miércoles, 17 de diciembre de 2014

MAR MAIOR: LIBROS GALLEGOS PARA EL MUNDO



 No es la primera vez que una editorial gallega (es decir, que edita en gallego) explora territorios de la edición en español. Lo hizo esporádicamente Ediciós do Castro. Lo hacen con traducciones Faktoria K de libros (sello de Kalandraka), también Pulp Books, sello así mismo de Rinoceronte Editora. Y lo hace con edición directa en castellano Editorial Trifolium en la colección “Litterae”. Pero esta aventura que acaba de dar sus primeros pasos, parece, al menos como proyecto y en atención a su primera cosecha, mucho más ambiciosa. Mar Maior, un sello o marca de la decana de las editoriales gallegas, la ya histórica Editorial Galaxia.

   Mar Maior quiere ser una gran ventana gallega abierta al mundo a través de los libros, proyectando así la cultura gallega a otras lenguas y sociedades. Presente en España, Bruselas y Buenos Aires, y con el propósito de llegar muy pronto a Montevideo, México DF, Sâo Paulo y Salvador de Bahia. Mar Maior trabaja así mismo en proyectos de coediciones en francés, inglés y alemán, para navegar así en ese mar mayor que es el mercado global.

   Mar Maior acaba de presentarse en sociedad y solicita complicidades. Sin duda que, desde la modestia de este cuaderno centrado en el mundo del libro, las va a tener, porque siempre apoyaré una nueva iniciativa editorial, especialmente en tiempos tan dificultosos como los actuales. Pero, sobre todo, porque la literatura gallega es un riquísimo legado que se acrecienta cada día y que es preciso proyectar a otros lugares y mercados, para convertirlo en patrimonio común.  

   Para muestra, este botón: la esmerada selección de nueve títulos con los que Mar Maior inaugura su planificación editorial. Cuatro textos del maestro de la fabulación gallega, Álvaro Cunqueiro (Vida y fugas de Fanto Fantini della Gherardesca, Flores del año mil y pico de ave, El año del cometa con la batalla de los cuatro reyes, Tertulia de Boticas prodigiosas y escuela de curanderos); un inédito de Emilia Pardo Bazán (El vidrio roto. Cuentos para las Américas. Argentina); La Historia de Galicia de Ramón Villares. Y tres piezas de la actual narrativa gallega, avaladas por lectores y críticos (Circe o el placer del azul de Begoña Caamaño, Laura en el desierto de Antón Riveiro Coello y Futuro imperfecto de Xulia Alonso Díaz.

   Mi apoyo cómplice  a Mar Maior no puede pasar en este momento del mundo de los deseos: ¡todos los éxitos para Mar Maior! Y de la mera difusión divulgativa de estas nueve piezas, extractando buena parte de la información de las respectivas presentaciones editoriales. Mas sin renunciar a ofrecer más adelante una más cumplida reseña informativa y valorativa de algunas de ellas.



Francisco Martínez Bouzas






Vida y fugas de Fanto Fantini della Gherardesca

Álvaro Cunqueiro

Epílogo de Carlos. G. Reigosa

Mar Maior, Vigo, 2014, 176 páginas

  

   Libro escrito originariamente por Álvaro Cunqueiro en español y publicado en 1972. En él se dan cita mito, magia, fábula, aventura. Todo fundido en las historias del audaz  condottiero Fanto Fantini, un héroe que escapa de las más insólitas prisiones ayudado por personajes increíbles, como su caballo Liofante y su perro Remo, ambos humanizados, con el don de la palabra y protagonistas en gran medida de su propia leyenda. Novela escrita con prosa rebosante de encantamientos, característica de  de uno de los grandes fabuladores de las letras peninsulares. Un título fundamental del macrotexto cunqueiriano en su versión castellana.





Flores del año mil y pico de ave

Álvaro Cunqueiro

Epílogo de Xosé Antonio López Silva

Biblioteca Álvaro Cunqueiro

Mar Maior, Vigo, 2014, 280 páginas



   Publicado por primera vez en 1968 y escrito también en castellano por su autor. Es una colectánea que recoge narraciones de extensión variada escritas por Cunqueiro entre 1938 y 1943. Los textos   que van desde la viñeta fugaz a la novela corta, reflejan una de las grandes aficiones del autor: la hagiografía medieval, los mitos célticos, el aura bizantina… Todo ambientado en un paisaje en una luz maravillosa que realza la prosa de un orfebre del lenguaje que cuenta, según él mismo confiesa, vivo y seguido, como oficiante de la tradición oral.





