miércoles, 30 de mayo de 2012

SEIS NOVEDADES DE EDICIONES DESTINO


Como si la crisis no afectase al sector editorial, la barcelonesa Ediciones Destino, en la actualidad un sello del Grupo Planeta, sigue editando con regularidad. En los tres últimos meses, un amplio conjunto de publicaciones en las que se mezcla la calidad literaria que demanda un lectorado selecto con obras de consumo masivo, del género negro alguna de ellas, aunque sin caer en esa “avalancha thrillera” que en la actualidad parece que esta colonizando buena parte de la narrativa que se edita en España.
En cualquier caso, buena y estimulante literatura, narrativa sobre todo, que llega a nosotros a través de colecciones tan emblemáticas como “Áncora y Delfín”. He aquí pues un avance de las seis últimas publicaciones en el género de la narrativa de la editora barcelonesa, basado en buena parte en las respectivas presentaciones editoriales. La impresión provisional, la primera ojeada a la que seguirán en otro momento comentarios valorativos más reposados y personales.

ENTRA EN MI VIDA  de Clara Sánchez. La ganadora del Premio Alfaguara de Novela  en el año 2000 y del Nadal en 2010 que la consagró entre los lectores con ventas masivas de Lo que esconde tu nombre, retorna a la arena literaria con una historia desgarradora de traiciones y mentiras que en estos momentos afectan a miles de familias españolas: la literaturización de los niños y niñas robados en la década de los 80. La trama argumental nos acerca a Verónica a la edad de diez años que descubre en la vieja cartera de su padre la fotografía de una niña que jamás había visto con anterioridad. Su intuición le dice que es mejor no preguntar sobre tal fotografía. Pero ese episodio despierta en ella la percepción de que la tristeza y los silencios en el hogar familiar, escondían secretos de los que nadie quería hablar.
Años después, la enfermedad de la madre enfrenta a la protagonista, ya adolescente, cara a cara con  un pasado del que lo desconoce casi todo. Es el pasado robado que la acerca más y más a la niña fotografiada. Por su parte, Laura, otra protagonista, siempre ha sentido que algo no encajaba en su familia. Ha crecido insegura, bajo la sombra de una abuela absorbente y una madre que apenas le ha hecho caso. Un día Verónica enta en la zapatería en la que trabaja Laura y con una sola mirada de esa chica resolutiva y tenaz, esta última comprenderá que hay momentos decisivos que suponen un antes y un después en la propia vida, por muy arduo y penoso resulte si reconocimiento.

LAS VOCES DEL PAMANO de Jaume Cabré. La editora barcelonesa recupera la novela que consagró a Jaume Cabré como autor de culto en toda Europa y proyectó su novela como un best seller con más de 600.000 ejemplares vendidos.
El narrador traza con esta novela  de cerca de setecientas páginas un retrato despiadado y lúcido de los entresijos de la sociedad española desde la contienda civil del 36 hasta nuestros días. El resultado es una gran novela sobre las luces y sombras de los vencedores  y  los vencidos, de los héroes y villanos.  En el tejido de la novela el lector percibe así mismo la vivencia de la memoria histórica, pero también su fragilidad.
En una breve sinopsis argumental, cabe decir que Las voces del Pamano nos permite encontrarnos con el azar que hace que Tina, una pacífica maestra encuentre un día en una escuela a punto de ser derruida de la zona del Pallars, en los Pirineos, una cajita con una larga carta que jamás llegó a su destinatario. En esa misiva, Oriol Fontelles, un joven maestro destinado en esa escuela sesenta años atrás, describe el panorama de la posguerra en el valle: sus esfuerzos por acomodarse al papel que le asigna el alcalde falangista y su fascinación por la mujer que maneja los hilos del regidor municipal. Una carta enviada desde el pasado que irá desvelando las piezas de una historia de maquis, falangistas y héroes anónimos con la bruma de los olvidos como injusto telón de fondo.

LOS PADECIENTES   de Gabriel Rolón. Gabriel Rolón es un psicólogo argentino que tuvo el acierto de convertir las terapias con sus pacientes en un autentico best-seller, porque Los padecientes lleva vendidos en Argentina más de 80.000 ejemplares desde el año de su primera edición en el 2010. Ahora nos lo brinda Destino y la perspectiva que cabe augurar es que en el mercado español, puede correr igual suerte.
“La psique del crimen” es el rótulo con el que ha sido definida esta novela. En efecto, el personaje que crea Gabriel Rolón, el licenciado Pablo Rouviot es un hombre marcado por la angustia, tanto la personal como la de sus pacientes. La soledad le encierra también en su cárcel. Por eso psicoanaliza a los padecientes en los que rebusca el lado más oscuro de la psique humana y del crimen.
Novela negra y “novela psicoanalítica” (si no existe, esta novela crea ese género).  Un thriller en cuatro actos, cuya trama se puede condensar en esta sinopsis. Una noche una joven llamada Paula, llega al consultorio de Pablo Rouviot y le formula una petición muy particular. Se trata del asesinato de su padre, un poderoso empresario cuyo cadáver apareció acuchillado en un descampado meses atrás. Todo apunta a que el asesino es el hermano de Paula, que sufre problemas psicológicos y para el que la joven solicita de Rouviot un informe psicológico. Antes de dar una respuesta, Pablo quiere saber más sobre el caso y, sin darse cuenta, acaba enredado en una trama siniestra.
Una novela pues para todos aquellos lectores que disfrutan con el thriller y con las historias de pesadillas psicológicas.

DONDE LA EETERNIDAD ENVEJECE de César Antonio Molina. El prolífico escritor gallego (poeta, crítico y ensayista) nos invita en esta obra a vencer el tiempo por medio del viaje. Esa derrota del tiempo que fue siempre un reto para el “homo sapiens”, le obligó muchas veces a viajar. Hoy viajar sigue siendo un incentivo permanente para la mayoría de los seres humanos. Viajar, algo efímero, que nos lleva sin embargo a múltiples rincones cargados de eternidad, rincones  suturados con la Historia, en los que los vestigios del pasado nos permiten observar con claridad el transcurrir del tiempo. A lo largo de los siglos, escritores, poetas y artistas de todas las épocas, estilos y tendencias se han visto magnetizados  por estos escenarios. Y ellos mismos han dejado su impronta, venciendo al tiempo a través de sus creaciones.
A partir de estas dos premisas, César Antonio Molina se sumerge de pleno en estos enclaves aparentemente atemporales, repartidos por todo el universo. Sobre esos espacios de nuestro mundo escribe el autor, a la vez que se introduce en el pensamiento y en las creaciones de los grandes literatos, pensadores, cineastas que se nutrieron de la “sabia” de esos territorios o de esas ciudades. Un ilustrativo recorrido pues por los escenarios y por los pasajes donde  se ha ido fraguando nuestra cultura que resitúa nuestra propia experiencia en esa eternidad que evoca un  título muy acertado.

