lunes, 7 de febrero de 2011

ANTONIO ORTUÑO, ENTRE EL DELIRIO Y LA "MALA LECHE"

La señora Rojo
Antonio Ortuño
Páginas de Espuma, Madrid 2010, 106 páginas.

   Antonio Ortuño, “escritor y opositor de casi todo” según su propia autobiografía en twitter, es una de las últimas revelaciones de la narrativa mexicana. Después de su primera novela, El buscador de cabezas, elegida como mejor debut en la literatura mexicana de 2006, y del éxito de la segunda, Recursos humanos, finalista del Premio Herralde, publicó en Páginas de Espuma un prometedor libro de relatos, El jardín japonés. Traducido a varios idiomas, fue elegido por la Revista Granta entre los veinte y dos mejores narradores jóvenes en español. Y Jorge Herralde no tiene reparos en compararle a Michel Houellebecq, por su humor negro y su “mala leche”. Ambas categorías de calificativos hacen acto de presencia en este nueva antología de cuentos, rescatados de distintas publicaciones y que ahora podemos leer en una edición sencilla, pero a la vez elegante y con cuidada impresión de Páginas de Espuma.
   Al concluir la lectura de estos trece cuentos a este lector le queda el mismo ácido sabor de boca que impregna esta escritura, porque de la pluma de Ortuño salen a borbotones la ironía, el humor negro, la burla íntima, historias en cuyo centro de gravedad se encuentra el cinismo, la frustración, temas y personajes extremos y la realidad reflejada e iluminada con el calidoscopio del delirio.
   El libro estructura su rica carga diegética en dos secciones. La primera, rotulada “La carne”  es un muestrario  de historias individuales en las que existencias anónimas viven su cotidianidad entre el drama y la irracionalidad. Historias que pueden suceder en cualquier parte pero que hallan en la realidad extrema del México actual un humus perfecto. Historias ásperas y crueles de las que está desterrada la clemencia y cualquier resquicio compasivo. Historias a veces cercanas al expresionismo, otras al esperpento. Familia pobres – pobres, con refrigerador vacío, pero con agua corriente lo que permite limpiar la sangre que le escurre al hermano cuando se despeña por la escalera. La farsa de la felicidad llevada hasta el extremo de colocar en la lápida de la cripta familiar de una pareja mal avenida la leyenda “Fueron felices y dieron felicidad”. O la cruel venganza que hallamos en el relato “El Día del Amor”: ve a su novia traicionándole con el profesor de fotografía, le regala un cachorro de perro y cuando ella se encariña con el animal, lo mata, lo destroza y le toma un montón de fotografías que le hace llegar. La protagonista del relato “La Señora Rojo” es una inmensa tortuga que agoniza en el jardín del ficticio narrador, en medio de ruidos que complican el sueño. Logra deshacerse de ella, pero detrás de ésta, aterriza un batallón de congéneres, igualmente vomitivas. La imposición del absurdo y del delirio arruinando el sosiego familiar. “El Grimorio de los vencidos” da comienzo con una frase que marca el tono de la prosa de Antonio Ortuño: “Ciertas desgracias favorecen el alma. Perder a los padres ennoblece: nos hace adultos que nunca más recurrirán a nadie”. A continuación, un relato que bascula entre la fantasía y la credulidad popular porque, al final, la Hierba del Santo Casto le regresa a su mujer de los brazos de un mago que hace nevar, pero cada vez que la posee, el aire de la habitación se congela y en algunas ocasiones hasta está a punto de nevar ( página 50 ).
Antonio Ortuño
   Los relatos de la segunda parte ( “El mundo” ) transcienden lo individual para internarse en la realidad latinoamericana y de otros países  con regímenes totalitarios. En ellos se elude la crítica política directa, pero no el sarcasmo a la hora de retratar poderes corruptos, formal y exóticamente democráticos, pero que son ellos mismo nidos de horrores o permiten ser invadidos por gente rubia y muy admirada.
   La culpa de las revueltas es obviamente de los revoltosos, no del profesor desquiciado que elimina a tiros, uno tras otro, a sus alumnos por el simple hecho que querer reunirse en asamblea. Fuera espera la policía que había recibido la orden  de no mover un dedo mientras los muertos fueran estudiantes. En otros como “Historia” o “Héroe” narra Ortuño de forma paródica y distorsionada las guerras o la historia de un país que soñó con ser un Imperio pero “A quién se le ocurre llamar Imperio, su imperio a nuestro pantano, escribe Ortuño en muestra inteligente de ironía y de esa mala leche de la que habla Herralde.
   Es sin embargo en “Pavura” donde el narrador nos golpea la cara cuando parodia y pone en solfa la actual paranoia de los gobiernos por la seguridad de los aeropuertos debido al miedo al otro. El mal, la delincuencia infinita están ahí, pretenden colarse en nuestras entrañas y hacen que el protagonista del cuento – asesor de seguridad aeroportuaria -  se convierta en orgulloso planeador de las técnicas más demenciales, invasoras de nuestra intimidad hasta el punto de confesar lo que sigue, que copio como muestra del sarcasmo  de la pluma del escritor tapatío:
   “Disfruto, si, de las líneas de seguridad en cada aeropuerto que visito; gozo cuando soy detenido y maltratado, cuando soy orillado a desnudarme, a despojarme de zapatos y calzoncillos frente a los compañeros de fila, cuando mis documentos personales no son tomados por verdaderos, se me escolta a un cuarto cerrado y se me empuja y escupe. Procuro dejarme encima anillos, cadenas, hebillas, todo lo que sea metálico y haga saltar las alarmas. He conseguido un arma y la oculto entre los calcetines o camisetas para ver si la descubren” ( página 99 )
   Una antología de relatos breves que se inscriben en una línea  muy actual, pero a la vez con acento personalísimo, que rompen fronteras geográficas y nos permiten gozar de los usos locales del idioma porque Páginas de Espuma no ha impuesto sobre estos cuentos, escritos en México, ese discutido criterio de “traducibilidad” que suele exigir la industria editorial española.

