jueves, 1 de abril de 2021

MÉXICO VISTO POR UN HETERODOXO DE LA CULTURA ESPAÑOLA

Mexicana

Manuel Arroyo-Stephens

Acantilado (Cuaderns Crema), Barcelona, 2021, 106 páginas.

 

   

 

 

 

  

 

   Escritor, fundador de la Editorial y de la Librería Turner, librepensador y cosmopolita. Es quizás los más ortodoxo que se ha dicho del autor de este libro, Manuel Arroyo-Stephens (Bilbao, 1945- El Escorial, 2020). Lo demás son calificativos que elevan su figura hasta extremos donde la realidad se confunde quizás con la ficción: editor incandescente, heterodoxo de la edición. Jamás fue pájaro de feria. Se hizo famoso especialmente por el libro Contra los franceses, editado al poco tiempo de la recuperación de la democracia, y bajo pseudónimo. Como editor, tiene el mérito de haber publicado La forja de un rebelde de Alberto Barea y toda la obra de José Bergamín.

   Ahora Acantilado nos brinda una personalísima obra suya, su homenaje a México, y sobre todo a su capital, a su pasado y a su presente, a sus personajes entrañables. Y todo en un texto que es crónica, memorias, dietario, retrato de los chilangos en su forma de de hablar y en su peculiar idiosincrasia. Dejó además una colactánea de escritos varios que reflejan sus afanes, locuras, amistades, persecuciones, un catálogo de sujetos extravagantes que tuvieron algo que ver en su transcurrir vital. En definitiva, su gran mérito se reduce a esta frase: fue capaz de organizar un mundo propio, y nos lo brindó, bien a través de sus libros propios o por libros ajenos que él editó. Mexicana es la primera selección de textos que sus herederos han entregado a Acantilado; diversos, variopintos tanto en sus temas como en su estilo.

   El íncipit de  Méxicana es el relato “Siempre salgo de casa”, un retrato de tipos repleto de humor acido, y al mismo tiempo una “autorisa”: la impía costumbre de reírse de sí mismo y de los acaeceres en los que le pone la vida. Un relato que ya, en el mismo título, nos hace pensar en Valle-Inclán, porque el relator sale de casa “por si me hace esperar algún pendejo”. El texto es una especie de calidoscopio que refleja los modos de ser mexicano y la perplejidad que eso le produce. El que sale de casa es Castañeda, que podría figurar con todo derecho entre los personajes valleinclanéscos. Un texto entre lo cómico y el humor acerbo en el que aparece retratada la familia de Carlos IV pintada por Goya, con las caras del penúltimo suceso, con el emérito y su familia formando parte de la comparsa.

   ·En “La gente comenzó a llegar al velatorio” tematiza la resurrección de Chavela Vargas, y el mismo Arroyo-Stephens se presenta como el ser poderoso, una especie de “deus ex machina”, como se ha escrito, que fue el que logró para Chavela su fama y gloria finales. El relato pinta lo que es un velatorio mexicano, con el indio Fernández, con sus mariachis. Hasta que transcurrida media noche, una mujer hace acto de presencia, se acerca al féretro, canta y bebe. Era la misma Chavela. En “Era de noche ese día, de apenas seis páginas, el autor persigue a Chavela Vargas, se introduce en su camerino y le propone a la cantante llevarla  a España, sin tener idea de cómo hacerlo. Mas Chavela que en aquel momento era en México una cantante olvidada, vino a España con Arroyo-Stephens y en esta piel de toro recuperó la fama.

   

                                

                                   Manuel Arroyo-Stephens

  La miscelánea de Arroyo-Stephens se completa con dos textos menos divertidos y esperpénticos. Uno de ellos, “Delante de mi casa”, con un curioso comienzo: “Delante de mi casa se ahogó un poeta”. Y describe la casa que el escritor construye  en Bellavista,  adonde había llegado por azar. El último, igualmente muy breve, “Han pasado pocas horas”, está escrito con la tonalidad de una despedida, la del propio autor que tiene la sensación de estar yéndose de este mundo.

   Un libro muy breve que forma parte del relato de una aventura vital, escrito con extraordinario talento, ingenio y sobre todo humor.