LA HUELLA DEL PÁJARO de Max Bentow. Max Bentow, pseudónimo de un autor berlinés, con una larga carrera como autor teatral y dramaturgo, inaugura con La huella del pájaro, su primera novela, la serie protagonizada por el comisario Nils Trojan. La obra ha permanecido durante muchas semanas en la lista de los libros más vendidos en Alemania. Estamos en el territorio del thriller, en este caso de la caza de un asesino que mantiene cautivo al lector.
Un psicópata que escoge mujeres jóvenes y rubias, les arranca el cabello y los ojos y coloca en el vientre de los cadáveres un pájaro muerto. Una niña, hija de la segunda victima de este asesino en serie podría haber visto al asesino de su madre y el comisario Trojan alimenta la esperanza de que pueda proporcionarle alguna pista valiosa. Pero antes de que eso ocurra, la niña desaparece. Y aquí comienza el suspense que mantiene en vilo al lector hasta el último párrafo. Literatura para estómagos resistentes e inmunizados ante cualquier género de sensiblería.

EL RAYO  DORMIDO  de Carmen Amoraga. La autora periodista y narradora ya consolidada -fue finalista del Premio Nadal en 2007 y del Planeta en 2010- suele otorgarnos, como dice la crítica con relación a sus obras anteriores, “el goce de una narración que profundiza en los sentimentos que se quieren universales” (Juan Ángel Juristo),  novelas hechas “del barro de la vida, en la cual se abordan situaciones y problemas llenos de verdad en la complicada tarea cotidiana de empujar la vida” ( Ángel Basanta).
En El rayo dormido  nos regala una trama con dos mujeres y una vieja historia que nunca acabó plenamente de contarse. Una periodista en paro, su amiga del alma perdida hace  una eternidad, un republicano español que ayudó a liberar Paris y un cura idealista asesinado en un pequeño pueblo de Valencia en 1938. Son los cuatro personajes, los cuatro pilares en los que se asienta El rayo dormido.
La narradora advierte al lector que, al igual que ciertos árboles, los protagonistas de su trama esconden en el fondo de sus almas un rayo dormido que sin un  pararrayos que lo controle, puede generar un gran incendio destructor. Una novela recuperadora de la memoria histórica en la que Carmen Amoraga recupera el tono y el estilo de sus anteriores novelas. Desnuda a sus personajes femeninos y los enfrente a sus contradicciones. Vencedores y vencidos, labrados con sabiduría y compasión, con las luces de la vida misma. Una novela en definitiva que merece ser leída, disfrutada, pensada por todos aquellos que estamos convencidos de que muy pocas cosas son lo que parecen y chispazos sin importancia pueden desencadenar una gran tragedia.

Francisco Martínez Bouzas

domingo, 27 de mayo de 2012

LITERATURA ESPONSORIZADA: ¿PROSTITUCIÓN DE LA ESCRITURA?

Conexión Bulgari
Fay Weldon
Editorial Diagonal/ Grup 62, Barcelona, 269 páginas.



(Quizás no esté muy lejano el día en el que los grandes poderes publicitarios posean el control de la literatura)  

Hace ahora exactamente diez años se editaba Conexión Bulgari  y pocos días más tarde se presentaba en sociedad. En efecto, el  26 de junio de 2002 en el transcurso de un coctel desarrollado con las galas y el refinamiento que demandaba la ocasión, la escritora británica Fay Weldon presentaba en Madrid su reciente novela, Conexión Bulgari. La novela acababa de ser traducida al español. Fay Weldon no es ninguna inexperta debutante en el mundo de la literatura y del espectáculo. Narradora y dramaturga, desde que en 1967 publicara su primera novela The fat woman's joke, la autora británica colocó en la arena literaria más de 30 novelas, varias colecciones de relatos cortos, además de numerosos guiones para la radio y la televisión en los que destaca la adaptación de la novela Pride and prejuice de Jane Austen.
Actualmente a Fay Weldon la podemos encuadrar dentro del grupo de escritores que ofrecen al mercado productos de consumo originales y perspicaces. Su novela Conexión Bulgari, es un acercamiento divertido y lleno de frescor y crudeza al mundo de la codicia, del amor, del deseo y del sexo. El reflejo satírico de un ambiente tórrido y caótico en el que incrustan sus vidas ciertos personajes y a los que una determinada circunstancia les hace dar un giro de 180°. Varios de ellos coinciden en una fiesta benéfica en la que se subasta un retrato de la anfitriona que luce un magnifico collar fruto del trabajo de los joyeros de la Casa Bulgari. Y así se inicia una historia de ambiciones torrenciales y tortuosas, de amor y de sexo.

Sin embargo, lo que ha provocado que Fay Weldon salte a la fama no es esta trama argumental, propia de un producto narrativo de esa literatura de consumo masivo que brota con vigor en nuestros días, sino las especiales circunstancias que rodearon la gestación de este libro. En septiembre de 2001, la veterana escritora llegó a un acuerdo con la firma Bulgari que pagó una sustanciosa cantidad de dinero para que la autora citara decenas de veces la joyería que la firma posee en Sloane Street, en Londres. En efecto una de las primeras escenas de la novela transcurre en ese lugar, entre “la decoración melocotón y crema” de la joyería que la casa italiana tiene en la capital británica. Atendido primorosamente por “atractivas jovencitas y caballeros”, un multimillonario consume una fortuna para regalarle a su segunda esposa un espectacular collar de oro blanco.
Pero Fay Weldon no solamente hizo esto. Agradecida por la tajada pecuniaria tituló incluso su novela The Bulgari connection. Estamos ante la primera  esponsorización descarada en la industria del libro, hasta ahora uno de los pocos territorios inmunes a la publicidad, al menos a primera vista. Y todos afirman estar entusiasmados por esta forma de rentabilizar la literatura. La escritura por el dinero recibido, editores, publicistas, vendedores y ejecutivos de mercadeo porque por fin lograron que los libros entren a formar parte de la nueva ola de product placement. A los lectores nos convierten sin más en consumidores con la única peculiaridad de que a los libros se les presta mucha más atención que a cualquier otro producto, porque la relación con ellos es mucho más personal. Consumidores además sometidos a la servidumbre de una escritura rebosante de mensajes subliminales.
Francesco Trapani, director de la Casa Bulgari, hasta ser adquirida en marzo de 2011 por Louis Wuitton y Moët Hennessy, y en cuya mente surgió la idea de esta nueva manera de colocar un producto (“product placement”) y Fay Weldon terminaban de dar el pistoletazo de salida para la literatura esponsorizada. Sin embargo, al menos de forma encubierta y subliminal, la publicidad ya hace años que clavó su divisa en los libros. Tenemos ejemplos a patadas: Truman Capote (Desayuno en Tiffany's), Tom Wolfe (La hoguera de las vanidades) y el mismo John Irving (La cuarta mano). En las páginas de sus obras los protagonistas no se cansan de beber coca-colas, de engullir bolsas de C&A o de vestirse con prendas de Nike.
En ninguna cabeza cabe que los autores que esto escribieron, lo hicieran gratis. Pero por el hecho de que Fay Weldon tuvo el atrevimiento de hacer público que cobró por escribir un libro, ciertos cenáculos literarios encabezados por el presidente de la Asociación de Escritores Americanos, Letty Cotin, rompieron sus vestiduras y calificaron su declaración como  prostitución de la literatura: “Siento como si se erosionase la confianza de los lectores en la autenticidad de la narrativa. Es darle publicidad al cinismo”, declaraba Cottin.
No obstante, cuando ciertas casas comerciales, compañías aéreas o ferroviarias o incluso organismos institucionales sacan del bolsillo premios literarios con sus respectivos nombres, ¿qué otra cosa están haciendo más que publicitarse, servirse de un producto como el libro para que se hable de ellos? Y todo esto sin que entremos a discutir el estatuto de la narrativa, alejado por su propia naturaleza de cualquier forma de autenticidad.
Lo único que de este nuevo fenómeno debe preocupar, es la posibilidad de que se cumpla la profecía de Orwell: llegará una fecha en que los magos de la publicidad conseguirán la llave de nuestros sueños. Efectivamente, quizás no esté muy lejano el día en el que los grandes poderes publicitarios posean el control de la literatura como ya lo tienen del fútbol y de otros deportes. Ante esto solo queda un consuelo: que la literatura, como escribe Empar Moliner, tenga tan mala fama como la televisión, es decir que nadie pueda vivir sin ella