El año del cometa con la batalla de los cuatro reyes

Álvaro Cunqueiro

Epílogo de César Cunqueiro

Biblioteca Álvaro Cunqueiro

Mar Maior, Vigo, 2014, 244 páginas



   El año del cometa, publicada  en 1974, es quizás la obra cumbre de la producción narrativa de Cunqueiro en español. El autor se inspira en las más antiguas tradiciones medievales, ciudades de significado maravilloso, con notable presencia en la mitología gallega. La memoria del cometa Halley, que tantas veces asombró al mundo, relampaguea en estas páginas. Metáfora o parábola de una ciudad que se transforma en una historia de historias que se entrecruzan entre sí. Un gran ejercicio de fantasía  en cuyo transfondo  subyace una meditación apasionada sobre la condición humana y sobre el arte de escribir. Una obra que, como advierte en el epílogo, César Cunqueiro, puede ser considerada como una autopoética personal del narrador.





Tertulia de boticas prodigiosas y escuela de curanderos

Álvaro Cunqueiro

Epílogo de  Víctor F. Freixanes

Biblioteca Álvaro Cunqueiro

Mar Maior, Vigo, 2014, 184 páginas.



   Pieza narrativa datada en el año 1976 y escrita, como las anteriores, en castellano. El mundo narrativo de Álvaro Cunqueiro conquista un nuevo ámbito, ya que reúne, como escribe el autor “mi ciencia boticaria, mi saber de farmacopea fantástica”, aprendidos quizás en la rebotica paterna, ya que su padre era boticario en la villa de Mondoñedo. Allí escuchó de niño, el autor las más variadas historias, noticias y fantasías que, andando el tiempo alimentarían su imaginación.

   Una colección pues de personajes, anécdotas e historias que combinan, como las pócimas en los matraces y redomas, para acabar elaborando una fórmula que genera un gran placer en el lector, porque la magia de los sueños se mezcla con la sabiduría antigua de las alquimias.





El vidrio roto

Cuentos para las Américas. Argentina

Emilia Pardo Bazán

Edición de José Manuel González Herranz

Colección literaria

Mar Maior, Vigo, 2014, 272 páginas



   La autora, Emilia Pardo Bazán, está considerada como uno de los pilares de la introducción del naturalismo y del realismo en las letras españolas. Además de sus novelas emblemáticas -Los pazos de Ulloa, la más conocida- escribió una gran cantidad de relatos breves. Por primera vez se reúnen en este volumen relatos dispersos publicados entre 1892 y 1921 en distintos medios de la prensa americana. Relatos breves, eficaces, de contenido muy diverso, inspirados en la condición humana y en los conflictos sociales y emocionales de la época.

   Este primer volumen recoge los relatos publicados en la prensa argentina y constituyen una muestra de la mejor narrativa breve de finales del siglo XIX y principios del XX.





Historia de Galicia

Ramón Villares

Colección ensayo

Mar Maior, Vigo, 2014, 520 páginas



   Esta Historia de Galicia de Ramón Villares, presidente del Consello da Cultura Galega y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Santiago de Compostela, inaugura la colección ensayística de Mar Maior. La primera edición de esta obra se publicó en gallego en 1984 y fue traducida y actualizada posteriormente en ediciones en otras lenguas. La versión actual reformula algunas partes, documenta nuevos episodios y ofrece en su conjunto una visión moderna y abierta de la historia de un pueblo, de Galicia, una  nación-cultura, en palabras del autor.

   Esta Historia de Galicia, muestra a un pueblo que, con dinámica propia, participa activamente so solo en la construcción de España, sino también de Europa.





Circe o el placer del azul

Begoña Caamaño

Traducción de Xosé Antonio López Silva

Colección literaria

Mar Maior, Vigo, 2014, 288 páginas



   Circe o el placer del azul fue publicada originariamente en gallego en el año 2009. Su autora, Begoña Caamaño (Vigo, 1964), periodista de profesión, era una de las grandes realidades ya consolidadas de la narrativa gallega actual. Su fallecimiento en octubre de este año no ha privado a las letras gallegas de dos piezas narrativas de gran interés: Circe ou o pracer do azul y Morgana en Esmelle. La novela ahora publicada en español por Mar Maior relata una parte nunca antes contada de la historia de Circe, la hechicera, y de Penélope, la esposa. Dos mujeres poderosas que tejen a cuatro manos un relato epistolar imprevisible y a la vez apasionante. Y reescriben así su historia, que es la historia de la cultura europea y occidental.

   Lectura novedosa del mundo homérico realizada desde la perspectiva femenina,  a partir de un profundo conocimiento del universo clásico. Como telón de fondo, la Odisea: Ulises anuncia su retorno a Ítaca y lucha por desprenderse del magnetismo erótico de la hechicera.





Laura en el desierto

Antón Riveiro Coello

Traducción de Xosé Antonio Silva

Colección Literaria

Mar Maior, Vigo, 2014, 740 páginas.



   El autor, Antón Riveiro Coello (Xinzo de Limia, 1964), es un narrador de amplia trayectoria, reconocida con los más importantes premios del sistema literario gallego. La novela ahora traducida y editada en español fue publicada en gallego en el año 2011 y fue galardonada con distintos premio, entre ellos el Premio de la Crítica Española 2011.

