viernes, 18 de septiembre de 2020

NOVELA DE UNA VIDA Y DE UNA NACIÓN

La mujer del Coronel

Rosa Liksom

Traducción del finés tornedaliano de Luisa Gutiérrez Ruiz

Alianza Editorial, Madrid, 2020, 184 páginas.

 

   

 

 Nacida en una pequeña población finlandesa y bautizada con el nombre de Anni Ylävarra, desarrolló con el tiempo una gran admiración por Rosa Luxemburgo, hasta el punto de elegir un pseudónimo que le rindiese homenaje en sus libros, admirados y premiados en Finlandia y traducidos a cerca de veinte idiomas. A través de esta novela, Rosa Liksom, no sólo explora la historia de su patria, sino también nos transporta a los pantanos y tundras del norte del país, y a la esencia más profunda y abisal del ser humano en su dimensión de maldad y al mismo tiempo de capacidad de adaptarse. Una historia pues de sumisión y de instintos fascistas con un desenlace esperanzador.

   “Lo bello de la vida vivida pasada y que jamás regresará” podemos leer en el exordio de La mujer del Coronel. Narrada en primera persona, la protagonista nos transmite su destino sellado. Nacida y crecida en la primera década de 1900 en una familia nacionalista y anticomunista, entusiasta de las experiencias juveniles de los campos estivales en los que triunfaban los ideales patrióticos y machistas; huérfana muy pronto de padre, resultaba obvio que se dejase atrapar por las garras del Coronel -un personaje del que desconoceremos el nombre- , amigo de su padre, filonacionalista y filoalemán. Primero será su amante, pasados los años, su mujer, sorda a las señales de alarma que irradiaba la figura de este hombre. Y en efecto, la falta de cariño, incluso de empatía será la constante de su comportamiento con ella, que vivirá en una espiral de violencia, víctima de un verdadero carnicero.

   Los abusos, los estupros que le infringe el Coronel, sin embargo, no lo acergüenzan. A revés, su comportamiento será como el de una criatura salvaje frente a la mujer que cree amar y en cuyas relaciones amorosas se comporta como un animal; la omnipotencia que le aporta el hecho de ser veintiocho  años mayor que ella será una constante.

   La novela se inicia con la descripción de la protagonista en un campamento de verano de la organización Lotta Svärd, diseñado según el ideal escultista de Alemania. Y su incursión en los bosques y en una pequeña laguna llena da sanguijuelas. Se hace entusiasta del idealismo alemán y del credo de la Guardia Blanca. Recuerda así mismo que había nacido en un tiempo de odio y venganza; y en tales circunstancias, se hace mujer. Pero con anterioridad, siendo todavía niña había comprobado que su padre y el Coronel, copatían un vínculo especial. Fallece el padre y el Coronel pretende convertirse en su substituto.

   Se embruja con el torbellino de los movimientos fascistas. Un miembro de uno de esos movimientos la viola. Se casa y divorcia en apenas seis meses. Crece su entusiasmo por Alemania, por el Führer y por la raza aria.

   Se compromete con el Coronel tras una larga sesión de tres días de relaciones sexuales. Y desde entonces a él queda sometida. Llegan los alemanes a Finlandia bajo la afirmación de Himmler de que los finlandeses eran individuos inferiores y que su lugar está junto a los judíos.

   La novela continúa relatando los avatares de la guerra, especialmente tras la invasión de Rusia. Los sentimientos entre la protagonista y el Coronel se intensifican ante la proximidad física de la guerra y de la muerte. Pero todo lo bueno y maravilloso llegó a su fín cuando el mariscal finlandés, Mannerheim, se negó a tomar Leningrado.

   Tras el matrimonio con el Coronel, la protagonista se convierte en un ser enteramente sometido a este: “ser punta en la cama me llenaba hasta tal punto que nunca pensaba en mi y en mi propio deseo”. Se casan tras diez años de noviazgo, y ese día empiezan las torturas. Es ella a la que le toca consumir el veneno de la insatisfacción de su marido. Hasta que como maestra, pudo comenzar a rehacerse desde una vida compartida con el joven Tuomas.

