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martes, 17 de mayo de 2011

HISTORIAS DE SILENCIOS Y FANTASMAS

Hombres
Laurent Mauvignier
Editorial Anagrama, Barcelona 2011, 247 páginas.

La guerra colonial de Argelia (1954 -1962) fue durante mucho tiempo un asunto tabú en Francia. Un tema doloroso del que todavía hoy la gente rehúsa hablar. El trauma fue tan profundo que los sucesivos gobiernos franceses no han admitido hasta hace poco que se trató de una guerra de independencia. La literatura, con muy pocas excepciones, también se ha sumado al silencio. Una de esas contadas excepciones es Laurent Mauvignier. En todas sus novelas aparecen personajes que, directa o indirectamente, están relacionados con esa contienda colonial. Hombres es, sin embargo, la única dedicada de forma expresa y exclusiva a literaturizar ese conflicto bélico y colonial.
Y lo hace Mauvignier apoyándose en las vivencias de dos personajes principales, dos primos hermanos que, como soldados de reemplazo, son enviados a Argelia a combatir al FLN, la guerrilla independentista. Son ellos Rabut y Bernard. Ambos quedaron marcados por la crueldad y los horrores que presenciaron, cometidos por uno y otro bando. Señalados con las mismas marcas de la derrota y de las heridas del alma que laceró a los ex – combatientes norteamericanos en Vietnam  o en contiendas y aventuras bélicas más cercanas como la guerra del Golfo. El olvido forzado llegó a silenciar a los casi tres millones de jóvenes franceses que fueron enviados a la colonia a mantener el orden. Silenciados ellos y también los harkis, los argelinos musulmanes colaboracionistas y los pies negros, argelinos de origen europeo o judío, dejados a su suerte y a los horrores de la venganza tras los acuerdos de Evian que reconocían la independencia de Argelia. Al regresar a Francia, es como si Argelia no hubiese existido. Pero ellos han visto el terror en el rostro de los argelinos torturados o en los guripas, como el que encuentran degollado de madrugada con los genitales en la boca.
El acierto de Mauvinier ha sido el de haberles cedido la palabra a dos de esos antiguos combatientes, ahora sesentones, para hurgar, desde el pasado, en la “herida secreta”, como escribe Jean Genet en la cita que abre el libro.
Hombres narra veinticuatro horas en la vida de Bernard y de Rabut. Este último sobrelleva la existencia de una forma aparentemente normal. Su primo Bernard es, en cambio, un deshecho humano. Un episodio banal de tintes racistas abrirá los diques de los recuerdos. Recuerdos de la niñez y de la adolescencia. Y de pronto camino de Argelia, vestidos de soldados. Ya no serán más que el número de la chapa que cuelga de sus cuellos. Ahuyentan el miedo pensando en Verdún  y en que en Argelia hay burdeles. Se les ha inculcado que están en la colonia por algo que tiene que ver con un ideal, por un proyecto de civilización. Pero lo que allí encuentran es el horror, la más inhumana crueldad cometida por ambos bandos. Y remolinos de miedo a todas horas que Mauvignier metaforiza elocuentemente mediante la sed constante, el silencio y la soledad (“No está solo, están solos todos juntos”, página 111).
El título que rotula la novela, hace justicia a la idea central que sirve de hilo conductor del relato: son hombres los que matan y descuartizan al médico francés. Son hombres los que han visto el horror en el rostro de los argelinos torturados, arrojados al mar con una mole de cemento fraguado entre sus pies. Todo lo que en Argelia ocurrió lo hicieron hombres, hombres sin piedad que mataron a hachazos, abrieron el vientre  de las mujeres o degollaron con la “sonrisa cabilia”.
Laurent Mauvignier
Mauvignier entrelaza presente y pasado para explicar el hoy en función de lo acontecido antaño. Noveliza de forma muy verosímil este drama humano que marcó determinantemente  la historia de Francia en la segunda mitad del siglo XX. No rehúye los momentos de extrema crueldad y violencia, el naufragio moral, relatados sin embargo como en un esbozo, de forma oblicua. Y puesto que Argelia es un drama del que nunca se habla, el escritor echa mano del monólogo interior, en el que participa una polifonía de voces, entre las que sobresale la de Rabut, para reflejar de una forma intimista, fragmentada y con el ritornelo de múltiples repeticiones, la tortura, la humillación, el miedo que hiela la sangre de unos personajes que jamás encuentran la paz, porque el pasado despliega sus tentáculos hasta el presente y ya es demasiado tarde para comenzar a vivir. Sin embargo, la lectura de este libro “sobre la guerra que prosigue después de la guerra” no resulta ser una plácida diversión, porque el discurso salta de un personaje a otro, de un tiempo a otro, sin ningún aviso, especialmente  en las cien primeras páginas de la novela. Y sobre todo porque Laurent Mauvignier ha huido de la novela bélica al uso, evitando los personajes tópicos, para centrarse en las repercusiones psicológicas y emocionales que supuso aquel delirante derroche de horrores, ejecutados por hombres.

