jueves, 24 de diciembre de 2020

DOS POEMARIOS DE INLIMBO POESÍA

   No es la primera vez que aparece en esta bitácora un comentario de las publicaciones de  InLimbo Poesía, una editorial pequeña pero independiente. Este mismo año tuve la oportunidad de leer y de comentar El hijo culebra de Ángela Álvarez Sáez. Sorpresivamente  me han llegado dos poemarios de In Limbo Ediciones: Conspiraciones desde la entropía de Vicente Velasco Mntoya, director y editor de una pequeña editorial, y ya con cuatro libros de poemas fruto su sabe creativo. Y La fábrica de las arañas de José Ferreras, cuya existencia está teñida de nomadismo, y con un amplio trabajo poético aún inédito.

   InLimbo es una editorial que, fiel  a su lema, ha nacido para reivindicar  el papel de la narrativa de lo inquietante como alta literatura y para promover aquellas corrientes alejadas de la dictadura de lo real. Inspiración, contagio, imaginación, evasión poética y una estética oscura es lo que nos aporta.

   En ambos poemarios hay una significación mágica del lenguaje, como ya en 1921 enunciaba Pedro Salinas. Desafío a la razón. Y en la poesía el lenguaje se convierte en ceremonial del conjuro, en el último horizonte. Ante la transitoriedad de la vida, algo que todos conocemos pero que nadie asume, se alza la poesía. También estos dos breves poemarios, precedidos de dos prólogos en los que por ejemplo José Daniel Espejo escribe a propósito del libro de Vicente Velasco Montoya: “… el tiempo huye pero el mismo tiempo es circular e inacabable. De esta paradoja de de raigambre clásica  extrae  Velasco el antiguo, eterno y luminoso saber de este libro:”. Y de José Ferreras escribe Sara Prieto Vega también en el prólogo de su libro: “… puede que su obra sea más afín a tus gustos o que solo consiga incomodarte, puede que incluso no hayas oído hablar de José Ferreras hasta tener este libro entre tus manos, pero eso sí, puedes tener la firme convención de que jamás has leído nada como esto, de que nunca vas a olvidarte. Y en efecto, será muy difícil olvidar la poesía ácida, crítica, subversiva, “poesía de arrabal” de José Ferraras.

   Poemas libres en los que no abundan las mayúsculas ni la puntuación,- herencia de Bukowski, se nos dice-, pero nunca carentes de forma. Intentemos pues bucear en los registros líricos  de ambos poemarios para reseñar su autonomía estética y conceptual, y sobrevivir en el laberinto callejero a través del vitalismo de la rebeldía de Vicente Velasco o de los saberes de la araña de José Ferreras.

   Presento a continuación las sinopsis que de ambos libros nos ofrece InLimbo Ediciones, así como las breves biografías de sus autores.

 

Francisco Martínez Bouzas


 

Conspiraciones desde la entropía

Vicente Velasco Montoya

InLimbo Ediciones, Albacete, 2020, 94 fginas.

 

Sinopsis:

Conspiraciones desde la entropía arranca en un espacio doméstico sobre el que, súbitamente, se cierne el silencio. El del final de las fiestas. El de la muerte de la juventud. La soledad, el alcohol, la enfermedad y la vejez asoman por fin y plantean una conversación, una partida insoslayable. Esta Conspiración registra cada movimiento de esa partida, cuyo nombre es también madurez, aunque en este caso prefiero maduración.

[…]¿Qué se escucha, desde la mediana edad, desde la periferia de Occidente, en estos principios del milenio, cuando se apaga el ruido? Velasco escucha una música íntima, desolada y verdadera, muy similar a la que sonó en el interior de Ovidio, de Jayyam, de Li Bai, de Leopardi, Vallejo o Fernando Pessoa, todos poetas bajo el signo del destierro a la periferia de la vida.

 

El autor:

Vicente Velasco Montoya (Cartagena, 1976) dirige desde 2016 la librería La Montaña Mágica en su ciudad natal. Es, a su vez, director y fundador del sello editorial La Estética del Fracaso Ediciones, nacido en 2019.