   

                                          

                                            Rosa Liksom

 

   La novela reconstruye una historia inventada, aunque con base real: la vida de la escritora lapona Anniki Kariniemi (1913-1984).

   La mujer del Coronel reproduce las contradicciones  y la depravación moral de un coronel nazi finlandés que convierte a la protagonista en su esposa, tratándola a veces con dulzura, otras de forma sumamente violenta.

   Más que un diario de formación, la novela es un diario de perdición y finalmente de emancipación. Tras esta historia de dos seres, el lector hallará la historia de Finlandia  en los preliminares y durante la Segunda Guerra Mundial. Un país en una situación difícil, situado entre dos gigantes que quieren quedarse con ella.  Si algo sobra en la novela es el relato minucioso de acontecimiento poco relevantes. Pero La mujer del Coronel es una buena novela, cargada, eso sí, de violencia.

 

martes, 15 de septiembre de 2020

UNA CIUDAD DE MUERTOS VIVIENTES


La ciudad que el diablo se llevó
David Toscana
Editorial Candaya, Avinyonet del Penedès (Barcelona, 2020.

  

   Daniel Toscana (Monterrey, México, 1961) no es ningún debutante en empresas literarias. Más de diez novelas -varias de ellas premiadas, alguna con el Premio Xavier Villarrutia, quizás el más importante que se concede en México-, abalan su buen hacer en las letras latinoamericanas, en las que destaca como autor innovador que tiene la virtud de los buenos escritores, de hacer que los lectores se sientan provocados y acepten el papel de ser cómplices de sus juegos narrativos. Por eso David Toscana está considerado un escritor eminentemente de nuestro tiempo (Elmer Mendoza), que juega con el humor, heredado  posiblemente de la picaresca española y con las simas metafísicas de Kafka. De algo de eso se nos informa en “Siete Claves sobre el libro” una ayuda impagable para iniciar la lectura del libro y que publica Candaya: uno de los maestros del panorama literario mexicano, notable fabulador, prosista intenso, “y una voz que retrata una forma diferente de ver el norte mexicano, más allá de las historias de narcotraficantes y sicarios”, temas muy propios de los escritores conocidos como ”los bárbaros del norte”. También en estas Claves de Candaya se apunta a los grandes temas de la literatura de David Toscana: la lucha por no caer en el olvido por parte de cuatro personajes, pero anhelo así mismo de la mayoría de los seres humanos.
   Todas las novelas de David Toscana tienen como escenario el norte de México. Sin embargo La ciudad que el diablo se llevó, transciende las fronteras nacionales y se desarrolla, de forma casi exclusiva en Varsovia, en la capital polaca,  asolada en la Segunda Guerra Mundial. En esa ciudad vegetan y se mueven los principales personajes. Pero realmente no estamos ante una ciudad real, sino en un escenario ilusorio, construido por la imaginación de los protagonistas. Este señuelo ilusorio les permite soportar el frío, el hambre y el miedo.
   En  esta obra demuestra una vez más el autor sus dotes de excelente fabulador, creador de historias, protagonizadas por singulares actantes. La novela recrea ese espacio fantasmagórico de la capital polaca desbastada tras la Guerra, y los primeros años de la ocupación soviética. Por ella se mueve cuatro sobrevivientes más un barbero que se anda con el auxilio de una pata de palo. Todos ellos sobrevivientes a ejecuciones y algún muerto notable.
   Los cuatro habían logrado escabullirse de una redada nazi, y lo celebran con una epopeya etílica. Tras salvarse de ser fusilados por los nazis, la soledad, el miedo, el hambre y la pesquisa de restos en el pasado los unirá en una serie de recorridos por la ciudad en ruinas.
   Son ellos Feliks, un viejo que se oculta bajo la apariencia y mentalidad de niño, de enorme bebé Eugeniusz,  un sacerdote de pocas luces que, en uno de los días de farra, quiere ser un laico disoluto; Kazimierz que habita en un apartamento abandonado junto con la novia de un soldado encarcelado por el nuevo régimen comunista; Ludwig, un sepulturero solitario. A ellos se les une un barbero cuyo nombre queda en el anonimato y que había perdido una pierna en la guerra.
   Se reúnen sin planearlo y sin llegar a conocerse. Y celebran estar vivos, sentados y tomando café, conscientes del montón de muertos que hay afuera. Y entre bandos, racionamientos, prohibiciones, castigos y mercado negro, sobreviven como pueden, sintiéndose incluso héroes, como Kazimierz que regresa de la guerra con espíritu de colonizador y que vive feliz con Marianka en el apartamento abandonado y siente con frecuencia la necesidad de un trago. O el cura que incita a la mujeres en el confesionario con frases amorosas y que tiene prohibido oficiar, pero, ante la falta de sacerdotes, asesinados en la guerra, echan mano de los reservistas para impartir los últimos sacramentos. Sus alegrías pronto se tornan en tristezas.
   Vivos y muertos como las hermanas Kasia y Gosia conviven en una ciudad arrasada, primero bajo el yugo nazi, más tarde bajo la dominación roja. Hacen de sus vidas un verdadero carnaval  poco menos que valleinclanesco que David Toscana retrata con humor e ironía.
    