Francisco Martínez Bouzas





Fay Weldon

Fragmentos

“O quizás Barley y Doris, cogidos de la mano, irán paseando hasta Bulgari, en Sloane Street, para contemplar algún brazalete revestido con incrustaciones de rubí para su delgado brazo, y se preguntarán si lo compran o no, pero lo más probable es que lo hagan. Porque ella se lo merece. Porque ella es ella. Continuarán su paseo hasta South Kensington, hasta el Museo Victoria y Albert, donde contemplarán, por ejemplo, el servicio de mesa Sèvres (1848) que perteneció en un pasado a la reina Victoria. Doris le explicará elegantes detalles, y el director del museo incluso le permitirá que toquen las piezas. Son una pareja célebre, y ella tiene amigos en las altas esferas culturales”
…..

“- ¿Qué vamos a hacer con mi collar?
-Esperaremos –respondió Barley Salt con firmeza- a que se arreglen algunos de mis negocios. Después te comparé dos si quieres.
-Más vale un collar Bulgari en mano que ciento volando -replicó Doris-. Lo que de verdad me gustaría es que me compraras uno ahora y otro después. ¿Quién puede predecir lo que sucederá dentro de seis meses? Quizás te hayas desenamorado de mi.”
…..

“Ni rastro de Walter. Me bebí una botella de vino. Abrí otra. Medianoche. Las doce y media. La cara distorsionada de lady Juliet me contemplaba desde el caballete. Walter había trazado una tosca línea alrededor de todos los bordes para adelgazarla y hacer que se pareciera más a Doris Dubois. El collar Bulgari, imponente e inalterable, descansaba con serenidad alrededor del fino cuello, entre un caso pictórico”

(Fay Weldon, Conexión Bulgari, páginas 22, 88, 166)

miércoles, 23 de mayo de 2012

ESCRITORES CAPEANDO EL TEMPORAL DEL HAMBRE

Trabajos forzados.
Los otros oficios de los escritores
Daria Galateria
Traducción de Félix Romero
Editorial Impedimenta, Madrid 2011, 198 páginas.


Me resisto a omitir en el encabezamiento de mi lectura y reflexión crítica sobre este libro, Trabajos forzados. Los otros oficios de los escritores,  una referencia al excelente artículo que Rubén Romero Sánchez publica en la no menos valiosa revista “El Síndrome de Stendhal 2”, que con maestría y sensibilidad dirige y edita Nat Gaete. Escribe Rubén Romero sobre cómo se quitan la vida los escritores. En su texto vemos desfilar a escritores como Mishima, Stefan Zweig, Alejandra Pizarnik, Silvia Plath, Paul Celan y ¡ cómo no!,  también a Alfonsina Storni ,entre otros, que en efecto dan la impresión de tener dos vidas, dos biografías: “la que traza su obra y la que traza su obsesión por quitarse la vida”. Su conclusión es que quizás los escritores no son tan distintos del resto de los humanos. Muchos de ellos, únicamente consideran su muerte como parte de su obra y por eso también adornan aquella con un contenido estético.
Estoy convencido de que la comparación con el texto de Daria Galateria es pertinente, excepto quizás en ese toque estético. Porque los escritores, o mejor dicho, muchos escritores, se han visto obligados, y la obligación sigue ahí ni dormida ni latente, a sobrevivir, entregados en cuerpo y alma, o solamente en cuerpo,  a realizar los más diversos oficios, pero casi siempre forzados porque las letras no suelen dar de comer y “lavorare stanca”, como dijo Cesare Pavese.
 El apoyo y sustento material es imprescindible también en el mundo fascinante de los creadores de belleza por medio de la palabra. “Primum vivere, deinde philosophari” recoge esta urgencia con sabiduría el dicho en latino, aunque no seguramente romano, que traducido por García Márquez viene a decir que la pluma se desliza mejor con el estómago lleno.
La pluma de Daria Galateria nos introduce de forma amena y a la vez muy documentada en ese tramo de la vida de los escritores que les da el pan. A inicios del pasado siglo, los trabajos de los escritores podían ser de lo más extravagante e incluso rozaban la fatiga  extrema o la rutina, pero todos coincidían en afirmar que la escritura era la tarea más agotadora de todas. Ya en la Introducción nos brinda la autora varios ejemplos: Bukowski, que en sus borracheras contraponía al sueño americano la escritura de la demasía (alcohol, sexo y todos los excesos imaginables), trabajó disciplinadamente como cartero cerca de quince años. Y cuando le compensaron con un salario por escribir, el terror lo paralizó durante una semana. Resultaba más fácil trabajar en una fábrica porque en ella no había tanta presión, ni botellazos con los que respondía en sus conferencias al público irritado. Algo parecido le aconteció a Gorki, Dashiell Hammet o a Marcel Proust que no fue capaz de soportar más de un día en la Biblioteca Mazarin.
Daria Galateria achaca esta especia de fuga de la escritura a la naturaleza vampírica de la misma. Italo Svevo es un buen ejemplo: se vio forzado a abandonar la narrativa para  convertirse en un buen industrial, porque si se le ocurría una sola frase, su vida activa quedaba invernada durante una semana. Otros en cambio trabajaron casi a destajo. El ejemplo paradigmático es Kafka: trabajaba como un agente de seguros diez horas al día. Al final de la jornada, agotado, era incapaz de escribir. Por eso su naufragio diario en un mundo de burócratas le producía congojas y remordimientos.
En esta guía de supervivencia para capear las borrascas del hambre encontramos veinticuatro relatos de  escritores, presentados desde la perspectiva de su experiencia laboral. En el “Dramatis Personae” que no ofrece Impedimenta, estructurando estos trabajos, hay de todo: buscavidas, bon vivants, animales políticos, burócratas atormentados, engranajes del sistema y fugitivos correcaminos.
Daria Galateria seduce a sus lectores con breves radiografías en las que con unos pocos trazos reproduce la substancia de una vida, desnudándola en su convivencia con esos “otros oficios” de los escritores y fecundándola con incontables anécdotas que nos deleitan y nos hacen inferir que las vidas de los escritores contienen tantas parcelas llenas de fantasía y de color que de cada una de ellas se podría escribir una novela.

