jueves, 12 de septiembre de 2019

"CONDUCE RÁPIDO": UN FRISO DE LA NEGRURA


Conduce rápido

Diego Ameixeiras

Ediciones Akal, Madridn 2017, 160 páginas.





   

 “Pero son Matarte lentamente, Conduce rápido  y La crueldad de abril las que verdaderamente convierten a Ameixeiras en uno de los pilares de la novela negra en Galicia y España.”. Así afirmaba hace unos días en mi reseña de la novela Matarte lentamente. Hoy me satisface ofrecer el siguiente comentario de otra novela negra de Ameixeiras: Conduce rápido, publicada por la Serie negra de Ediciones Akal.

   Una de las obsesiones de Diego Ameixeiras como narrador es la de ser un fiel testigo de lo que sucede en la calle, sobre todo en los lugares públicos de nuestras ciudades. Suele hacerlo en todos los registros en los que escribe, incluso en el género folletinesco, tal como había hecho en Historias de Oregón, un retrato expresionista de una ciudad gallega rebosante de personajes sumergidos en inconcebibles intemperies vitales: Fue esta pieza narrativa la que supuso un comienzo en el cambio de registro, que proseguiría con Todo OK y Matarte lentamente. Un progresivo abandono del género detectivesco en beneficio de la novela negra, en mi opinión, una fórmula narrativa más rica y compleja que la simple investigación de un hecho criminal. En la novela negra el elemento estructurador es un retrato crítico de la sociedad, así como la introspección psicológica de los personajes. Una verdadera crónica social de un tiempo que suele convertirse en un espantoso friso de la actualidad áspera y dura, llena de vidas rotas, esclavas de las mayores pesadillas, perdedores, siempre perdedores.

   Ese mismo cauce es por el que Diego Ameixeiras deja transcurrir Conduce rápido. Una novela coral que aborda los submundos de la marginación social, atenazada por la extrema violencia. Estructurada en torno  a una trama principal y varias secundarias, que a pesar de que al inicio de la novela parecen independientes, terminan, sin embargo, entrecruzándose, encajando entre sí, ya que todas  ellas giran alrededor del mismo tema: el narcotráfico que atenaza a un grupo de personajes que se hallan en situaciones límites, y acaban casi que todas ellas en el bando de los perdedores.

   El detonante es un saco de lona envuelto con unos cordeles que un chico -uno de los muchos personajes de este coro de vidas precarias- encuentra en una playa gallega. Dentro, diez kilos de cocaína. Va a ser una excelente ocasión para que dos hermanos que viven en la marginalidad  de Santiago, busquen una solución definitiva para sus vidas; el golpe de fortuna que los saque de la miseria y de la delincuencia. Pero su miserable épica, con códigos muy especiales que la convierten ciertamente en una poética de la desesperación, acabará explotando en abismos de violencia, con la muerte como horizonte para la mayor parte de los antihéroes de estas historias cruzadas.

   En la novela hay delincuencia y hay narcotráfico. Peo ni los delincuentes ni los traficantes son grandes capos, ni delincuentes de guante blando. Son yonquis, gente que apenas logra sobrevivir a base de pequeños robos, resolviendo problemas de otros, tanto los sencillos como los complicados; o intentando venderles un saco de coca a los capos narcotraficantes que lo perderán en el mar. Crónica negra, negrísima, de una geografía de lo más obscuro de nuestra sociedad. Sin embargo todavía queda un resquicio: una puerta abierta para la esperanza e incluso para el amor.

    


                                            
Diego Ameixeiras
   

  Diego Ameixeiras levanta esta novela con una insólita economía expresiva, con la brevedad de secuencias escritas de manera sintética, con un estilo contenido, como flashes expresionistas. Estilo fotográfico, como se ha descrito a esta forma de narrar basada en el relato de las acciones y en los diálogos de los protagonistas.

   La novela cuenta lo que pasa en cinco días, y cada secuencia está marcada por la hora en la que acontece lo que se relata: la violencia que se va apoderando de la narración a un ritmo muy veloz. El autor omite todo aquello que no es estrictamente necesario para entender lo que ocurre. Como ha declarado el mismo Ameixeiras, siendo fiel al género, los personajes no deben tardar treinta páginas en subir una escalera. A pesar de esa economía expresiva, no faltan en la novela verdaderos logros expresivos. No son, sin embargo, resplandores líricos, sino relámpagos de violencia.