                                       
David Toscana


La imaginación, es decir la libertad en un contexto sórdido para encontrar sentido a sus vidas en una situación sórdida y bajo regímenes opresores, es el pilar fundamental, la “trabe” maestra en el que se asienta la resistencia y las ganas de vivir de estos cuatro diablos y de otros personajes secundarios que les rodean. Y todo eso a pesar de los sinsentidos de una vida entre escombros. Sus ensoñaciones, chuflas y lingotazos de vodka hacen que una realidad negra y opresiva pase a ser otra cosa: algo alegre, festivo, dicharachero, como con palabras parecidas ha apuntado Eduardo Ruiz Sosa.
   Narrada con un estilo de prosa sencillo, con ciertos destellos poéticos en alguna secuencia, La ciudad que el diablo se llevó  pasa por méritos propios a formar parte de ese catálogo de calidad y de alta literatura con la que nos suele agasajar Candaya.

Francisco Martínez Bouzas

sábado, 12 de septiembre de 2020

UNA GRAN NARRACIÓN SOBRE LO INQUIETANTE DE LA CIENCIA


Un verdor terrible
Benjamín Labatut
Editorial Anagrama, Barcelona, 2020, 212páginas.




Un verdor terrible es el título con que Anagrama edita un libro tan fascinante como espeluznante en su contenido. Su autor: Benjamín Labatut, nacido en Rotterdam en 1980, reside actualmente en Chile. Labatut publica ahora su tercer libro que nos introduce, desde la literatura, en las búsquedas, tentativas, experimentos y logros de la ciencia; algunos perturbadores y responsables de la muerte de millones de seres humanos.
   El libro estructura su contenido en cuatro partes con un epílogo (“El jardinero nocturno”), en las que la ficción juega un papel importante. Por eso mismo, Un verdor terrible es un libro de literatura que nos habla de la hermosura de la ciencia, pero también de sus consecuencias nefastas a lo largo de los siglos, especialmente desde el siglo XIX. Cada acontecimiento, cada anécdota, cada descubrimiento termina por diluirse en el marcador semántico de la ficción, y en su capacidad de embelesarnos con sus incertidumbres. En el epílogo, aparece la voz personal del autor que actúa como un observador neutral.
   El libro de Labatut está repleto de interrogantes. Por ejemplo: ¿podrá la resolución de las ecuaciones de Einstein llevarnos a la contemplación de un abismo inimaginable para la mente humana? ¿O el descubrimiento de una fórmula salvar a la humanidad del hambre o de una pandemia, y al mismo tiempo servir como una de las más diabólicas armas de destrucción de los seres humanos, como hizo el nazismo?
   En cuatro soberbios relatos, con varias derivaciones, suturando ficción y realidad, historia y ciencia, esperanza y terror, Labatut yergue una verdadero laberinto literario a través de la física, las matemáticas y la astronomía, elaboradas por personajes excéntricos y situados entre el genio y la locura; y que, para bien o para mal, llevaron a cabo  una revolución científica en ciertos campos, revoluciones que marcaron sobre todo el siglo XX.
   Por consiguiente, Un verdor terrible funciona como una especie de ensayo ficcionalizado sobre  la ciencia en los últimos ciento y pico años. Un libro extraño por eso mismo, tal como lo califica el autor.