Francisco Martínez Bouzas



Daria Galateria

Fragmentos

Eliot renuncio a enseñar en Harvard para ser empleado de banca. Trabajaba en un sótano, inclinado, «como un pájaro negro en un comedero», sobre una mesa repleta de cartas; a un metro de la cabeza, un cristal que daba a las aceras de la calle, donde sonaban incesantemente los tacones. Se divertía un montón manejando los números: el trabajo le dejaba tiempo para sus «tareas» y sus amigos. Cuando un editor descubrió que el mejor poeta americano era además un buen contable, creyó que aquello era un sueño y le confió su empresa”

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“La austera Nathalie Sarraute era abogada. Ejerció mientras daba a luz a tres hijas y también Tropismos. Pero durante la ocupación nazi, las leyes antisemitas del gobierno colaboracionista de Vichy hicieron que fuera eliminada del registro; se divorció entonces de su marido a fin de poder mantener su trabajo, y fingió ser el ama de llaves de sus hijas, que la llamaban mademoiselle. Pero en sus alegatos juveniles «la libertad desconocida» del discurso la había liberado par siempre de la lengua literaria. Y desde entonces la eludió -junto a los terribles protocolos de los sentimientos- gracias aun lenguaje precoz y aún no formulado”

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“No se nace ministro. Mauraux, para poder estudiar comparaba libros viejos en los puestos de los “bouquinistes”, que los venden en cajones de madera fijados en los pasamanos a lo largo del Sena, y después los revendía a un librero anticuario. Y, como los más buscados eran las obritas eróticas ilustradas y los volúmenes de arte, comenzó a educar sus ojos en las imágenes. Así, cuando el método de la mujer rica fracasó, Malraux pensó, para hacer dinero, en las bellas artes.”

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“En Atlanta vivió (Bukowski) en una barraca con el techo de cartón embreado y una única bombilla. Las revistas continuaban rechazando sus cuentos, pero prefería morirse de hambre antes que retomar un trabajo regular. Hasta tal punto, que un día escribió a su padre para pedirle dinero. Su padre le respondió con una carta llena de reproches. Charles decidió matarse con una descarga eléctrica, pero antes se puso a escribir y eso le distrajo. Luego se unió a un grupo de trabajadores que construían vías de tren. Atravesó Texas yendo hacia el oeste, y en la biblioteca de El Paso descubrió a Dostoyevski. En el verano de 1942 estaba en San Francisco, donde se empleó como conductor de un camión de la Cruz Roja. El trabajo estaba bien pagado, las enfermeras eran cariñosas, la propietaria de la pensión le prestaba su gramófono. La situación era muy agradable, pero la patria le llamaba, y Charles Bukowski se presentó en las oficinas de reclutamiento, donde logró superar los exámenes físicos. No obstante, tras el test psicológico fue exonerado por «psicolábil», y además, por su extremada sensibilidad”

(Daria Galateria, Trabajos forzados. Los otros oficios de los escritores, pagina 10, 16, 143, 177-178)

martes, 22 de mayo de 2012

PREMIO INTERNACIONAL DE NARRATIVA BREVE RIBERA DEL DUERO





Si bien este blog nació como cuaderno de crítica literaria, es decir, para reflejar mis impresiones sobre libros y lecturas, tratando siempre de ser una modesta brújula que pretende marcar el norte en la infinita espiral de la fabulación humana, tampoco prescindo de la posibilidad de ofrecer noticias literarias y paraliterarias que puedan interesar a los potenciales lectores.
Es por eso que hoy “Brújulas y espirales” se convierte en mensajero, especialmente para mis amigos y amigas latinoamericanos, muchos de ellos escritores de relato breve. Y en genral para todos los lectores, de la convocatoria de la tercera edición del Premio Internacional de Narrativa breve Ribera del Duero, convocado conjuntamente por el Consejo Regulador de esa Denominación de Origen y la Editorial Páginas de Espuma. El prestigio de los gnadores en las dos ediciones anteriores y su dotación económica (50.000 euros), lo convierten en el premio de referencia dentro de su género.
Ofrezco a continuación la información editorial y el enlace de las bases de la presente convocatoria:

“El certamen se ha consolidado como el premio de referencia para el mundo del cuento.
Los autores podrán presentar sus obras hasta el 31 de diciembre de 2012.
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero y la Editorial Páginas de Espuma convocan la tercera edición del III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero. El III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero tiene una dotación económica de 50.000 euros, y la obra ganadora será editada, publicada y promocionada, tanto a nivel nacional como internacional. El galardón se entregará en la primavera de 2013.  
Logo de la Editorial Páginas de Espuma

El Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero se ha consolidado, con sólo dos ediciones, como el primer certamen dedicado al género del cuento de cuantos se convocan a nivel internacional, tanto por el número de participantes como por la importancia y prestigio adquirido en todo el mundo. Fue convocado por el Consejo Regulador Ribera del Duero en 2008, durante el XXV Aniversario de esta Denominación de Origen, en colaboración con la Editorial Páginas de Espuma, destacado sello en el género del cuento español y latinoamericano. El certamen literario, de carácter bienal, tiene una dotación de 50.000 euros, lo que le convierte en el premio específico de narrativa breve para una sola obra mejor dotado en lengua española.
En la primera edición del certamen se recibieron más de quinientas obras por parte de idéntico número de autores de veinticinco países. El Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero confirmó su éxito  de participación y su vocación internacionalen su segunda convocatoria, para la que se recibieron 660 manuscritos firmados por escritores de 23 países, 146 más que en su primera edición, con una implantación sobresaliente en Latinoamérica.
Os adjuntamos nota de prensa y estadísticas de las dos ediciones anteriores,