   Laura en el desierto es una pieza narrativa de gran calado, una de las aportaciones más importantes a la narrativa gallega contemporánea.  La novela se inicia  en la primavera de 1982 en Barcelona, con el inesperado hallazgo de una carta y poco a poco va extendiendo su trama a Santiago de Compostela, Nueva York, Pobra do Caramiñal en la ría de Arousa y a una Europa convulsa durante la Segunda Guerra Mundial. Una historia sobre la memoria, la culpa, el amor y la libertad late bajo las páginas de este amplio texto narrativo.





Futuro imperfecto

Xulia Alonso Díaz

Traducción de la autora

Colección literaria

Mar Maior, Vigo, 2014, 236 páginas



   Esta obra profundamente vivencial supuso el debut en la narrativa de Xulia Alonso Díaz (A Rúa, 1961). La novela apareció publicada en gallego en el año 2010. Un libro escrito desde la madurez emocional, tal como lo describe la autora. Autoficción, relato de no ficción que amalgama vida y literatura. La autora narra en carne propia la experiencia brutal de una generación, la de muchos jóvenes que  durante los años 1980 y 1990 descubrieron el amor, el sexo y circularon por sendas peligrosas, llegando incluso al descubrimiento inesperado del infierno. Todo parecía posible en aquellos años con la irrupción de la heroína, del SIDA y el rechazo colectivo de los afectados, lo que castigó duramente a jóvenes como Nico, compañero sentimental de la autora y padre de su hija, que dejaron la vida en el camino.

   Este libro es un reencuentro con ese tiempo, con su presencia proyectada en el futuro. Un futuro imperfecto pero esperanzador. Literatura sin concesiones. El lector se adentra en un territorio difícil, con muchas marcas y cicatrices. Un texto, sin embargo, que cautiva, porque en el fondo es una profunda historia de amor, narrada con la pasión irrefrenable de la vida.

lunes, 15 de diciembre de 2014

"LIBRO DE FAMILIA": MODIANO RELLENA LAS LAGUNAS DE SU VIDA



Libro de familia
Patrick Modiano
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia
Ilustración de portada de Pierre Le Tan
Editorial Anagrama, Barcelona, 2014, 199 páginas

