sábado, 20 de julio de 2019

"INCERTEZA" UN POEMA DE XAVIER QUEIPO E RAMÓN NETO


 Minutos para media noite
Xavier Queipo y  Ramón Neto
Editorial Galaxia, Vigo, 2019, 90 páginas 
 


    Con total respeto al original editado en gallego, quiero hacer hoy mención de un  libro especial de poemas, Minutos para medianoite de la autoría de Xavier Queipo e Ramón Neto. Ambos residen en Bruselas y so miembros del “Collectif des poètes bruxellois / “Brussels  Dichterscollectif.”. Han participado en diversos festivales y proyectos poéticos en la capital europea, colocando el gallego en pie de igualdad con las lenguas habladas en Europa. Por eso hoy quiero rendir homenaje a la lengua de mi tierra, un lenguaje como otro cualquiera -no un dialecto- publicando sin, traducción,”Incerteza” el poema que abre el libro.

Según los autores, partiendo de los tangible, el poema vigila la zona iluminada por el foco de luz, al mismo tiempo que extiende la circunferencia del misterio que lo rodea. Es conocedor de las teorías científicas que permanecen en estado de poesía hasta el momento de su demostración (e incluso, añaden los autores, después de verificadas, pueden seguir operando como materia poética).

   El alimento que proporciona la ciencia para el gozo aumenta al acrecentarse la región iluminada por la ciencia, y el decir poético crece sin un horizonte definido.

   Los autores nos hacen una propuesta para digerir el asombro producido por la ciencia para convertirla en poesía, y de ese modo, trasladar a otras mentes el gozo del conocimiento. Ramón Neto y Xavier Queipo intercambian procesos digestivos y la capacidad de asombro. Ellos pretenden cocinar con fuerza y elegancia una combinación de la poderosa capacidad de sugestión de la poesía con el manantial sin fin de las aportaciones que nos llegan de la ciencia así como de alguna excreción del desarrollo  tecnológico.

   En la obra que hoy nos ofrecen, existe tiempo y espacio para sumergirse en una feroz batalla celular que es al mismo tiempo una historia de amor de simbiosis subacuáticas: Tampoco falta la descripción poética de la naturaleza que puede captar sin intermediarios el sistema sensitivo humano sin valerse de la investigación experimental. “Podemos, escriben, utilizar un sismógrafo para medir con detalle los movimientos de una glaciar, pero para sentir la fuerza de ese animal de hielo, que al mismo tiempo está vivo y muerto, son suficientes los detectores con los que nos viste de serie la naturaleza.

   Los autores ofrecen este libro híbrido, aunque con dominio del poema; es una pasaje para transitar sin límites espaciotemporales por el sistema digestivo de dos poetas que saben alimentarse de la ciencia. Y de hecho de ella se alimentan.



(Las mayoría de las ideas de este preámbulo están extraídas del prólogo con el Xurxo Mariño nos introduce en “Minutos para medianoite”



Francisco Martínez Bouzas





 
Ramón Neto e Xavier Queipo


INCERTEZA



“O son nunca está onde se escoita.

Velocidade e lugar incompatíbeis.

Todo flúe nun magma de incerteza.

Ti e máis eu tamén somos

en varios lugares a un tempo

soñando en paralelo

como quibits que vibran ao unísono,

atravesados por luz cenital

que invaade as pantallas de cristal líquido.



Arranxando un mundo novo

Con lentes que reflicten nas retinas

Mensaxes cifradas por átomos intelixentes.

Mesturando tubos de fluídos atómicos

Aí o mundo etraño, á nosa espera.



Incerteza, dis. Non seguridade.

Seremos os derradeiros en morrer

Dunha especie que se clona e rexenera.”



