jueves, 13 de diciembre de 2018

NOAH BARLEYWATER TIENE OCHO AÑOS


En el corazón del bosque
John Boyne
Traducción de Patricia Antón de Vez
Ediciones Salamandra, Barcelona, 224 páginas.

    

   John Boyne (Dublín, 1971) es el autor de algunos de los éxitos editoriales  de los últimos años, como El niño de pijama con rayas o Motín en la Bounty o En el corazón del bosque (Noah Barleywater Runs Away) que se ha convertido así mismo en un libro multitudinario tanto entre el público juvenil como entre los adultos.
   Noah Barleywater tiene ocho años y sale de casa bien temprano por la mañana, antes de la salida del sol, antes incluso de que hayan despertado los perros. Se marcha de casa porque ya tiene ocho años y piensa que hasta el momento nada había hecho en la vida. Sus logros se reducen a la lectura de catorce libros, ganar una medalla de bronce en una carrera, saber que Lisboa es la capital de Portugal, ser el séptimo más listo de su clase y un verdadero fenómeno en ortografía. Nada comparable con las hazañas de Charlie Charlton, el niño al que habían elegido para entregarle un ramo de flores a la reina. Pero Noah está convencido de que con ocho años está preparado para vivir una aventura inolvidable y piensa que escapar de casa resulta mucho más sencillo que seguir viviendo en la rutina de siempre.
   Al salir de su villa, de repente el mundo se convierte en algo muy singular: todo cobra vida y nada es lo que parece. Árboles que parecen moverse, manzanas que en las ramas tiemblan de miedo, corchos que hablan, perros salchichas parlantes, burros hambrientos que  se mueren de ganas por los dulces. Hasta que entra en una tienda de juguetes, distinta de todas las que había conocido en su vida: no hay nada de plástico, todos los juguetes son de madera y hay muchos monigotes. El dueño de la tienda es un extraño viejo y Noah intercambia con él largos párrafos y sus experiencias vitales.
   En la relación de Noah con este anciano entrañable, que desborda sabiduría acerca del mundo, reside la esencia y el núcleo central de la historia. Diez años más tarde, Noah que había aceptado el consejo del anciano de volver junto a su madre, recibe como herencia del mismo la tienda de juguetes, con la condición de reabrirla y continuar vendiendo únicamente los juguetes y los monigotes hechos de madera. Todo de madera, hecho con formón y garlopa. Será en este desenlace cuando el lector llegue a conocer las verdaderas razones que empujaron a Noah a fugarse de casa. Y podrá descubrir además alguna otra sorpresa.
    
                                              
John Boyne

   En el corazón del bosque es un libro en el que conviven intensidad, agilidad y ligereza. Anclado entre la dulzura y la tristeza de la historia de Noah y el mundo mágico de las hadas, nos enseña a rechazar el miedo de ciertas palabras, que existe un gran número de cosas que nos pueden parecer poco interesantes, pero solamente porque no las miramos y no las percibimos como se deberían ver. Nos enseña además que, cuando entramos en la vida de alguien, debemos hacerlo con la máxima atención y responsabilidad. También nos habla este libro, a niños y  a adultos, de la muerte, del luto, de la enfermedad y de cómo afrontar la pérdida de los seres queridos. De nostalgia y del coraje de vivir, de la inutilidad de la huida de las responsabilidades de la existencia porque, si es dura y difícil es preferible pasarla al lado de las personas a las que amamos. Mensajes que brotan de las experiencias vitales de Noah, el niño de ocho años que será feliz el resto de su vida trabajando la madera con formón y garlopa.

Francisco Martínez Bouzas

miércoles, 5 de diciembre de 2018

JOSEF MENGELE: LA PROPAGACIÓN DEL MAL


La desaparición de Josef Mengele
Olivier Guez
Traducción de Javier Albiñana
Tusquets Editores, Barcelona, 2018, 249 páginas.

