martes, 5 de enero de 2021

INMIGRANTE Y HOMOSEXUAL: LA DOBLE MARGINACIÓN

Mi gato Yugoslavia

Pajtim Statovici

Traducción de Laura Pascual

Alianza Editorial, Madrid,2020, 317 páginas.

 

    

 

No hace muchos años que el hecho de que una mujer terminase siendo repudiada en Kosovo estaba a la orden día. Por tirarse accidentalmente un pedo mientras servía el té, era devuelta a su casa, un fenómeno que se producía sobre todo en los matrimonios concertados, como el de los padres de Pajtim Statovici, el autor de este libro. Otra de  las pruebas a las que eran sometidos las jóvenes recién casadas era la obligación de la esposa de recoger, la misma noche de bodas, las judías blancas que su marido  lanzaba al aire, desperdigándolas por todos los rincones, mientras él observaba la desnudez y naturalidad de los movimiento de la esposa. Y por supuesto, al día siguiente, los vecinos verían la sábana blanca machada con la gran mancha roja prueba de su virginidad.

   Todo esto se nos relata en esta novela cruel y muy dura. La cara machista de la tradición ancestral. Statovici nació en Kosovo; sus padres que asumieron ese ritual humillante para la esposa, huyeron a Finlandia en busca de asilo. Y allí el autor escribió la historia de  un chico cuya única compañía es una boa constrictor y un gato que conoce una noche en un bar gay. De ahí el título: Mi gato Yugoslavia. Sin embargo en un país occidental  y progresista cono Finlandia, las parejas de gais fueron ilegales hasta 2017. Además con el nombre original Bekim siempre se sitió extranjero y fue víctima de racismo en el país nórdico.

   Adelanto que Mi gato Yugoslavia es una novela que rezuma tristeza y mucha dureza. Su estructura es dual, con dos líneas narrativas plenamente marcadas y separadas, si bien las dos están escritas en primeras personas, si bien  diferentes sujetos.

   En la primera parte el protagonista da cuenta de sus intentos de integración en la nación nórdica, tanto como inmigrante como homosexual. Curiosamente inicia el relato comprando una boa constrictor, un ser vivo del que será responsable y al que proporcionará un hogar. Carece de amigos y hace pequeños trabajos y comienza a sentir el rechazo por su condición de inmigrante.

   A lo largo de la novela, el autor confiesa cómo Bekim llega a Finlandia, cómo aprendió a leer en una lengua que le era extraña y que no comprendía; a vivir entre personas cuya cultura él despreciaba y cómo lo evitaban a él y a todo lo relacionado con su vida. De pronto, un gato se le junta en un bar y decide que será suyo, aunque no le gustan los gais. Pero es un gato muy especial. Y allí, en la sociedad nórdica se integra como puede como inmigrante y como gay.

   En los capítulos que narran la otra cara de la moneda, su madre, hablando también en primera persona, nos da cuenta de su vida a partir de la infancia, de su adolescencia en una sociedad tradicional, su boda, acordada en un contexto patriarcal y machista. El minucioso relato de los preparativos y la celebración de la boda kosovar. El pánico que siente en la noche de bodas, sobre todo por la brutalidad de que es víctima. La muerte de Tito y la desintegración de Yugoslavia. Y sobre todo el autor delinea un fiel retrato de esta sociedad kosovar, anacrónica, machista, donde se compra a las mujeres y se las llena de regalos, únicamente para que paran hijos.

    

                                          Pajtim Statovici       

 En la novela se reflejan algunas constantes que se dan en todo el mundo: la incomprensión, la marginalidad, el extrañamiento en un país que no es el de uno, y la añoranza de la propia patria.

   La novela de Pajtim Statovci es en definitiva una inquietante meditación sobre el exilio y los daños colaterales que provocan las guerras. Y sobre todo, nos ofrece una exploración sobre el racismo internalizado que al mismo autor le hace percibirse a veces como alguien que está roto.

Francisco Martínez Bouzas

 

domingo, 3 de enero de 2021

LOS GUSTAVINO Y EL SUEÑO AMERICANO

Vida de Gustavino y Gustavino

Andrés Barba

Editorial Anagrama, Barcelona,2020, 102 páginas.