(Xavier Quieipo Ramón Neto, Minutos para medianoite, página 13, Editorial Galaxia, Vigo 2019)

viernes, 19 de julio de 2019

LECTURA CÓMICA DE UN PERÍODO TRÁGICO


Una comedia ligera
Eduardo Mendoza
Edición e introducción de Javier Aparicio Maydeu
Epílogo de Eduardo Méndoza
Ediciones Cátedra, Madrid, 647 páginas.

   


   Con una extensa introducción de más de cien páginas, Javier Aparicio Maydeu ofrece en Ediciones Cátedra la edición crítica de Una comedia ligera de Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943), perteneciente a una fértil generación de escritores, tanto de autores que escriben en español, como en otros idiomas. Adscrito al realismo, pero con huellas de vanguardirmo, porque, como señaló el crítico Ignacio Echeverría ejerce “la tradición” -y la convención- en un sentido no radical. Reverencia a la tradición sin someterse a ella.
   Eduardo Mendoza es uno de esos escritores que dejan huella en la literatura española y no solamente por  La verdad del caso Savolta, su novela más conocida, sino por el conjunto de su producción que aglutina las tendencias estéticas y “los latidos anímicos” del momento que le tocó vivir. Es pues un emblema de su generación. Un autor que fundamentalmente suena  a Eduardo Mendoza, aunque son muchos los libros cuyo influjo se deja sentir en su obra. Mestizaje literario ya que no es posible la creación “ex nihlo”.
   La trama de Una comedia ligera se desarrolla en una pequeña localidad de la costa catalana, y en su mayor parte en Barcelona. Una Barcelona de finales de los años cuarenta, con todas las connotaciones negativas de aquellos años: clases sin protección social, miseria económica, corrupción, estraperlo entre las clases burguesas, altanería de los personajes que ejercen el poder, escrupulosidades en las relaciones amorosas, especialmente por parte femenina, un libre y despreocupado desparpajo entre el lumpen que sobrevive como puede en el barrio chino o en sus alrededores. Y sobre todo una tristeza tan pegajosa como la niebla o el calor húmedo de la ciudad. La acción si sitúa una década tras el final de la Guerra Civil, solamente recordada como una presencia fantasmal. Y da cuenta de los efectos de una vida dura y llena de privaciones, pero desde la perspectiva amable de la vida regalada de la burguesía.
   Un renombrado comediógrafo, Carlos Prullas, cuyas piezas teatrales empiezan a sonar a viejo, a algo pasado de moda, prepara su último estreno: una comedia de enredo. Carlos Prullas es un superviviente de la Guerra, un hombre sin voluntad y ajeno a cualquier compromiso. Pero posee la habilidad de sortear la crudeza de la Postguerra. Adúltero, promiscuo, machista y con bastantes galones de crápula. La comedia cómica ideada por Prullas se titulará ¡Arrivederci pollo!  Es un enredo vodevilesco y carente de sustancia. A la vez que ensaya la obra, Prullas, sin pretenderlo se ve sumergido hasta el cuello en una verdadera comedia muy semejante a la que él pretende estrenar, pero, en vez del teatro, ahora los que está presente es la realidad. Y en un triángulo amoroso con una joven actriz,  un empresario se le presenta y, tras una larga noche de juerga, y el empresario resulta asesinado. Prullas será el primer sospechoso para la policía.
   

                                           
Eduardo Mendoza
 
   Eduardo Mendoza construye esta novela con personajes que llevan su papel al extremo. Todos giran alrededor del protagonista, especialmente los principales: Lorenzo Verdugones, un cargo policial franquista hasta el tuétano que ya ha decidido que Prullas es culpable; el director de la obra, Pepe Gandet, la primera actriz Mariquita Pons, una vecina de la localidad de veraneo de la familia; Marichuli Mercadell, con la que al autor teatral tiene un encuentro extramatrimonial; Martita, su esposa, hija única de un rico empresario y que para que no interfiera en sus infidelidades matrimoniales, la tiene veraneando en Masnou. Y junto a ellos una amplia nómina de secundarios. La historia finaliza como cualquier comedia de teatro costumbrista: Con todo más o menos arreglado, tras haber sorteado muchos avatares.
   No es sin duda Una comedia ligera  la mejor obra de Eduardo Mendoza, pero sí una buena novela, entretenida y salpicada de guiños cómicos y cierta crítica al franquismo, a la burguesía catalana, a la curia, pero dicho todo con comicidad elegante. Lenguaje claro, sencillo y fluido; estilo libre indirecto, con el que Eduardo Mendoza traslada a la Barcelona de finales de los años cuarenta, reproduciendo con fidelidad e ironía, las costumbres de sus habitantes. Y lo mejor y más reseñable, la edición crítica de esta novela, “lectura cómica de un período trágico” sobre un texto base elegido junto con el autor de la última edición de 1916.