   Señalo finalmente la ausencia de  un propósito didáctico o moralizante en Conduce rápido, bastante frecuente en la novela negra. La visual penetrante del autor adopta en esta novela negra el punto de vista de los delincuentes, personas que se mueven en la marginalidad, en la pequeña delincuencia, o en otra más organizada, a los que el autor no condena ni redime. Nos hace llegar con gran habilidad y efectismo sus miserias, sus historias, o sus actos. Serán los lectores que leen para juzgar y no disfrutar de un buen producto literario, a los que les corresponde actuar de jueces.



Francisco Martínez Bouzas


sábado, 7 de septiembre de 2019

NOVEDADES DE SEPTIEMBRE, 2019, DE ANAGRAMA


  Sigue creciendo ese “catálogo de ensueño” de Editorial Anagrama, el sello editor independiente barcelonés que fundó hace cincuenta año Jorge Herralde y que ha pilotado desde entonces. Esa “peste amarilla” como la definió el patriarca de Planeta, José Manuel de Lara, ahora situada en la órbita de Feltrinelli y dirigida ahora por Silvia Sesé, mas con Jorge Herralde sin abandonar la nave. Anagrama ha ilustrado y sigue ilustrando y llenando de inolvidables vibraciones la vida de muchos lectores de España y de Latinoamerica. Desde hace unos años también la de aquellas y aquellos que leen en catalán. Más de mil títulos en su colección emblemática de narrativa. “Panorama de narrativas” y cerca de los seiscientos cincuenta en “Narrativas hispánicas”, las dos colecciones, junto con “Argumentos” más conocidas.
   Este mes de septiembre ha visto aumentar el catálogo de Anagrama en varios títulos en sus diversas colecciones. De ellos he recibido tres gracias al buen hacer y generosidad de su equipo de prensa, siempre tan atento y eficaz.
   Doy noticia de esas tres novedades en una primera visual informativa, elaborada a base de las presentaciones editoriales. Posteriormente volveré sobre estos títulos con mi valoración crítica.

Francisco Martínez Bouzas


Máquinas como yo
Ian McEwan
Traducción de Jesús Zulaica
Editorial Anagrama, Panorama de narrativas Barcelona, 2019,355 páginas.

Sinópsis:

McEwan explora la ciencia ficción: ¿puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano?
Londres, años ochenta del siglo pasado. Pero un Londres distópico y alternativo, en el que la historia ha seguido algunos senderos diferentes. Por ejemplo, el Reino Unido ha perdido la Guerra de las Malvinas y el científico Alan Turing no se ha suicidado atormentado por las consecuencias del juicio al que fue sometido en los años cincuenta por su homosexualidad, sino que sigue vivo. No solo vivo, de hecho, sino plenamente activo, y dedicado al desarrollo de la inteligencia artificial, campo en el que ha conseguido un hito: la creación de los primeros seres humanos sintéticos, unos prototipos a los que da el nombre –según su sexo– de Adán y Eva.
Charlie compra uno de los Adanes de la primera hornada, pensados para hacer compañía y ayudar en la casa, y con ayuda de su amante, la joven Miranda, lo programa a su gusto. Pero Miranda oculta un terrible secreto,y ese ser sintético prácticamente perfecto, sin las fisuras pero también sin los matices morales de los verdaderos humanos, acabará descubriéndolo.
Y así, la peculiar relación triangular entre Charlie, Miranda y Adán derivará en una creciente tensión que obligará a los personajes a tomar decisiones difíciles y arrastrará al lector a plantearse dilemas morales tan incómodos como necesarios. Tras deslumbrarnos con esa suerte de revisitación del Hamlet shakespeariano narrada por un feto que era Cáscara de nuez, Ian McEwan afronta otra propuesta osada y ambiciosa, en la que se sirve de la ciencia ficción para lanzar algunas preguntas inquietantes: ¿qué es en definitiva lo que nos hace humanos? ¿Dónde están los límites éticos de la inteligencia artificial? ¿El fin justifica los medios? ¿Puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano?