Estas Conspiraciones desde la entropía representan el cuarto libro de poemas, tras Ningún Lugar (Diputación de Jaén, 2012), Principio de gravedad (Editorial Balduque, 2015) y Con todo este ruido de fondo o el imperio de las luciérnagas (Chamán ediciones, 2018). Recientemente le ha sido publicado Astronaut Down: Edición limitada de la obra gráfica de Paco Níquez (Zambucho ediciones, 2020).

Odia los uniformes y los desfiles, sean del color que sean. Dios solo existe para los estultos. Solo cree en la revolución y en el amor.

 

Un poema  de Conspiraciones desde la entropía:

 

(danza macabra en un amanecer con Bergman)

“Amanece cuando menos lo esperas,

sin haberte dado cuenta,

como un amor que aparece, un amor que nunca fue deseado,

un deseo nunca invitado

 

Y cuando al fin despiertas

en el frío de una pesadilla

saciada de mujeres de hielo,

amanece de pronto

como una muerte vestida de pegro

retándote a na partida de ajedrez”

(página 53)

 

La fábrica de arañas

José Ferreras

InLimbo Ediciones, Albacete, 2020, 86 páginas.

 

Sinopsis:

“José Ferreras sabe de la araña que se esconde entre tus mantas, que envilece tus sueños, oscurantistas, parduzcos y tardíos, para derrocarlos. Sabe de la araña que tuerce tu gesto al enredársete entre el pelo, que se desliza por tu rostro y se oculta en tu oído, Sibila sibilina, cargada de premoniciones.

Las conoce, pues es él quien las fabrica con las manos, alejado de todo flexo estudiantil, de todo redil, de todo rebaño, para penetrar en las moradas aburguesadas de la mayoría y quemar la alfombra, contribuyendo así a purificar la estancia, a limpiar el polvo, cargado de revoluciones.”

 

El autor:

“José Ferreras nació en una ciudad donde el mar se hibridaba con el gas y el petróleo, pero pronto la vida le llevó tierra adentro, donde manaban el vino y el trigo en desigual concentración. Bien por su añoranza del salitre, bien por su ausencia de patriotismo, su trayectoria vital está teñida de una existencia nómada, ajena a lo gregario y vinculada a los vicios que se practican en soledad. De ahí que escriba poesía desde mucho antes de que dicha práctica fuera tipificada como parafilia, aunque su extenso trabajo permanecía inédito hasta el momento, ya que nadie que no fuera InLimbo había osado publicar manifiesto tan incendiario.

 

Un poema de la fábrica de arañas

“LA VIDA es plástico

ansiolíticos y conservantes

calor, aburrimiento y plástico

reloj y calendario

tarjetas suicidios y plástico

comunicación y lobotomía

movimiento, pereza y plástico

belleza y emplaste

disfraces, cadenas y plástico

y

cuando el planeta al fin muera

de esta enfermedad mortal

intoxicación de bípedos amaestrados

(y plástico)

tendremos que enterrarlo

en

un

ataúd

de

plástico”

(página 30)

 

jueves, 17 de diciembre de 2020

LOS ECOS DE UN DERRUMBE

Eco

Carlos Frontera

Editorial Candaya,  Avinyonet del Penedès (Barcelona) 2020.141 páginas.

 

   

 

   Debuta con una pieza de narrativa de formato largo  Carlos Frontera. Con anterioridad lo había hecho con un libro de relatos, Andar sin ruido (2017) que yo no tuve la oportunidad de leer, pero la casa editora de este Eco afirma que llama poderosamente la atención. El debut de ahora es una novela breve que lleva por título Eco, “una novela llena de riesgo y de imaginación sobre los mecanismos de defensa”, en palabras del autor o de la editorial Candaya.

