sábado, 12 de mayo de 2018

UNA LÚDICA PARODIA DE CÉSAR AIRA


Festival
César Aira
Editorial Mansalva, Buenos Aires, 126 páginas
(Libros de siempre)

    

   El prolífico y perspicaz escritor argentino, Cesar Aira (Coronel Pringles, 1949) reconoce que existe la falsa creencia de que siempre acaba escribiendo una novela sobre todo lo que le acontece. Mas César Aira niega tal premisa y afirma que detesta las novelas sobre algo, porque un libro sobre algo debe de ser un ensayo o una crónica, no una ficción. Así pues, Festival  no sería, en su opinión, una novela en clave sobre su participación como miembro del jurado del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. Al contrario, todo lo que contiene la novela, confiesa el mismo Aira, es fruto de su fantasía. Con todo, los conocedores de la estética de vanguardia aireana (fuentes temáticas muy amplias, frecuentemente extraídas de su propio trabajo, empleo, en dosis moderadas y razonables, del método de la escritura automática de los surrealistas, combinadas con las expresiones más populares de la cultura), y así mismo tienen experiencia de la dinámica del funcionamiento de un festival de cine independiente, estarán tentados de reconocer en las páginas de este relato-novela, Festival, los avatares, teniendo en cuenta la fauna polimorfa y tirando a cool de los participantes en un festival cinematográfico independiente como el de la ciudad porteña. Aunque es preciso reconocer que el libro de César Aira no habla de ese festival en concreto, ni recrea, como si de una crónica periodística se tratara, las vivencias de alguien perteneciente a la tribu de los cinéfilos.
   La novela de César Aira, breve, como casi todas las suyas, es algo más: una mirada ácida y corrosiva sobre cualquier festival de cine independiente, un retrato de su mundo delirante, que revienta de absurdos alucinantes. El libro de César Aira ha sido traducido a pocos idiomas. Lo ha sido al gallego, en versión de Juan Tallón, un gran conocedor de la obra de Aira. Existe una edición original del texto, impresa y distribuida por Mansalva como parte del catálogo del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires del año 2012. Con posterioridad Festival fue igualmente traducido al alemán con ocasión del cincuentenario de la Viennale.
   Festival  es una pequeña obra maestra aireana que le permite al autor reflexionar sobre el estado del cine moderno en su obra, en su doble vertiente: cine comercial y cine de autor. Pero, a la vez, César Aire nos agasaja con una delirante historia en la que el absurdo, la parodia, las situaciones cómicas y el cinismo caminan en paralelo.
   El punto de partida de la narración es la llegada a una ciudad, que bien podría ser Buenos Aires si en la capital porteña hubiera montañas, del prestigioso director de cine belga Alec Steryx para presidir el jurado del Festival de Cine Independiente, y convertirse en la máxima atracción del mismo. Steryx, director de films de ciencia ficción clase B, se había convertido en un director de culto para los entendidos, y ese endiosamiento ya se había hecho global. Sin embargo, en realidad, el cineasta belga no pasaba de imitar con torpeza o con cinismo las producciones del género de los años cincuenta. Así pues, un adelantado, “el Antonioni del espacio exterior”.
   
                                                 
César Aira

 La admiración de los organizadores se transforma en asombro cuando lo ven bajarse del avión en compañía de su madre nonagenaria. Comienza el Festival, y desde el primer momento empiezan a tener lugar una serie de situaciones en las fronteras de lo absurdo y de lo lúdico, derivadas del hecho sorprendente que de que un ser casi centenario, casi sordo, casi ciego y con múltiples achaques y obsesiones asista a un festival de cine independiente, dominado por un ambiente  cool y juvenil. Y que además la nonagenaria, quejica, remilgada y refunfuñadora en grado sumo, decida ir siempre allí donde va su hijo.
   Una lectura simplista de la novela no iría más allá de alocado divertimento, pero la narración encierra un cúmulo de reflexiones que transcienden este conjunto de enredos y disparates. Así pues, es preciso leer Festival en clave alegórica, como una denuncia jocosa de la festivalización de la cultura. Las digresiones de Aira, preñadas de ironía sobre el cargado remolino de actividades de un festival de cine, con los estereotipos que lo frecuentan, la cultura de la imagen, los esnobismos, las formas sibilinas o directas de provocar el reconocimiento del público, los límites del fanatismo…convierten el relato de César Aira en un verdadero artefacto que etnografía con valencia brutal las contradicciones de las sensibilidades posmodernas. Nada más apropiado que el escalpelo de César Aira para destripar esa turbulencia de actividades, hoy transformadas en puro y simple festival. O al menos así llamadas.

Francisco Martínez Bouzas

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