MARCOS GIRALT TORRENTE: AUTOR APLAUDIDO EN EL 2011

Marcos Giralt Torrente
  

El Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero galardonó en su segunda edición a Marcos Giralt Torrente, por su obra El final del amor. Un libro que ha sido un éxito absoluto de ventas y críticas, habiéndose reeditado en España y México (el autor participó en el Encuentro Internacional de Cuentistas de la FIL de Guadalajara) y habiendo sido traducido al inglés en Estados Unidos. El final del amor ha sido finalista del Premio Nacional de la Crítica este año, ha sido libro incluido en la lista de ‘Los libreros recomiendan’ (acordado con CEGAL, se hizo una campaña conjunta en más de 150 puntos de venta) y seleccionado entre los libros del mes de marzo de 2012 por El Corte Inglés literaria. La recepción crítica ha sido unánime en subrayar que El final del amor es uno de los libros de cuentos más destacados del año 2011.
El año 2011 ha sido el que ha supuesto la consolidación internacional definitiva de Marcos Giralt Torrente, galardonado en los pasados doce meses con el Premio Nacional de Narrativa. Preguntado por el balance que hace del pasado año, el ganador del II Premio Internacional de Narrativa Breve no lo duda un instante: “El mejor. Si cada cinco años tuviese un año como este 2011 no tendría nada de que preocuparme”. Marcos Giralt confiesa que, ganar el certamen literario ribereño le ha permitido “vivir del cuento, incorporándome a un proyecto de reivindicación del género que es una de las más importantes iniciativas culturales de los últimos años”. A los autores que valoran presentar su obra al Premio Ribera del Duero les anima a no pensárselo dos veces. “Que se atrevan, que es posible”
El I Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero recayó en Javier Sáez de Ibarra, por su obra Mirar al agua.”


BASES DE LA CONVOCATORIA: Pinchando aquí o en el siguiente enlace:
http://paginasdeespuma.com/especial/iii-premio-internacional-de-narrativa-breve-ribera-del-duero/

domingo, 20 de mayo de 2012

UNA INMENSA AVENTURA EN UNA INFINITA SOLEDAD

Tan lejos como los pies me lleven
Josef Martin Bauer
Traducción de Pere-Albert Balcells
Edhasa Literaria, Barcelona, 575 páginas.
(LIBROS DE FONDO)



Existen tramas novelescas que son al mismo tiempo verdaderos libros testimoniales. Tales características las reúne de forma superlativa la odisea que relata Josef Martin Bauer en Tan lejos como los pies me lleven. O dicho de otro modo, el relato de aventuras de Clemens Forrel a ritmo de thriller. La gran caminata, el viaje interminable de un hombre que huyó de una de las más inhumanas cárceles en las que jamás se vio confinado el ser humano: las minas de plomo siberianas.
Pero la huida conduce al protagonista, Clemens Forell a una prisión igualmente pavorosa: la infinita soledad de las estepas siberiana, donde el protagonista padecerá en su propia carne el frío de la tundra, los lobos, el hambre y en su espíritu, algo mucho más peligroso: esa soledad que coloniza no los cuerpos sino el espíritu.
La novela reúne unas características tan poco convencionales que todo en la misma, incluido  su creación,  forma parte de la trama ficcional. He aquí las más significativas: Al final de la segunda Guerra Mundial, miles de prisioneros alemanes fueron sometidos a juicio y sentenciados por los tribunales militares rusos. Entre ellos, un teniente que fue condenado a veinticinco  años de trabajos forzados en una mina de plomo en Cabo Dezneva, en la más región oriental, en los límites del Océano Ártico. Las condiciones de vida son allí tan insoportables que Forrel solamente piensa en la huida. El azar hizo que un día de invierno de 1949 Forrel pudiese iniciar una larga marcha de más de 14.000 kilómetros hacia el oeste.
Durante la misma, el fugitivo vivió una auténtica odisea y una permanente aventura en uno de los parajes más inhóspitos del planeta, entre bandoleros, desertores, cazadores de fortuna, buscadores de oro, tribus autóctonas. Hasta que finalmente llega a la frontera persa.
En Teherán recupera su identidad y, poco menos que como un cadáver en vida, desembarca finalmente en la República Federal Alemana. Comienza a trabajar como técnico de reproducción de le Editorial Ehrenwirth, pero un día comete un error y toda una edición de las cubiertas de un libro termina inservible. Se justifica ante el editor contándole su excepcional historia.
Su error en el trabajo se debe a una especie de daltonismo, secuela de su constante visión de la nieve. Impresionado el editor, decide publicar las experiencias de Forrel que, sin embargo, se muestra incapaz de escribirlas. Contrata entonces a un periodista, Josef Martin Bauer que en 1955 publica una extraordinaria pieza narrativa, el libro que estoy comentando.
Josef Martin Bauer
Desde entonces, Tan lejos como los pies me lleven ha sido un éxito permanente, con traducción a más de quince idiomas y con más de treinta millones de ejemplares vendidos. En septiembre de 2003 La Campana lo traduce al catalán y el libro vuelve  a colocarse en la lista de los más vendidos. Edhasa lo publica en su versión integra en español, coincidiendo con su versión cinematográfica: Hasta donde los pies me lleven.
El ritmo de la narración y la espectacularidad del argumento hacen de la lectura de esta peripecia existencial de resistencia hasta el límite, una experiencia apasionante y de la novela, un libro que jamás envejece, a pesar del paso del tiempo.

Francisco Martínez Bouzas



Fotograma de la película "Hasta donde los pies me lleven"

Fragmentos

“Bajo la manta de lona, Forrel remueve las ramas, de las que ya hace tiempo que se desprende la pinocha, y esconde muy al fondo, sobre el suelo de roca, un trozo del culo de la botella de vodka. Quiere evitar el tener que enfrentarse otra vez con la misma tortura si algún día se le rompe el mango. El condenado conserva así bien escondida la primera joya de su tesoro, en lugar de guardarla simplemente junto con el resto de sus lastimosas pertenencias, en el saco que le sirve de almohada”

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“Usando los esquís como si fueran palas, Forell saca todavía más nieve de la base de la roca y, agradablemente acompañado por la calidez que encuentra allí en medio del frío reinante, acaba de abrirse un espacio suficiente para sustraerse por completo de la luz del día. La tempestad, ya casi inaudible, trae todavía sobre la roca un polvillo de nieve fina que cae casi a plomo. Pero antes de decidirse a escoger definitivamente este lugar, el fugitivo se asegura de que esta nieve que continúa cayendo borre sus huellas con la rapidez necesaria. Y así es. Las huellas ya casi han desaparecido. Forell permanece todavía una hora entera sentado con la espalda apoyada en la roca y con las piernas clavadas en la nieve que tiene ante él. Luego encuentra el ánimo necesario para coger la mochila, abrirla y revolverla un poco en busca de algo para comer”

…..