De este libro y su autor se ha escrito:

McEwan, uno de los escritores más sólidos y brillantes de Inglaterra, se adentra en territorio nuevo y apasionante» (Esquire).
«En esta novela sublimemente juguetona... no hay ni una página que no te haga pensar, o sonreír» (Craig Brown, The Mail on Sunday).
«Ahí arriba con sus mejores novelas. Logra combinar la oscura acidez de los geniales cuentos del primer McEwan con la legibilidad para todos los públicos de sus obras más recientes. Una novela tan inteligente no debería ser tan divertida, pero lo es» (Alex Preston, The Observer).
«Cautivador... Inolvidablemente extraño... Hay muchos placeres y muchos momentos profundamente perturbadores en este libro... Moralmente complejo y muy inquietante, animado por un espíritu travieso, siniestro e inteligente que es exclusivo de su autor» (Marcel Theroux, The Guardian). «Probablemente el mejor escritor inglés de su generación. Las ideas que explora aquí son importantes, hoy más que nunca» (Richard Dismore, The Daily Express).
«Divertida y políticamente aguda; da mucho que pensar. En esta obra brillante, el estilo literario y la chispa intelectual hacen una combinación ganadora» (Peter Kemp, The Sunday Times). 
«Nos recuerda que McEwan es uno de esos talentos que solo aparecen una vez por generación, y lo hace ofreciendo placer lector, perspicacia intelectual y una imaginación seductora» (Lara Feigel, The Spectator)



Aborto en la escuela
Kathy Acker
Tradución de Antonio Mauri
Prólogo de Eloy Fernández Porta
Editorial Anagrama, Panorama de narrativas, Barcelona, 2019, 200 páginas

Sinopsis:
  
 Cuando apareció en los setenta, se dijo de Kathy Acker que era la sucesora de Henry Miller, la primera pornógrafa feminista y la Patti Smith de la literatura pospunk. Sus libros fueron considerados «obscenos», «perturbadores» e «iconoclastas». Robert Mapplethorpe la fotografiaba; en Nueva York se movía en el área de Andy Warhol, Laurie Anderson y los Talking Heads; realizaba performances en Londres; los oráculos de la modernidad la entrevistaban con frecuencia; algunos críticos abominaban de ella, mientras que otros le dedicaban arduos y sesudos estudios en los que la calificaban de «feminista poslacaniana».
Aborto en la escuela (1984) es su obra definitiva, la novela que acabó de encumbrarla. Janey, su protagonista, se va de casa porque su padre –que también es su amante– se ha liado con otra mujer, y emprende un largo viaje hacia el fin de la noche narrado mediante todo tipo de recursos: «cut-ups» a o Burroughs, reescrituras y parodias de otros escritores (Hawthorne y Sade, Shakespeare y Emily Brontë), dibujos (¿obscenos?, ¿pornográficos?) y poemas, así como las más vitriólicas diatribas contra la religión, el gobierno y el lenguaje de los biempensantes, tejen la trama de este libro caleidoscópico, especie de mil y una noches de pesadilla, soñadas en los bajos fondos de Tánger y Nueva York. Libro pionero y de culto, clásico moderno del feminismo rock que anticipó múltiples preocupaciones rabiosamente actuales, Aborto en la escuela, que ahora rescatamos con un prólogo esclarecedor y enciclopédico de Eloy Fernández Porta, sigue siendo un festín de inventiva y provocación, un fantástico (y fantasioso) cóctel molotov de sexo, política y teoría que hoy resulta más saludablemente inflamable que nunca.

De este libro y su autora se ha escrito:
«Acker, la reina secreta de tantas chicas punk, me enseñó que está muy bien usar “feminista” y “experimental” en la misma frase. Claramente fue una de las más grandes escritoras que el mundo conocerá jamás» (Kathleen Hanna).
«Una escritora muy importante» (Alan Moore).
«Una Colette posmoderna» (William S. Burroughs).
«La escritura de Acker es virtuosa, exasperante, loca, muy sexy y muy dolorosa, y nace de los latidos de un corazón salvaje que nada puede domesticar» (Jeanette Winterson).
«Sus temas –hiperviolencia, terrorismo, aborto, agresiones sexuales, subversión del género– son fundamentales en este preciso momento… Su obra es generosa. Crea posibilidades» (Olivia Laing).
«Acker penetró en el corazón de la cultura americana con una fuerza intelectual pícara y espléndida que no se había visto antes» (Sapphire).
«Aborto me salvó la vida. La chica de esta historia tenía más voluntad y voz que cualquiera sobre la que hubiera leído o fuera a leer en toda mi vida» (Lidia Yuknavitch). «Aborto nos habla poderosamente... Salvajemente inventiva y directa» (Chris Kraus). «Hay autores con una obra tan singular que esperan años hasta que los cambios sociales y las tendencias culturales les permiten reencontrar a sus lectores. (…) Debería ser el caso del estilo destroyer de Kathy Acker… Sus novelas parecen escritas pasado mañana» (Jordi Puntí).
«El furioso legado de Acker, y este conciertazo de libro que está a punto de empezar, es munición de gran calibre para el combate» (Del prólogo de Eloy Fernández Porta).