jueves, 3 de febrero de 2011

NOVEDADES DE EDICIONES BARATARIA

   Ediciones Barataria forma parte, con otros seis sellos editores, del consorcio Contexto que publicita a través de Internet las ediciones de un grupo que le está aportando aires nuevos a la edición en España; a la vez que, desde la independencia, se presentan como alternativa al “libro único” de los grandes megagrupos. Hoy me siento gratificado de poder hacerme eco de tres de los últimos títulos de esta editorial de nombre tan quijotesco.

Una mujer de nada de Leonor Paqué. La autora es una de tantos y tantas españoles /as hijos de padres analfabetos que acceden a la universidad a base de esfuerzos y equilibrios. Desde su condición de periodista y profesora de la UNED, cree que las palabras son llaves capaces de abrir todas las puertas. En esta novela, editada en la colección “Bárbaros”, Leonor Paqué nos acerca a gentes que, a primera vista, parecen emerger de la prehistoria, hombres y mujeres habitantes de las cuevas, donde amasan el pan que les debe durar diez días. Cuevas de tierra apisonada que no son recreo de turistas, sino los únicos sitios para resguardarse del frío o del calor. Allí vivió María, la abuela de Leonor Paqué y, con ella, un grupo de mujeres analfabetas enfrentadas a un mundo que no son capaces de entender, pero en el que luchan todos los días denodadamente para sobrevivir. También ellas, como tantos y tantas españoles y españolas fueron perdedores de la Guerra y las victimas de una posguerra llena de hambres y miserias.
   Con una prosa llena de fuerza y de bríos, Leonor Paqué les da ahora la voz que nunca tuvieron ocasión de ejercitar.

Izquierda y derecha de Joseph Roth.  Joseph Roth ( Brody 1894 – París 1939 ) es uno de los grandes escritores de la literatura centroeuropea. Adscrito genéricamente al expresionismo, sus textos narrativos gozan de una hechura y estilo muy personales. Izquierda y derecha fue publicada en 1929. Sandra Chaparro Martínez la vierte ahora al español. En la novela, y a través de tres biografías paralelas ( las de los hermanos Bernheim y la del enigmático Nikolai Brandeis ), Joseph Roth metaforiza y recrea el ambiente de la República de Weimar, el hundimiento de una sociedad dormida y las antesalazas del nazismo. Un friso, a la vez esperpéntico y doloroso, del Berlín de entreguerras, que contempla turbios negocios y el ascenso imparable del nazismo. Una sociedad convertida en espectáculo, como si formara parte de un gran cabaret que Joseph Roth radiografía con gran agudeza, a la vez que nos hace sentir la angustiosa soledad del hombre moderno frente al poder y al dinero.

