martes, 13 de agosto de 2019

EL HÉROE DE LOS MAULETS


1707

J. R. Barat

Algaida Editores, Sevilla, 2019, 367 páginas.



    


   Este libro es la reedición  que nos ofrece Algaida Editores de El sueño perdido  que en el año 2007  sacó a la luz Juan Ramón Barat en  Carena Editors (Valencia). Fue su debut en la narrativa, aunque es un autor que cultiva todos los géneros, y ha publicado numerosos títulos sobre todo en lírica, varios de ellos premiados.

1707 es una incursión en la novela histórica y en la existencia plena de vicisitudes de Juan Bautista Basset y Ramon (Alboraia, 1654-Segovia,1728), que capitaneó la revuelta valenciana contra el gobierno absolutista y centralizador de Felipe V, y al mismo tiempo se convirtió en el símbolo de las luchas y reivindicaciones de los campesinos, artesanos y bajo clero (los maulets) contra los botflers: terratenientes y nobles partidarios del pretendiente al trono de España, el Borbón, Felipe de Anjou.

   Fueron motivos económicos y sociales los que hicieron que los valencianos, catalanes y aragoneses se decantaran por un pretendiente u otro. La nobleza, el alto clero, los campesinos de realengo lo hicieron por el pretendiente borbónico, Felipe V, mientras que la mayoría de los campesinos, artesanos y el bajo clero, los gremios urbanos y una parte de la pequeña nobleza se declararon a favor del candidato austriaco. El héroe de los maulets fue sin duda Juan Bautista Basset.

   En la ficción de Juan Ramón Barat todo comienza con un duelo a muerte por una mujer: Soledad, la hija del marqués de Roca. Un duelo entre el hijo de un carpintero que pretende casarse con la  hija del noble y su hermano Ernesto Climent; con el resultado de la muerte del hijo del noble y la condena a cadena perpetua de Juan Bautista, de la que se libra alistándose en los Tercios de Flandes, en cuyas contiendas adquiere fama y reconocimiento, pero no se siente feliz. Pronto alcanza el grado de capitán. En la Guerra de Sucesión los reinos de la Corona de Aragón optan por el candidato austracista, el archiduque Carlos. En Valencia la guerra toma tintes de revolución social: los campesinos y gremios de artesanos consideran que ha llegado el momento de acabar con las injusticias de los poderosos. En el centro de las contiendas bélicas y de las turbulencias sociales destaca la figura de Juan Bautista Basset, el hijo de un humilde artesano de Alboraia.

   

                                               
Signatura autógrafa de Juan Bautista Basset

 La novela reconstruye la la vida del capitán Basset -más tarde general-, líder de los maulets y partidarios del candidato austracista en la Guerra de Sucesión. Amigo del príncipe de Hesse, le acompaña cuando este es nombrado virrey de Cataluña. En la novela de Juan Ramón Barat vemos reflejadas la mayoría de las vicisitudes bélicas y sociales hasta la batalla de Almansa en abril de 1707. Incluso el encarcelamiento de Juan Bautista Basset durante meses porque el archiduque Carlos de Austria, señor de la Orden de Montesa, había experimentado una reducción de sus ingresos debido a la negativa de los maulets a pagar impuestos abusivos.

   Tras la derrota de las tropas austracistas en la batalla de Almansa, Basset es liberado y prosigue con la lucha  aunque con escasas o nulas esperanzas de triunfo.

   

                                                
J.R. Barat


 El autor escribe una novela en la que se fusionan historia y aventuras. Ofrece un retrato fiel del héroe de Alboraia: su valentía, su arrojo, su fidelidad y también su lado más humano, especialmente los sentimientos de amor y probidad hacia Soledad Climent. Novela lineal, en la que el autor dosifica la intriga, escenifica las secuencias bélicas casi de forma visual, especialmente la batalla de Almansa y la resistencia de la villa amurallada de Xátiva. En espacios reales, la mayoría en España, e los reinos de Cataluña y Valencia. El contexto histórico son los años 1700 con las luchas de Carlos y Felipe y sus partidarios para conquistar el poder. En el tiempo del discurso el orden a veces se altera ya que transcurre mucho tiempo en pocas páginas. El autor hace retrospecciones hacia el pasado para actualizar o recordar la historia de algún personaje que interviene en la novela.

