Mostrando entradas con la etiqueta Deditorial Debolsillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Deditorial Debolsillo. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de enero de 2023

LA TRAMA DE LA CORRUPCCIÓN

Un hombre del pueblo

Chinua Achebe

Traducción de Maya García de Vinuesa y Te Ochiaga

Editorial Debolsillo, 2010, 208 páginas.

 

     

 

   A pesar de su publicación hace más de 12 años, la trama de Un hombre del pueblo de Chinua Achebe no ha perdido actualidad porque incide en la corrupción prácticamente consustancial con la mayoría de los países. Su autor es el escritor nigeriano Albert Chinualumogon Acheve (Ogidi, Nigeria, 1930 – Boston, EE.UU 2013). Es sin duda uno de los escritores africanos más representativos del pasado siglo, ya que en su figura se amalgaman las dos culturas en las que se formó. Escritor de poesía y de narrativa, su obra describe la penetración de la cultura occidental en el mundo tradicional africano. Así como los conflictos de la sociedad postcolonial.

   Eso precisamente es los que pretender ser esta su cuarta novela: una historia representativa de las luchas surgidas en los países africanos después de su descolonización. Por eso mismo Chinua Achebe no sitúa el escenario de su novela en su Nigeria natal, sino en un imaginario país africano sin nombre.

   La idea central de la novela de Achebe es la corrupción y la carencia de moralidad. El narrador  Odili es un maestro de provincias al que convidan a pasar unos días con el nuevo ministro de cultura, el jefe Nanga, cn la promesa de cnseguirle una beca.

    

                                         

                                         Chinua Achebe

 

    Entre los dos surge una relación ambivalente de atracción y de repulsa  que se rompe debido a un asunto de mujeres. Pero Odili experimentará en sus propias carnes las facilidades con las que se sometió a las tentaciones de los aparatos del poder que tanto había criticado con anterioridad.

   Chinua Achebe nos ofrece un relato muy bien delineado de los años que siguieron a la descolonización: desgobierno, corrupción, clientelismo en una sociedad adormecida incapaz de reaccionar con contra el hábito de robar de los gobernantes. La prosa precisa de Achebe muestra además una especial sensibilidad con el fenómenos del plurilingüismo, ya que el escritor introduce en el inglés de la novela pasajes en pidgin, una lengua de uso popular, que exigió un notable y plausible esfuerzo por parte de la traductora. La novela fue re-lanzada en la reconocida Serie de Escritores Africanos Henenmann.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

domingo, 22 de abril de 2018

EL TRÁGICO DESPERTAR DEL SUEÑO AMERICANO


Pastoral americana

Philip Roth

Traducción de Jordi Fibla Feito

Editorial  Debolsillo (Penguin Random House Grupo Editorial), Barcelona, 2016, 512 páginas

(Libros de siempre)



    

   Philip Roth (Newark, Nueva Jersey, 1933), eterno candidato al Nobel, es posiblemente el escritor norteamericano de su generación más premiado. Entre otros galardones literarios, dos de sus novelas han obtenido el National Book Adward, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, ganador del Pulitzer en 1998 precisamente con American Pastoral. Pero, sobre todo era y sigue siendo uno de los grandes narradores norteamericanos vivos junto quizás, como opina Harold Bloom, con Thomas Pynchon. DonDeLillo y Cormac Mc Carthy. Una relación a la que yo añadiría el nombre de E.L Doctorow, fallecido en el año 2015. En una encuesta realizada en el año 2006 por el por The New York Times Book Review, un centenar de críticos, editores y entendidos en literatura, eligieron los mejores veintidós libros. Entre ellos, seis novelas de Roth. En el ensayo que acompañaba a la encuesta, el crítico A.S. Scott afirmaba: “Si hubiésemos buscado el mejor escritor de los últimos veinticinco años, él (Roth) sería el ganador”. Está pues en posesión el escritor nacido en Newark de todas las consagraciones paraliterarias a las que puede aspirar un autor: el reconocimiento de la crítica, los grandes premios nacionales e internacionales, con excepción del Nobel. Mas la verdadera sacralización de la que sus obras son merecedoras es la traducción de la mayoría de ellas a múltiples lenguas, entre ellas al español. Entre las más emblemáticas y conocidas en España, Portnoy Complaint (1969), traducida con el título discutible, El mal de Portnoy y, sobre todo, la “Trilogía americana” de la que forman parte American Pastoral (1979), I Married a Communist (1998) y The Human Stain (2000).