   Libro de familia es uno de los títulos de la amplísima obra narrativa de Patrick Modiano que todavía no había sido editado por Anagrama. El plus promocional que supuso que a Modiano le concedieran en octubre el Premio Nobel y la misma calidad de la obra han permitido que esta novela, publicada en francés en el ya lejano 1977, con una primera edición en español  en 1982, nos llegue de nuevo a través de Anagrama, la editorial que desde 2007 nos permite leer en la encomiable versión de la gran traductora de Modiano, María Teresa Gallego Urrutia, este buceo en el pasado que es Libro de familia.
   Libro de familia, novela autobiográfica, pero erguida con ese mismo aire que respira la memoria -uno de los motivos por los que los académicos suecos le concedieran el Nobel- es un buen punto de partida para contactar con el macrotexto o “Universo Modiano” que, como ya he señalado en este cuaderno de crítica literaria, se mueve en torno a varias ideas temáticas fundamentales: la búsqueda de la identidad; la escritura como medio de lucha contra el olvido: olvido de familiares, amigos, de las calles del viejo París y especialmente de la inmensa barbarie que eclipsó el siglo XX; así como las penumbras inquietantes y sus incursiones en pasados turbios para llegar a ese “remate de un recuerdo” como señala la cita de René Char situada en el pórtico de este libro; un personal ajuste de cuentas del propio escritor con su pasado familiar que late con fuerza en todo el manantial creativo de su propia obra, tal como lo reconoció el propio Modiano en su discurso de aceptación del Nobel. Y en el caso de esta novela, una singular exploración de su propio territorio que se desvanece entre la bruma y que la memoria lucha por recobrar.
   Novela autoficcional por consiguiente, con un marcado carácter autobiográfico, amalgamando realidad y ficción, que da comienzo con el relato del nacimiento de la hija del autor (Zina Modiano), las prisas para llegar al ayuntamiento para registrarla y que figure con nombre y apellidos en el libro de familia, el encuentro en el trayecto con un viejo amigo de su padre. Y a partir de aquí, la necesidad de indagar en los orígenes del padre que había añadido otro apellido a su nombre falso, de la madre…de él mismo. El nacimiento de la niña y su nombre plasmado en el libro de familia iban a ser el principio de algo: del propósito de recuperar la partida de nacimiento de la propia existencia. Pero es preciso colmar los vacíos de esa vida y Patrick Modiano hurga en el pasado: “Despego los carteles pegados en capas sucesivas desde hace cincuenta años para dar con los jirones de los más antiguos”. Una paciente y finalmente fructífera indagación que se expande por todo aquello que se relaciona con la propia identidad del escritor. El acta matrimonial de sus padres, él con nombre falso porque había sido un matrimonio celebrado durante la Ocupación nazi y era judío. La calle donde vivió la abuela, los comercios donde compraba, el ascensor que cogía. Su madre, una joven belga que a los dieciocho años inicia una carrera cinematográfica en las tinieblas del año 1940 y anteriores. Saltos en el tiempo: con quince años participa en una montería a la que lo lleva su padre. La guerra de 1973 en Oriente Próximo y la toma de conciencia de que algo se estaba acabando. La búsqueda de la partida de un bautismo casual en Biarritz en 1950, con imágenes que recuerda vagamente. Estancia en Suiza. El encuentro con el hombre responsable de las deportaciones que había pretendido que él no llegase a nacer. Su matrimonio, los meses pasados en Túnez, país de su mujer. Los ecos de Alejandría, de Salónica y de muchas otras ciudades antes de que las incendiaran. El regreso al piso parisino de la infancia, mas en el que ya nada quedaba de lo que había entretenido sus primeros años, y sin embargo muy importante porque allí se habían conocido sus padres.
   Así se va fraguando la recuperación, con su propio ajuste de cuentas con su pasado, con cientos de recuerdos de detalles, de imágenes, de historias, de personas que le ayudan a henchir su pasado, percibido entre brumas espectrales. Y ese París y la Ocupación que reaparecen siempre. No solo el París de la niñez y de la adolescencia. También el París interior, casi onírico, como el mismo Modiano lo ha definido. El París de los tiempos turbios con el veneno de la Ocupación que se adueña incluso de su memoria anterior al nacimiento preñada de detalles íntimos y perturbadores. El periplo indagatorio que había comenzado con el nacimiento de su hija, vista a través de la mampara con dos días de vida, se cierra igualmente con esa niña a la que nada perturbaba porque todavía no tenía memoria.
   No es ésta la mejor novela de Patrick Modiano. Una novela cargada sí de historias, de recuerdos, de peripecias, de pesquisas, pero poco comercial, que no ponen los pelos de punta a no ser cuando tras esa urgencia por recuperar su propia identidad, se vislumbran los días  tenebrosos de la Ocupación nazi. No obstante, como ya señalé, Libro de familia se presta para iniciarse en el conocimiento de un escritor obsesionado no solo por la Ocupación, sino también por la gélida soledad en la que vivió su niñez y adolescencia.
   Un interrogante que el lector puede plantearse versa sobre el estatuto narratológico de este texto: ¿biografía o ficción? Patrick Modiano no es un escritor posmoderno. No obstante en Libro de familia hallamos un texto donde se hace patente la autorreferencialidad del yo, con claras manifestaciones en el plano enunciativo, ejercida por un narrador en primera persona que no solamente le da cabida al punto de vista de la voz narrativa, sino que él mismo, con su nombre y apellido (Patrick Modiano), es el personaje central. Estamos sin duda pues ante un adelanto de varias décadas de lo que hoy se llama autonovela: trabajar  con las técnicas de la ficción la historia real del propio protagonista que no es otro que el mismo escritor. Y hacerlo a base de insinuaciones y recuerdos, amasando realidad y ficción.
   Autonovela tejida con ese estilo de prosa que ha hecho nacer el neologismo “modianesque” y que una alusión de Stendhal define a la perfección: presentar las sombras, no la realidad de los hechos. Una lengua sobria y escueta, como atestigua, con mucho más criterio que el mío, la traductora, que insinúa más que muestra y que se va desarrollando con sutileza a través de hilos casi intangibles. Y no obstante registra minuciosamente los hechos y sus detalles, a la vez que abre pistas para que el lector pueda navegar imaginativamente y recrear hechos y leyendas de un tiempo pasado y que el arte cartográfico de Modiano va insinuando en esta y en otras novelas.

Francisco Martínez Bouzas


Patrick Modiano

Fragmentos

“-¿Has visto? Qué raro es un registro civil, ¿verdad?
¿Y  a él? ¿Lo habían inscrito en algún registro civil? ¿De qué nacionalidad era en origen? ¿Belga? ¿Alemán? ¿Báltico? Ruso más bien, me parece. ¿Y mi padre antes de llamarse «Jaspaard» y añadir «de Jonghe», ese otro apellido? ¿Y mi madre? ¿Y todos los demás? ¿Y yo? Debía de haber en algún sitio registros de hojas amarillentas donde hubieran anotado nuestros apellidos y nuestros nombres y nuestras fechas de nacimiento y los apellidos y los nombres de nuestros padres con pluma y con una letra de trazos enrevesados. Pero ¿dónde estaban esos registros?”

…..