Seis formas de morir en Texas
Marina Perezzagua
Editorial Anagrama, Narrativas hispánicas, Barcelona, 2019, 281 páginas.

Sinopsis:

Varios personajes, dos continentes y un corazón: una trágica encrucijada de destinos.
Esta es una novela sobre varias personas cuya suerte queda ligada por un corazón. No se trata de un corazón simbólico, sino de un órgano que palpita y da la vida… y también la muerte.
Esta es una novela sobre dos familias y dos continentes. Un hombre es ajusticiado en una cárcel china y sus órganos son objeto de tráfico. Su corazón acaba alojado en el pecho de un norteamericano, y ese trasplante marcará el futuro de las siguientes generaciones. Según la tradición budista, si el corazón no se entierra con el muerto este jamás logrará descansar en paz, y por tanto los herederos del difunto deben traer el órgano de vuelta a China.
Esta es una novela sobre tráfico de órganos, pecados que deben redimirse, actos de amor que buscan purgar culpas y actos de venganza que tratan de restablecer la armonía quebrada. Marina Perezagua construye una trama meticulosa y perturbadora que nos habla de la esencia del ser humano, del azar y del destino. La autora, que se ha ido consolidando como una voz imprescindible de la actual narrativa española, nos ofrece un libro que deslumbra e inquieta.

De este libro y su autora se ha escrito
«Destacar la admiración mayúscula que va mereciendo la sevillana Marina Perezagua, que va conquistando lectores seducidos por su valía… Una escritora culta, exigente con el estilo literario» (Pilar Castro, El Mundo).
«Perezagua deja perplejo a quien se atreva a seguirla, pues lo que brota de su escritura es una visión desasosegante y en ocasiones surrealista… Posee la escritora un dominio apabullante para describir la belleza dolorosa que esconde lo insospechado» (María José Obiol, El País).
«Marina Perezagua, una escritora singular…, con un cúmulo de obsesiones y referencias que la convierten en una revelación» (Lucía Lijtmaer, eldiario.es).
«Una de las mejores de la nueva generación de escritores en lengua española» (Salman Rushdie).

miércoles, 4 de septiembre de 2019

UN POEMA CONTRA LA XENOFOBIA


   De la mano generosa de Celia Bermejo, una de las promotoras y animadoras de Editorial Celya, una sociedad cultural  que tomó forma a través de un grupo de amigos, acabo de recibir seis títulos, seis novedades de su ya amplio fondo de cuatrocientos títulos, la mitad de ellos de poesía. Estaba interesado en leer y reseñar La casa salvaje de  Ángela Álvarez Sáez, una poeta por mi conocida, ganadora con este último título del Premio León Felipe de Tábara (Zamora). Pero la esplendidez  de Celia Bermejo me ha hecho llegar seis novedades: la obra mencionada   La casa salvaje, La sombra iluminada de María Luisa Mora, Ser mayores es un timo de Belén Reyes, Salir de un Hopper de María Antonia Ricas, Cuando sonríen de María Antonia Ricas, ilustrado por José Antonio G. Villarrubia  y un libro en narrativa, El asesino de J. Gonper, que a primera vista parece un libro seductor.
   Hoy quiero ofrecer como primicia un sencillo poema,  compuesto sin apenas artificios literarios, con labras frescas y cotidianas, pero con indudables cargas de profundidad contra las posturas xenófobas que crecen sin cesar aquí en España y  en otras partes del mundo. Pero antes de plasmas en estas líneas los versos de Belén Reyes, permítase copiar el origen de Celya, hoy radicada en Toledo, entresacado de su presentación editorial y en palabras de Celia Bermejo:

“Un día tomaba unas notas en una cafetería cuyos cristales miraban un mirador que daba al río Duero a su paso por Zamora, con miras a introducirles en qué consiste CELYA y los proyectos que pretendemos desarrollar desde aquí... La cosa iba de mirar para que ustedes viesen. La cosa iba de mirar para elaborar con orden las ideas y la memoria de modo que crease un hilo conductor que sirviese de engranaje en esta presentación. De algún modo debía rodar y rodar y elaborar un texto que funcione como nexo, en una conjunción que nos ha hecho coincidir en este tiempo y en este espacio.
Parecía fácil. También parecía difícil. Dudaba. A veces, casi siempre, el dudar es una continua duda. Llamé por teléfono a un psiquiatra de urgencias sociales. Vete a los orígenes, me contestó. Luego, colgó el teléfono. El muy cabrón siempre me dice lo mismo para no equivocarse. En un principio pensé que me mandaba a freír gárgaras... Luego, tras unos instantes de pensar en rayos, truenos y centellas, me lo tomé al pie de la letra y me fui a los orígenes.
No están muy lejos: Incluso, mucho más cerca que Atapuerca. Sólo dos años. Era mayo; era el mes de mayo, el mes que más inspira a las alergias, a las migrañas ciclotímicas, a los gusanos de seda, al polvo enamorado y a los poetas hipocondríacos.
Recuerdo que nos juntamos en un par de bancos de una plaza pública de Salamanca. Éramos un grupo de gente heterogénea a los que nos había reunido la Vía de la Plata, el Camino de Santiago, el Canal de Castilla, el azar universitario y nuestra circunstancia. Todos nos dedicábamos al acto de crear: Narradores en periódicos provinciales; mulatos de blancos literarios con firma y fama; pintores con música, con musa, con inspiración, con transpiración y con ideales; una ilustradora especializada en suicidas; un tocador de guitarra y antiguo tuno charro; una escultora japonesa minimalista; un filósofo portugués que sólo viste de negro y que entonces pensaba con el bajo vientre y varios poetas de esos que están siempre en ciernes de inexistirse.
Por esas fechas todos rondábamos la treintena o más. Por esas fechas estábamos a punto de casarnos con la vida o de divorciarnos de los excrementos del mundo. Por esas fechas estábamos a punto de ser y de no ser. Alguien dijo una vez que en España sólo se perdonan las faltas que se cometen de cintura para abajo. Aún así, allí estábamos nosotros a puntito de crear a C.E.L.Y.A.”


EN MI CASA VIVÍAN MAGREBÍES

“En mi casa vivían
magrebíes.
Se fueron sin pagar
dice el casero.

La portera me paró
En el descansillo.
-qué bien que hayas venido,
tú no sabes…
los guarros que eran estos moros.
Vivían un montón
y entraban y salían.
Recogían muebles de la calle,
no sabes qué trajín tenían…

Y como no tengo nada que hacer,
más que poner cara de que voy con prisa…
Me despido educadamente
de la gorda portera.

Y pienso.
Pienso mucho porque es gratis
y se me da de perlas.

Yo también tengo muebles
recogidos en la calle.
Pelusas por el pasillo
y me siento extranjera.
Vivo sola pero tengo un trajín de gente
dentro donde el pecho.

Piernso…
cojo una manzana
y mientras muerdo el mundo…
sueño con una bonoloto,
en los que haría…
invitar este año a la portera
a un paseíto en patera

(Belén Reyes, Ser mayor es un timo, páginas 23-24)

lunes, 2 de septiembre de 2019

UN ESTREMECEDOR FRISO DE NUESTRO TIEMPO. LAS NOVELAS NEGRAS DE DIEGO AMEIXEIRAS



   Diego Ameixeiras (Lausana, Suiza, 1976) es un escritor gallego sumamente prolífico, con algunas de sus más importantes novelas traducidas al español. Escritor, periodista y guionista, ha publicado desde 2004, fecha en que dio a la luz su primera novela, Baixo mínimos, once novelas, tres obras de teatro; con participación en antologías, filmografía y traducciones.  Todas ellas originalmente escritas en gallego. Reconozco haberlas leído todas y recensionado muchas de ellas. Desde mi punto de vista las novelas más interesantes de Ameixeiras comienzan con una novela folletín, Historias de Oregón (2011). Pero son Matarte lentamente, Conduce rápido  y La crueldad de abril las que verdaderamente convierte a Ameixeiras en uno de los pilares de la novela negra en Galicia y España. He aquí la versión de mi reseña, con alguna pequeña variante, de Matarte lentamente publicada en el año 2013 en un periódico gallego.