   Pastoral americana es una de las grandes novelas de Philip Roth. En ella, el escritor norteamericano supo reflejar como nadie los problemas de la asimilación y de la identidad de los judíos en los Estados Unidos y escudriñar así mismo en la naturaleza de las pulsiones sexuales, de la autocomprensión y también la génesis psicológica y el derrumbamiento del sueño americano. Ese desplome de un sueño y la quiebra de los valores, idealizados hasta el paroxismo a finales de los años sesenta, constituyen el telón de fondo sobre el que Philip Roth yergue la historia y la trama de Pastoral americana.

   La novela, en efecto, puede ser leída casi como una saga sobre el declive y la brecha de una familia americana a finales de los sesenta. Está narrada por Nathan Zuckerman, escritor y alter ego de Roth, que aparece de forma muy frecuente en otras de sus  novelas. El íncipit de la narración es el encuentro entre el narrador y Seymour Levov, el Sueco. Un encuentro en el que se habla de las excepcionales cualidades de los miembros de la familia Levov. Tras una reunión con un hermano, Philip Roth pone en escena la primera analepsis: un salto hacia el pasado que nos permite percibir la infancia del narrador y la de Seymour Levov, su juventud en la que se convierte en ídolo de sus compañeros: buen hijo, estudiante aplicado, deportista… un modelo paradigmático del american way of life, con la que se fantaseaba en los años cuarenta. Hereda de su padre la fábrica de guantes, levantada hacía tres generaciones, contrae matrimonio con una ex miss Nueva Jersey, cambia su hogar por la casa de sus sueños, tienen una hija….

   Todo parece indicar que la familia Levov está sumergida en una verdadera sinfonía pastoral, la feliz pastoral americana. Pero todo empieza a hundirse cuando la hija Merry lleva sus ideales políticos de oposición a la guerra de Vietnam hasta el extremo de hacerse miembro de una secta y convertirse en terrorista. Entonces Symour Levov se ve obligado a transitar desde esa idílica pastoral hasta la ruina y el drama que cierran el relato.

   Philip  Roth ilustra de forma magistral la disolución  de esta manera de ver la realidad, el sueño americano, la idea de que todo el mundo, a pesar de sus orígenes humildes, puede triunfar en los Estados Unidos. Mas ese sueño esconde una bestia de mil caras que explota en el seno de la “feliz” familia. Para lograr el efecto perseguido, el escritor inserta la narración en el contexto histórico de la guerra de Vietnam y de las protestas que generó, sobre todo entre la juventud. Y también en el contexto sociológico. La radiografía y la puesta en cuestión de ese ideal americano como tierra de infinitas oportunidades. Da cuenta así mismo con gran destreza de los cambios sociales y económicos de los años sesenta y del choque cultural entre generaciones. Sin embargo, más que el relato sobre la figura de un personaje en honda relación con su momento histórico, Pastoral americana es sobre todo el relato de una nación tras la Segunda Guerra Mundial a la que la enajenada y a la vez ardiente realidad hizo despertar de las fantasías soñadas, convertidas en lema y volubles sostenes a los que se aferra todo un pueblo porque creían en lo que creían.







                                                                    
Philip Roth

 

Fragmentos



“Creímos sin reservas en la vida, nos conducían sin vacilar en la dirección del éxito: nuestra existencia iba a ser mejor. La meta consistía en tener metas, el objetivo en tener objetivos. A menudo este edicto formaba una maraña con la histeria, la histeria fortificada de aquellos a quienes la experiencia les ha enseñado cuán poca hostilidad se requiere para arruinar irremisiblemente una vida.”



…..





“Criado para ser tonto, hecho para las convenciones, y así por el estilo. Se atenía a las normas sociales y nada más. Un alma bendita. Pero lo que intentaba hacer era sobrevivir, manteniendo a su grupo intacto. Procuraba salir con su pelotón intactos de la refriega. Finalmente, fue una guerra para él. Tenía un lado noble, se sometió a numerosas renuncias, se vio envuelto en una guerra que él no había causado, luchó para salir a flote, pero se hundió.”