 

    

   En la literatura española no es frecuente  escribir y poder leer biografía literaria escrita en este país, al contrario de lo que acontece, pongamos por caso, en otros sistemas literarios como el anglosajón o el francés o en los latinoamericanos. Como rara excepción, lo hace Andrés Barba (Madrid, 1975). Un escritor con una amplia trayectoria literaria tanto en la narrativa como en el ensayo. En ambos géneros se ha hecho merecedor de importantes premios. Ahora se suma a la creatividad narrativa de maestros del género como De Quincey, Aubrey o Borges, con la biografía novelada de Rafael Gustavino y Rafael Gustavino i Expósito, dos arquitectos o maestros de obra que revolucionaron la construcción a base del ladrillo y la baldosa en Estados Unidos. Para alcanzar el éxito, Rafael Gustavino realizó sin cobrar la bóveda de la Biblioteca Pública de Boston. Mas a partir de entonces y de demostrar que su forma de construcción no se derrumbaba se hizo popular en el país americano.

   Andrés Barba escribe una biografía literaria sobre padre e  hijo, un subgénero, que, como quedó señalado, no se prodiga en España, quizás por nuestra traducción  moralista, en opinión del autor. Gustavino se forma como arquitecto o maestro de obra -era el lenguaje de la época- y en la Ciudad Condal logra su primera patente de bóveda tabicada. Además se casa con una prima y entabla relaciones con la burguesía. Tras su emigración a Estados Unidos, será el responsable de un millar de construcciones tabicadas en varias ciudades del país con un sistema ignífugo que causó furor en un país que había sido víctima de devastadores incendios.

   Andrés Barba no pone en el acento en las biografías del padre y del hijo. Le presta mucho más interés a lo que los circunda: Nueva York, una ciudad mugrienta, repleta de inmigrantes hambrientos. Pero todo eso le permite trazar el bosquejo de una existencia, eso sí, partiendo del miedo, algo, sin embargo, que no le impide trabajar a Gustavino padre como un coloso, hasta que cede el testigo al hijo que será el responsable de completar la obra del padre.

   El autor parte del hecho de que toda biografía es una ficción y el biógrafo un exégeta. Gustavino embarca en Marsella rumbo a Nueva York en febrero de 1881, sin hablar una palabra de inglés y tras cometer una estafa que le impediría su retorno. Elige Nueva York para llevar una arquitectura sin fuego. En Barcelona se había instruido  en el estudio de las artes constructivas, sobre todo en el sistema de la construcción tabicada, además de dejar preñada a una prima. El cerco de plomo asfixiante de Barcelona le impulsaba a marcharse, y con su hijo Rafael y una estafa de cuarenta mil dólares, se embarca para Nueva York, acompañado de su amante, Paulina Roig y las dos hijas de esta mujer.

   En Nueva York le cuesta adaptarse a cuestiones básicas del país, como que no hubiera vino o que la gente mascara tabaco, simples detalles que llenan de verosimilitud una vida. Y el maldito inglés, un problema que durará toda la vida, y que le humilla.

   Gustavino comprende que el país al que ha arribado no tiene arquitectura, solamente tiene construcciones miserables y mugrientas. Tas construir pequeñas obras, logra su primera patente para levantar edificios ignífugos. Solo él podrá construir bóvedas tabicadas en Estados Unidos. En marzo de 1889 le contratan en Boston para la futura biblioteca, construida con un sistema de bóvedas. Y agrupa sus proyectos en su propia empresa que cambiará la arquitectura de Norteamérica. En adelante, ciento de bóvedas serán levantadas así.

    

                                  

                                         Andrés Barba

    Con veinte años, el hijo Rafael comienza a superar al padre. Hasta la debacle de 1894 y la quiebra. Pero precisamente eso será el comienzo de Gustavino hijo y el inicio de la época dorada.. Hasta que llega la muerte que no se resigna a no comer y a no cenar. Y a finales de 1908, el destino se lleva a Gustavino padre. El texto de Andrés Barba se centra, a partir de este momento, en la vida del hijo, en Gustavino Jr. Que se hace cargo del negocio familiar.

   La biografía novelada de los Gustavino muestra que la carrera de la vida no la ganan los audaces sino los que  aún poseen recursos cuando los demás los han perdido. Ellos son los que hacen historia.

   La tonalidad con la que Andrés Barba estribe esta biografía ficcional suena con frecuencia a odisea. Un leguaje de alta calidad literaria configuran la prosa que intenta retratar desde una cierta fabulación al padre y al hijo, apenas conocidos en la ciudad de Nueva York que, sin embargo, les debe gran parte de los que es antes de que aparecieran los rascacielos.

 

Francisco Martínez Bouzas

 

viernes, 1 de enero de 2021

NÁUFRAGOS DE LA VIDA

Ictus

Rubén Abella

Menoscuarto, Palencia, 2020, 220 páginas.

