaliterarias, es posible que su lectura haga surgir no pocos interrogantes en aquellos lectores  habituados a propuestas narrativas convencionales, basadas, sobre todo, en discursos compactos y lineales. Sin embargo, la arquitectura compositiva de Hora zulú da razón de su carácter posmoderno, un territorio poco frecuentado en el sistema literario gallego, al que pertenece originalmente la novela de Santiago Lopo, y en general en todas las narrativas. Por eso mismo, Hora zulú puede producir a veces ciertas dosis de pasmo, pero su estructura compositiva y sus imputs, fueron reconocidos, hace ya muchos años. por escritores que trabajaron desde el otro lado del espejo como Henry James, Borges o Walter Benjamín, entre otros. Historias fragmentadas, ramificadas, las multiplicidades o el libro rizoma que dirían Deleuze y Guattari.
   Hoza zulú fue galardonada en el año 2012 con el Premio de Novela García Barros, cuyo jurado tuvo la intrepidez de premiar una novela cuya arquitectura compositiva está basada en fragmentos, una opción que hoy tiene cabida en la narrativa porque responde a nuestra forma de percibir el mundo, cada vez más fragmentado, inconexo e incoherente.
   Hora zulú es en efecto una novela construida a base de fragmentos, de registros de naturaleza muy diversa, pero eso no quiere decir que carezca de un centro oculto para hacer cuadrar y coincidir las piezas de esta nove-puzzle. En su ejerció narrativo, Santiago Lopo relata en efecto una historia de esos fragmentos (poemas, informes hospitalarios, anexos de los mismos, correos electrónicos entre dos psiquiatras y cinco textos rotulados con el título de la novela). Mas todo ese material no denota un cajón de sastre, sino que remite a una historia que un lector activo sabe apreciar.
   Aparentemente la trama de la novela no parece otra cosa que la búsqueda de identidad de una persona que aparece herida al pie de un acantilado en la costa gallega. La amnesia que parece padecer, hace que lo internen en un hospital psiquiátrico. La multitud de fragmentos, y de forma especial los correos que una psiquiatra le hace llegar a un antiguo compañero, y los cinco textos que se apropian del nombre de “Hora zulú”, parecen remitir a la figura de un misterioso Profesor -el hombre desnudo y herido hallado en la playa gallega-, cuya enigmática figura atrae la atención del lector hasta el desenlace final. Mientras todo eso sucede, el texto nos acerca al ambiente de un hospital psiquiátrico, por cierto muy humanizado, y a temas e interrogantes ecológicos que tienen que ver con el desenlace.
   Sin embargo, el tema de la novela, la idea-eje subyacente y que además le confiere sentido a la historia, va mucho más allá de la misma, y nos remite a las etiquetas espacio-temporales en las que se mueve la humanidad. El tiempo, como las vidas humanas, no es lineal, no existe, por mucho que lo etiquetemos en husos horarios para intentar entenderlo. Somos pues esclavos de su medición. De ahí la razón de ser del título: una “hora zulú”, alejada de cualquier meridiano. Será nuestro deseo de liberarnos de ese sistema de referencia, de detener el tiempo, lo que induzca o determine el desenlace del relato, y por lo tanto de la trama, la parte visible del iceberg que esconde este artefacto narrativo, arriesgado sin duda, más cuya calidad y hondura no me ofrecen dudas, considerando tanto su coherencia compositiva como la línea de pensamiento que la sustenta.

Francisco Martínez Bouzas

                                                       
Santiago Lopo

Fragmentos

“INFORME MÉDICO PIQUIÁTRICO Nº 4
FECHA: 1 DE FEBRERO DE 2000, 12:30 HORAS
Nº DE INTERNO: 222513
PSIQUIATRAS: Francisco Carballo y Zacarías Penselas