   Si hay algo que decir, de entrada, sobre Eco es que es una narrativa intimista, autoficción, literatura del yo, de la propia experiencia de la voz narrativa. Un escritura que resulta ser un sumergirse en la propia interioridad del narrador, que lo hace en primera persona, y muestra su estado convaleciente tras haberse desmoronado en plena convalecencia postoperatoria, e intenta rehacerse de la inmovilidad de su lecho, para ansiar poner claridad sobre sí mismo, tras una crisis que lo entierra en el túmulo del desamor; y en sus días de infancia cuya memoria esta deteriorada, y con ella la experiencia del hogar familiar. Eco pues es el intento de mostrarnos la génesis de un hombre, deshecho, roto en lo más íntimo, y que se interroga, una y  otra vez sobre la relación con su propio yo. En esta vista atrás hacia el pasado, surge el recuerdo de episodios con el padre, un ser tan contradictorio como hostil.

   Esta novela breve recoge y recupera los recuerdos de un protagonista muy próximo al autor, que, en la convalecencia de una operación, transita por escenas de un pasado en el que se halla enterrado un secreto familiar que puede explicar características de su propio yo, transmutaciones de su propia existencia que jamás había sido capaz de comprender.

   Con una declaración de intenciones -mejor dicho, de negaciones- (“Este libro no lo tenía que haber escrito nunca. Nunca”), el protagonista y narrador despierta de la anestesia tras una operación que parece que había ido bien. Y lo primero que hace, de forma involuntaria, es llevarse la mano a la polla, y revelar que no cree en Dios. Y en su mente delirante, surge la figura de la Rubia con la que había roto dos años antes. En la convalecencia se siente  plenamente solo. Únicamente recibe el sonido del eco. Y así, en un continuado monólogo interior, el protagonista recorre, en una suerte de trance alucinado, momentos desoladores de su infancia: sus siete años “la guadaña de mi miedo” (página 50), con el terror a la reprobación  por parte del padre, a su trampa; sus catorce años y una vez más el padre que sigue siendo controlador, y con la zarpa del reproche cayendo  sobre alguno de los hermanos; veintiún años y huye de la mirada de papá, de sus “excreciones de araña” (página 53). Y lo mismo ocurre a los veintiséis años. Y tras la ruptura con la Rubia todo se le viene encima, precipitándolo en un derrumbe que no solo era dolor físico, sino  conceptual, “una patada en el orgullo” (página 58).

   Sin necesidad de olerlo, sabe que hay algo podrido en su infancia infeliz, hecho del que es consciente; y siente un terror infinito ante la sola silueta del padre, al que es incapaz de entender, especialmente su rabia contra sus hijos. Menos afilada y más amable es la relación con la madre. Finalmente le planta cara al padre. Y desde el Himalaya, tan presente en esta novela como eufemismo o abstracción, recorre las secuencias desoladoras de su infancia y descubre un secreto.

    

                                   

                                       Carlos Frontera

   Una novela que, en su brevedad esconde una amplia sustancia temática: ante todo el afán  de escapar del aislamiento, de las esquinas puntiagudas de la realidad, personificadas, sobre todo en la figura paterna. Novela igualmente sobre derrumbes, pero también sobre el deseo de sobrevivir, de escapar del encierro al que el protagonista le somete el mismo derrumbe, y cuyo eco constituye la quintaesencia de la novela.

   Muy presente en el texto la ascensión al Himalaya, cuya idea le surge al protagonista en plena convalecencia. Novela sobre la tristeza, pero hasta para ella hay manuales. También un libro sobre la mentira, o mejor dicho, sobre la automentira, porque el personaje narrador ha aprendido a mentirse a sí mismo. Y evocación de un viaje a la cumbre más alta del Himalaya, con el impacto que deja traslucir el hecho de ser una aventura no terminada. Todo ello escrito a la vez con un humor espinoso, en un estilo de prosa tan torrencial como poética en este libro que se suma con dignidad al catálogo tan selecto de Candaya.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

martes, 15 de diciembre de 2020

MEMORIAS DE ADRIANO

Memorias de Adriano

Marguerite Yourcenar

Traducción de Julio Cortázar

Edhasa, Barcelona, 2005, 376 páginas.

