jueves, 4 de abril de 2019

UN JARDÍN MARINO EN EL FIN DEL MUNDO


Man de Camelle

Un jardín marino en el fin del mundo

Pilar Astray Boadicea (Texto)

Masles Roy (Pinturas)

Mundos Flotantes. Fanzine nº. 3, 40 páginas



   


    Me apropio del subtítulo que Pilar Astray Boadicea y Masles Roy emplean para referirse a Man de Camelle, porque recrea una parte importante y lo que subsiste de la aventura de Manfred  Gnädinger, Man, el Alemán de Camelle como fue conocido el pintor, escultor y sobre todo filósofo que, en su segunda vida, hizo de Camelle, en la Costa de la Muerte, su definitiva morada, y de la naturaleza el lienzo de su arte.

  En el número 3º de Mundos Flotantes, Pilar Astray Boadicea, autora de los textos y Masles Roy de las ilustraciones y pinturas expresionistas, crean en efecto un excelente fanzine con la recreación admirada de Man de de Camelle y de amor a Galicia. Adelanto una breve sinopsis de la vida de Manfred Gnädinder, ya desafortunadamente medio olvidado en Galicia y desconocido en el resto de España. Manfred fue un viajero radical, título de la única historia que aborda por primera vez, desde la ficción narrativa la vida de este hombre en búsqueda siempre de la libertad. Man llegó desde su Alemania natal a Camelle, una pequeña población cercana a Camariñas, en el año 1962. Allí transcurrió toda su vida hasta el día de su muerte el año 2002. Tras su llegada a Camelle, en un primer momento enfrentamientos con los vecinos que empiezan a verle como un trastornado. En Punta do Boi, con los restos que arroja el mar y las piedras de las orillas marinas, pulidas por la lluvia y el viento, crea un museo. Es detenido y juzgado por una falsa acusación de abuso y violación de una niña.  Es testigo de la catástrofe del Prestige, que destroza las costas gallegas.

    Cuando Manfred llega a Camelle es recibido con curiosidad no carente de afecto por los vecinos de la aldea, cuya rusticidad le convence para hacer de aquel lugar su definitiva morada. Tras la ruptura de sus ingenuas ilusiones amorosas, siente que todo carece de sentido, pero logra reaccionar: renuncia a todo, a su indumentaria, empieza a vestirse con un taparrabos, rechaza el arte convencional que había aprendido por Europa, y en la tierra  y en las rocas de Punta do Boi trabaja sobre la naturaleza en la construcción de verdaderos landscapes, con lo que levanta un museo, su vedad.

    

                                               
Pilar Astray Boadicea
 
Esa elección existencial es la que recrean Pilar Astray Beodicea en sus textos y Masles Roy en sus pinturas, insistiendo en el hecho de que Man de Camelle vivió así porque esa fue su verdad. Un fanzine que, casi veinte años después de su muerte, intenta dar a conocer la figura de Man, hacer justicia y ahondar en el misterio que es el relato de su vida y de su obra. La publicación también es un homenaje a Galicia, país viejo, matriarca. Man Fue capaz de abrazar esta tierra con el amor de un admirador sincero y de vivir en armonía con sus vientos y sus mares que hacen es esta tierra un lugar mágico. Y en Camelle, a la orilla del mar, al margen de la convenciones sociales comenzó a ser el mismo, huyendo del ruido, desprendiéndose de todas las prisiones comenzando por los zapatos.

    

                                                   
Masles Roy
 

   Como artista trabajó la piedra con la ayuda de los elementos naturales, el viento especialmente que desde milenios moldea la roca. Desafortunadamente Man tuvo un sueño: “el sueño de la ballena negra”, la tragedia del Prestige. Ese chapapote que marcó la tierra y las piedras que amaba, destruyó buena parte de sus museo y se cree que fue la cusa de sus muerte: “mató mis obras y me mató a mí”, escribe Man.

   Pilar Astray Boadicea presenta a Man como símbolo del Nunca Máis, como una bandera contra el cambio climático, una insignia ecologista. Y sus piedras y su vida como un homenaje a los dólmenes y menhires celtas.

   Con textos del propio Man, de Rosalía de Castro, de Juan Ramón Jiménez entre otros y un bello poema de Joan Isaac, este fanzine, que pronto verá su traducción al gallego, es un breve compendio de los que fue la vida y la obra de Man de Camelle, y un homenaje al hombre que se atrevió  a vivir al margen de convenciones y a crear un mundo propio.