 

Francisco Martínez Bouzas

miércoles, 24 de marzo de 2021

TRES NOVEDADES DE DEVENIR

   Devenir no es una editorial al uso ni forma parte de ningún megagrupo que hoy, exceptuadas raras excepciones de editores independientes, edita productos de gran calidad. Con cuarenta años de existencia, y treinta y cinco años de de la colección Devenir de poesía que nace de la mano de Juan Pastor, otro “mohicano” de la edición, así definida por su creadores: “Son treinta y cinco años de una colección de poesía a la que nosotros no le hemos puesto adjetivos; pero que siempre hemos intentado mantener su vuelo a buen ritmo y, sobre todo, con una dosis muy alta de coherencia y dignidad. Un equilibro casi perfecto y muy difícil de soportar, cuando, además, no se vocifera la independencia. Sino que se ejerce y se vive en ella.”. Numerosos poetas y más de trescientos títulos dan fe de una labor a favor de la lírica que difícilmente tiene parangón. Nombres conocidos, aunque para mi criterio basta que en Devenir poesía haya publicado Ángela  Álvarez Sáez, una de las poetas de mayor proyección y calidad en el panorama lírico en español, a pesar de su juventud.

  Fundación Devenir lleva cuarenta años funcionando. Desde el mismo día de la muerte de Josep Terradellas huyen sus creadores y gestores de los funcionarios de la cultura y se presentan como defensores de la verdadera cultura frente al posicionamiento de los supermercados del libro o de la literatura de masas.

   Pero Devenir no solamente publica poesía. Hace incursiones en el ensayo, especialmente sobre temáticas poéticas. Y en “Devenir el otro, se atreven y arriesgan con el teatro más innovador.

   Por cortesía de Devenir presento hoy con uan finalidad meramente informativa, tres de sus últimas obras: Lluvia de silencios de María Bonet en Devenir poesía; “Rampas  que incluye en el mismo volumen La carcajada, ambas piezas teatrales de Gonzalo Zona. Y Manuel Álvares Ortega. Traducción poética, lucidez, crítica social y denuncia cuto editor es Juan de Dios Torralbo Caballero y que Devenir presenta en su colección de ensayo.

 

Francisco Martínez Bouzas



 Lluvia de silencios

María Bonet

Fundación Devenir, colección: Poesía

Torrejón de la Calzada (Madrid), 2020, 57 páginas.

 

   “Lluvia de silencios es el primer libro de poemas de su autora,María Bonet. Con su lenguaje metafórico delmar, ha conseguido unir: naturaleza interior, un azul de fuerzas y calma entrelazada. El mar mediterráneo con su inmensidad de vida. Y fonde el silencio que nos acompaña invita a la reflexión y sensaciones vitales. Como en cualquier texto musical o partitura, en este libro, también caben infinitas interpretaciones. Una ventana abierta a nuevos paisajes y sensaciones”

 

                                   

 

Rampas seguido de La Carcajada

Gonzalo Zona

Fundación Devenir, colección: el otro

Torrejón de la calzada (Madrid ), 2020, 130 páginas.

 

   Un libro singular, amalgama de teatro y textos ensayísticos y poéticos. La carcajada, en cambio que el autor define como anti-tragedia, es un texto teatral, con largas intervenciones de los distintos personajes. Monólogos dichos ante un auditorio ausente.

 

                                


Manuel  Álvarez Ortega. Traducción poética, lucidez, crítica social y denuncia.

Edición de Juan de Dios Torralbo Caballero+

Fundación Devenir, colección: ensayo

Torrejón de la Calzada (Madrid), 2020, 155 páginas.

 

   La obra reúne cinco trabajos de Jacques Ancet, Jaime Siles, Jordi Doce, José María Micó u Laurence Breysse-Chanet. Y ofrece una aproximación pionera a las traducciones de Manuel Álvarez Ortega, así comk un enmarque contextualizado y razonado de su obra. En torno a las versiones y a la poesía de Manuel Álvarez Ortega, este grupo de poetas-traductores contemporáneo, ha tenido la ocasión y la amabilidad de reflexionar sobre su oficio en voz alta, poniéndolo por escrito en este ramillete de capítulos que, publicados en Devenir, son una valiosa aportación al mundo literario, cultural y académico”

 

domingo, 21 de marzo de 2021

LA BELLEZA DE LO PEQUEÑO

Las flores del tilo

María Pérez Miñones

Ilustraciones de Clara Pérez Miñones

Medulia Editorial, A Coruña, 2020, 40 páginas.

 

   

 

   Lo pequeño es hermosos (“Small is beautiful”) fue la frase que acuño en 1973 el economista alemán Ernest Friedrich Schumacher y que nada tiene que ver con la literatura, pero a veces nos sirve de guía. Y la magia de lo híbrido, dos afirmaciones que, a mi entender y en buena medida, definen el debut poético de la coruñesa María Pérez Miñones. Veinticuatro  poemas, desplegados en treinta y nueve páginas le dan forma a la belleza de lo breve y pequeño. Y el sortilegio de lo híbrido porque, si bien predominan los poemas escritos en español, tanto el prólogo de Marité Prieto como en los tres últimos poemas, María Pérez Miñones rinde un homenaje a su lengua materna, al gallego,  “á lingua de noso”.