(Libros de siempre)

 

   

 

 “Bajé esta mañana a la casa de mi médico Hermógenes…”  Estas son las palabras introductorias de una obra clásica de la literatura del siglo XX; un verdadero paradigma de esa novela histórica que pretende ser mucho más de los que habitualmente se entiende, o se entendía en el siglo XIX, por novela histórica; es decir textos melodramáticos o folletines de capa y espada. Para Marguerite Yourcenar la novela histórica debe sumergirse en un determinado tiempo recuperado y tomar posesión de un mundo interior. Es esta una de las razones del éxito de estas Memorias de Adriano.

   La gestación de esta autobiografía apócrifa constituye por sí misma una verdadera aventura, un acto de creación, entendido como lucha interminable en la que la autora empleó docenas de años, desde 1924 a 1951. Fue una frase de Flaubert, leída repetidas veces la que encendió la llama y la pasión por el acto creador: “Cuando los dioses ya no existían y Cristo todavía no había aparecido, hubo desde Cicerón hasta Marco Aurelio un momento histórico único en el qie solamente estuvo el hombre”. Marguerite Yourcenar -lo confiesa ella misma- pasará la mayor parte de su vida seducida por la necesidad de definir y después retratar a ese hombre solo y sin embargo emparentado a todo el mundo exterior de su tiempo. Y fue en la figura de un hombre, no en la de una mujer, en la que Yourcenar condensa sus obsesiones, porque la vida de las mujeres es para la autora más limitada, demasiado secreta. Una mujer no puede hablar de sí y, si lo hace, se le echa en cara que no es  mujer.

   En esta excepcional novela histórica, por clasificarla en algún subgénero, un hombre en efecto habla de sí mismo. De ahí que Memorias de Adriano sea algo así como el fotograma de toda una vida. Escrita en primera persona para evitar cualquier mediación, incluida la de la propia autora, Adriano habla de sí mismo y de su vida con más firmeza y sutileza de lo que nadie lo podría hacer. Es por eso que más que novela histórica Memorias de Adriano es el descubrimiento de la identidad y del interior de un ser humano que divisa la vida desde la situación del mejor cuidador de enfermos terminales, pero con la muerte llamando a su puerta. Es entonces cuando le concede audiencia a sus recuerdos para recuperar, por ejemplo, los olores de las carnes asadas, el ruido de las ollas al ser sustraídas en las celebraciones del ejército.

   Recuperamos pues la memoria de un emperador que solamente muy tarde se dio cuenta de que era divino y que pensaba que el amor es una gloria, un misterio y también un juego, el único juego que amenaza anular el alma, y el jugador se abandona necesariamente al delirio del cuerpo.

   Novelar la vida de un hombre que llegó a ser emperador sin acto de adopción, sin nacer en Roma en contra de la tradición oficial, simbiosis del ascetismo y del hedonismo, que posee una imagen del mundo basada en la humildad, en la felicidad y en la libertad, y que se considera superior a la mayoría de los humanos solamente en una cosa: en el hecho de sentirse  al mismo tiempo más libre y más sumiso que nadie.

                                     

                                 Marguerite Yourcenar
                                     

 

 Y como paño de fondo, Roma, crisol pero también hoguera, la prueba visible de los cambios y reinicios de la historia, el lugar del universo donde la humanidad vivió de forma más tumultuosa. Como final de una obra maestra, una frase ciertamente redonda en forma de deseo y testamento: entrar en la muerte con los ojos abiertos.

   Leer Memorias de Adriano, escrita por Yourcenar con una escritura diáfana que avanza sin resistencias y sin sobresaltos, y es capaz de detallarnos, sobre todo la aventura interior de un hombre solo y sin embargo vinculado a todo, sigue siendo todavía hoy un privilegio y un orgullo imposibles de cuantificar.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

jueves, 3 de diciembre de 2020

LA MATERNIDAD: FELICIDAD O DESOLACIÓN

 

 

La hija única

Guadalupe Nettel

Editorial Anagrama, Barcelona 2020, 235 páginas.