 

     Aunque ms bien parco en su obra narrativa, Rubén Abella (Valladolid, 1967) es poseedor  de una trayectoria literaria muy respetable, y galardonada con numerosos y notables premios. Finalista del premio Nadal en 2009, ya había recibido el Premio de Narrativa Torrente Ballester por su primera novela, La sombra del escapista (2003). Ganador igualmente del Premio Vargas Llosa NH. El último galardón que acaba de recibir es el Premio Kutxa Ciudad de San Sebastián en la modalidad de lengua castellana.

   La nueva novela que nos ofrece en Menoscuarto está ambientada en el año 2015, época marcada por la “pandemia” de la precariedad que se sufría sobre todo en las grandes ciudades. En capítulos alternativos, el escritor nos hace llegar tres tramas diferentes, recuperando la historia de tres personas que no se conocían, de distinta edad, sexo y condición social, pero que poseen en común un instante frustrante de sus vidas. No se conocen entre sí, pero el azar los unirá en un momento concreto.

   Todos ellos son seres humanos  sencillos, cercanos, carcomidos eso sí, por los problemas cotidianos; provocados, en unos casos por la crisis  y en otros por la confrontación de caracteres. Todo acontece en Madrid y las historias se suceden: la de Ismael, cansado igual que su mujer Merche. Cincuenta y cuatro años y no le salen las cuentas de su vida. Por eso quiere irse, desaparecer, y hará todo lo posible por conseguirlo. No soporta más angustias, agobio, desasosiegos que le están anulando. En lo laboral, las cosas le van de mal en peor. Trabaja de traductor y ahora, en la crisis, el triple para ganar los mismo. La veteranía en su profesión ya no es un grado. Desafecto del calor de sus hijos y con Merche, su mujer, sendos extraños en casa. Dispuesto a largarse del hogar, a huir como el último soplo de vida. Y para ello saca de golpe 20.000 euros del banco y tira el móvil a una papelera.

   Otro de los náufragos es Sara. Separada de Ginés desde hace dos años. Lo único que ahora les une es Quique, el hijo común. La infidelidad y el egoísmo de él provocaron el divorcio. Sara aguantó la parte gravosa del matrimonio, pero los placeres de la cama se los llevaron otras. Y tras la ruptura el desplome, y poco a poco la reconstrucción. Aprende a caminar sola apoyada en el amor de su hijo y de su madre. Y será capaz de montar un bar en donde, en la parte final de la novela, confluyen varios de los protagonistas en una escena entre estrafalaria y traumática.

   Otro perdido y sin horizontes en la gran ciudad es Raúl: arquitecto, con máster en el extranjero, llega a Madrid y envía currículos e múltiples estudios. Solamente recibe el silencio como respuesta. Le tocará hacer de todo para sobrevivir: repartidos de Telepizza, reponedor de supermercados, peón de obras en construcción… Llega a pensar que con solo veinte y nueve  años su vida ya ha tocado techo. Y sobre todo, ha perdido la esperanza y se ha vuelto mezquino, a la vez que recibe engaños y ninguneos generalizados.


                                        Rubén Abella

                                     

 Azarosamente las vidas de estos tres personajes se cruzan en Madrid una mañana de junio en un percance desgraciado. Sin embargo, en el desenlace el autor nos permite vislumbrar un mínimo rayo de esperanza; y, en un final abierto, parece que reconducen sus caminos.

   Son muchos los méritos de esta breve novela. El autor define a los personajes por lo que hacen y piensan, penetra en su interior, nos revela sus pensamientos más íntimos y nos los ofrece en bandeja a los lectores. Una estructura lineal pero con fuertes influencias del pasado en la trama, dando lugar a una novela dura, intensamente emotiva. El ritmo o tiempo del discurso es pausado en la mayoría de las secuencias, desenlace incluido. Y un estilo de prosa en el que Rubén Abella, huyendo de los barroquismos y complicaciones lingüísticas, ofrece una escritura depurada, que no es sinónimo de pobreza estilística: frases cortas, concisas, apelando cuando es necesario al lenguaje de la calle. A base de tal escritura presenta la existencia y la vida, tanto exterior como interior de tres náufragos de la vida, verdaderos paradigmas de los muchos que en este tiempo circulan por entre nosotros que también somos en buena medida náufragos en el mar de fondo de nuestros días.

Francisco Martínez Bouzas

 

viernes, 25 de diciembre de 2020

LAS TREPIDANTES MEMORÍAS DE UNA JOVEN AZERIE

Los días del Cáucaso

Banine

Ediciones Siruela, Madrid, 2020, 311 páginas.