   

  Josef Mengele fue uno de los numerosos médicos que realizaron su macabro trabajo en el campo nazi de exterminio de Auschwitz. La cooperación de miles de médicos fue imprescindible para que se pudiera llevar a cabo el mayor crimen de la historia. Ellos eran los que realizaban la selección de los judíos deportados y, como dioses impasibles, decidían en pocos segundos quienes debían ser exterminados o quienes eran aptos para el trabajo o sus espeluznantes experimentos. Entre todos ellos uno, Josef Mengele, El Ángel de la Muerte, fue y sigue siendo el símbolo personificado del mal absoluto. Mengele, además de decidir quien vivía y quien moría, fue el médico que llevó a cabo los experimentos más reprobables entre los presos, cobayas humanas. Sadismo sin límites basado en las doctrinas raciales nazis: experimentos con gemelos, pruebas destinadas a la esterilización. El escritor y periodista Olivier Guez, que ya había investigado sobre los  criminales de guerra nazis en la preparación del guión de la película El caso Fritz Bauer, en un libro galardonado con el Premio Renaudot 2017, pretende responder a la pregunta de cómo pudo escapar a la acción de la justicia durante treinta años y morir ahogado a los 67 años en Brasil uno de los mayores criminales de todos los tiempos.
   Un libro en el que se fusionan datos reales con ciertas dosis de ficción, y que se adentra y escudriña en la vida secreta del médico nazi en Latinoamérica, y en las circunstancias que garantizaron la impunidad de cientos de criminales nazis en la segunda mitad del pasado siglo. Pero a la vez desmitifica a este hombre cínico y vanidoso, y muestra qué clase de persona era, ajeno a la empatía, a la piedad; como un dios impasible en la rampa de selección de Auschwitz, enviaba a vagones enteros de deportados a las cámaras de gas o cometía atrocidades experimentando con aquellos a los que su bastón colocaba a la derecha.
   La novela, estructurada en tres partes, tiene su íncipit con la llegada de Mengele, bajo el falso nombre de Helmut Gregor, a Buenos Aires. Una maleta pequeña con jeringuillas hipodérmicas, cuadernos de anotaciones, dibujos anatómicos, muestras de sangre… le pueden comprometer en la aduana. Pero alcanza el santuario argentino con la ayuda de la red Bolivar de la Abwehr, los servicios de inteligencia nazis. Recuerda con nostalgia otro escenario muy distinto donde pasó los mejores años de su vida como ingeniero de la raza. Como infatigable dandi caníbal sellando la suerte de sus víctimas; a su disposición un zoo de niños cobayas. Guardián de la pureza de la raza y alquimista del hombre nuevo, así se siente él.
   En Argentina Perón piensa el mundo: el peronismo suplirá la explotación y la esclavitud a las que el capitalismo y el comunismo somete al hombre. Y para ello precisa peones adiestrados. Le concede asilo a la escoria nazi reenviada por Suiza, Italia y la España franquista.
   El libro sigue los pasos de Josef Mengele, siempre enfrentado con el miedo, desde su inicial empleo como carpintero, representante de de la empresa familiar en el país austral, el enjuague ocasional, muy idóneo para un médico con su experiencia, de ayudar a las jóvenes burguesas a liberarse de las consecuencias y rastros de sus pecados. Y junto con los nazis de Buenos Aires, escruta el futuro: reconquistar Alemania que está optando por la amnesia general con relación a los sicarios del nazismo.
   Se casa de nuevo con Martha, la viuda de su hermano. Lo posee todo: libertad, dinero, éxito, una mujer elegante. Y nadie le ha detenido. Con las declaraciones de Eichmann que se ufana de haber eliminado a seis millones de judíos a la vez que le lamenta de no haber podido completar su misión, los partidarios latinoamericanos del nazismo descubren la verdad. Mengele, más precavido que Eichmann revela sin embargo su verdadera identidad. Denunciado y con una orden de extradición, se refugia en Paraguay, a la vez que echa pestes por haber perdido su nido argentino Y comienzan a aterrorizarle los pensamientos lúgubres. Tras el secuestro de Eichmann entra en pánico y huye a Brasil donde comienza de verdad su descenso a los infiernos: su languidez en el calabozo a cielo abierto de una granja, atenazado por la angustia y el miedo.
    Mengele nunca fue atrapado ni juzgado, pero en su decrepitud, recluido en una miserable chabola de una favela, se verá enfrentado a sus inconcebibles crímenes. El juez: su hijo Rolf. “Papá ¿qué hiciste en Auschwitz?” La sentencia del hijo es implacable: su padre es un criminal de guerra. Y Mengele muere en la inmensidad del océano, bajo el sol brasileño, sin haber tenido que enfrentarse a la justicia de los hombres ni a sus víctimas.
   Olivier Guez relata la historia de Josef Mengele en Latinoamérica y lo hace de forma novelesca, la única que le permitía acercarse a la macabra trayectoria del médico nazi que gozó de impunidad en Europa y en América por varias razones: la Guerra fría que paraliza la “desnazificación”, la amnesia absoluta que impera en Alemania durante los años siguientes a la Guerra, el silencio de los supervivientes cuya culpabilidad por haber sobrevivido les hace vivir sumidos en el mutismo, Israel, una nación que está comenzando a andar y carece de recursos para cazar a todos los nazis..
   El autor da cuenta de los males de Mengele, de sus abyectos crímenes y de su existencia atormentada en Latinoamérica , sin rabia ni amargura, con la sobriedad de un reportaje de investigación pincelado por la ficción. Un siniestro historial, una fuga sin descanso del dispensador de la muerte que con un movimiento de su bastón de mando decidía el destino de sus víctimas. El libro en más de una secuencia, y en especial en el desenlace, adopta la forma de thriller, de novela de suspense. La historia de Mengele, un hombre corriente y sin especiales cualidades, capaz, sin embargo, de hacer daños inconmensurables a centenares de seres humanos, es un aviso para nuestro tiempo: “Cada dos o tres generaciones, cuando se agota la memoria y desaparecen los últimos testigos de las masacres anteriores, la razón se eclipsa y otros hombres vuelven a propagar el mal.” (páginas 241-242).