18 Escritores. La novela latinoamericana contemporánea de Paz Balmaceda y el Colectivo FU. Como bien dice la prologuista, Lolita Bosch, más allá de los escritores del boom, desconocemos casi por completo la buena literatura que se hace en español en otras latitudes. Aquella que no se ha hecho merecedora de los premios nacionales o por la que no han apostado alguna de las editoras independientes. Y también con la prologuista, reconozco que nos perdemos un mundo entero por descubrir y en el que zambullirnos. Paz Balmaceda recogió el guante: la propuesta de Lolita Bosch de reunir a escritores latinoamericanos que escribieran en español y que pudieran aportar una perspectiva muy personal. El Colectivo FU, formado por lectores y con sede virtual en Barcelona, seleccionó dieciocho autores con los que conversó Paz Balmaceda en el marco del Festival de novela latinoamericano “Fet a Amèrica”, que tuvo lugar en la Ciudad Condal en octubre de 2010.
Paz Balmaceda
   Así pues un interesante y estimulante libro de conversaciones entre escritores de todas la edades y latitudes del continente, sobre temas como el contexto social como eje del mundo literario, tradición y modernidad, la reflexión literaria, la fragmentación ideológica del tiempo, la ternura y la crueldad en el discurso narrativo, los usos locales del español versus la “traducibilidad” que exige la industria editorial española… Y sobre todo, el primer contacto con dieciocho autores latinoamericanos: Antonio José Ponte, Carlos Velázquez, Diamela Eltit, Giovanna Rivero, Horacio Castellanos Moya, Inés Bortagaray, Israel Centeno, Iván Thays, Javier Vásconez, Lina Meruane, Luis Humberto Crosthwaite, Marta  Aponte Alsina, Pablo Ramos, Pola Oloixarac, Slavko Zupcic, Sergio Chejfec, Tomás González y Yuri Herrera. Nombres que apenas nos suenan pero que están ahí, hacen buena literatura y nos permiten ver que la narrativa española en América va más allá de García Márquez, Vargas Llosa, Roberto Bolaño o César Aira

martes, 1 de febrero de 2011

INCAPACES DE LEER A PYNCHON



Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios
Rubén Martín G.
Ediciones Alpha Decay, Barcelona 2011, 92 páginas.