 

   

 Es curioso pero la pandemia de la que somos víctimas, nos impide viajar, y sobre todo a lugares remotos. Pero para eso están los libros y ciertos programas de televisión. Ver destinos, a veces no tan llamativos, sino espacios de este mundo más remotos a través de los libros es un placer que la literatura, sobre todo la literatura autobiográfica, nos puede deparar. Tal deleite nos los produce este libro Los días del Cáucaso de Banine, pseudónimo de la escritora Umm El-Banu Äsâdullayeva (Bakú, 1905-París 1952), natural de Azerbaiyán, región que entonces formaba parte del Imperio ruso, y del que huyó tras el triunfo de la Revolución, trasladándose a París donde trabajó como periodista, modelo de alta costura y formó parte del destacado círculo literario que incluía, entre otros, a Nikos Kazantakis o André Malraux. Estos recuerdos autobiográficos, Jours caucasiens, constituyen su obra maestra. Y en estas memorias de juventud nos aporta una interesante visión de una época turbulenta en un país tras la Primera Guerra Mundial. Y lo hace además mostrando cierta distancia de los acontecimientos.

   Las experiencias adolescentes, tanto físicas como mentales, están espléndidamente narradas en el estilo típico de las memorias, y de las que forman parte las anécdotas, las aspiraciones y deseos, los sueños más íntimos. Todo ello mezclado y relatado con viveza propia de los hermosos y no tan hermosos años de la autora. A ello se añade un análisis de interés geopolítico ya que Banine proyecta su mirada en ese país, que es su patria natal,  enclavado entre dos mundos.

   Banine, en definitiva en sus memorias cuenta su vida, la de una niña soñadora, introvertida y con una rebeldía innata.. Su infancia en la que se  entremezcla  lo oriental, lo alemán y posteriormente lo ruso. Miembro de una familia muy rica gracias a los campos petrolíferos de su padre, huérfana de madre a los pocos años, fue educada por una institutriz alemana de la que asimiló los modales occidentales, que contrataban sin duda con las costumbres azeríes.

   Y Banine recuerda, tal como podemos leer en la sinopsis editorial: recuerda las aguas del mar Caspio, su lujosa mansión en Bakú, las espléndidas fiestas, las frutas, los dulces, a su institutriz alemana de rubísima melena, a su imperiosa y estricta abuela musulmana…, recuerda cómo entonces llegaron los bolcheviques y la familia lo perdió todo. Y como en el torbellino  de la Revolución  y del derramamiento de sangre se enamoró apasionadamente de un hombre, pero solo por ser obligada  a casarse con otro al que detestaba. Hasta que llegó la oportunidad de escapar a Estambul primero y a París más tarde. Por eso, ella misma se asombra al rememorar su infancia medio oriental, medio alemana y más tarde rusa.

   En ese cruce de caminos entre Oriente y Occidente creció Banine -alias que por cierto se lo proporcionó su amigo Jean Paulhan, director de la  Nouvelle Revue Françaaise-, y alcanzó la adolescencia y la juventud al lado de su abuela, mujer de armas tomar, que despreciaba todo lo que venía de fuera, y daba órdenes a un grupo de parientes pobres, mientras ella cubría su cabeza con velos y las alhajas brillaban por todo su cuerpo. Y en compañía de unas tías que fumaban de una forma frenética y jugaban al póquer en los días veraniegos. El padre, una vez que enviudó, administraba su fortuna, el negocio familiar; viajaba constantemente a  Berlín y a Moscú y no hallaba el momento para volver a casarse.

   

                                  

  En el libro se capta una mirada a la vez árida y ausente de prejuicios. Pero, tras la Primera Gran Guerra y la Revolución bolchevique, todo cambió, produciéndose un vuelco en la fortuna de la familia. Detenido el padre, el precio para su puesta en libertad fue que su hija de quince años contrajera matrimonio con un hombre mucho mayor, condición para que le facilitaran el pasaporte para salir del país. En el segundo libro de las memorias de Banine, Días de París, podemos disfrutar de la segunda parte de sus recuerdos, ya que esta primera parte concluye con la huida definitiva del Cáucaso en dirección a Estambul y posteriormente a París, con lo que concluye el libro.

   Son múltiples los aspectos que configuran la tonalidad de este libro. Uno de ellos es el increíble sentido del humor de la autora, su ironía, su autoironía. Todo ello convierte al libro, sobre todo en la primera parte, en un apetecible manjar, sin que decaiga la fuerza trágica de lo narrado A ello se añaden otros méritos que también contribuyen a hacerlo interesante: el hecho de dar testimonio, en el tramo temporal que va desde 1905 a 1924 del ascenso y caída de la rica clase de los petroleros del Cáucaso. Y en segundo lugar la dialéctica y los conflictos entre las rígidas normas familiares y los códigos sociales tradicionales de la sociedad turco-azerí y el proceso de occidentalización y modernización que llegaba a oídos de la protagonista.

Francisco Martínez Bouzas