Francisco Martínez Bouzas


Olivier Guez


Fragmentos

“Esa danza macabra de Auschwitz se vio forzado a ajercutarla un médico forense húngaro en el verano y el otoño de 1944. Miklos Nyiszli pertenecía a los Sonderkommandos, los muertos vivientes condenados a recoger los cabellos y arrancar el oro de los cadáveres gaseados antes de arrojarlos a los hornos. El judío Nyiszli fue el bisturí de Mengele. A sus órdenes serró bóvedas craneales, abrió tórax, cortó pericardios, y tras escapar milagrosamente del infierno, recogió lo inimaginable y terrible en un libro, “Fui asistente del doctor Mengele”, publicado en la inmediata posguerra en Hungría, y en Francia en 1961.
«Mengele es infatigable en el ejercicio de sus funciones. Pasa tanto horas enteras abismado en el trabajo como medio día de pie ante la rampa judía adonde llegan ya cuatro o cinco trenes diarios cargados de deportados de Hungría…Su brazo se alza invariablemente en la misma dirección: a la izquierda. Trenes enteros son enviados a las cámaras de gas y a las piras…La eliminación de cientos de judíos en las cámaras de gas es para él un deber patriótico.»”

…..

“Mengele  es el príncipe de las tinieblas europeas. El médico orgulloso ha diseccionado, torturado, quemado a niños. El hijo de buena familia ha enviado a cuatrocientos mil hombres a la cámara de gas silbando entre dientes. Durante mucho tiempo ha creído que había salido bien librado, él, «el engendro de lodo y de fuego» que se tomaba por un semidiós, él, que había pisoteado las leyes y los mandamientos e infligido sin compasión tanto sufrimiento y tanta tristeza a los hombres sus hermanos.
Europa, valle de lágrimas.
Europa, necrópolis de una civilización aniquilada por Mengele y sus esbirros de la Orden Negra de la calavera, punta envenenada de una flecha lanzada en 1914.”

…..

“Ese día Mengele está amargado. Se lamenta de su suerte, como siempre, sin remordimientos ni pesar, y descarga su hiel en sus cuadrúpedos y en los baobabs de la selva virgen, que murmura y canta pero no le escucha. Al llegar a un calvero, se sienta en un tronco, la cabeza entre las manos, y piensa en sus colegas de Auschwitz, los veinte médicos destinados al campo. Horst Schumannn esterilizaba a hombres y mujeres irradiándoles rayos X antes de castrar a los primeros y someter a una ovariotomía a las segundas. Carl Clauberg implantaba fetos de animales en el vientre de sus cobayas humanas y las esterilizaba inyectándoles sustancias a base de formol en el sistema genital. El farmacéutico Victor  Capesius birlaba las prótesis dentales aún sangrantes de los deportados asesinados para venderlas fuera del campo. Friedrich Entress inoculaba el tifus a los prisioneros y los eliminaba mediante  inyecciones intracardiacas de fenol. August Hirt inyectaba hormonas a los homosexuales y asesinaba para establecer una tipología del esqueleto judío. Y de todos los demás que cometían barbaridades en el campos (trescientos cincuenta profesores de universidad, biólogos, médicos) y habían participado en el programa T4 de eutanasia, ¿qué había sido de ellos?”

(Olivier Guez, La desaparición de Josef Mengele, páginas 122, 127, 163)

lunes, 3 de diciembre de 2018

EL TESTAMENTO ANTIRRELIGIOSO DE MARK TWAIN


Cartas desde la Tierra
Mark Twain
Traducción de Christine Monteleone