Francisco Martínez Bouzas

lunes, 1 de abril de 2019

"LA UNICA HISTORIA". LAS MAREJADAS DEL AMOR


La única historia
Julian Barnes
Traducción de Jaime Zulaika
Editorial Anagrama, Barcelona, 2019, 231 páginas.

   La pericia a la hora de crear tramas, usar las formas y las estructuras narrativas le otorga a Julian Barnes (Leicester, 1946) los suficientes méritos para hacer que su novela The Only Story (La única historia) se haga con el honor de convertirse en el número 1.000 de la colección Panorama de Narrativas de Anagarma. Una novela que en absoluto desentona de su obra creativa anterior. Un tono melancólico modula, como en otras obras, El sentido de una final por ejemplo, la entonación y sus implicaciones morales.
   Barnes sitúa la novela en los años 60, época de múltiples revoluciones sexuales, en la penumbra de la clase media, los que él llama los “habitantes de los intersticios”. Es verdad, como se ha escrito, que Barnes, como Flaubert, se ha propuesto escribir la historia moral de su generación, visibilizar sus pasiones, y a fe que lo está consiguiendo. Por ejemplo, que un adolescente de diecinueve años se enamore y pierda la virginidad con una mujer que roza los cincuenta, con un marido y dos hijas que le igualan en edad.
   La única historia, el título e la versión española hace referencias a que todos, hombres y mujeres, hemos vivido al menos una historia de amor. Pero de entre todas ellas, solamente una alcanza la categoría que la haga merecedora de ser contada, posiblemente debido a las profundas huellas que ha dejado. “Solo hay una que importa, una que a la postre vale la pena contar” (página 13).
   El relato de Julian Barnes contado por Paul, el joven de diecinueve años que se enamora de una mujer de cuarenta y ocho con marido y dos hijas y que  a lo largo de la novela cuenta su historia en forma  de un tríptico, está movida por la voluntad de verdad, y esa es la razón por la que nos va haciendo llegar su romance a trozos, según los dictados de sus memoria.
   Y ya se impone una breve sinopsis de la novela: Paul, el joven de diecinueve años, regresa a principios de los 60 a la casa de sus padres. Allí conoce a Susan MacLeod, casi cincuenta años y dos hijas esposa insatisfecha, el matrimonio con el marido no incluye sexo desde hace veinte años. Paul frecuenta la casa de Susan y se queda a dormir sin que a nadie le extrañe demasiado. Tampoco el hecho de que, llegado un momento, deciden ir a vivir juntos haciéndose pasar por tía y sobrino. Pero muy pronto se inicia el descenso a la hecatombe, el alcoholismo de Susan, su deterioro exterior e interior. Y en Paul surgen ciertas consideraciones morales, especialmente una: ¿tiene alguna viabilidad de futuro un amor transgresor como el suyo con Susan?
   La historia contada por Paul transcurridos más de cincuenta años, está repleta de interrogantes cruciales: ¿cómo se gestiona el amor, cómo se maneja un asunto cuando existe esa diferencia de edad, sobre todo en una sociedad mojigata? Son algunas de las coordenadas por las que transcurre la novela. Los dos amantes son conscientes de vivir inmersos en el centro de una sociedad gazmoña, y sin embargo deciden seguir adelante. La novela presenta muchas otras preguntas. Quizás la más importante es si es viable un amor como el de Paul y Susana.
    

                                        
Julian Barnes


Julián Barnes escribe una historia a la vez dura triste y melancólica. Se ha escrito que Barnes, desde sus comienzos, siempre se enjuagó de los brillos de lo que pudo haber sido y se quedó con el óxido de lo que realmente es. En la novela, poco a poco, va revelando el desgaste de una pasión amorosa que parece indestructible. Es por eso una novela repleta de pesadumbres, porque, frente al inexperto idealismo, se oponen y terminan por vencer la oposición familiar, el infierno del alcohol, las mentiras, la soledad, las carencias de lo imprescindible, el sexo triste.
   Una conclusión que Julian Barnes va anticipando  desde las primeras líneas, cuando su protagonista masculino, a sus diecinueve años, piensa que el amor es incorruptible, a prueba del tiempo y del deterioro.
   En autor no emplea una estructura rompedora. Hace un buen juego de la única voz narrativa que va apareciendo en primera, segunda o tercera persona, aunque el que desgrana la historia es siempre Paul, en correspondencia con las fases de la relación y con la maduración de los sentimientos. Prosa exquisita, alto nivel literario y una tonalidad a la vez trágica y melancólica que de forma devastadora nos hace reflexionar sobre las catástrofes que a los ojos idealistas de los enamorados parece infinitamente alejadas.