   El lector debe tener en cuenta que Juan Ramón Barat inserta ficción en la realidad histórica. Y la ficción, como marcador semántico, trastorna todo cuanto toca, como ya apuntó Álvaro Pombo hace años. La historia pues en esta novela queda sometida a las leyes de la ficción. Los elementos novelescos inyectados anulan la historia, pero al mismo tiempo la explican o ilustran bellamente, sobre todo la vida y la imagen de Basset que murió solo, lejos de su tierra y de sus seres queridos. “Su derrota personal fue de algún modo la derrota de todo un pueblo”.


Francisco Martínez Bouzas

sábado, 10 de agosto de 2019

UNA VERDADERA NOVELA NEGRA


Belleza roja
Arantza Portabales Santomé
Editorial Lumen, Barcelona, 2019, 428 páginas.

    


   En el inicio de cualquier novela o  relato puede haber una frase que nos fascina de forma definitiva. Eso le ocurrió a la autora de esta novela, publicada simultáneamente en gallego y en castellano: “la belleza es roja como un cuenco de cerezas”. A Arantza Portabales le penetró esta frase en la cabeza y ya no hubo vuelta atrás, a pesar de que a los largo del texto de la novela el color tojo adquiere una dimensión bien alejada de la hermosura y muy próxima a la cercanías de la muerte. Así pues la belleza de las cerezas no es la imagen que fusiona la trama de la novela.
   La autora no es una profesional demasiado experimentada de la escritura. Escribe sobre todo relatos cortos. Trabaja como funcionaria de la administración gallega y hace poco que comenzó a escribir. Pero fue empezar y no parar. Se forjó en la microficción publicando en castellano A Celeste le compré un rastrillo. Y a partir de aquí, comenzó a producir en gallego: Sobrevivindo  y sobre todo Deixe a súa mensaxe despois do sinal (2018), traducida al castellano  y publicada igualmente por Lumen, una novela intimista construida a base de monólogos y publicada asímismo en varios idiomas..
   Retorna ahora con una novela calificada como negra. Pero el lector debe ser cauto porque con frecuencia se vende gato por liebre: novelas que no traspasan las líneas que demarcan lo detectivesco o de la novela policiaca, son muchas veces comercializadas como negras.
   No obstante  el núcleo de Belleza roja es un crimen. La trama da comienzo con un cuerpo asesinado en una habitación de Santiago de Compostela en la noche de San Juan. Una chica de quince años, Xiana, envuelta en un mar de sangre. Se encarga de la investigación el inspector Santi Abad y la agente Ana Barroso. Y poco más se puede revelar del transcurso de la investigación y de la historia si no queremos spoilerizar la trama. Solamente que existen seis sospechosos: los que aquella noche cenaban en el jardín de la casa. Alguien asesinó y salió de su habitación sin dejar una sola huella en un piso cubierto de sangre. Una tía de la chica, Lía, halla el cadáver  y, a los pocos días, será ella la que intente suicidares.
   Con una estructura basada en el climax y con dos voces narrativas  y una tercera que nos lleva a lo largo de la investigación, la novela tiene una parte claramente policíaca. Los dos policías hacen su trabajo, son falibles pero sumamente eficaces, analizan la escena del crimen, son sabuesos incansables e intuitivos. Y tratan sobre todo de descubrir lo que pasa por la mente del asesino.
   Pero esta novela va más allá de los que se suele considerar género policíaco. Es una verdadera novela negra, una de las pocas que se escriben tanto en gallego como en otras lenguas. Aquí la resolución del enigma no lo es todo. La parte más importante y meritoria de la novela de Arantza Portabales es el retrato social y, sobre todo, la penetración en la psicología sumamente compleja de los personajes relacionados con el crimen, labor  que no se le confía a una “maquina de pensar”, sino a dos policías que, con sus idas y vueltas, con múltiples interrogatorios, se empeñan en  descubrir el asesino, los motivos del crimen, los que pasa por el interior de los personajes: sus debilidades y desajustes. La parte cubierta del iceberg.
   

