domingo, 31 de enero de 2021

LA GENERACIÓN DERROTADA

Los viejos amigos

Rafael Chirbes

Editorial Anagrama, Barcelona, 221 páginas

(Libros de siempre)

   

 

   Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna, 1949 – Valencia, 1915). Es uno de los grandes narradores de la literatura española en el siglo actual, y con un éxito muy notable en varios países europeos, especialmente en Alemania. Sin embargo no se prodigó en demasía en publicar. Diez son los títulos que componen su aportación a la novela española. Algunos tan relevantes como Crematorio (2007), Premio de la Crítica en narrativa castellana, o En la orilla (2013), igualmente Premio  de la Crítica en narrativa castellana y Premio Nacional de Literatura.

   Pero con anterioridad a esas extraordinarias novelas había publicado otras, entre ellas, Los viejos amigos que prolonga y a la vez cierra un ambicioso proyecto narrativo que Rafael Chirbes iniciara con La larga marcha y La caída de Madrid.   Un proyecto que el autor nos presenta como un espejo de la época franquista y de todas sus innumerables secuelas generadas sobre todo en el interior de las personas.

   En esta novela coral, el escritor escudriña atentamente la  “generación derrotada”: aquella juventud que hace más de treinta años soñó con cambiar el mundo, y lo único que obtuvo fue un aplazamiento. O lo que aún es peor, el desgaste definitivo de sus utopías.

   Para ello, las páginas de la novela convocan a una cena a cuatro  viejos camaradas, unidos un día ya lejano por el confuso proyecto de hacer la revolución, para repasar y repensar sus vidas habitadas por el vacío.

    

                                     Rafael Chirbes

 

   Escrita sin complacencias y sin preocuparse de los que le acusan de hacer un flaco favor a la izquierda, Los viejos amigos puede ser considerada como una novela sobre el desengaño, elaborada con   gran lucidez, radicalidad e innegables perspectivas críticas. Por algo se ha afirmado que la sintaxis narrativa de Rafael Chirbes y el estilo de su prosa enlazan con la ècriture blanche de Roland Barthes. En cualquier caso, Los viejos amigos  es otra muestra paradigmática de literatura intimista que novela historias privadas, los recuerdos y la memoria que persiguen e identifican a sus personajes, percibidos desde una escritura de naturaleza fragmentaria.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

sábado, 23 de enero de 2021

ULISES, "UN OPUS MAGNUM"



 

Ulises

James Joyce

Traducción de José María Valverde Pacheco

Editorial Lumen, Barcelona, 2010, 952 paginas

(Libros de siempre)

   

 

  Ulises (1922)  es para muchos críticos y estudiosos la mejor novela en lengua inglesa del pasado siglo XX. Y seguramente la más discutida, objeto de controversias, y la que más ha influido en la modernidad literaria. Este libro, que en una primera visual parece caótico y desestructurado, del que su mismo autor afirmó que introduciría en el texto tantos enigmas y quiebra cabezas que los críticos estarían ocupados durante siglos, discutiendo sobre el mismo, es sin duda la cumbre de la revolución que la narrativa europea experimentó en las primeras décadas del siglo XX.

   Escritores como Marcel Proust, Franz Kafka o Virginia Woolf son protagonistas sumamente destacados de ese período, ya que ampliaron de una forma radical  las posibilidades de la novela contemporánea. La reconstrucción minuciosa de una vida, el absurdo como respuesta a la deshumanización de la sociedad, la atención a las más insignificantes sensaciones, el profundizar en la vida interior y su representación caótica comenzaron, gracias e estos escritores y escritoras, a tener cabida en la novela contemporánea.

   Pero si el interés del lector es elegir una sola obra y  un solo autor emblemático que interprete de forma rigurosa y  cabal la ruptura con la novela decimonónica, esa sería sin ninguna duda el Ulises y James Joyce el autor escogido.   Según José María Valverde, uno de los  traductores de la novela al español, el Dublin de Joyce es equiparable al Londres de Dickens o al París de Balzac.

   Entre las características más importantes de este opus magnum es preciso destacar de forma especial, la consagración de lo que el mismo Joyce llamó “parole intérieure”, el monólogo interior - “stream of consciiouness”-. Según William James, la expresión del pensamiento de  cada personaje como si hubiese sido grabado en directo en todo el libro que se aprecia en todo el libro, pero de forma especial en el epílogo de la novela, en el conocido monólogo de Molly Bloom que reproduce ese río de pensamiento que fluye libre y sin barreras, monologando sobre temas muy diversos y sobre un amplio abanico de superficialidades  cotidianas.