Epílogo de Roberto Blatt
Trama Editorial, Madrid, 112 páginas
(Libros de siempre)

    

  Samuel Langhorne Clemens (Florida, Misuri1 835- 1910), más conocido por el heterónimo Mark Twian, fue un escritor de tendencia y predilección progresista. Escritor popular, orador y humorista, alcanzó con sus obras un gran éxito en Norteamérica.  Es autor de obras tan conocidas como Las aventuras de Tom Sawyer y sobre todo Las aventuras de Hucleberry Finn, considerada como la gran novela norteamericana. Sus ideas de corte progresista se hicieron más radicales con el paso de los años, y aparecen reflejadas en gran medida en Cartas desde la Tierra, cuya primera edición no fue autorizada hasta 1962, cincuenta años después del fallecimiento del escritor, debido a la oposición de su hija Clara Clemens que las consideraba demasiado críticas con las creencias cristianas.
   Mark Twain siempre se consideró a sí mismo un escritor modesto, sin pretensiones de alta cultura. Sin embargo, con el paso de los años, resultó ser uno de los grandes clásicos de la literatura de Estados Unidos.
   Cartas desde la Tierra es una suma de ensayo, ficción y anotaciones personales del autor, y se ha convertido en uno de los máximos exponentes de la literatura satírica. Rebosante de humor negro y corrosivo, se trata de un libro sobre Dios, la Biblia, la naturaleza humana y las paradojas y contradicciones de las creencias religiosas de los seres humanos. Consideraciones sobre la evolución de la tierra y de la humanidad, transmitidas al lector por medio de un personaje muy especial, el Arcángel Satán, alter ego de Mark Twain.
   El ingenio del escritor reproduce una situación trágico-cómica que tiene lugar en las geografías celestes: el arcángel Satán comenta con mucha retranca y sarcasmo algunos de los trabajos y obras del creador. Los destinatarios de sus confidencias son los así mismo arcángeles Miguel y Gabriel. Pero otros ángeles inferiores también escuchan las conversaciones, y dan parte de las mismas al creador. La condena fue inmediata: un día celestial de destierro en el espacio. Entonces busca la Tierra y percibe como se desenvuelve el experimento de la raza humana. Y al darse cuenta de lo que aquí acontece, empieza inmediatamente a escribir cartas a Gabriel y Miguel, sus amigos, en las que les comenta  los estropicios y las incongruencias de la creación.
    En sus comentarios aparece de forma especial el problema que más tarde atormentaría a varios escritores existencialistas: el problema del mal. Con una fuerte tonalidad irónica presenta el tema y la cuestión centrales: ¿cómo es posible creer en un Dios infinitamente bondadoso, a cuya imagen fuimos creados, mientras que en la Tierra, el hombre, la obra más noble de Dios, mata a sus semejantes y jamás aprende de sus errores? Mark Twain no niega directamente la existencia de Dios, pero le atribuye características tan diferentes de las que predican las religiones, que resulta casi imposible llegar a pensarlo o a imaginarlo.
   El estilo de Mark Twain, ameno, directo, irónico y la estructura epistolar de la obra convierten la lectura de este libro-opúsculo en un acontecimiento placentero, y a la vez iluminador con relación a  las contradicciones de las creencias religiosas. Y no solamente las del cristianismo.