viernes, 14 de enero de 2011

CUATRO NOVEDADES DE EDITORIAL ANAGRAMA

     La editorial barcelonesa parece haberle perdido el miedo a la crisis e inicia su programación de 2011 con el mismo nivel de títulos al que nos tenía acostumbrados. Catorce en sus colecciones emblemáticas: Panorama de narrativas, Narrativas hispánicas, Otra vuelta de tuerca y Argumentos. Súmensele los doce títulos de los libros de bolsillo. De esta generosa programación subrayo estos cuatro por parecerme los más interesantes y sin perjuicio de un posterior análisis más detenido.Hombres  de Laurent Mauvignier. Veinticuatro horas en la vida de dos ex combatientes de la guerra de Argelia. Existencia banal entre la normalidad y los excesos etílicos, hasta que de pronto se encienden los recuerdos y lo que muchos franceses preferían olvidar; un pasado infame se dispara como dardos envenenados. “Un magnífico y revulsivo lamento convulsivo, un libro en el que hablan todos los que nunca encontraron la paz. Un libro sobre la guerra que prosigue después de la guerra” ( Jérôme Garcin ).
Los sinsabores del verdadero policía de Roberto Bolaño. El “territorio Bolaño” parece ser infinito. Ésta es su quinta novela póstuma. Escrita en los años 80, pero con el centro de gravedad en 2666, compartiendo el mismo telón de fondo y algunos personajes. Todos ellos recorriendo las geografías de las que se apropia la narrativa de nuestros días: violencia, desencantos, extrañezas y sublime degradación como señala el prologuista. Y un remolino de historias ancladas en la ambigüedad, muchas veces hilarante. Una pieza inacabada, pero no incompleta. Y desarrollada en la senda de lo que hoy es la literatura  que encuentra sus apoyos incluso en lo provisional y fragmentario. Demanda pues de un pacto narrativo porque – y lo dice el mismo Bolaño – “el policía es el mismo lector que busca en vano ordenar esta endemoniada novela”.
Mi padre y yo de  J. R. Ackerley. En la colección “Otra vuelta de tuerca” otra obra de J. R. Ackerley, un escritor con poca obra escrita, porque según Javier Marías, en cita de Cervantes, “tuvo otras cosas que hacer”, la búsqueda de muchachos en su caso”. La obra, una propuesta híbrida entre narrativa y autobiografía, es un relato de dobles vidas: la del padre, un adúltero que mantuvo dos familias paralelas sin que llegaran a conocerse, y las amargas peripecias del hijo, homosexual de familia burguesa en búsqueda infructuosa del “amigo verdadero” entre los jóvenes del proletariado o los miembros de la Guardia Real. Texto indiscreto, morboso y apasionante y sobre todo, un clásico del género autobiográfico.
Política del rebelde. Tratado de resistencia e insumisión de  Michel Onfray. Un  ensayo construido desde  la fibra anarquista y libertaria del autor. Y contra todo idealismo, contra los conceptos absolutos, las transcendencias. Exposición de un ideario político con el soporte en el nietzcheanismo de izquierdas ( Faucault, Derrida, Bordieu ). Después de una “cartografía infernal de la miseria” en la que la sociedad capitalista, como gran Leviatán, engulle a los seres humanos y se rodea de una cohorte de explotados, Onfray expone su utopía social, basada en un proyecto ético hedonista, con un lema culminación del mayo 68: “Gozar y hacer gozar”. Libro de resistencia, de insumisión para pensar y actuar en consecuencia.