Francisco Martínez Bouzas

martes, 26 de marzo de 2019

UN ROMANCE DE FANTASÍA PLANETARIA


Almuric
Robert. E Howard
Traducción de Francisco Arellano
Ediciones Miraguano (Futurópolis), Madrid, 154 páginas.

   

    Aunque menos conocido que Tolkien, Robert Ervin Howard (Texas, 1906-1936) es uno de los grandes creadores del género fantástico. Padre de personajes de fama internacional como Conan, Solomon Kane o Kull de Atlantis, y de sus respectivas sagas publicadas originariamente en revistas como la pulp “Weird Tales” y en otras “magazines pulp”. Discípulo de Lovecraft y perteneciente a sus Circulo del que hereda el horros cósmico (el mal proviene de entidades extraterrestres o de presencias arcanas, lo que se conoce como “Weird Menace”), Robert E. Howard está considerado, junto con sus maestro Lovecraft, como no de os más destacados autores de la literatura de terror, a pesar de su trágico y temprano fallecimiento.
   Precisamente en la revista que se consideraba el diario oficial del Círculo Lovecraft, “Weird Tales”, vio la luz por primera vez Almuric, en el año 1939, gracias a la insistencia del agente editorial de Howard, que asumió además la tarea de revisar el borrador original de la novela que el autor le había entregado poco antes de su suicidio. No será hasta el año 1964 cuando Almuric aparezca como libro independiente. Posteriormente será reeditado en múltiples idiomas.
   Ya en el proemio Robert E. Howard nos adelanta la sustancia del libro: contar lo que le aconteció a Esau Cairn y disipar así el misterio de sus desaparición. En efecto, en la única incursión de Howard en el “Planetary Romance” - el subgénero tiene como padre a Edgar Rice Burroughs, con una cierta amalgama de elementos de “Sword ans Sorcery” (“Fantasía heroica”)-, nos presenta la figura de Esau Cairn, un joven norteamericano violento, dotado de una gran fuerza corporal. Un día, mientras se adiestraba como boxeador, mata a su adversario, y como consecuencia le privan de la licencia. Esau Cairn es sobre todo instinto, fuerza bruta. Se sentía atado en este mundo y aspiraba  por otro en el que sus ansias de libertad se vieran libres de fronteras y limitaciones. Por eso mismo, tras haber entrado por azar en el laboratorio de un científico que le ofrece la forma de huir de la justicia, es enviado a otro planeta de nombre Almuric.
   Un mundo extraño y primitivo donde inicia sus aventuras entre hombres salvajes (los “guras”), acosados por una suerte de diablos. El libro de Howard narra una gran cantidad de aventuras que no revelaré ya que no es esa la función del crítico. Basta con apuntar que todas ellas se cimentan en el llamado romance o novela planetaria y en la literatura de espadas y planetas, con un personaje que sobresale por encima de los demás: Yasmeena, la reina que gobierna desde hace mil años el destino de los habitantes de Almuric, y que Howard identifica con la imagen romántica del vampiro, esclavo de depravados instintos sexuales.
   

                                           
Robert E. Howard

 La estructura narrativa de  Almuric da la impresión de ser una sutura de elementos de Borroughs con otros del propio Howard, especialmente en aquellas escenas en la que actúa el arquetipo de  héroe howardiano, a semejanza de Conan, el Bárbaro.
   Un libros pues del gusto de aquellos lectores que leen con voracidad historias de fantasía heroica, repletas de acción, que tienen lugar entre extraños seres malignos, si bien sin un mensaje explícito que sin embargo se puede extraer de otras sagas como El Señor de los Anillos. En definitiva una novela de fantasía histórica que resiste el paso del tiempo.

Francisco Martínez Bouzas

domingo, 17 de marzo de 2019

"LUNARIO DEL PARAÍSO": UN DON QUIJOTE ADOLESCENTE


Lunario del paraíso
Gianni Celati
Traducción de Francisco de Julio Carrobles
Editorial Periférica, Cáceres, 1018, 347 páginas.