Francisco Martínez Bouzas

                                                   
Mark Twain

Fragmentos

“Nada les he dicho sobre el hombre que no sea cierto” Deben perdonarme si repito esta observación de vez en cuando en mis cartas; quiero que tomen en serio lo que les cuento y siento que si yo estuviera en el lugar de ustedes y ustedes en el mío, necesitaría este recordatorio cada tanto para evitar que flaqueara mi credulidad. Porque no hay nada en el hombre que no resulte extraño para un inmortal. No ve nada como lo vemos nosotros, su sentido de las proporciones es completamente distinto y su sentido de los valores diverge tanto que, a pesar de nuestra gran capacidad intelectual, es improbable que aun el mejor dotado de nosotros pueda nunca llegar a entenderlo. Tomen, por ejemplo, esta muestra: Ha imaginado un Paraíso y dejo fuera del mismo el supremo de los deleites, el éxtasis único que ocupa el primerísimo lugar en el corazón de todos los individuos de su raza -y de la nuestra-: ¡el contacto sexual! Es como si a un agonizante, perdido en un desierto abrasador, le permitiese un eventual salvador poseer todo aquello largamente deseado, exceptuando un anhelo, y éste escogiera eliminar el agua. Su Cielo se le asemeja: extraño, interesante, asombroso, grotesco. Les doy mi palabra. No posee una sola característica que él realmente valore. Consiste -entera y completamente- en diversiones que no le atraen en absoluto aquí en la Tierra, pero que está seguro de que le gustaran en el Cielo. ¿No es extraño? ¿No es interesante? No deben pensar que exagero, porque no es así. Les daré detalles. La mayor parte de los hombres no cantan, no saben hacerlo, ni se quedan donde otros cantan si el canto se prolonga por más de dos horas.”

…..
 