   Rubén Martín G. aún no tiene la experiencia de haber sido publicado. Éste es su debut. Un libro que tiene su germen en el blog “Cuaderno Célinigrado”. Después de editar algunos post sobre la novela de Thoman Pynchon, El arco iris de la gravedad, “con el tono jocosos de alguien que deja el libro a la mitad y lo desprecia”, recibe el encargo de Alpha Decay para poner por escrito un ensayo cerebral, ese lavado de cerebro y la conciencia de su propia incapacidad para leer a Pynchon. Alguien ha calificado a Rubén Martín como el “Pnchoniano Mayor del Reino”, apelativo que él rechaza porque, como a Pynchon, no le interesa la fama y quizás por eso se esconde tras la imagen de un simiesco monstruo peludo.
Rubén Martín G.
   La propuesta que le brinda a os lectores, la forman unas modestas consideraciones, “intuiciones incomprensivas”, que nacen de la lucha a muerte para lograr una lectura mínimamente  fructífera y comprensiva de la obra pynchoniana. Porque Pynchon, ese “célebre desconocido” como se le califica en el texto, exige de su público un esfuerzo desmedido para poder hincarle el diente a sus novelas. Considerado como uno de los paradigmas de la postmodernidad maximalista y relacionado por Harold Bloom entre los grandes novelistas norteamericanos de nuestro tiempo junto a Don DeLillo, Philip Roth y Cormac McCarthy, su novela más conocida, El arco iris de la gravedad fue rechazada por los administradores del Premio Pulitzer por “ilegible, sobrescrita y obscena”. Se ha dicho que las reglas lógicas que gobiernan este mundo encuentran en Pynchon todas las posibles respuestas que, desde la literatura, se pueden ofrecer a nuestras dudas y acríticas certezas. Lo cierto es que sus temas habituales  ( la entropía, la paranoia, el giro apocalíptico de la historia más reciente, la ausencia de significados y el caos en que se halla inmersa la existencia humana ) y un estilo que desintegra al lenguaje, convierten la lectura de Pynchon en una ardua tarea, hasta el punto de que el mismo texto parece agotar toda posibilidad de lectura.
   Aproximándonos ya al libro de Rubén Martín, es necesario advertir en primer lugar que Thomas Pynchon, un escritor sin orificios no es una guía sobre cómo leer a Pynchon.  Es al contrario, según definición del autor, “un día de turismo por el fracaso de un lector de Pynchon”. Al lector se le presentan dos cartas anónimas tras el artificio de una investigación para fijar la identidad del autor de las mismas. En la primera de ellas, Rubén Martín cuestiona la huida de la fama por parte de Pynchon. El escritor goza de un status público y, como tal, está bajo el castigo de ser de todos nosotros ( … ), millares de vidas tumorándole ( página 37 ). En definitiva Rubén Martín, tomando como ejemplo a Pynchon y su enfermiza huida de la fama, plantea el tema de las relaciones entre lo privado y lo público y la forma como lo segundo modifica lo primero.
   La segunda, en cambio, gira en torno a lo que Marc García García ha denominado “la estética de la dificultad literaria”. Presentada como una crítica ficticia  - es lo que se merece Pynchon por escribir para un lector ficticio -  rechaza de plano andarse con paños calientes e interpela duramente al narrador norteamericano: la forma de Pynchon es el canon ininteligible; su escritura mata la lectura, agota al lector “con una pocas palabras”; lo aburre con su gesto pretencioso a lo largo de mil páginas. Conclusión obvia: cada vez son menos los que han leído  a Pynchon y más los que fingen haberlo leído. “Cada día más sometido a cuestión su estro macarra” ( página 85 ).
   Rubén Martín, aunque es un narrador con orificios, también escribe sin concesiones ni golosinas artificiales. En algunos momentos sus interpelaciones a Pynchon alcanzan la fuerza de un gran aliento poético. En las escasas páginas de este mini libro de tapas doradas inaugura un nuevo género: la epístola paranoica convertida en crítica fingida. Es lo que se merece Thomas Ruggles Pynchon, un escritor sin un solo orificio.



domingo, 30 de enero de 2011

HENRY JAMES, "IRA" Y HOMENAJE A NUEVA YORK

Nueva York
Henry James
Editorial Sexto Piso, Madrid 2010, 691 páginas.