DE MANERA SOPRENDENTE, el sujeto decide hablar hoy por primera vez. Después de sentarse, el interno repite insistentemente al doctor Penselas  su habitual pregunta: «¿Qué hora es?» La respuesta del doctor Penselas cito textualmente, es: «¡Ni lo sé ni me importa, coño!» El evaluador se echa a reír y le dice:«Así me gusta». Ante nuestra expresión de incredulidad el paciente continua:«No sé cómo me llamo, ni de dónde vengo. No recuerdo nada. Pero no estoy loco». Le apreciamos un ligero acento cuando habla, casi imperceptible y muy peculiar, pero no reconocemos su origen. Decidimos actuar con cautela y no alterarlo con preguntas personales. Al interrogarlo sobre su primer recuerdo, nos dice: «Estaba mojado y tenía la boca llena de arena». Queremos descubrir si está a gusto en su celda de aislamiento, pero permanece en silencio y empieza aponerse nervioso.
Optamos por terminar la entrevista a las 12:50 horas.
DIAGNÓSTICO: Amnesia retrógrada. Posible demencia.”

…..

“Por eso, queridos amigos, desgraciadamente este reloj de sol nos recordará cada día que somos prisioneros de un sistema de referencia. Nos recordará que nuestra sombra no es libre, nos recordará nuestra cadena perpetua. Vaya faena, ¿eh? No, no os agitéis nerviosos, no pongáis cara de angustia…No llores Faki. Yo sé cómo escapar. Yo lo he conseguido. He sido capaz de contraerme en mí mismo para dejar fluir en mi mente el torrente del río sin prestarle atención. Ahora veo con claridad las múltiples realidades que me rodean. Por eso os animo, desde esta tribuna cuántica, a que encontraros con vosotros mismos. ¡Centraos en lo más pequeño para conseguir lo más grande!”

(Santiago Lopo, Hora zulú, páginas 24, 193)

jueves, 26 de noviembre de 2015

"LA FORMA DE LAS NUBES": FRAGMENTOS DE UN FRISO VIVENCIAL



La forma de las nubes
María López Sánchez
Traducción de Xosé Antonio López Silva
Mar Maior (sello de Editorial Galaxia), Vigo, 2015, 85 páginas

  Leí y vuelvo a leer con placer este debut de María López Sánchez en el género narrativo. La forma de las nubes, sin pasar por alto algo que esta escritora, aún muy joven y doctora en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, escribía en el año 2007 en un ensayo con el que ganó el Premio Ramón Piñeiro de Ensayo, y cuyas palabras traduzco al español: “La erotización del paisaje fue fundamental para la empresa colonial al convertir la geografía en un cuerpo maduro para la conquista. Existe, pues, un hábito cultural que marca el paisaje como algo femenino que tiene mucho que ver con el papel dominante de los hombres en la actividades culturales que conforman nuestra visión del paisaje” (Paisaxe e nación, página 186). Palabras que deberían ser compartidas en buena medida por quienes sean conscientes de esa dicotomía naturaleza / cultura, con claras proyecciones y atribuciones genéricas. Mas por motivos igualmente sólidos creo que se debe rechazar todos aquellos tópicos que suelen acompañar a las piezas de la literatura intimista, tal como fue calificada en su día la presente narración  por algún miembro del jurado que le otorgó a la novela de María López Sánchez el Premio de Narrativa Breve Repsol del año 2012: si una mujer escribe una novela intimista, resulta femenina. Si lo hace en cambio un hombre es profunda.
   Profunda y escrita con pluma poderosa es La forma de las nubes, publicada por Editorial Galaxia en 2012, traducida ahora por Xosé Antonio Silva y editada por Mar Maior. Novela intimista ciertamente, que ahonda en la personalidad de la protagonista -solamente sabemos que se llama C-, en las estrategias del yo, en las repercusiones en su personalidad de lo que sucede fuera y en su evolución, desde el momento en que, con trece años, emprende un viaje, hasta su edad adulta. Arrastrando un precoz aprendizaje del desamor, con bloqueo de la dimensión emocional, concentrándose únicamente en el sexo, hasta que llega el amor y sus barreras son tan inútiles, a la hora de evitar el enamoramiento, como fáciles de levantar de nuevo cuando sobreviene la traición.
   La escritura de María López Sánchez desnuda a la protagonista ante el lector, al que le permite escudriñar en las interioridades de su yo, en sus puntos vulnerables, en las vivencias de una vida que nace y en los sentimientos cuando la tragedia se asienta en su hogar. Y lo hace con una pragmática narrativa en la que, entre otros recursos, la autora combina hábilmente analépsis y prolepsis, que le permiten fundir planos temporales, mezclando el pasado con el presente, pero intentando construir al mismo tiempo realidades nuevas. Eses retales  del pasado son las losetas  existenciales de un friso vivencial al que la protagonista pretende dar sentido, interpretarlo, tal como hace cuando al mirar el cielo, contempla las formas de las nubes y las convierte en signos o en enigmas.
   Obra pues de formato biográfico, aunque sin olvidar su carácter ficcional, y cuyo referente no es la autora. Discurso narrativo, en la acepción de Todorov, como corresponde  a las acciones en movimiento y a los distintos avatares de una existencia. Así mismo, discurso narrativo muy alejado de cualquier seducción de lirismo poético, y, sin embargo, un libro que no desprecia las palabras y cree en su valor performativo en el sentido que le dio John L. Austin (Cómo hacer cosas con palabras).
   La forma de las nubes se hizo merecedora, como ya quedó señalado, del Premio de Narrativa Breve Repsol, 2012. Un premio otorgado, al menos en este caso, no a las ventas sino a la osadía de la innovación.