Matarte lentamente
Diego Ameixeiras
Traducción de Isabel Soto
Ediciones Akal, Madrid, 2015, 176 páginas.


   

   La buena literatura nunca es ajena a lo que sucede en la calle. Tiene la capacidad de aprovecharlo todo, y por eso mismo acostumbra ser un buen y fiel testimonio de su época. Lo fue siempre y lo sigue siendo en nuestros días. De esa condición es consciente Diego Ameixeiras al escribir esta novela: “Tiene mucho que ver con los que uno va leyendo en los periódicos todos los días”, como declaró en su momento el escritor. Para reflejar esas realidad cotidiana, para ser testigo del presente, Diego Ameixeiras, como ya había hecho en otras ocasiones, echa mano del género negro,  en el que es un narrador experimentado, sobre todo en su vertiente detectivesca, y lo adapta al mundo gallego, pues sus historias y los protagonistas de las mismas, corruptos, víctimas o victimarios, son ciudadanos de la tierra gallega o personas que viven en Galicia.
   Aunque lo que Ameixeiras narra resulta perfectamente aplicable al resto de España, donde, por ejemplo, se engañó a tanta gente con productos financieros tóxicos, como las participaciones preferentes, unos de los hilos conductores de esta novela. Una novela que el autor articula en un contexto más amplio que transciende un acontecimiento puntual: la crisis de la actual sociedad neocapitalista, sus apetencias depredadoras, y  especialmente la carencia de ética que rija las relaciones humanas, los mecanismos de poder y los asuntos financieros.
   Ese narrador experimentado y solvente que es Diego Ameixeiras, confirma en esta novela el cambio de registro del que ya había dado pruebas en Historias de Oregón y Todo OK (2012): el abandono de las convenciones del género detectivesco en beneficio de la novela negra. En su narrativa anterior, la investigación de un hecho criminal era el elemento estructurador de todo el relato. En  la novela negra, sin embargo, una fórmula mucho más rica y compleja, los que pasa a formar parte del primer plano es el retrato crítico de la sociedad, así como la introspección psicológica de los personajes. Y eso precisamente es los que el lector halla en Matarte lentamente: un retablo de las desoladoras negruras de nuestro tiempo.
   Sirviéndose de varios hilos argumentales y con personajes múltiples, muchos de ellos con aristas obscuras y todos esclavos de sus fantasmas, Diego Ameixeiras nos pone en frente de un friso muy realista, propio de nuestros días: vidas rotas, existencias que emergen entre los peores abismos y pesadillas: un hombre que tiene serios problemas con la bebida, la adolescente que quiere rematar y de hecho remata de forma clandestina con un embarazo no deseado, parejas que entran en crisis, la desesperación y el terror de una joven ecuatoriana a la que empujan a hacer de mula y traga cincuenta bolas de coca que más tarde no será capaz de expulsar, la detective que investiga de forma prioritaria la infidelidad de su hombre, violaciones al amparo de la obscuridad de la noche, la venganza de “matarte lentamente” como castigos al violador…en fin, el hombre más respetable del “edificio” que obliga a la empleada del banco a colocar las preferentes entre ancianos y jubilados y que, al final, sufre un castigo ficcional; el salvajismo de la muerte de la mula latinoamericana.
   Todo sucede en la capital de Galicia, en Santiago de Compostela, que actúa como paño de fondo de este mosaico de situaciones desesperadas que hacen fluir mucha sangre y mucha repulsión.
   
Diego Ameixeiras
                                                

 Domina el relato una voz narradora aparentemente neutra que, en secuencias breves, en relatos minimalistas que renuncian a todo lo que no es imprescindible para la narración, nos hacen visible la vida humana en sus peores momentos. Dosis apropiadas de realismo sucio, una vez más la poética de la desesperación de Ameixeiras, secuencias fragmentarias que van encajando a medida que corren las páginas, relatadas con un lenguaje terso y plano, con una gran economía de descripciones que agilizan el ritmo del relato, a la vez que hacen crecer la tensión. Algunas secuencias narrativas cuyos desenlaces el lector puede prever, no impiden que este friso de la negrura sea uno de los mejores retratos de la actual sociedad gallega.

Francisco Martínez Bouzas