 

       Esta novela surge de la necesidad de escribir que sentía su autora, Guadalupe Nettel (Ciudad de México, 1973), ganadora en el año 2014 del Premio Herralde de Novela. Una necesidad que se concreta en contar lo que le había acontecido a una amiga que sabe que va a perder a la hija que lleva en sus entrañas. De ahí a escribir sobre la maternidad  no hay distocias. Y escribe para entender a la amiga, para comprender las vivencias de una mujer que es consciente de que el fruto de su vientre y de su alma se diluirá en la nada. Para entender su zozobra, su conflicto y su trauma, la autora  le hizo varias entrevistas; y en ellas se basa la novela, si bien la escritora confronta a tres mujeres enfrentadas a la maternidad, y en esas conversaciones salen a flote varias maneras de las que disponen de plantearse la maternidad. Tanto por parte de las que aspiran a tener hijos como las que los rechazan, y que, con frecuencia son estigmatizadas por su negativa.

   La novela pues amalgama varias historias de maternidades atípicas, partiendo del hecho de que toda maternidad es en buena medida una cárcel para las mujeres, un hecho que no contradice el deseo de ser madre. Por eso mismo Guadalupe Nettel no nos ofrece una versión amable y meliflua sobre la maternidad. Recuerda las molestias, el cansancio, los sacrificios que implica. Incluso la posibilidad de la muerte, las depresiones, posibles choques y distanciamientos con su pareja. Y de paso, aprovecha para hablar de los incontables feminicidios que día a día tienen lugar en su país.

   El detonante de la novela  fue una historia real, un duro trance por el que tuvo que pasar una amiga: a Alina le comunican que su hija no sobrevivirá  al nacimiento. Ella y el padre de la niña, su pareja, emprenden entonces un proceso de aceptación y duelo, referidos  por Laura, la amiga de Alina. A la vez que reflexiona sobre las estrategias de las que disponemos o inventamos los seres humanos para superar la frustración.

   A la autora le parece oportuno saber cómo Alina está viviendo su historia. Y por eso la acompaña y la entrevista. Y sigue su calvario: primero cuando le dicen que su hija, tan deseada no iba a sobrevivir. Y después que podrá sobrevivir pero con una vida vegetal el resto de sus días.

   La novela ancla sus raíces en el realismo, rehuyendo todo sentimentalismo lacrimoso, mas no los sentimientos. Y esta actitud le permite inmiscuirse con sagacidad entre Alina y su pareja, los padres de la niña que nacerá cadáver, según las previsiones de la medicina; y seguir junto a ellos el proceso  de un duelo por un nacimiento que muy pronto habrá de convertirse en pérdida. Hasta tal punto llega el proceso de preparación para esa pérdida anunciada que se deshacen del mobiliario, de la ropa comprada para la bebé con tanta ilusión. Como contrapartida, le compran una sepultura  porque la niña nacerá y también morirá. Mas las cosas ocurren de otra manera.

   Relata la historia Laura, amiga de Alina, y opuesta a la maternidad. Alina piensa todo lo contrario: busca la maternidad a toda costa, como un destino.

   

                                

                                       Guadalupe Netel

    Pero además de la historia de la pareja con la niña a la que la ciencia pronostica que nacerá muerta, la autora nos hace reflexionar sobre un conjunto de problemas relacionados con la maternidad. Y lo hace, como ya señalé, a través de tres mujeres enfrentadas al hecho de ser madres. En cada una de ellas emerge una manera distinta de afrontarla: negación y rechazo, asunción, dudas y sentimiento de culpa. De este modo Guadalupe Nettel pretende hacer visible el conjunto de las mujeres: las que suspiran por tener hijos y aquellas otras que deciden cerrar las puertas a la maternidad. La voz narrativa entraría en este último grupo. Confiesa que durante muchos años intentó convencer a sus amigas de que reproducirse era un error irreparable.

   Guadalupe Nettel, originaria de un país  con miles de asesinatos de mujeres al día, escribe este libro con un final abierto a la esperanza  pero con una gran rabia desbordada.

   Si algo invita sobre todo leer La hija única es el estilo claro y conciso que emplea la autora; con capítulos cortos que nos van llevando de un caso a otro. Una prosa sencilla pero envolvente para una novela que plantea múltiples interrogantes sobre la maternidad  y su forma de vivirla, con actitudes muy diferentes.

 Francisco Martínez Bouzas