   Ha tenido que transcurrir casi un siglo para que, al menos en el ámbito hispano,  comprendiéramos la importancia de Henry James. Un escritor que no solamente trabajó desde el otro lado del espejo, sino que escribió directamente sobre el estatuto de la narrativa y sus opiniones fueron fundamentales para la crítica narratológica posterior. Una de sus afirmaciones ( “La novela es la casa de la ficción, no tiene una sino un millón de ventanas… ), se ha convertido en una de las bases en las que se apoya la literatura más vanguardista de nuestros días. La narrativa dotada de afán experimentador.
   La Editorial Sexto Piso acaba  de publicar una antología de los textos breves de H. James que tienen algo que ver con la ciudad de Nueva York. Es responsable de la selección y de un prólogo muy esclarecedor Colm Tóibín, un galardonado novelista y periodista irlandés que hizo el camino inverso al del escritor norteamericano.
   Henry James ( Nueva York 1843 – Londres 1916 ) contempló la ciudad de los rascacielos entre los cinco y los doce años. Y cuando con su familia partió para Europa, la imagen de la ciudad permaneció para siempre en su memoria. Sin embargo a partir de 1855, la ciudad quedó definitivamente perdida para él y no sólo por su expatriación familiar, sino, sobre todo, porque las transformaciones que había sufrido la urbe,  habían sido de tal magnitud que se convirtió en su mente como el paraíso perdido e imposible de recuperar. Ya en Europa, opta por la nacionalidad inglesa como una tabla de salvación literaria, porque en su propia práctica como escritor experimentó la desnudez literaria norteamericana ( Pascale Casanova ), lo que le llevó a escribir: “La flor del arte sólo puede florecer sobre un humus espeso ( … ), hace falta mucha historia para producir un poco de literatura”.
   En la antología que edita Sexto Piso, Col Tóibín recoge algunos de los más importantes relatos menores de Henry James. Cuentos y “nouvelles”, traducidos algunos por primera vez al español: “Historia de una obra maestra”, “Un caso de lo más extraordinario”, “La coherencia de Crawford”, “Un episodio internacional”, “Washington Square”, “Impresiones de un poema”, “El alegre rincón, “La vieja Cornelia” y “Una ronda de visitas”. En todos estos relatos el tema de fondo es el extrañamiento ante el nuevo mundo que se está elevando sobre aquella ciudad de su infancia, aquel Nueva York pequeño, oscuro y homogéneo de mediados de siglo, situado entre la Quinta y la Sexta Avenida, donde vivía su abuela materna, y  el Nueva York que comienza a ser poblado por los rascacielos, pero que ni siquiera posee literatura, como había escrito en la lista de las cosas de las que carecía América que incluyó en su libro sobre Hawthorne ( 1879 ).
Henry James
   Acierta pues el prologuista, Colm  Tóibín  cuando nos advierte que, a lo largo de estos pequeños relatos, se puede identificar una especie de “ira” de Henry James hacia Nueva York, hacia la modernización del Goliat que, en nombre del progreso, cada día se eleva un poco más sobre la Isla de Manhattan. Sin embargo en la edición de unos de los relatos, “El alegre rincón” – el único incluido en sus obras completas – Henry James insiste ante su editor en rotular con el nombre de Nueva York la edición, como homenaje a la ciudad de su infancia y para mostrarle al mundo el lado amable, como él le llamaba, de la gran urbe.
   Hoy se reconoce en Henry James a un maestro de la narrativa y es precisamente en sus obras menores, como las antologadas en este volumen, donde abandona esa tendencia tan refinada de llevar al límite el análisis psicológico de sus personajes y que dio motivo para que le acusaran de que sus novelones no poseían bastante “story”, y  enriquece su óptica, a la vez que se llenan de contenido diegético, incluso en la escritura de historias aparentemente intranscendentes. Un libro pues para gozar con una narrativa de gran calidad a la vez que nos empapamos de cierta iracundia y de la nostalgia por el pasado de una ciudad como Nueva York.

martes, 25 de enero de 2011

VIAJES A LOS MUNDOS DE LA LOCURA

Males de cabeza
Fran Alonso
Faktoria K de libros ( Editorial Kalandraka ), Vigo, 2007, 219 páginas.