…..



“El Sueco tal como siempre le había conocido, aquel Seymour Levov bien intencionado, de conducta intachable, ordenado, se evaporó, y sólo quedó en su lugar el examen de conciencia. No podía dejar de lado la idea de que era responsable, como no podía recurrir a la idea tentadoramente diabólica de que todo era accidental. Había tenido acceso a un misterio todavía más desconcertante que el tartamudeo de Merry: ya no había fluidez en ninguna parte. Todo era tartamudeo. Por la noche, en la cama, imaginaba la totalidad de su vida como una boca tartamudeante y un rostro que hacía muecas: la totalidad de su vida sin causa ni sentido y desperdiciada por completo. Ya no tenía ningún concepto de orden. No existía el orden, de ninguna clase. Imaginaba su vida como el pensamiento de un tartamudo, frenéticamente fuera de su control.”



…..



 “… No podía evitar nada, nunca había podido, aunque sólo ahora parecía dispuesto a creer que fabricar espléndidos guantes de señora en un surtido de tallas no era ninguna garantía de que lograría llevar una clase de vida perfectamente adaptada a todos sus seres queridos. Las cosas no eran así, ni mucho menos. Uno cree que puede proteger a una familia y resulta que ni siquiera puede protegerse a sí mismo. No parecía quedar nada del hombre al que era imposible desviar de su tarea, que no descuidaba a nadie en su cruzada contra el desorden, contra el problema constante del error y la insuficiencia humanos. Allí en la cocina, no se veía nada del hombre enérgico e inflexible que, sólo media hora antes, adelantaba la cabeza para combatir incluso con sus aliados. El combatiente había soportado toda la decepción que podía. No quedaba en él nada contundente para acabar a golpes con la desviación. Lo que debería ser no existía. La desviación prevalecía. Era imposible detenerla. Por improbable que fuera, lo que no debería haber sucedido había sucedido y viceversa.

El viejo sistema que creaba el orden ya no funcionaba. Todo lo que quedaba era el temor y el asombro del anciano, pero ahora sin nada que los ocultara.”



(Philip Roth, Pastoral americana, páginas 60, 90, 122, 509)

domingo, 28 de enero de 2018

LA TELARAÑA LITERARIA DEL NOBEL ORHAN PAMUK



El libro negro

Orhan Pamuk

Traducción de Rafael Carpintero

Editorial Debolsillo (Penguin Random House Grupo Editorial), Madrid, 584 páginas

(Libros de siempre)



  



   Cuando en el año 2006 el escritor turco Orhan Pamuk (1952) fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca basó la concesión del galardón en dos motivos: en primer lugar, en el hecho de que Pamuk había hallado nuevos símbolos para reflejar el choque y las relaciones entre culturas. En segundo lugar, porque había sabido mostrar el alma melancólica de su ciudad, Estambul. Orhan Pamuk, en efecto, está considerado como el gran investigador de las huellas de Oriente en Occidente y viceversa; el puente, desde el espacio literario, entre dos culturas.

   Todo esto y la calidad literaria intrínseca de su corpus narrativo motivan que las obras de Pamuk se hayan traducidas a numerosos idiomas, incluso a lenguas minoritarias y periféricas como el gallego. Una de ellas es Masumiyet Müzesi, una novela de 1990 traducida con el título de El libro negro.

   El libro negro, otra novela ambientada en Etambul, hizo crecer la popularidad de Orhan Pamuk en todo el mundo y lo convirtió en un escritor al miso tiempo experimental y popular; capaz de escribir sobre el presente y sobre el pasado con la misma intensidad. El libro negro es un texto que encierra tal riqueza y firmeza literarias que eso mismo lo convierte en una novela compleja. El pretexto argumental es extremadamente convencional: la búsqueda de la esposa desaparecida. No falta, por lo mismo, quien la haya catalogado como novela negra. En efecto, Orhan Pamuk, parodiando una intriga policiaca, nos envuelve en un juego de espejismos en el que los personajes desdoblan su personalidad para volverse disipar, acunados por un mundo de fábulas y de microhistorias, situadas entre la realidad y los mundos imaginarios. Sin duda alguna, la silueta del absurdo y del contrasentido circula por la novela, mas esconde también razones ocultas.