“La luz helada de la luna gotea a través de los árboles. La noche cruje de frío, y de vez en cuando se oye el chasquido de alguna cosa que se rompe. Quizás sea tan sólo el aire. Si sopla un poco de brisa no es difícil saber por dónde atacarán los lobos, porque siempre avanzan contra el viento. Y en la crueldad de la naturaleza no llega a haber suficiente capacidad de razonamiento como para burlar esta elemental previsión de los hombres y sorprenderles con un asalto por retaguardia. Anastas pone las manos sobre los hombros de sus compañeros para indicarles que permanezcan inmóviles. Deben mantener la calma y tener en sí mismos tanta confianza como los renos, que les vienen a avisar y así consiguen dominar su cobardía. A lo largo de generaciones han aprendido a confiar un poco en el poder del hombre, y se acercan a él, entre asustados y confiados, para despertarle y para que puedan hacer lo que acostumbran a hacer cuando ellos tienen miedo. Los lobos no suelen mostrar una ferocidad extrema porque también tienen otras maneras de saciar su hambre, pero en el fondo actúan de un modo muy parecido a como actúa el hombre, es decir, van en manadas e intentan cazar lo que se les ofrece por el camino”

(Josef Martin Bauer, tan lejos como los pies me lleven, páginas 123, 265, 381)

miércoles, 16 de mayo de 2012

"LA MENNULARA", EN LA SICILIA DEL GATOPARDO


La Mennulara
Simonetta Agnello Hornby
Tusquets Editores, Barcelona, 321 páginas
(LIBROS DE FONDO)


Simonetta Agnello Hornby, siciliana de origen pero residente en Londres desde hace cuarenta años y nacionalizada inglesa, ejerce de abogada y preside el tribunal “Special Educational Needs”. Es una escritora tardía que se convirtió en novelista por culpa de un retraso aéreo. Durante más de cincuenta años de su vida no fue consciente de que en su imaginación había una historia que tenía que ser contada. Pero un día, mientras esperaba su vuelo, se le reveló un personaje de mujer, quizás una amalgama de experiencias propias y ajenas. Y escribió La Mennulara con la misma pasión y decisión de enganchar al lector  con las que redacta sus informes acerca de situaciones vividas en ambientes marginales para que el juez de turno no lo abandone, cansado y sin terminar la lectura.
En la sólida y madura capacidad de narrar que encontramos en esta novela de su debut literario, brilla con luz propia la figura de una mujer: Maria Rosalia Inzerillo, conocida como la Mennulara por haber sido en su infancia una hermosa y diligente recogedora de almendras. A través de su historia, Simonetta Agnello expone un sumario de ofensas y de sufrimientos universales. La novela, en efecto, es la historia de una mujer generosa que sufrió mucho en su vida, y así mismo, la historia del control que logró ejercer empleando la inteligencia.
La novela se inicia con una fecha y una muerte: lunes, 23 de septiembre de 1963, en Roccalomba (Sicilia), muere Maria Rosalia Inzerillo. Humilde sirviente de la familia Alfallipe y administradora de su patrimonio, la Mennulara encarna para los habitantes del pueblo un gran misterio. Está en la boca de todos, se especula con las riquezas que habría acumulado, favorecida quizás por unas ocultas relaciones con la mafia local. Todos hablan de la Mennulara porque todos la conocen y a la vez la ignoran. Hay quien la odia y la maldice y quien la recuerda con gratitud. Sin su presencia Orazio Alfallipe habría disipado rentas y propiedades. Sin ella, Adriana Alfallipe, una vez fallecido su marido, habría permanecido sola en un enorme palacio. Sin la Mennulara los hijos de Adriana y Orazio habrían crecido sin ningún futuro. Porque esta mujer había dedicado toda su vida a servir con lealtad rayana a lo patológico a los acaudalados señores Alfallipe. Mas ¿cómo se explica que con el paso de los años se convirtiera en administradora de los bienes de sus señores? ¿Por qué estos se resisten, en un primer momento, a cumplir ciertas insólitas y embarazosas disposiciones del testamento de la Mennulara?
En la novela de Simonetta Agnello Hornby, una humilde y enigmática criada se erige en el centro de una gran intriga que se ramifica en unos extraños acontecimientos que aumentan el deseo del lector por entender el misterio que esconden. Pero, sobre todo, lo que observará será una gran panorámica de la vida siciliana. Porque la totalidad de la trama está constituida por las voces de los habitantes de la villa de Roccalomba, que recorren la vida de esta mujer ofreciéndonos representaciones distintas, y con frecuencia contradictorias, al menos aparentemente.
La autora, después de la progresiva definición del personaje de la Mennulara, nos descubre el mundo escondido de las formas de comportarse de la mujer siciliana. Su silenciosa omnipresencia, su intuición para mantener el poder con aparentes cesiones. Y nos introduce en las esencias de un pueblo, el siciliano, que origina en su seno una sociedad multiforme, estructurada rígidamente de forma tradicional, clasista y controlada por la mafia. Un cuadro que nos recuerda a la Sicilia del Gatopardo, pero que se acerca al progreso y en la que sigue actuando una mafia con estrategias renovadas y a la vez peculiares. En este cuadro, una criada no debería ser el epicentro de una trama. No obstante, la Mnuulara se erige en el eje de una novela coral construida  con las voces de los habitantes de la villa de Roccalomba.

Simonetta Agnello Hornby

“Opera prima” de Simonetta Agnello, La Mennulara,  es al mismo tiempo un interesante relato de intrigas, un entretenido romance coral y un vivo fresco de la Sicilia de los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. En la sólida capacidad de narrar de esta mujer en su debut literario, brilla sobre todo la figura del personaje central, la Mennulara. Pero sobre todo constituye un homenaje a la fuerza y al encanto de la inteligencia y a la forma como esta es capaz de afirmar su propia supremacía. Un nuevo romance siciliano, una región esta vez en fase de transición. Y sobre todo, un gran retrato de una mujer inolvidable, que emerge entre las sombras y el misterio en un universo rural y opresivo, inmóvil en apariencias, en el que se enfrentan un pasado que se resiste a desaparecer y una modernidad que no acaba de llegar.

Francisco Martínez Bouzas

sábado, 12 de mayo de 2012

AMÉLIE NOTHOMB Y LOS CUERPOS OBESOS

Una forma de vida
Amélie Nothomb
Tradución de Sergi Pàmies
Editorial Anagrama, Barcelona, 2012, 146 páginas.