   En su versión original gallega  Males de cabeza significó el retorno de Fran Alonso al territorio literario que le vio nacer como creador, al margen de su trabajo en el periodismo de naturaleza cultural. Males de cabeza se suma, en la trayectoria del escritor como narrador a títulos como Trailer ( 1991 ), Premio Blanco Amor de Novela, Cemiterio de elefantes ( 1994 ), Silencio ( 1995 ), O brillo dos elefantes ( 1999 ), Cartas de amor ( 2006 ). Títulos de un escritor todo terreno en lengua gallega a cuyo perfil es preciso sumar sus obras poéticas y sus incursiones en el reportaje periodístico.
   En Males de cabeza escuchamos la voz de un narrador singular e innovador dentro del sistema literario gallego. En un reciente estudio sobre la narrativa gallega de finales del siglo XX, se etiqueta a Fran Alonso como visitante ocasional de lo que la autora considera narradores heterodoxos metaficcionales que reniegan de las categorías narratologicas fundamentales, como la del narrador o la del personaje. La misma construcción de la novela, traducida al español por Faktoria K de libros, fue atípica. El autor puso el texto en un portal de Internet a disposición  de los internautas para que actuaran sobre el mismo. El  título del libro ya proporciona indicios de su núcleo diegético. Sus páginas, en efecto, son un muestrario de las incontables locuras a las que somos arrastrados los seres humanos en tiempos y espacios muy propicios para la gestación de desatinos. La idea central de la propuesta narrativa de Fran Alonso, idea que actúa además como hilo conductor de la narración, no es otra  que la afirmación de que la demencia es un sombrero que se quita y se pone a conveniencia de los habitantes del mundo exterior. El sombrero permanece incrustado de forma permanente y definitiva en la cabeza de los locos oficiales. Ellos constituyen los universos dementes que nuestra sociedad, pudorosa y sanadora, esconde detrás de los muros, hoy quizás de cristal, de los modernos manicomios. Es la locura de los auténticos locos que el relato de Fran Alonso nos permite visitar, guiados por un maestro de ceremonias muy común: un loco que se presenta bajo las credenciales de gato, un gato triste y solitario. Desde el periscopio de su demencia divisamos los territorios de las diversas esquizofrenias, psicosis y paranoias.
Fran Alonso
   En el recorrido encontramos de todo. En relatos muy breves que el autor rotula con el mismo título ( “La Locura es un sombrero” ), el lector descubrirá el abanico polimorfo de las distintas locuras con estatuto propio: los locos de la unidad de agudos que se consideran perros, verdaderos bulldogs, aficionados compulsivos del botín criminal. Los paranoicos que juzgan y ajustician a los demás desde su baluarte alienado; los infieles neuróticos que patalean en ese océano grasiento e inmenso que llamamos psiquiátrico; a los obsesos del sexo, pequeños cánidos, moradores de las cavernas más profundas y totalmente desquiciados por violar a los felinos. En fin… a aquellos que ni siquiera saben quiénes son.
   Pero como la locura es un sombrero que, a conveniencia, se quita y se pone, luce también en la cabeza de los habitantes del mundo exterior. En veinte relatos de formato mayor, el autor nos muestra el mapa de las locuras cotidianas, las llamadas demencias de baja intensidad. En la actualidad nadie se libra de alguna de ellas. ¡Ni siquiera las vacas son capaces de evitarlas! Es en la recreación literaria de estas locuras cuotidianas  donde Fran Alonso luce sus armas de excelente narrador. El autor recrea ficcionalmente la existencia humana con sus derrotas, sus viajes hacia la nada de la demencia o hacia los interminables caminos de la angustia y del infortunio diario. Son prosas extremas que basculan entre lo carnavalesco y lo infinitamente humanos y en las que el autor luce sus armas de excelente narrador. Historias esperpénticas, mordaces, vitriólicas, estremecedoras, sumamente tiernas. De todo hay – los modelos de las locuras cotidianas  son infinitos – en este libro que se yergue sobre  una estructura dicotómica, que le hace justicia a las dos modalidades de demencia que la novela detalla, y  que recibe las influencias de la tradición literaria y cinematográfica comenzando por la intertextualidad con sus poemarios Tortillas para os obreiros y Pedramol e outros nervios. Motivos recurrentes que ya aparecían e su primera novela: la soledad, la incomunicación, el desengaño, la incomprensión y que en estos relatos nos son servidos bajo la indumentaria de la locura.