   Poesía la de este librito, ilustrado por cierto de forma clara y expresiva por la hermana de la autora, Clara Pérez Miñones, que admite distintas lecturas.. Pero que yo resumiría con una palabra que puede abarcar muchas vertientes y orillas: poesía sensitiva en la que acontece el fluir vivencial que se baliza en la memoria del yo poético, en las geografías en las que tiene lugar su fluir vivencial. La poeta no solamente canta a las cosas que la rodean: las flores del tilo, la luz, el océano, la noche, el amanecer…, sino que exalta sentimientos y revela su ser vivencial, y nos hace además sentir su modo de sentir, de pensar o de hacer.

  Buceo en los registros líricos de este pequeño poemario y descubro que en él el hacer poético de la autora halla la sensualidad del mundo. La poesía de María Pérez Miñones me permite citar a José Hierro: “(La poesía) hace vibrar árboles  ropas, abraza espigas, hojas secas”.

   Poesía por lo tanto figurativa, de la experiencia. Intimismo ya que las palabras y las figuras literarias no tienen sentido por sí mismas. Late en ella la naturaleza (el tilo, el prumus, el cerezo silvestre que transmiten serenidad; el océano que devuelve el barco corporal a la orilla). Canta a las nubes que insisten de mañana, al petirrojo, al peñasco marinero “mascallás”. Poesía por lo mismo existencial, mas también amorosa y a veces fúnebre, con corazones latiendo con fuerza, la muerte acercándose con sus tijeras gigantes, y el yo poético con sus alaridos apagados y la certeza de que no hay regreso, como en sus día sentenció Avilés de Taramancos. Los recuerdos de la infancia, el temblor del cuerpo ante la noche que llega.

   Poesía así mismo necesaria frente la urgencia de vivir para hacer visibles emociones, para resistir el dolor, para llorar lágrimas secas y escuchar el lamento del mundo.

   Siendo como es María Pérez Miñones una poeta debutante, al menos en cuanto a publicaciones, observo en los poemas libres -alguno incluso en prosa-, un lenguaje sencillo, si bien con algunas metáforas afortunadas, y un retornar al sentido clásico: un equilibrio entre el cuidados de la forma y su contenido esencialmente  vivencial, que huye de la retórica y de la grandilocuencia. Poesía pues con forma, que se evade de la pedantería y busca la claridad expresiva. Todo ello configura un valioso debut en el decir poético de María Pérez Miñones.

 

Francisco Martínez Bouzas

Brújulas y Espirales

 

 

             

 María Pérez Miñones
 

 

 

Tres poemas de Las Flores del tilo

 

Las flores del tilo

 

“Mi mundo era pequeño, cabía entre la palma de mis manos. Podía encogerse o ensancharse a mi antojo. En él había libros, música y un jardín.

En el jardín planté un tilo, un prunus y un cerezo silvestre. El tilo tenía tres troncos, era grande y frondoso. Sus raíces sobresalían de la tierra extendiéndose en todas direcciones. Podía acariciar el musgo que las cubría. El tilo me transmitía serenidad en los momentos difíciles. Me acercaba a él, observaba sus hojas verde claro de bordes aserrados en forma de corazón y sentía que nada malo podría pasarme mientras permaneciésemos juntos”

(pagina 9)

 

…..

 

Renacer

 

“Regresaré a los antiguos manantiales de mi sangre.

Mi corazón latirá con fuerza

entregado a mi boca sedienta.

Cada latido marcará mis pasos

y volveré a nacer entre flores de cerezo.

El pasado dejará de importarme.

Borraré las siluetas de mis recuerdos,

borraré  los gritos, los insultos, las amenazas, los delirios.

Lo borraré todo.

Cuando ese todo desaparezca

y el dolor se vaya con las olas del mar

te esperaré en el horizonte

en el único lugar donde nuestro amor es posible.”

(pagina 16)

 

…..

 

Loucura

 

“Un presentimento de loucura visitándome

os meus brazos erguéndose

querendo atrapar a cordura.

A maiña dor tornándose en ondas

prais de area fina

nun murmurio de paxaros que espertan de noite.

O meu corpo abancado por correntes silandeiras

buscando refuxio mos peiraos das túas mans.”