   En “Azul de Prusia”, el primer ensayo / relato, Labatut comienza contándonos la historia del Pervertin, un fármaco, una fuerte metanfetamina, usada en cantidades astronómicas por Hermann Göring y suministrada a todas las tropas de la Wemacht. El pánico colectivo llevó al suicidio no solo a los altos jerarcas del Reich, sino a poblaciones enteras de Alemania, en una epidemia de suicidios, por miedo a las tropas rusas. El elemento empleado fue el cianuro, el ácido azul que dio lugar al Zyclon B, empleado  para asesinar judíos en Auschwitz, Majadaneck y Manthausen. Su origen es el azul de Prusia, creado en el siglo XVIII, y que el judío alemán Fritz Haber transformó en el gas venenoso con el que los nazis exterminaron a miles de sus compatriotas, incluidos miembros de su propia familia. Creación de monstruos sirviéndose de la naturaleza que inspiraron a Mary Shelley su obra maestra, Frankestein o el moderno Prometeo, cuyas  páginas ya nos advertían del avance ciego de la ciencia.
   Algo semejante ocurrió con el verde de Scheele, que se empleó en pintura al óleo y hoy desechado por ser altamente tóxico. Este producto provocó el cáncer de estómago de Napoleón en Santa Elena, ya que el panel mural de sus habitaciones estaba adornado con esa pintura. Historias semejantes son las del gas sarín, la primera arma de destrucción masiva de la historia y que el mismo Hitler se negó a utilizar en los bombardeos sobre Inglaterra. Su creación -otra perversión de la ciencia- fue obra del químico Fritz Haber, el mismo que transformó el azul de Prusia en veneno mortal. Se creador recibiría el Premio Nobel de Química por la extracción del nitrógeno del aire. El gas mostaza, el ántrax…tienen una historia similar.
   En el segundo relato, “La singularidad de Schwarzschild”, Labatut nos da cuenta de las exploraciones matemáticas de Karl Schwarzschild, astrónomo, físico y matemático que, desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial, en la que estaba muriendo, le hace llegar a Einstein la solución de las ecuaciones de la relatividad y la primera predicción de la existencia de los agujeros negros. Fallecerá víctima del pénfigo, provocado por un ataque de gas. El horror de la guerra moderna se cebó con él. Su vida fue una verdadera y amarga aventura entre la ciencia y las consecuencias de la guerra, narrada minuciosamente por Labatut.
    
 
                                         
Benjamín Labatut


   En “El corazón del corazón” -tercer relato- el autor da cuenta de las exploraciones matemáticas de Alexander Grothendieck, maestro del japonés  Mochizuki, que, inmerso  hasta el paroxismo en el centro de las matemáticas a las que le dedicaba 12 horas diarias. Tal fue su entrega a la ciencia matemática y su capacidad de abstracción, que cayó en un delirio megalómano: rechazó el poder destructivo de la ciencia, se obsesionó con la ecología, enfocó sus poderes de análisis sobre su propia mente, vivió como un ermitaño, superó los cuarenta días del ayuno de Cristo, vagabundeó por Francia hasta que su conciencia derivó en un delirio místico, con el solo deseo de conocer a Díos.
   El último relato (“Cuando dejamos de entender el mundo”), el más largo y complejo, presenta otra aventura de la ciencia convertida en literatura: las contiendas entre los fundadores de la mecánica cuántica, Schödinger y Heisenberg,  que dio lugar a la guerra sobre el principio de incertidumbre. La vida de ambos, su dimensión humana, está repleta de excentricidades y comportamientos alejados de toda lógica; también de miserias.
   Esta es una historia literaria de cuatro grandes capítulos de la ciencia en la modernidad. Una ciencia que quizás muera tal como dejan de vivir los cítricos: sucumben de sobreabundancia. Como los excesos de nuestra propia especie, dictamen final del autor en este libro inclasificable y poderosamente seductor.

Francisco Martínez Bouzas

miércoles, 9 de septiembre de 2020

VENGANZAS, CRÍMENES Y PENITENCIAS


No duermas más
P.D. James
Traducción de Raquel García Rojas
Ediciones Siruela, Madrid, 2020, 212 páginas.