Es la novelista francesa menos francesa de todas las que utilizan el francés, pero sin duda alguna es la que más libros escribe al año: tres de los que publica uno, que acostumbra ser el más vendido en el país vecino. Escribe con ejemplar tenacidad, como víctima de una compulsión bulímica. Setenta y cinco libros desde sus comienzos en la escritura a los veintiún  años. De ellos se han publicado dieciocho. Ella misma cree estar habitada por el hálito de una “escritora serial” que la obliga a escribir con absoluta disciplina, a  un ritmo insostenible, todos los días del año. Se autodefine como grafómana, como una maniática de la escritura, ya que si no escribe se vuelve peligrosa.
Es Amélie Nothomb. La “sale gosse”, la chica mala de la literatura francesa se reveló en efecto en 1992 como un prodigio precoz con Higiene de l’assassin, una novela que vendió más de trescientos cincuenta mil ejemplares. Años más tarde, con Stupeur e tremblements (1999), la escritora, que tiene siempre al Japón como país de referencia, conquistó definitivamente su público. Cientos de miles de ejemplares editados y vendidos y el galardón del “Gran Pris” de la Academia francesa.
Autora de obras breves y a la vez refinadas, hoy en día Amélie Nothomb es una escritora muy popular, autora de culto para algunos y uno de los fenómenos más interesantes de las últimas décadas, porque sabe conectar con inaudita complicidad con las inquietudes de nuestra época. Las novelas de Amélie Nothomb -y Una forma de vida no es una excepción- acostumbran estar escritas alrededor de algunos de los temas que definen o agobian nuestro mundo contemporáneo, acontecimientos o hechos recientes y sus viejas y perennes obsesiones. Una de ellas tiene que ver con su propio cuerpo: fue anoréxica desde los trece hasta los veintiún años.
Amélie Nothomb es desde hace mucho tiempo epistológrafa, epistológrafa convertida en escritora y esta novela pone a prueba su talento epistolar y su destreza como narradora. Su hábito de responder a todas las misivas de sus lectores está en el origen de la trama que reproduce en la ficción de Una forma de vida.
Así mismo y como casi todas las obras de la narradora que suelen tener un fuerte componente autobiográfico, en esta novela, aún sin reproducir ficcionalmente su propia vida, se incluye a si misma como personaje principal, en una línea de autorreferencialidad del yo, con claras repercusiones en el plano enunciativo, ejercido por una narradora en primera persona cuyo nombre es precisamente Amélie Nothomb, novelista de profesión.
La novela, en efecto, da comienzo cuando la novelista Amélie Nothomb recibe y lee una carta de un soldado norteamericano, Melvin Mapple, destinado en Irak desde el inicio de la guerra. Ha leído todos los libros de la escritora e inician entre ambos un epistolario que nos descubre de inmediato la enfermedad que contraen no pocos soldados en el frente de batalla: no se trata de una vergonzante enfermedad venérea, sino de la obesidad. En los seis años de la contienda, Melvin Mapple ha engordado ciento treinta kilos. Él y otros como él comen y recomen para no morir. El lector accede a este epistolario y entra en un estado de shock porque la correspondencia perfila un relato alucinante: Melvin Mappale identifica su obesidad con Scherezade, con una hermosa mujer tumbada sobre su cuerpo, cuya suavidad de enamorada acaricia por las noches. Los soldados americanos obesos son en Irak a la vez la mejor diana y los saboteadores. Los mandos los colocan en primera línea porque son el mejor escudo humano y su presencia actúa de pararrayos (“los iraquíes pasan tanta hambre que nuestra obesidad constituye una provocación, nosotros somos los primeros a quienes desean borrar del mapa” (página 31).
Pero también se consideran saboteadores porque al ejército le salen caros: comen en cantidades espeluznantes, cada mes deben de cambiar de uniforme e igualmente en gastos de salud e incluso judiciales su factura es elevada porque son obesos por culpa de George W. Bush. La comida es pues como mejor sabotean al sistema.
El soldado Mapple  se siente culpable de lo que ha hecho en Irak, aunque no tiene la sensación de haber sido él, sino su obesidad, que es su obra: algo involuntario, pero que tiene un sentido: ser capaz de hincharse cada vez más, convertirse así, por insinuación de la escritora, en Body Art que exprese ante el mundo el horror de la guerra. Es la elocuencia de la obesidad, llevada al esperpento, que hace que el soldado Mapple alimente con su obesidad sus fantasías artísticas.
En el desenlace, el humor surrealista, la ironía brutal y grotesca del relato toma un giro inesperado y da la impresión de que es la escritora la que paga el pato. Mas no es así, simplemente porque el mitómano corresponsal convierte su infierno en otro infierno y en una “forma de vida”, ya que la correspondencia con la escritora garantizaba su historia y, gracias a ella, tuvo durante unos meses lo que antes nunca había tenido: dignidad.
Una novela para gozar hasta extremos difícilmente imaginables. Y también para meditar. Cavilar sobre el problema del cuerpo y su aceptación, sobre el Body Art, sobre el horror y el sinsentido de la guerra, sobre el papel del escritor en la sociedad. Y una reflexión sobre la escritura: ser escritora, para Amélie Nothomb significa buscar desesperadamente la puerta de salida.
Quizás la novela más metaficcional de Amélie Nothomb por su carácter autorreferencial, con una estructura epistolar que mezcla hábilmente reproducción de cartas con un relato en primera persona que las sutura y que recupera lo mejor de la escritora belga: la crítica soterrada y afilada, el humor a la vez grotesco e irónico que retrata de forma descarnada los rasgos y los tics de una sociedad cada día más alienada y enloquecida.

Francisco Martínez Bouzas


Amélie Nothomb (tocado de Elsa Palomino)

Fragmentos

Somos los primeros en aborrecer la apelación de gordos, y entre nosotros nos llamamos los saboteadores. Nuestra obesidad constituye un fantástico y espectacular acto de sabotaje. Al ejército le costamos caros. Nuestra comida es barata, pero la consumimos en cantidades tan espeluznantes que la factura debe de ser considerable. Menos mal que paga el estado. En determinado momento, a consecuencia de una queja de la intendencia, los mandos intentaron hacer pagar a los que repetían. Tuvieron la mala suerte de intentarlo no con un buen muchacho sino con nuestro colega Bozo, el gordo más malo por excelencia. ¡La cara que puso Bozo cuando el guardián le entregó la factura!  No me crea sino quiere, Bozo se la hizo tragar. Y cuando se la hubo tragado, Bozo gritó: «Puedes estar contento. Si vuelves a hacerlo, te comeré a ti». Nunca más volvió a hablarse del tema”

…..

“Querida Amélie Nothomb:
Su carta me llega en el momento adecuado. Mi moral no puede estar más baja. Ayer nos enzarzamos en una discusión con los delegados del contingente. Fue durante la cena. Nosotros, los obesos, solemos juntarnos para comer: eso nos permite atracarnos sin complejos, entre nosotros y no tener que soportar miradas y comentarios desagradables. Cuando uno de los nuestros se excede atracándose más de la cuenta, le felicitamos con un comentario elogioso de cosecha propia: «That’s the spirit man!» Esta frase activa nuestra hilaridad, a saber por qué.
Anoche, sin duda debido a la falta de combates de estos últimos tiempos, los otros se sentaron alrededor de nuestra mesa con la intención de provocarnos:
- ¿Qué tal bolas de sebo, cómo os va?
Como empezaban con suavidad, no nos preocupamos, y respondimos con las banalidades habituales.
-¿Cómo os las apañáis para comer así siendo ya tan enormes? Con vuestras reservas, no deberíais tener hambre.
-Tenemos que alimentar nuestros kilos –dijo Plumpy.
-A mi me repugna veros comer así – lanzó uno de los atontados.
-Pues no mires –respondí.
-Sí, pero ¿cómo lo hago? Monopolizáis todo el campo visual. Ya nos gustaría contemplar algo distinto, pero siempre hay un gordinflón que nos lo impide”

(Amélie Nothomb, Unas forma de vida, paginas, 37-38, 44-46.

martes, 8 de mayo de 2012

"SIETE AÑOS", CRÓNICA DE ABISMOS Y DERROTAS

Siete años
Peter Stamm
Traducción de José Aníbal Campos
Acantilado, Barcelona, 2011, 262 páginas.