Francisco Martínez Bouzas

domingo, 14 de julio de 2019

EL PEDÓFILO QUE TRABAJA EN EL CAMPO DEL MAL


Degenerado
Ariana Harwicz
Editorial Anagrama, Barcelona, 2019, 124 páginas.

    


   Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977) es una buena escritora que posiblemente pase a la historia de la narrativa como narradora maldita. Sus tres novelas publicadas hasta ahora, calificadas como la “trilogía de la pasión”, en las que profundiza en la relación madre–hija/hijo, le confieren el privilegio de ser leída por sus seguidores como una narradora inquietante, transgresora en parámetros intensos, pero bien escritas. Por uno de sus libros, Mátate, amor, en su versión inglesa, fue nominada a diversos premio, entre ellos al Man Booker International el pasado año. Sus libros se hallan traducidos a numerosos idiomas y es este que ahora nos ocupa, finalista del Premio Herralde de Novela, será igualmente traducido, incluido el iraní.
   También en esta novela, Degenerado, la autora inquieta al lector porque se mete en la mente de un pedófilo acusado de abusar y matar a una niña. Y lo hace, en la mayor parte de la novela a través de un monólogo autónomo o interior desde el banquillo de los acusados.
   Ariana Harwicz tiene ciertos recelos de que su novela sea leída en clave realista, porque el personaje central justifica sus acciones depredadoras a través del deseo. Llega a decir que “la pederastia es otra versión del amor” ya las leyes no pueden legislar y menos reprimir los deseos. No obstante, la misma escritora reconoce que lo que se dice en la novela es una deformación, es ficción que procura la exageración. Pero no deja de admitir que la pederastia es un gran crimen.
   Es este el primer libro en el que la autora se vale de la voz de u hombre para desarrollar su ficción, y al que considera un chivo expiatorio, sin que por ello justifique sus acciones deleznables. Según la autora, en  Degenerado  hay una tesis central: la falsedad que se incrusta  en el corazón de cualquier tentativa de encontrarle a un hombre o a una mujer una identidad. Por eso mismo, el largo monólogo que el acusado realiza en su defensa en el juicio, en un tribunal francés, es en realidad una guerra contra la identidad que le pretenden atribuir. Es esa la razón por la que “escupe” todo lo que le asignan: jubilado, viejo, degenerado, alcohólico, perverso, presidiario… Nada va con él, con su identidad. Ni siquiera admite la identidad filial: “uno puede no ser hijo” le dice a su madre.
   En la novela, la autora escribe sobre cosas que incomodan, que nos llenan de zozobras e interrogantes. Escribe sobre el crimen sexual, sin duda el que peor consideración tiene en la ética y en la cultura occidental y en las de otros muchos países. Pero lo que Ariana Harwicz le interesa de que se hable es de la acusación: de la acusación a un viejo sí, pero el degenerado del pueblo, al que se le da voz. Mas él adopta la dialéctica del victimario y llega a decir que matar es como cambiar un neumático. Y que todo amor es un crimen, pero cómo podría vivir sin eso.
   En el inicio de la novela hablan en primer lugar los vecinos franceses que lo consideran un vecino sin historia, un hombre normal, aunque admiten que puede tener sus vicios que a ellos no les incumben. Y a continuación, es el abuelito de más de setenta años, el que cuenta su experiencia: le colgaron denudo junto a un árbol, le pillaron bicheando. Y va relatando, sin pudor, las crueldades que hace con los animales. Los vecinos le avisan de que a los pedófilos los castran, pero no con productos químicos, sino con una sierra. Días de aislamiento penitenciario e los que recuerda, por ejemplo al padre y a la familia en situaciones críticas, comprometidas, su infancia con el pantalón meado.
   Viola a la niña, mientras otros la golpean a palos. Reconoce innumerables lacras de la sociedad y entre los pedófilos; su fatalidad, que su amor es el más radical imaginable. Y si algo insiste el pedófilo es en intentar espolear lo más posible la moralidad y la misma legalidad: “el deseo es el deseo, cómo va a ser legislado”. En cierta medida, aunque consciente de su delito, pretende hacer el papel del abogado del diablo, y servirse  de su condición de vejez para cuestionar lo que es el deseo, qué le digan cómo se controla. Es el mal redentor en el que cree el pederasta. Al final, le acusa la jueza de no haber hecho nada para no ser un monstruo.
    