“Ayer paseábamos mi hijita y yo por el Jardín de Aclimatación y llegamos, por casualidad, junto a ese picadero. Habían pasado treinta y tres años. Los edificios de ladrillo de las cuadras, donde hallaba refugio mi padre, seguramente no habían cambiado desde entonces, ni los obstáculos, las vallas blancas, la arena negra de la pista. ¿Por qué he notado aquí más que en ningún otro sitio el olor venenoso de la Ocupación, ese mantillo del que procedo?”

…..

“¿Quién pudo sacar esa foto un atardecer de la Ocupación? Sin esa época, sin los encuentros azarosos y contradictorios que traía consigo, yo nunca habría nacido. Atardeceres en que mi madre, en la habitación del quinto piso, leía o miraba por la ventana. Abajo, la puerta de entrada hacía un ruido metálico al cerrarse. Era mi padre que regresaba de sus misteriosos periplos. Cenaban juntos en el comedor de verano del cuarto piso. Luego, pasaban al salón que le hacía a mi padre las veces de despacho. Allí había que correr las cortinas por el oscurecimiento de la defensa pasiva. Seguramente oían la radio y mi madre escribía torpemente a máquina los subtítulos que tenía que entregar todas las semanas en la Continental. Mi padre leía Cuerpos y almas o las Memorias de Bülow. Hablaban, hacían proyectos. Con frecuencia les daban ataques de risa (…)
La gente esperaba en grupos compactos a que dejase de llover. Y los soportales estaban cada vez más oscuros. Ambiente de expectación, de gestos en suspenso, que procede a las redadas. No se atrevía a mencionar su miedo. Mi madre y él eran dos personas sin raíces, sin el mínimo vínculo, fuere cual fuere, dos mariposas en aquella oscuridad del París de la Ocupación en que se pasaba con tanta facilidad de la sombra a una luz demasiado cruda y de la luz a la sombra.”

(Patrick Modiano, Libro de familia, páginas 24, 186, 191-192)

viernes, 12 de diciembre de 2014

"LA LIBRERÍA QUEMADA", RETABLO DE CRISIS E INTEMPERIES



La librería quemada

Sergio Galarza

Editorial Candaya, Avinyonet del Penedès (Barcelona), 2014, 205 páginas.



   He tenido la fortuna de haber podido seguir con delectación y ojo crítico los dos anteriores volúmenes, Paseador de perros y JFK, con los que Sergio Galarza (Lima, 1976) trazó la mayoría de las pinceladas de su mural costumbrista de Madrid, territorio de la desolación, que ahora convierte en trilogía con este nuevo libro, La librería quemada. Una trilogía sobre Madrid, que  es a la vez, como el mismo autor nos hace saber, una trilogía sobre las intemperies de nuestro tiempo: “Una trilogía sobre el mundo laboral, el trabajo marginal visto sucesivamente a partir de un paseador de perros, del mundo de la prostitución y de un librero”.

   Con La librería quemada Sergio Galarza   cierra su ácida pero realista visión de nuestros días, en el que una buena parte de los seres humanos nada pueden hacer contra su destino, como afirmaba el protagonista de JFK. Y lo hace reflejando el mundo de los libreros, un sector que conoce sobradamente pues el autor trabaja como dependiente de una gran librería madrileña que en la novela se llama precisamente así, “La Gran Librería”. Es pues Sergio Galarza testigo privilegiado de cómo la sempiterna tormenta de la crisis afecta a los libros y  a los que los venden, libreros que, con excepción de los que trabajan en grandes superficies que siguen acumulando ganancias, son víctimas de salarios de miseria, de condiciones de trabajo inhumanas, rutinas, miedo a los despedidos y todos los dramas que pueden recaer sobre los seres humanos. Por eso mismo, esta novela, este mural nada complaciente, tejido con hilos ficcionales y otros extraídos de la inclemente realidad,  pone punto y final a esta saga de una ciudad mucho más desabrida de lo que uno puede imaginarse.

   La librería quemada acumula en su haber no pocas virtudes narrativas. Quizás la más relevante, en mi opinión, es la de hacernos ver que una librería es un espejo de la sociedad. Un retrato de la sociedad de nuestro tiempo que  no solo sufre  o goza la o con la crisis, sino que es algo más: un remolino de historias personales que encierran en sus brumas dramas, tragedias, insatisfacciones, ilusiones insatisfechas, calvarios de todo tipo y hechura. Por La librería quemada transita un amplio registro de personajes -de ahí el carácter coral de esta novela en contraste con los anteriores volúmenes de la trilogía-: empleados, jefes, jefazos, clientes…un elenco variopinto. Y el escritor observa este mundo y lo que halla en poco se diferencia de un cementerio de ilusiones, perfecto diagnóstico de los puntos cardinales hacia los que apunta la sociedad de nuestros días.