Es imposible que sea de otro modo: la literatura que jamás desperdicia nada no podía dejar de tematizar el amor y el desamor, la condición no estática ni definitiva de los sentimientos, las relaciones interpersonales que siempre han estado en el subsuelo, alimentando los manantiales de la ficción. Pero también algo más novedoso y tan actual como la crisis económica y laboral de nuestros días que enturbia e incluso sepulta esas relaciones entre seres humanos más profundas como pueden ser las relaciones sentimentales.
Todo ello, unido a la dicotomía de una relación con dos mujeres, es aprovechado por Peter Stamm (Weinfelden, 1963) para construir no solo una novela muy actual, sino una buena novela. Una novela sobre seres humanos y sus mutuas relaciones.
La novela  en la que se producen alteraciones de tiempos y se desarrolla en el Munich de finales de los 80 y comienzos de los 90 del pasado siglo, con unos protagonistas que estudian, flirtean, se enamoran -o eso parece-. Y en la actualidad, víctimas, villanos o héroes, de la crisis económica, siempre inmersos y a veces superados por marañas y cascadas de sentimientos y pulsiones eróticas, destinados al fracaso.
En Siete años Peter Stamm le concede la voz a Alex que, como narrador autodiegético, nos cuenta en primera persona la confesión que le hace a una
amiga de su esposa durante una visita. En esta confesión, el lector se encuentra con la historia de una pareja de jóvenes, brillantes y exitosos arquitectos, alejados sin embargo entre si por aspiraciones vitales dispares y con un caos interior difícil de llenar.
La vida del protagonista masculino discurre sometida a la atracción de dos mujeres: Sonja, una bella mujer y brillantes arquitecta -la mujer perfecta- con la que se casará y con la que crea un exitoso estudio de arquitectura. E Ivona, una emigrante irregular polaca, paradigma del desorden y de la vulgaridad. Sonja adopta frente al enamoramiento una actitud fría y racional: baraja  como posibles parejas hombres en los que vislumbra posibilidades de realización profesional. Ivona, en cambio, es sumisa, se conforma con las pequeñas alegrías, desperdicia su vida por un hombre que no la ama, alimenta la necesidad de una vida mejor con novelitas rosa, le ama incondicionalmente y en eso consiste su felicidad. Para Alex, el protagonista masculino, es únicamente una obsesión sexual y una sensación de libertad, de entrega absoluta que no ha podido encontrar en Sonja.
La novela de Peter Stamm discurre alternando dos tiempos: el presente del relato en el que el matrimonio parece haber resuelto sus problemas profesionales y conyugales y el pasado que se remonta a los años estudiantiles en los que el azar hace que se encuentren Alex e Ivona. Cada mirada retrospectiva significa un cruel purgante que le hace experimentar un macabro sentimiento de culpa y le presenta una memoria  rebosante de culpas y de vejaciones. A través de sus palabras salen a flote las mutuas infidelidades de la pareja, el humillante trato al que somete a la ocasional amante polaca, el egoísmo del  acaudalado matrimonio que fuerza a la inmigrante polaca a realizar la oblación más dura para una mujer.
No es sin embargo la dicotomía de las dos mujeres, sino la tensión y la insatisfacción personal y profesional de Sonja, unidas a la crisis económica lo que hacen que la novela experimente distintos giros autodestructivos y bajadas a los infiernos, antes de un final que significa tanto un vacío como una liberación.
Siete años es un drama contemporáneo que plantea múltiples incógnitas. Entre otros, la naturaleza de las relaciones amorosas. Alguien dice en la novela que el amor pasional es una forma inferior de amor. Pero el gran interrogante es el  concepto y el ideal de felicidad. ¿Consiste en alcanzar constantemente  objetivos materiales, sabiendo que una vez logrado uno ya se está perfilando otro? ¿O en las pequeñas alegrías, en los pálpitos de quien cree con fe ciega en el enamoramiento incondicional? La novela es además un perspicaz retrato sociológico de la clase media alta alemana, con su búsqueda desenfrenada del éxito, la ausencia de moralidad, su caos existencial, la decepción, la abulia, la ruina de las pasiones.
Peter Stamm construye con maestría sus personajes, sobre todo el del protagonista masculino. Tanto él como su esposa Sonja no son personajes planos, evolucionan a lo largo de un relato que Peter Stamm escribe de forma concisa, con gran claridad, sin afectaciones. Una vía perfecta para que sus interrogantes hieran nuestras conciencias y nos fuercen a meditar sobre este maremágnum  de abismos y derrotas.

Francisco Martínez Bouzas


Peter Stamm


Fragmento

Había confiado en que algún día me aburriría de Ivona y podría librarme de ella, pero aunque el sexo con ella me interesaba cada vez menos, y aunque a veces sólo hablábamos y ni siquiera nos acostábamos, no conseguía librarme de ella. No era el placer lo que me unía a aquella mujer, sino una sensación que no había vuelto a tener desde la niñez, una mezcla de protección y libertad. Era como si el tiempo no transcurriera cuando estaba junto con ella, pero, precisamente por eso, aquellos momentos tenían tanta importancia. Con Sonja me sentía construyendo algo que jamás quedaba terminado del todo. Pretendíamos construir una casa, tener un hijo, contratábamos empleados, comprábamos un segundo coche. Apenas alcanzábamos un objetivo, ya se perfilaba otro, y jamás conseguíamos estar tranquilos. Ivona, por el contrario, no parecía tener ambiciones. Ella no tenía citas de trabajo, su vida era sencilla y regular. Se levantaba por las mañanas, desayunaba y se iba al trabajo. Que fuera un día bueno o malo dependía de muchas pequeñas cosas: del estado del tiempo, de ciertas palabras amables en la panadería o en algunas casas en las que hacía la limpieza, de la llamada de una amiga con la que iba a tomar algo o al cine después  de trabajar. Cuando yo estaba con ella participaba durante una hora en esa vida y me olvidaba de todo: las presiones de las citas, mi ambición, los problemas en las obras. También el sexo, debido a ello cobraba un cariz distinto. A Ivona no tenía que hacerle un hijo, ni siquiera tenía que dejarla satisfecha. Ella me aceptaba sin expectativas y sin exigencias”

(Pter Stamm, Siete años, páginas 148-149)