                                                
Adriana Harwicz
 
   En este sórdido monólogo, lo que posiblemente pretende la escritora es asumir el papel de la otra parte, del pederasta y hacernos ver cómo piensan ellos, los violadores, llevando su postura hasta lo irónico. La autora asume riesgos en esta novela radical y bizarra. Un pederasta ha violado a una pequeña, se victimiza pero también ataca con una historia familiar a sus espaldas que sin embargo no justifica lo que hace.
   Un estilo en el que no se deja sentir esa preocupación por la lengua que toma la autora, un “experiencia de lengua”, ya que vivió treinta años en Argentina y lleva cerca de doce afincada en Francia. Sin embargo en su forma de escribir está ausente lo híbrido y se le nota una cierta influencia poética. Si algo sobra son las excesivas matizaciones jurídicas.

Francisco Martínez Bouzas

jueves, 11 de julio de 2019

UN HAIKÚS DE MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ


Diecisiete alfiles
María Ángeles Pérez López
Abada Editores, Madrid, 2019, 84 páginas



 Al azar, abro el libro, Diecisiete alfiles, una selección de haikús que la poeta y profesora de la Universidad de Salamanca, María Ángeles Pérez López, acaba de publicar. Sin apenas tiempo para leer alguno que otro y admirar su hermosura y su desobediencia, porque la autora dialoga con la poesía oriental, con Bashô por ejemplo, desde otra lógica cultural e histórica como escribe la prologuista (Erika Martínez).

   Más de treinta haikús surgidos de la inspiración, el soplo, el instinto y el esfuerzo para atrapar de forma muy breve un momento intenso, “una fibra de la luz” -palabras de la escritora-. La autora con un corpus poético amplio y muy trabajado (seis libros y dos plauquettes) y una formación teórica que admite pocas comparaciones, nos deleita y nos seguirá seduciendo con su meditado decir poético en sus poemas largos y con estos fogonazos de luz que son sus haikús. No los haikus porque María Ángeles Pérez López hace personal una forma milenaria de la poesía japonesa pero que lleva cien o más años dando frutos en español. En los días venideros es mi intención valorar en su conjunto este despliegue de haikús.


Francisco Martínez Bouzas





María Ángeles Pérez López



HAIKÚS DE LA VIDA MUY URGENTE



                                                
Parto natural, escultura  de Paco Arasa


“Cateterismo.

Por las venas ascienden

conciencia y signo.



             ∞



Matriz abierta

que las palabras lamen

como lobeznas.



            ∞



Pubis caliente.

Pezón hasta la boca

Que se abre agreste.



              ∞



Ser verso suelto.

Lumbre que desordena

cada destello”



María Ángeles Pérez López, Diecisiete alfiles, pagina 25 (Abada Editores)