“Dios está tras esto. Ha pensado durante seis mil años para tomar Su decisión. La idea de exterminar el parásito fue Suya. Estuvo a punto de hacerlo antes de que lo hiciera el doctor Charles Wardell Stiles. Pero está a tiempo para cosechar el mérito. Siempre lo está. Va a costar un millón de dólares. Probablemente Él estuvo a punto de contribuir con esa suma, pero alguien se le adelantó, como de costumbre el señor Rockefeller. Él pone el millón, pero el mérito se le atribuye a otro,como es habitual. Los diarios de la mañana nos informan sobre la acción del parásito intestinal:
“Los parásitos intestinales a menudo disminuyen tanto la vitalidad de las personas afectadas que se retarda su desarrollo físico y mental, se vuelven más susceptibles a contraer otras enfermedades, disminuye la eficiencia laboral, y en los distritos donde la enfermedad es más notoria hay un intenso aumento en el índice de mortalidad por tuberculosis, neumonía, fiebre tifoidea y malaria. Se ha demostrado que la disminución de la vitalidad en la población, atribuida durante largo tiempo a la malaria y al clima de ciertas zonas y que afecta seriamente el progreso económico, se debe en realidad a este parásito. El mal no se limita a una determinada clase de personas; cobra su tributo de sufrimiento y muerte lo mismo entre los acomodados y altamente inteligentes que entre los menos afortunados. Un cálculo conservador señala que dos millones de habitantes están afectados por este parásito. El mal es más común y más grave en los niños de edad escolar. A pesar de ser una infección grave y de estar muy generalizada, hay un punto positivo. La enfermedad puede ser fácilmente reconocida y tratada con eficacia. Puede prevenirse (con la ayuda de Dios) mediante precauciones sanitarias apropiadas y sencillas.”

(Mark Twain, Cartas desde la Tierra)

miércoles, 28 de noviembre de 2018

HUÉRFANOS Y HUMILLADOS DEL SUBPROLETARIADO



Una vida violenta
Pier Paolo Pasolini
Monte Ávila Editores, Caracas, 284 páginas
(Libros de siempre)

   

   Una vida violenta está considerada como la novela que ocupa la cúspide de la narrativa de Pier Paolo Pasolini. Y como uno de los principales títulos de la narrativa de posguerra. La novela es sin duda una de las más poderosas representaciones de la realidad, porque el  escenario narrativo que nos ofrece Pasolini, en la construcción de un mismo  drama, lo encontramos todo: el día y la noche, los actores y sus sombras, el deseo y la frustración. Y todo eso lo logra Pasolini haciendo del lector testigo de las peripecias, romances, desengaños y tragedias de Tommaso Puzzilli, un joven que vive en una barriada de barracas de Pietralalata, en la periferia de Roma. Él, junto con sus compañeros, convive con el hambre y con la delincuencia, diseña y realiza robos, se prostituye, y se envilece a cada paso que da con comportamientos cada vez más violentos y embrutecedores. Y cuando el amor llama a su puerta y se convierte en la oportunidad de redención, no la puede aprovechar porque su pasado delictivo o la tuberculosis no le permiten proyectar un rayo de esperanza sobre su existencia.
   La obra de Pasolini es ante todo un texto fundamentado en la veracidad. Su fuerte carga de expresiva verosimilitud proviene del hecho de que los episodios descritos están extraídos de la vida diaria de un grupo de delincuentes de Roma en los años cincuenta; ambientes marginales que Pasolini conoció en toda su crudeza.
   Es así mismo una novela de formación que muestra el crecimiento interior del personaje principal que llega a transformarse de pequeño delincuente en un chico maduro y responsable del barrio INA Case. Y es finalmente una novela con grandes dosis autobiográficas porque está sacada  de las experiencias vitales del autor.
   
                                              
Pier Paolo Pasolini
   
                                                 

    Con relación a la técnica narrativa, es preciso anotar que Pasolini, en pleno respeto de la verosimilitud, deja que sean sus personajes los que hablen, sin intervenir con juicios valorativos explícitos ni con moralidades, pero situándose detrás de los mismos. El resultado es una narración con una focalización interna múltiple ya que las acciones llegan a los ojos lectores filtradas por los mismos personajes. El lenguaje es el apropiado para la recreación de la vida marginal: dura, violenta y a veces incluso obscena, escabrosa y mal hablada. El idioma que escuchaban y hablan todos los días los huérfanos y humillados del capitalismo de posguerra.

Francisco Martínez Bouzas