Los sinsabores del verdadero policía de Roberto Bolaño. El “territorio Bolaño” parece ser infinito. Ésta es su quinta novela póstuma. Escrita en los años 80, pero con el centro de gravedad en 2666, compartiendo el mismo telón de fondo y algunos personajes. Todos ellos recorriendo las geografías de las que se apropia la nar
rativa de nuestros días: violencia, desencantos, extrañezas y sublime degradación como señala el prologuista. Y un remolino de historias ancladas en la ambigüedad, muchas veces hilarante. Una pieza inacabada, pero no incompleta. Y desarrollada en la senda de lo que hoy es la literatura que encuentra sus apoyos incluso en lo provisional y fragmentario. Demanda pues de un pacto narrativo porque – y lo dice el mismo Bolaño – “el policía es el mismo lector que busca en vano ordenar esta endemoniada novela”.
Mi padre y yo de J. R. Ackerley. En la colección “Otra vuelta de tuerca” otra obra de J. R. Ackerley, un escritor con poca obra escrita, porque según Javier Marías, en cita de Cervantes, “tuvo otras cosas que hacer”, la búsqueda de muchachos en su caso”. La obra, una propuesta híbrida entre narrativa y autobiografía, es un relato de dobles vidas: la del padre, un adúltero que mantuvo dos familias paralelas sin que llegaran a conocerse, y las amargas peripecias del hijo, homosexual de familia burguesa en búsqueda infructuosa del “amigo verdadero” entre los jóvenes del proletariado o
los miembros de la Guardia Real. Texto indiscreto, morboso y apasionante y sobre todo, un clásico del género autobiográfico.
Política del rebelde. Tratado de resistencia e insumisión de Michel Onfray. Un ensayo construido desde la fibra anarquista y libertaria del autor. Y contra todo idealismo, contra los conceptos absolutos, las transcendencias. Exposición de un ideario político con el soporte en el nietzcheanismo de izquierdas ( Faucault, Derrida, Bordieu ). Después de una “cartografía infernal de la miseria” en la que la sociedad capitalista, como gran Leviatán, engulle a los seres humanos y se rodea de una cohorte de explotados, Onfray expone su utopía social, basada en un proyecto ético hedonista, con un lema culminación del mayo 68: “Gozar y hacer gozar”. Libro de resistencia, de insumisión para pensar y actuar en consecuencia.
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