(página 37)

 

martes, 16 de marzo de 2021

DEL YOGA A LA KETAMINA

Yoga

Emmanuel Carrère

Traducción de Jaime Zulaika

Editorial Anagrama, Barcelona, 2021, 320 páginas

 

    

 

En este libro, y quizás más que en ningún otro, Emmanuel Carrère riza el rizo de la ficción, dejando en la distancia el corsé de los géneros en los que suele suturar un sinfín de reportajes, crónicas y biografía. Ya lo había experimentado con El adversario, De vidas ajenas o Limónov. Libros de no ficción, pero que no dejan de ser novelas. Pero en Yoga avanza un paso más y, al igual que en Una novela rusa, se explora a sí mismo. Por consiguiente, lo que nos ofrece es autoficción, la de su existencia durante tres años (2015-2018).

   Lo que en un principio iba a ser un libro condescendiente, y hasta simpático, sobre el yoga, terminó convirtiéndose en una crónica personalísima de una depresión, con un divorcio e internamiento en un hospital psiquiátrico, con un diagnóstico preciso: bipolaridad con alternancia entre estados de euforia y otros de profunda depresión..

   Yoga es pues un híbrido, un Frankenstein, según reconoce el autor con un cinco a un diez por ciento de ficción. El resultado es una especie de monstruo que refleja los que el escritor fue en esa tríada de años. Y sobre todo, un libro de una honestidad sin filtros, el narcisismo de la sinceridad. Emmanuel Carrère escribe no ficción, y por consiguiente se enfrenta a lo real, en el que el eje principal es su propia existencia y las relaciones con personajes con los que ha interactuado.

   Anoto ya de entrada que esta no es la versión original del libro. La ex mujer de Emmanuel Carrère, la periodista Hélène Devynck le obligó, debido a un contrato firmado, a eliminar del texto toda referencia a ella y al matrimonio común.

   La novela se inicia con el relato autobiográfico sobre la relación del escritor con el yoga y con la confesión de su ego molesto, despótico, “cuyo poderío aspiraba a reducir”. Con conferencias que le parecen un lavado de cerebro hasta el punto de que imagina estar en Corea del Norte. Un inicio más bien tedioso. Pero pronto  comienza a hablar de sus amigos, por ejemplo de Emmanuel B Guilhen, lector asiduo de Charlie Hebdo y de los relatos fantásticos que leía en la adolescencia. Todo ello junto con los comentarios sobre el yoga y el taichí. Hasta que comprende que tiene que sondear en el interior de sí mismo para alcanzar la realidad. Y comienza a pensar como Van Gogh que “la tristeza durará siempre” y a desear estar un poco menos lastrado por su ego.

   El relato da un giro radical cuando se entera del atentado de Charlie Hbdo y que entre las víctimas está su amigo Bernard  Maris. El lector entra acto seguido en la parte más interesante de esta autoficción: “Hostoria de mi locura”. Es el abismo del hueco de la vida de Carrère, que lleva por nombre depresión y trastorno bipolar. Todo comienza con una relación secreta con una mujer de la que no conoce nada. Es el inicio del desastre. En el resto del libro, aborda directamente las consecuencias psíquico y psiquiátricas de su crisis, de su desastre, de su tendencia hacia la autodestrucción, de su trastorno bipolar. Y repasa su vida como un documento clínico, incluidos sus libros.

    

                                      

                                        Emmanuel Carrère

 Una hospitalización de cuatro meses en un centro psiquiátrico, tratamiento con antidepresivos que le colocan en una situación semejante al  a las near deth experiences, hasta que llega la fase más dura con petición de la eutanasia. Electrochooks con anestesia general, la artillería pesada, hoy llamada TEC, terapia anticonvulsiva. La alternativa era la muerte.

  Una novela que partiendo de una amplio análisis del yoga y su experiencia, que a veces se convierte en intranscendente, desemboca en una historia en la que Emmanuel Carrère da cuenta de lo peor que hay en él. Dramatismo y dolor en muchas secuencias y episodios, que revelan, sin embargo, que a Emmanuel Carrère se le da mejor escribir no ficción sobre otros personajes que arriesgarse en la autoficción y hacernos llegar su combate interior contra la depresión. Todo ello partiendo de esa religión laica que es el yoga, y usando la narrativa -así lo reconoce- para recubrir diligentemente las cosas como son, en lugar donde no se miente. El estilo claro y envolvente hace más llevadero la lectura de ciertas secuencias de este libro que, además del yoga y la depresión, contiene otros ejes de interés: el terrorismo yihadista, el peregrinaje de los emigrantes que llevan años llegando a Europa o muriendo en el Mediterráneo.

 

Francisco Martínez Bouzas