Francisco Martínez Bouzas
                                                      
                                                       
María López Sánchez
Fragmentos

“Tuvo que llegar el desamor para hacerme recordar y para que mi estado de ánimo fuera propicio para escribir. El desamor tiene la capacidad de volverlo todo gris. De repente, el cuerpo se siente desvalido, como sin duda se sintió en un tiempo que ya no es capaz de recordar. En el desamor siempre hay viento, un viento que se lleva los papeles del suelo, y la hierba que cortan los jardineros, y las pelusas, y la publicidad que se descuelga de los parabrisas, y las hojas de los árboles, aunque sea por otoño. El desamor lo transforma todo en metáfora. Las palabras oídas, los fragmentos de conversaciones, todo habla de cosas que se pierden. Los mismos árboles tiemblan con la tristeza de sus troncos desnudos y quizá recuerdan que un día fueron osados, que irguieron la cabeza hacia el sol, hacia la luz, hacia la plenitud.”

…..

“Tengo un teoría sobre la felicidad y las nubes. Se la he contado a algunos amigos y la encuentran simpática, les hace gracia, lo que no está mal, habida cuenta de lo poco dotada que estoy para el humor. La persona feliz, les digo, es capaz de tumbarse en la hierba a contemplar las nubes y dejar la mente en blanco, dejar que se deslice el tiempo con el propio discurrir de las nubes. Su mente no ofrece resistencias, no intenta frenarlas, no busca formas. Si acaso cristaliza alguna, no pretende detenerla, ni definirla, la deja ir, transformarse hasta desaparecer. Para la persona feliz  el movimiento de las nubes sirve simplemente como marcador del tiempo, intensifica su percepción del presente.”

…..

“Si una analiza los datos estadísticos y observa las sociedades modernas, llega a la conclusión de que el amor, tal como todos lo soñamos de adolescentes, es una rareza. Hay estudios científicos que señalan -no me atrevo a decir que demuestran- que el amor, como exaltación química y hormonal, sigue un patrón temporal que lleva necesariamente a la tranquilidad y a su decaimiento. La sabiduría popular habla de la crisis de los siete años, que implica posiblemente superar ya dos ciclos de tres o cuatro años que la naturaleza precisa para la procreación y el apoyo paterno durante la fase de mayor inmadurez y dependencia de la cría. Querríamos un mundo hecho para nosotros, pero el mundo y la vida trabajan para sí mismos.
Que hayamos sido capaces de soñar e imaginar algo como el amor romántico es una de las plasmaciones de la capacidad humana de ensoñar e idealizar. Es una elaboración artística.”

(María López Sánchez, La forma de las nubes, páginas 11, 19, 54)