   En una quizás excesiva y reductiva sinopsis argumental, se puede afirmar que el tema central de esta novela es la cuestión transcendental de la identidad: dos hombres son tan parecidos que terminan intercambiándose entre sí. Sin embargo, la rica complejidad del texto de Pamuk va mucho más allá de esta búsqueda de una posible identidad, una búsqueda iluminada por la introducción de referencias históricas al misticismo sufí. El libro negro  se transforma así en una telaraña literaria, en un armazón de historias y de verdades que nos construyen como habitantes de una ciudad tan colorista, heterogénea y laberíntica como Estambul. Una incursión en un universo cabalístico, en un mundo de misticismo y de magia en el que todo aparece relacionado y cuyo significado oculto es preciso descifrar.

   Así pues, una novela con miles de ventanas, como quería Henry James, o en la que se opta por infinitas historias infinitamente ramificadas, como pronosticaba Borges. Se encuentra pues el lector con esa tupida telaraña literaria construida de pretérito y de presente, con reminiscencias del pasado de la nación turca, con sueños incumplidos, con pesadillas, mas también con algo mucho más tangible: las calles, los edificios, los barrios, las ventanas iluminadas, las noches de la ciudad, de ese Estambul intensamente evocado. Todo eso justifica que El libro negro sea considerado como otra novela de Estambul.

    Un texto construido con un claro propósito metaficcional, con una estructura arborescente, copiosa itertextualidad con la literatura y la cultura islámicas, y en el que Pamuk hace uso del recurso del artículo periodístico para dotarse de una doble voz narrativa. Una que habla con sensibilidad oriental y otra que se expresa con la occidental -las dos sensibilidades que encierra la ciudad que lo vio nacer- que rompen la linealidad de un texto por el que circulan personajes que, sin llegar a ser planos, tienen, sin embargo, poca entidad. Se encuentran en la novela porque alguien tiene que empujar la acción, pero dan la impresión de estar atenazados, clavados como efigies en la peana. Y una arquitectura narrativa que amalgama diversos géneros y articula múltiples elementos que van desde la intriga amorosa hasta el tema del doble. Todo ello enriquece un texto en el que una polifonía de voces antagónicas hace posible que podamos explicar la realidad y los hechos acontecidos desde diversas perspectivas.







Orhan Pamuk


Fragmentos



“¿Se dan cuenta de que las aguas se están retirando del Bósforo?. No lo creo… El Mar Negro se calienta y el Mediterráneo se enfría. Por esa razón, las aguas han comenzado a filtrarse en las inmensas cavernas que se forman al estirarse y combarse el fondo de las plataformas marítimas, y como resultado, el fondo de los Estrechos de Gibraltar, de los Dardanelos y del Bósforo, está comenzando a levantarse… Ahora soy capaz de adivinar dónde podré encontrar ese Cadillac negro que los buceadores buscaron sin resultado entre la corriente del fondo del mar… Estará allí, en las profundidades del valle que antes llamábamos “El Bósforo”, en la parte más honda de un precipicio cenegoso señalado por botas y zapatos de setecientos años de edad en que forman sus nidos los cangrejos…”



…..



“Mientras cruzaba el puente a pie le invadió la sensación de que descubría de inmediato, entre la multitud del domingo, un Misterio que llevaba años buscando pero que acababa de darse cuenta de que lo buscaba. Como si estuviera en un sueño, sentía en lo más profundo de su ser que aquella esperanza era un engaño, pero, no obstante, aquellas dos realidades contradictorias se movían por la cabeza de Galip sin molestarle lo más mínimo… ¿Cómo se podía entrar al mundo misterioso de los significados secundarios?. ¿Cómo podía descubrirse el Misterio?”.



…..



“Para Fazlallah, el sonido era la línea que separaba el Ser del No Ser. Porque todas las cosas palpables que pasan del universo invisible al material tienen un sonido que pueden producir. Por supuesto, la forma más desarrollada del sonido era la voz, esa cosa excelsa que llaman el verbo, ese instrumento mágico llamado palabra que está compuesto por letras. Y era posible distinguir con toda claridad en las caras de los hombres esas letras, que son la esencia y significado del Ser”.



(Orhan Pamuk, El libro negro)