   Mas el peso de la trama recae sobre todo en los dependientes, aterrorizados todos ellos por la llegada de los viernes porque es el día de los despidos y contra eso no existen antídotos válidos. Además La Gran Librería -les dice a sus empleados- no tiene dinero para contratar a más personal indefinido con cuarenta horas y por eso recibe a chicos becarios o en prácticas de formación profesional con veinte horas, pero le sobra el dinero para despedir a quien quiera!!! (página 169). Jefes que actúan como enfermos bipolares; el recorte de todos los planes y regalos; la lucha contra los ladrones de libros, tipos que roban libros caros porque su mujer los ha dejado y no saben qué hacer; la misma librería que hoy se ha convertido en un mundo hostil para los amantes de los libros, porque ya no es una librería sino un centro comercial para la venta de lectores de libros electrónicos y artículos de merchandising; los enfrentamientos con los clientes simplemente porque falta el libro que buscan. Clientes muy peculiares que Sergio Galarza diseña con firmes trazos irónicos, pero también con puntadas de compasión. Muchos de ellos, almas desesperadas que buscan cura para su tristeza con menos de cien páginas en la tercera planta que cobija los libros de autoayuda. Y sí,  compradores crueles y prepotentes que gozan humillando a los libreros.

   Y entre los entresijos de esta Gran Librería, hoy en crisis y microcosmos del mundo que vivimos, Sergio Galarza engarza, sin que desentonen, un sin fin de historias personales de empleados y clientes: la Cristo el primer despedido, la de Maruja, la contable viuda con más de treinta años en la empresa, despedida otro viernes, la de Teodoro, un ex seminarista devoto de Franco; Santos, portador de una novela sobre Vallejo que busca inútilmente editor y que apaga sus frustración masturbándose cada noche hasta el agotamiento; Marcial  que hace todo lo posible para que lo despidan y así poder pagar con la imaginada indemnización los engañosos caprichos de su novia dominicana; en fin, Carmencita, Lorena, Marisol… con sus soledades, sus solterías. Un conglomerado humano sobrado de  problemas sentimentales o enganchado en  líos sexuales: sexo salvaje, frenético, descarnado  de cualquier brizna sentimental. Hombres infieles que engañan a sus mujeres y acaban percibiendo en sus almas ateridas las dudas heladas del desamor. Un pavoroso elenco de seres humanos, casi todos ellos perdedores excepto los de arriba, los que mandan, que enumeran sus desgracias y que, como antídoto, se inscriben en las páginas de Internet para ligar.

   Sergio Galarza le presta especial atención a los dependientes y clientes de la tercera planta donde se halla la sección de los libros de autoayuda, esa droga de los tiempos actuales que la hija de Punset define como “ventana al autoconocimiento interior de las emociones”, pero que en el fondo son inmensos autoengaños o prédicas de resignación y aceptación del destino.

   La librería quemada es por supuesto una novela sobre la crisis. Pero, en mi opinión, es mucho más. El autor ha sabido bosquejar con los problemas, elementos y personajes que existen o frecuentan una librería, hoy convertida en centro commercial, un gran retablo tan crudo como descarnado de vidas frustradas y quemadas que le hacen honor al título de la novela. Personajes cuya vida es literalmente una mierda que sepultan sus desgracias en el desamor. Y como en las anteriores entregas de la trilogía, el autor huye de la compasión y de las medias verdades. Sus novelas traducen historias reales, que acontecen cada día en una ciudad donde el gran acompañante es la soledad y la explotación.

   El autor tampoco renuncia en este tercer volumen a sus estilo sencillo, exento de artificios, de lirismos -las exaltaciones líricas en esta novela serían una ofensa a la realidad-; una prosa cercana al periodismos narrativo, acompasada de caracterizaciones humorísticas y disimuladas dosis de ironía, reservadas de manera muy especial a los autores que acrecientan la secta de los libros de autoayuda. Para muestra, un botón: “aquel filósofo de apellido marino que ha publicado una colección de libros para ayudar a los padres a educar a sus hijos” (página 179). Así pues, una voz franca, sincera, que no rehúye ningún tema por duro y escabroso que sea, preñada de inteligente ironía, para retratar la crisis y los infiernos existenciales de las vidas destrozadas de la especie de los “hombres sabios”, antes y después de la actual tempestad.



Francisco Martínez Bouzas



                                                     
Sergio Galarza

Fragmentos



“Lo siguiente fue la contratación de sicarios en todas las empresas que no cumplían sus objetivos, multiplicándose así los obituarios de empleados. Un despido a los cincuenta años era igual que ser enterrado vivo. Y a los cuarenta, y  a los treinta quizás, porque a los veinte solo se es becario, y eso apenas cuenta como agonía. Se multiplicó también el pánico y los empleados quedaron divididos como esquirlas de un hueso tras una paliza. Cuando echaban a un compañero ya no había lugar para la rabia, esa que debía concentrase en un solo puño que tirara abajo la puerta del despacho de los jefes. Los que permanecían en su puesto se alegraban de seguir con vida, construían de inmediato una semblanza breve del ex compañero a varias voces, un retrato que oscilaba entre la querencia y el odio dependiendo de las veces que el despedido les había aceptado un cambio de turno, y luego se ponían a trabajar al miso ritmo de siempre, entre la desgana y la resignación, como si el chaleco azul fuera un grillete.”