   

                                   

                                      James Joyce

 

 Mas ese día en la vida de Leopold Bloom, un odiseo contemporáneo, que el 16  de junio de 1904 recorre su Dublin natal, y el de otros dos personajes, su mujer Molly y el joven Stephen Dedalus subvirtiendo de forma antiheroica  las materias típicas homéricas, encierra muchas otras claves que convierten la obra en la más influyente del pasado siglo, en opinión de los analistas que la  apoyaron.

   Entre sus méritos:  el simbolismo épico, la atmósfera naturalista con la que el autor retrata la ciudad de Dublín, la acuidad  con la que hace surgir algo hermoso desde las tinieblas de la sordidez, haciendo al mismo tiempo que confluyan, colidan y, casi como en un bucle, remitan unas a otras o se rechacen. Un mundo de acontecimientos múltiples desde Homero  a los procesos psíquicos o a la liturgia católica, como mantiene Umberto Eco. O el papel protagónico del lenguaje neutral que  que podamos convivir interiormente con seres mediocres. Ulises, como escribe José María Valverde escandalizó más que por las pequeñas obscenidades, por el hecho de que en las líneas de este libro nos reconocemos todos como pobres seres, siempre hablantes por dentro o por fuera.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

martes, 19 de enero de 2021

FLAUBERT SIEMPRE

Flaubet for ever

Marie-Hélène Lafon

Tradución de Lluís Maria Todó

Editorial Minúscula, Barcelona, 2020, 70 páginas.

 

    

 

   Es un verdadero deleite, difícilmente explicable o inexplicable el gozo que lectores como yo sentimos al ver renacer y florecer una brevísima colección de libros como es “Micra” de la editorial barcelonesa Minúscula, que con admirable perseverancia dirige Valeria Bergalli. El tópico “Small is beautiful” lo pequeño es hermoso” se cumple en este libro de apenas setenta páginas de forma difícilmente igualable. Flaubert for ever.  Sí, Flaubert  a caballo, guapo, joven, glorioso, fulminado a los diecisiete años sigue siendo inagotable.

   Por eso la autora, Marie-Hélène Lafon lo elogia hasta límites insospechados: “Comérselo. Comérselo de memoria. A tragos cortos. Sólidos. A chorros (…) asaetarlo, soltarlo, a los amigos, a las amantes. A los alumnos”. Pero sobre todo a los lectores porque Flaubert es el centro. Y no es suficiente conocer a Flaubert por la película de 1949: “Madame Bovary c’est moi”. Fue Costumbres de provincia el título original que más tarde será conocida como Maame Bovary. Y cinco años de árdua y penosa escritura  los que le convierten en el escritor alejado  del reconocimiento y que prioritariamente entiende la escritura como arte, “como la  nueva tabla de salvación”, como se ha escrito.

   El éxito le empujará a emprender nuevas novelas aunque fue un escritor parco en publicaciones: la segunda versión de Las tentaciones de San Antonio que había caído en el limbo, Salambó   o la Educación sentimental, quizás su obra señera y definitiva, en la que ridiculiza la vulgaridad, las tonterías contemporáneas y la fe acrítica en la técnica y en la ciencia. Por eso ganó un lugar de honor para el futuro.

  Nacido en Ruán en1821, es cronológicamente el tercero de los grandes novelistas del realismo frunces, tras Stendhal Y Balzac. Y entre los tres, el mayor perfeccionista. Sus viajes, a parte de perfeccionar su sentido estético, representaron el gran papel del aprendizaje como escritor, debido al valor que concedía  a la observación de la realidad. La inspiración no era su aliado, lo era su trabajo tenaz puliendo su prosa lo que hizo grandes sus obras. Es tal el perfeccionismo de la escritura de Flaubert que la autora confiesa que no puede escribir cuando está leyendo a Flaubert; o no puede leer a Flaubert cuando escribe..

    

                                 

                                       Marie-Hélène Lafon

 

   Y Marie-Hélène Lafon nos habla de la madre, del padre, una verdadera oquedad. Non concluirá la carrera de derecho, pero viaja a Italia con la familia, en viaje de bodas que no son las suyas. Su manera de estar en el mundo fue aguantar, soportar los muertos y las desgracias.

   Y así, con un estilo de prosa entre lo fantasioso y el realismo, la autora se sumerge en las interioridades de un escritor que no alcanzó el éxito con una sola novela, aunque esta es una joya de la literatura universal. Nos habla de su cuerpo, de su miedo a ponerse barrigón con treinta años de su vida, con sus muertos. “Vive cercado de muertos y forrado de penas antiguas!  (página 15). Y está obsesionado por lo peor que todavía no se ha producido: la muerte de la madre, y Flaubert en las cartas a los amigos respira escalofríos. Sale a la escena de la vida del escritor perfeccionista Louise Colet, con la que tuvo una larga aventura amorosa, pero con la que nunca se casó, porque era un firme creyente en el antinatalismo. Moralmente siempre estuvo en contra  de tener hijos.