                                                
Arantza Portabales Santomé


   Todos ellos, sin excluir a los policías (maltratador y con una relación sentimental y sexual entre ellos surgida durante la investigación). En la novela se tocan otros temas importantes: el papel de la mujer en la sociedad, el movimiento feminista, la reinvención del concepto social del escritor o escritora….
   Con gran agudeza la autora es capaz de introducirnos en la interioridad de estos personajes, confundidos y rebosantes de inestabilidad emocional. Y eso justamente explica el desenlace del crimen. Al final el lector percibe el significado de que la belleza es roja solamente se puede comprender cuando se descubra la pulsión de la sangre.
   Así pues, novela policíaca, pero con su fuerte en la investigación de la psicología de los personajes.

Francisco Martínez Bouzas

jueves, 1 de agosto de 2019

ATRAPANDO EL ASOMBRO DE UNA FIBRA DE LUZ



Diecisiete alfiles

María Ángeles Pérez López

Abada Editores, Madrid 2019, 84 páginas.



    


   Reconoce María Ángeles Pérez López que para ella el haikús es una forma de atrapar en un instante muy breve algo intenso, una fibra de luz, pero que ella solamente es capaz de escribir sobre aquello que le impulsa por algún motivo especial. Entonces se desata la tormenta íntima y esas fibras de luz nacen espontáneas, raudas, como brotando de la fiebre de la escritora. La autora, profesora titular de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca, lleva la poesía en sus genes. Seis libros de poemas y dos plaquettes, frutos de elaboradísima escritura y construcción formal. Y también escribe haikus  pero “desobedientes”, como ella confiesa en el epílogo (“Sin tablero ni jaque ni mate”).

   Series de haikus que no se ajustan estrictamente a los presupuestos de las formas japonesas, porque ellos mismos se saben ser partes de otros tiempos y de otros lugares, de realidades y tradiciones distintas. Por esa misma razón diferencial, los haikus que escribe María Ángeles Perez López son haikús,  haikús con tilde y no se sienten reflejo exacto de las instantáneas de la realidad japonesa. Haikús pues que no son orientales ni escindidos; son desobedientes como bien los expresa el “kaikús de los haikús” (páginas 77-78). Tampoco consideran imprescindible -añade la autora, en una oportuna cita de Blyth, conformar una sensación poéticamente percibida.

   Diecisiete alfiles es un libro de haikús, pero escritos al margen, al menos en parte, de la ortodoxia canónica de esta bella poesía japonesa, pero tampoco todos los estudiosos del haikus están de acuerdo en el reparto de sílabas del haikus clásico y moderno. Hoy se aboga porque el rasgo distintivo de la forma del haikus (tres versos sin rima de cinco, siete y cinco sílabas) pueda componerse con un reparto más libre y variado. Sin embargo, las treinta y dos series en las que la autora  agrupa sus haikús recompilados en estos Diecisiete alfiles, mantienen las exigencias métricas, como ya puso de relieve la prologuista, Erika Martínez, y  al mismo tiempo los aires de otra estrofa: la “soleá”, tan lejana de Oriente, pero tan sugerente porque es la que en gran medida pone la música. Del ajuste a las diecisiete sílabas extrae la autora el nombre: diecisiete alfiles.

   Cabe señalar que los mismos japoneses ya no son tan exigentes en la escritura del haikus, y con frecuencia actualizan dicha estrofa. Por eso se puede decir que la poeta se acerca a la ruta poética japonesa desde la superación de actitudes excluyentes del purismo. María Ángeles Pérez López no es que se sienta lejos de la bella traducción oriental, sino del modo en que puede y debe de hacerse personal una forma poética que ya lleva cien o más años practicándose en español.

   En algunos de los   haikús de María Ángeles Pérez López hay kigo, la manifestación de la naturaleza, pero no de la estación en la que el poema se desarrolla. Solamente se circunscribe al asombro ante las realidades naturales. Lo que a la autora le seduce -y esa es a mi entender  la esencia del haikús- es atrapar de forma muy breve algo intenso, algo que nos emociona, una fibra de luz. Ese es el espíritu del haikús: plasmar en palabras escritas el asombro. No podrá ser la fascinación ante el cerezo florido o la azalea bravía, que son estacionales y no abundan entre nosotros. Pero lo más inapreciable es que la autora es capaz de manifestar su estupefacción  ante los hierbajos: “En el baldío / también las amapolas. / Todo el tronío” (página 42). La contención y el asombro, un modo de contemplar el mundo, que se traduce en tres versos y diecisiete sílabas.