    


   P.D. James es el heterónimo de Phyllis Dorothy James (Oxford 1920-2014),una de las grandes autoras británicas de novela policial; la última gran dama del crimen en la narrativa inglesa, que hace de la venganza el oscuro móvil de la mayoría de sus novelas. Por eso, leer a P.D.James es una apuesta segura ante una autora capaz de darle vida literaria a obras de gran calado, como es Hijos de los hombres, en opinión de más de un crítico, una de las mayores joyas dentro del subgénero de la distopía. “Nuevos Tiempos Policiaca” de Siruela reúne en este volumen seis relatos inéditos, en los que la venganza es el tema de fondo. Y junto a la venganza, los castigos, las penitencias que se infringen a los culpables. Castigos muy rigurosos, reclamados e impuestos por la fuerza invisible de la justicia natural. “Sleep No More”, las palabras que aterrorizaron a Macbeth, bien podrían aplicarse a los protagonistas de las seis historias recogidas en el volumen.
   Calidad y entretenimiento es lo que el lector hallara en esta colactánea de relatos, debido sobre todo a la cuidada elaboración de personajes atractivos, descritos sin mácula en una tramas en las que nada queda al azar. La autora además se sirve del vehículo de una lengua ágil y rebosante de humor británico.
   Como decía, venganza y deseo desmedido de lucro son el hilo conductor de los seis relatos. Así por ejemplo en el relato “El yoyó”, que inaugura el libro en la edición de Siruela, surge el recuerdo de un crimen y la realidad de lo que ocurrió que evocan los protagonistas. Un sorprendente giro final demuestra la habilidad de la autora. “La víctima” es una exultante muestra de humor negro, con un asesinato por medio que por oscuras motivaciones comete un bibliotecario. “El asesinato de Papá Noel”, tercer relato, allega todos los ingredientes y componentes del crimen cometido en ambientes claustrofóbicos y cerrados. La autora demuestra en este relato su pericia en el género policiaco. Ningún lector dejará de agitarse y conmoverse con el siguiente relato “La niña que adoraba los cementerios”: la búsqueda por parte de un joven de la tumba de su padre, olvidándose de otras demandas amorosas. El protagonista de “Una residencia muy deseable” amalgama su desmedido interés por una mansión y su destreza para cometer un crimen. Finalmente en “El cumpleaños del señor Millcroft”, el protagonista es un jubilado que se las arregla para disfrutar de un excelente retiro, aunque para ello descubra y se vaya de la lengua ante sus hijos contándoles un crimen antiguo.
   No duermas más no es una colección de relatos detecticescos. Tampoco novela negra propiamente dicha. Por eso no hay consecuencias penales para el asesino en el que está ausente el remordimiento. Los relatos de la selección son, como ya quedó señalado, historias de crímenes por el afán de lucro, con sus correspondientes y merecidos castigos o expiaciones.
   No son pocos los elementos que destacan en estos relatos: descripciones sobrias de ambientes, pero sin prescindir de los esencial para que el lector se haga una idea del escenario; un ritmo apropiado para crear el clímax. La autora no jusga ni valora nada. Únicamente  expone la historia ante el lector.
   
 
                                            
P.D.James en 2013
  

  Otro merito nada despreciable de estas historias es la transformación que hace de Inglaterra convirtiéndola en paisaje idílico y a la vez raíz del crimen doméstico, al estilo de Agata Christie, aunque posiblemente con una escritura más cercana  a Patricia Highsmith y a Rut Rendell. El estilo de la prosa se mueve entre el narrador directo  que la autora emplea en la mayoría de los relatos, y el narrador a dos voces que narra  “El asesinato de Papá Noel”.
   Humor negro, crítica social -en esto se acerca a la novela negra-, ironía…son los grandes pilares que hacen muy atractiva las historias que nos ofrece la Siruela, que acierta además con una portada muy sugerente y motivadora: una fotografía de Giovanni Guarino Photo.
En definitiva, una pequeña pero muy interesante muestra de la autora de las sagas policiales: las del detectice Dalgliesh y la de la joven Cordelia Gray.

Francisco Martínez Bouzas
Brújulas y Espirales