…..



“No faltan clientes que llegan pidiendo libros sobre el suicidio. Lorena conoce algunos títulos para psicólogos, ninguno que pueda llamarse serio para suicidas fallidos o familiares o amigos de estos, pero hay uno que no se atreve  a recomendar porque pertenece  a la autoayuda, le da vergüenza que un cliente crea que  ella lo ha leído  y que la imagine como una mujer sufrida, y tampoco hace falta si se trata de aumentar las ventas. El poder del ahora del señor Tolle no indica en la contraportada que sea una lectura para suicidas, es uno de esos libros que todos los dependientes de la tercera planta venden una vez al día por lo menos, sin importar la crisis. La gente llega y lo pide, ni siquiera lo hojean, pagan y ya está. Ninguno de sus compradores está sano, según Lorena. Hay algo en sus peinados, en su ropa, en sus gestos una pequeña llama en su mirada que la sumergen en el pasado, en esas mañanas que eternizaba metida en la cama hasta que la urgencia de mear la llevaba al baño, y al mirarse en el espejo se preguntaba por qué no estaba del otro lado.”



…..



“Lorena aún puede recordar las veces que sorprendió a los clientes mirándole el culo a Marisol o distrayéndose con sus tetas de manera mal disimulada. Mientras pagaban. Poco faltaba para que pasaran las tarjetas de crédito por las ranuras de esos escotes tan perturbadores que ni Teodoro se había resistido a echarles un vistazo, aunque en su caso aquel disfrute fuera condenado por la mirada omnipresente de su dios y Santos le preguntaba si se flagelaba después de hacerse una paja. Marisol no es una mujer bonita y le costaba sonreír, quizás por la dureza de sus rasgos. «Parece que hubieras comido cemento», se burlaba Lorena. Tampoco le hacía falta mostrarse simpática, le bastaba con levantar la barbilla para que cualquier cliente entendiera que no le gustaba  repetir sus respuestas…”



…..



“Un mendigo negro lee sentado en una banqueta, con la espalda pegada contra la estantería de Perros. Qué mal huele aquel negro, pero nadie le dice nada porque no causa problemas. Lee libros sobre electricidad y electrónica que apoya en su maleta. A ratos se queda pensativo, cierra los ojos y de pronto regresa a la lectura. Santos recuerda que al principio compraba algunos libros. Llegaba vestido con un mono azul de trabajo y con un maletín de metal. Al estallar la crisis dejó de acercarse a la librería y al cabo de unos meses reapareció convertido en mendigo, con los ojos sanguinolentos y la cara lustrosa, saludando a los dependientes con una venia.”



(Sergio Galarza, La librería quemada, páginas 14-15, 119, 139, 193)

martes, 9 de diciembre de 2014

NOVEDADES DE EDICIONES DESTINO



   Ediciones Destino, actualmente un sello editorial del Grupo Planeta, pero que sigue ofreciendo en su catálogo colecciones ya míticas como “Áncora y Delfín”, con más de mil trescientos títulos editados, continúa brindándole al lector en español productos de calidad, entre ellos los premios Nadal de cada año.

   En los últimos meses Ediciones Destino le ha dado luz a un amplio conjunto de novedades en las que se mezclan ficciones de gran calidad literaria que demandan lectores selectos, con obras de consumo masivo, como puede ser Ofrenda a la tormenta, el tercer volumen de la saga del Baztán de Dolores Redondo y sin caer en la "aventura thrillera".

   En este avance editorial me fijo, en base sobre todo a las respectivas presentaciones editoriales en tres de las novedades de Ediciones Destino en los últimos meses, de la autoría de L. M. Guelbenzu,  Ignacio Vidal Folch y Andrés Trapiello. Tres  escritores que frecuentan distintos subgéneros, mas de contrastada calidad y experiencia en el mundo de la ficción. En otro momento, ofreceré en este cuaderno de crítica mi visión valorativa de estas tres obras.



Nunca ayudes a una extraña

J. M. Guelbenzu

Ediciones Destino, Barcelona, 2014, 451 páginas.



   J. M Guelbenzu es un pilar del género detectivesco en español -es autor de seis novelas policiacas que tienen como protagonista a la jueza Mariana de Marco-, mas no solo eso: con anterioridad había publicado otro tipo de literatura como El mercurio, su primera novela o El río de la luna (Premio de la Crítica). Leer a J. M. Guelbenzu en su serie de novelas policiales es una verdadera aventura narrativa. Literatura policiaca  de calidad.