   

   

   Lunario del paraíso es una novela con visos clasicistas y bastante alejada de la modernidad. Su autor Gianni Celati (1937) es sin embargo un escritor italiano relevante, especialmente en la segunda mitad del siglo XX. Nacido en Sondrio, publicó Lunario del paraíso en 1978 y el libro muy pronto se convirtió en un producto literario mítico, una de las novelas italianas más importantes de la segunda mitad del pasado siglo. Gianni Celati compagina la creación literaria con la traducción de los clásicos ingleses del siglo XIX: Twain, Conrad o incliso Joyce. Hoy, gracias a la traducción de Francisco Julio Carrobles y a la edición de Periférica, lo podemos leer  finalmente en español.
   La novela pretende ser una especie de recuperación de los recuerdos de la juventud que de nuevo recobra vida. De subsistir únicamente en la brumas nebulosas que acarrea el paso de los años, el autor quiere transmitir a los amigos, alejados desde la adolescencia, un período excepcional de sus vida. Y en efecto, tras cuarenta años, de acontecidos los hechos, Gianni Celati, extrae de los repertorios de su memoria, la odisea de un viaje hecho a Alemania cuando tenía aproximadamente veinte años, tras la estela y las huellas profundas que Antje, una chica alemana, había dejado en su corazón, después de haberla conocido superficialmente en unas vacaciones estivales en la orilla del mar.
   “Ciofanni” será el nombre con el que se dirija a él el padre de la chica, viaja a un país desconocido, impulsado por el frenesí juvenil y las necesidades de descubrir el mundo. Sigue a la joven hasta el Hamburgo de The Beatles, y se siente feliz de dejarse hospedar por la familia de la joven alemana. Pero en el fondo  el viaje es el colmo del absurdo, y en el mismo se suceden historias increíbles, encuentros con mujeres, diversiones y sobre todo el brotar de raudales de vida.
   Si el término lunario significa el registro que comprende todos los días del año distribuidos por meses, eso precisamente es lo que hace Gianni Celati. Pero hay algo que el narrador evita de una forma intencionada: todo aquello relacionado con las funciones laborales. Por eso mismo, la trama de la novela tiene una cierta tonalidad picaresca, aunque de ella no están ausentes las referencias críticas al capitalismo y a sus dictaduras opresoras y omnipresentes sobre todo con los menos favorecidos.
   De Lunario del paraíso se ha escrito que es un texto no  muy  lejano de las narraciones de Bocaccio. Si algo pretende contarle Celati a los amigos para los que escribe la obra, son sus anécdotas y vivencias personales, más o menos apasionadas. De ahí que la técnica que emplea es la irles preparando para lo que va a narrar.
   Lunario del paraíso podría aproximarse a  una novela de formación, si bien muy alejada del concepto tradicional de la misma. La objetividad Gianni Celati no es otra cosa que apropiarse de todo aquello que es humano y novelesco, recurriendo a una lenguaje ajeno a las reglas y sirviéndose, sobre todo, de la lengua oral y de las jergas juveniles.
   

                                                    
Giovanni Celati

 La novela carece de un verdadero orden cronológico. Giovanni, el protagonista, asume el rol de narrador oral, usando varios apóstrofes, tal como hacían los cuentistas medievales. Otro hecho destacable es que esta es una novela sobre el pasado. Todo en el libro pretende resucitar viejos recuerdos sin demasiada relación con el presente. Es la poética de la lejanía como ha sido definida. Viejos recuerdos que, en más de una ocasión, precipitan al protagonista en un verdadero embrollo surrealista en la búsqueda del paraíso.
   En la novela no faltan intertextualidades con la literatita. Ya en el título hay una cierta referencia a La divina Comedia de Dante. El personaje femenino de Antje, la joven alemana, parece un calco de una Beatriz Moderna. El amor por ella aparece sublimado y sobre todo controlado por sus progenitores. Giovanni, por otra parte se describe tal cual otro Dante, como poeta de la mujer amada; pero no está ausente la dimensión corporal. Giovanni confiesa encontrarse en un continente de carne, mientras aspira a la elevación. Tal cual un péndulo, oscila entre el deseo carnal y las aspiraciones espirituales. En definitiva, un protagonista soñador, poeta, juglar y caballero. Un Don Quijote adolescente que teje sus andanzas y recuerdos en una novela que no envejece y que nos llega a través de un estilo de prosa fluido y con abundantes influencias de la oralidad.

Francisco Martínez Bouzas