   Pero, sin embargo, tuvo sus mundanidades: sus amistades, entre ellas el clan de los hermanos Goncourt. Y de este modo Marie-Hélène Lafon profundiza sobre todo en la vida humana de Flaubert, rodeado de de amigos y familiares. También de flechazos por las mujeres. Por Elisa que es capaz de torcer los cuerpos por dentro. También por Rimbaud y sus dos hermanos mayores. Hasta que llega el momento en que Flaubert languidece, debido sobre todo a la guerra de 1870. Y Flaubert, “durante unos meses se ve llevado y revolcado por las olas fangosas de la gran Historia”. Una frase quizás pomposa para poner el punto final a esta breve lectura de Flaubert para siempre.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

miércoles, 13 de enero de 2021

PAISAJE DE PIEDRA CALIZA: REGRESO A LA NATURALEZA Y POEMA DE AMOR

Elogio de la piedra caliza

W.H.  Auden

Traducción y epílogo de Andreu Jaume

Acantilado, Barcelona, 2021, 52 páginas.

 

    

 

  
Acantilado nos sorprende gratamente con la publicación de uno de los poemas más importantes de W.H. Auden, Elogio de la piedra caliza. W.H Auden es uno de los cuatro miembros de la llamada “quimera oxfordiana” de la que formaron parte Stephen Spender, Louis McNeice, Cecil  Dag Davies y el propio W.H. Auden, con sus cambios de actitud hacia el mundo. Auden, marxista, probablemente también militante comunista, tras tomar parte en la Guerra Civil española, en 1938 se trasladó a Estados Unidos.

   Fue el mismo Auden el que definió su autopoética: “La poesía primitiva dice cosas sencillas, dándoles rodeos, mientras que la poesía moderna intenta decir directamente cosas complicadas”. Una ajustada caracterización de la poesía del propio Auden y de su peculiar forma de pensamiento poético, muy matizado, recóndito y a veces fatigoso a la hora de seguirlo. Porque el intento de decir cosas complejas, por las buenas, las complica cuando para verbalizarlas utilizamos un vocabulario muy variado y técnico, así como alusiones a personajes y hechos históricos y literarios que frecuentemente nos resultan enigmáticos. En términos de Spender, la poesía de W.H. Auden es una obra didáctica, altamente intelectualizada, técnicamente deslumbrante, a veces juiciosa, de un comentador que se mantiene a distancia.

   Entre la extensa obra poética de Auden, donde sin duda mejor se siente es en los temas clásicos, tanto griegos como shakesperianos. Todos ellos dotados de gran virtuosismo y un elevado dominio del lenguaje y de la técnica.

   Elogio de la piedra caliza, escrita en 1948, es uno de los poemas que mayor fama le han aportado al poeta. Pertenece a la época en la que este le concede una “importancia sagrada” al cuerpo, junto con Memorial para la ciudad, escrito al año siguiente. Elogio de la piedra caliza ha sido interpretado en efecto como un augurio de la cultura y de la civilización mediterránea, juntamente con el cuerpo humano.

   Es el primer poema escrito por Auden en Italia, impulsado quizás por las semanas pasadas en Ischia, una isla en el gofo de Nápoles. La piedra caliza, tan presente en el Mediterráneo, invoca posiblemente un cuadro habitual de la civilización mediterránea; y dada su naturaleza soluble al agua y acumulable en     estratos, recuerda en la mente del poeta la estratificación de la civilización mediterránea. Un regreso pues a la naturaleza por parte de un poeta que se había distinguido por haber aceptado el mundo tecnificados, como apunta el  autor del epílogo: Y que se da cuenta de que el paisaje de la piedra caliza de las regiones mediterráneas (sensuales, cálidas, visuales, como más tarde las verá Albert Camus) no tiene por  qué ser contradictorio con la responsabilidad pública y la salvación.

   

                                 

                                             W.H.Auden

 

 

  El mismo Auden lo justifica en términos teológicos a final del poema cuando este cambia de tonalidad, y la voz que habla se dirige a la persona amada, haciéndole ver que los placeres no tienen por qué ser desacordes con la salvación: “pero cuando trato de imaginar un amor inmaculado / o el día de mañana, lo que oigo es el murmullo / de corrientes subterráneas, lo que veo  es un paisaje de piedra caliza” (página 19).

   El poema se convierte así no solo en un canto a la naturaleza mediterránea, sino en un poema de amor hacia una persona, cuyo cuerpo tiene ya los días contados. Estéticamente el poema fue para Auden un gran reto técnico: experimentar con la métrica silábica, tan poco frecuentada en la poética anglosajona.

Francisco Martínez Bouzas