jueves, 20 de enero de 2011

ROBERTO BOLAÑO, UN TERRITORIO SIN FRONTERAS*

Roberto Bolaño ( Foto: EFE )
   Falleció en el año 2003, pero antes de su muerte ya se hablaba del "territorio Roberto Bolaño", el escritor latinoamericano de mayor proyección de su generación. Pero todo nos hace pensar que ese "territorio Bolaño" no tiene límites. A los pocos meses del fallecimiento de esta figura ya convertida en canónica - ironías del destino: él siempre rechazó los elogios - su editora de siempre, Anagrama, ponía en la calle su primera novela póstuma, El gaucho insufrible. Y poco tiempo después, una novela inacabada pero magistral, 2666. Luego vendrían otros tres libros y ahora, con el copyright de enero de 2011, Los sinsabores de él verdadero policía. Semeja pues que es infinito el territorio de este "hombre obra" que luchó contrarreloj, consciente de que se agotaba su tiempo y de que su cuerpo no sería capaz de acompañarlo hasta donde quería llegar su mente creativa.
   Sigue pues ganando batallas después de muerto este escritor, "un desesperado escribiendo para desesperados", porque Bolaño semeja un dios creador y en su mente cristaliza lo que ya dijo Borges: los demiurgos y los dioses optarán por el infinito, infinitas historias infinitamente ramificadas. Una de esas ramas o rizomas en las que el uno deviene dos ( DeleuzeGuattari ), es Los sinsabores de él verdadero policía. Escrita en los años ochenta, su centro oculto es sin duda la meganovela 2666. El mismo telón de fondo, Santa Teresa, en el desierto de Sonora, claro trasunto literario de Ciudad Juárez, sede maldita de miles de asesinatos cometidos en los últimos años. Y varios personajes, en especial Amalfitano, aquel académico chileno que da con el Testamento geométrico de nuestro Rafael Dieste, que acabará colgado en un tendedero como un "ready made". También su hija Rosa y Arcimboldi, mago escritor francés, autor de libros inventados. Otros personajes secundarios y el protagonista principal, todos ellos recorriendo las geografías de las que se apropia la narrativa de nuestros días: los terrenos de la violencia, de los desencuentros, de la extrañeza, de la extravagancia y de la sublime degradación como señala el prologuista. En la novela, una catarata de historias ancladas en la ambigüedad, hilarante en no pocas ocasiones. Humor en medio de la pasmosa desolación y en la violencia, enfermedad física y moral de nuestro tiempo. Es ésta una novela inacabada, mas no incompleta porque está desarrollada siguiendo la estela de la que es hoy la literatura más vanguardista: "escrita visionaria, onírica, delirante, fragmentaria y hasta provisional". Todo eso demanda  un buen lector, ese policía del que habla Bolaño que tiene que ordenar esta novela endiablada.

* Este texto fue publicado en el periódico El Correo Gallego el día 20 de enero de 2011. Para ver el original en gallego, pinchar aquí

ANTONIO UNGAR

Antonio Ungar
   A  última acrobacia no subxénero debémoslla ao escritor colombiano Antonio Ungar, recente gañador do Premio Herralde de Novela con Tres ataúdes blancos. Un thriller político que, desde o humor negro e a carnavalización levada ata o esperpento, dinamita unha ditadura nun país imaxinario de nome Miranda, nome tirado do filme de Buñuel, El discreto encanto de la burguesía, mais con pegadas tan numerosas e significativas que permiten afirmar que se trata de Colombia. Unha ditadura que é en si mesma un espectáculo abraiante, adobiado con toda a brutalidade do terror sanguinario. Un totalitarismo no que manda  un presidente elixido  de xeito formalmente democrático, pero que se perpetúa no poder e crea un réxime opresivo que sobrevive mediante a asociación de narcotraficantes e Escuadróns da Morte. Facéndolle fronte, un ser insignificante que ten que suplantar o líder da oposición “abaleado” polos sicarios, pero que rematará dinamitando a ditadura simplemente coa reprodución caricaturesca dos lemas e discursos dese tenebroso rexedor vitalicio, con aparencias de exótico ser anxelical. Sátira, humor negro para abordar a realidade ( en Colombia, confesa o escritor, tras unha matanza, esa mesma tarde hai un chiste ), mais que estouran nun desenlace de horror e espanto. Porén, nunca haberá culpables, xamais se saberá  quen  o fixo, porqué se mata ou porqué se morre. Tal como acontece a cotío no país andino.  Se Roa Bastos foi capaz de facernos presente a figura dun ditador que se apodera da mesma linguaxe, A. Ungar, tamén desde a linguaxe convertida en caricatura, fai estourar o poder omnímodo dun político exótico. Sobrevive, porén, o terror que outros exercen de forma vicaria no seu nome.

* Este texto fue publicado en el periódico Faro de Vigo el día 20 de enero de 2011, como Despiece de un artículo más amplio sobre "Novela de dictadores". Para ver el PDF original pinchar aquí, página 5.