   Tampoco en los haikús de María Ángeles Pérez López hallamos una puerta hacia lo sagrado, una constante en mucho  haikus orientales, porque dialoga desde otra lógica y otras ópticas, pero se sirve de la tradición japonesa y la relee desde distintos imaginarios científicos; y otros surgen por el simple hecho de curiosear en lo más cotidiano. Haikús sin justificación, movidos únicamente por la libertad jubilosa de quien solo quiere mostrar el asombro. En la gran variedad temática y semántica de las treinta y dos series recogidas en el libro, hay sin embargo haikús que no excluyen aspectos transcendentales del yo: asuntos ´íntimos, personales e incluso metafísicos como la propia identidad o la soledad en la que con frecuencia se desarrolla nuestra existencia.

   Haikús puramente hispánicos, como se ha dicho, que reflejan un cierto sentido gozoso de la existencia. Cada uno de ellos es autónomo, pero genera, al mismo tiempo, una impresión de unidad con el resto de la serie de la que forma parte.

   Sin duda que hay influencias, quizás intertextualidades, y la autora las reconoce como lazos compartidos entre otros con Eduardo Chirinos, Gloria Fuertes, Robert Frost, Rosario Ferré, José Luis Gómez Toré, Emiliy Dikinson o Montserrat Villar, entre otros.

   Sin concesiones -la brevedad del haikús no lo permite-, prescindiendo frecuentemente del verbo o conjugándolo en presente -, así lo exige la captación del instante-, echando mano de la paradoja, de la singularidad, del suspense, de la tensión elíptica, de lo epifánico y de lo que nos asombra, María Ángeles Pérez López nos ofrece poemas autónomos y al mismo tiempo imbricados, con gran variedad semántica. Las series de haikús de María Ángeles Pérez López son valiosas por su aspecto estético y por el amplio contenido que nos ofrecen y sobre el que nos invitan a reflexionar. Y finalmente, y sobre todo, porque son verdaderos. Como decía  Quitsura: fuera de la verdad no existe haikus. Y no quiero olvidarme de las palabras finales del epílogo escrito por la autora: “En diecisiete alfiles se juega el mundo”



Francisco Martínez Bouzas





María Ángeles Pérez López




SERIES DE HAIKÚS



Haikús de Epicuro




“Frente a los páramos

desnudan los jardines

sus pies de sándalo. 



              ∞



Papiro vivo

que escribe la derrota

de los castigos.



             ∞



Dones cercanos:

hambre y sed acalladas

Fuera, los álamos.



             ∞



Palabras del aire.

Cicatriz que se cierra

Tras los herrajes.



             ∞



Heraldo blanco

que anuncia la alborada.

Sin puertas, campo



               ∞



Ni estatuas ciegas

ni ofrendas de la sangre.

Solo la hiedra.



             ∞



Libar la vida.

Que en su juego se empapen

Omega y sigma”





Haikús de los hierbajos




“La mala hierba.

Su desparpajo verde.

Rala impaciencia



               ∞



Canción de espino

que rasga los estambres

y los pistilos



              ∞



Lenguaje humilde

de los que nada espera

pero resiste.



              ∞



Alambre vivo.

Ramitas que abandonan

Sus escondrijos



               ∞



En el baldío

también las amapolas.

Todo el tronío.”





Haikús de los haikús




“Esqueje de de aire

en que silban deprisa

sus tres alfanjes



              ∞



Tilde insolente.

Ni oriental ni escindido:

Desobediente.



               ∞



Baile y cadencia

de diecisiete dedos:

arpa de ausencia.



               ∞



Medida pobre

de lo que era semilla

a abre sus dones.



               ∞



No hay cinta métrica

que contenga sus números

tanta impaciencia.



                ∞



Lluvia liviana.

silabario pequeño

que todo orvalla.”


(María Ángeles  Pérez López, Diecisiete alfiles, paginas 17, 41, 77