   Resumo la trama de Nunca ayudes a una extraña en esta breve sinopsis: Javier Goitia es un periodista de investigación con una larga trayectoria a sus espaldas, queacaba de ser despedido. Para pasar el golpe, se dirige a G..., donde tiene un amigo que lo acoge durante un tiempo y donde espera repensar su futuro. En la cafetería del tren, Javier se detiene fascinado por una mujer pensativa a la que no se atreve a abordar pero que le dejará una huella imborrable.Una noche en que Javier está tomando unas copas, mientras fuma un cigarrillo a la puerta de un local, oye unos quejidos que vienen de un callejón. Cuando se acerca, ve cómo un hombre sale corriendo dejando en el suelo a una mujer a la que parece que ha atacado. Javier corre tras él y mientras tiene lugar la pelea, llega la policía y los detienen a ambos. Mientras, la mujer ha desaparecido. Ya en los juzgados, el testimonio de Javier queda en entredicho por la declaración de su oponente, que sostiene que él había ido al callejón a ayudar y que Javier se ha equivocado de hombre. Tras las primeras diligencias, Javier es llevado ante la juez, que no es otra que Mariana de Marco, la fascinante mujer del tren.

   La novela tematiza la corrupción financiera y moral, la hipocresía nauseabunda de de ciertos sectores sociales…Son los hilos que conducen a Mariana de Marco a adentrase en la relaciones secretas de la sociedad de G… al mismo tiempo que su vida personal se verá sacudida por sentimientos que creyó haber dejado atrás.



Pronto seremos felices

Ignacio Vidal-Folch

Ediciones Destino, Barcelona, 2014, 325 páginas.



   Ignacio Vidal- Folch ejerció de periodista cultural en diferentes diarios y, como corresponsal, asistió a revoluciones, golpes de estado y a varias de las transiciones de la Europa comunista hacia el capitalismo. Es autor de varios libros de cuentos y de las novelas No se lo digas  a nadie, La libertad, La cabeza de plástico, Turistas del ideal y Contramundo. Ha desarrollado así mismo una amplia faceta como topógrafo cultural que está recogida en su libro Barcelona. Museo secreto, una guía literaria de su ciudad, híbrido de poemas y prosa.

   Sinopsis de Pronto seremos felices: Elegante, ingeniosa, tierna y sorprendente, una novela de antes y después del Muro en una Europa que se desmorona y se renueva con tanto ímpetu por lo nuevo como nostalgia por lo perdido. Un viajante comercial español dedicado al import-export trabaja en el establecimiento de su empresa en los países del Este. Mientras el orden mundial se resquebraja y tras los años convulsos pasados en Praga, en Budapest, Sofía, en Moscú…, años de aprendizaje, de amistad, de amor, vuelve a esas ciudades en las que se reencuentra con algunas de las personas esenciales de su vida, que como él, ya no son las mismas. El viaje de vuelta a Praga, que oficialmente tiene como objeto una transacción comercial, se convierte en el punto de partida de un asombroso itinerario vital impulsado por el reencuentro con Kamila, su eficiente y fiel colaboradora durante años que desapareció de pronto como si una movediza tierra de oscuros intereses políticos se la hubiera tragado. La búsqueda de Kamila es sólo el comienzo de otros reencuentros que descubrirán al protagonista quiénes eran realmente las personas con las que convivió, qué había por debajo de lo que no sabían, o no podían contar.

   Una novela fascinante de una Europa que se desmorona y se renueva con tanto ímpetu por lo nuevo como nostalgia por lo perdido.



El final de Sancho Panza y otras suertes

Andrés Trapiello

Ediciones Destino, Barcelona, 2014, 430 páginas.



   Andres Trapiello es uno de los autores indispensables de la narrativa española desde los años 80, tanto en poesía como en narrativa y diarios, los dos géneros que frecuenta con mayor asiduidad. Autor de once novelas entre las que destaco Los amigos del crimen perfecto (Premio Nadal, 2003) y Ayer no más (2012, elegida mejor novela de ese año por los lectores de El País). En su haber figuran igualmente más de docena de poemarios, numerosos diarios, ensayos y artículos periodísticos.

 Sinópsis de El final de Sancho Panza y otras suertes: Al morir don Quijote, quedaron sus parientes y amigos, entre ellos Sancho y el bachiller Sansón Carrasco, su sobrina Antonia y el ama Quiteria, en el mayor desconsuelo y desconcierto. La muerte del caballero trajo a todos transformaciones asombrosas: aprendió a leer Sancho, que leyó su propia historia y la de don Quijote en los libros que publicó Cervantes, colgó sus hábitos el bachiller y se enamoró Antonia de él, llevando en su vientre al hijo de otro, y la vida en su aldea se estrechó tanto para los cuatro, que decidieron partir a las Indias, buscando fortuna y poner un poco de espacio al desamparo en que les dejó a todos la muerte de don Quijote. Pero el camino emprendido se llenará de aventuras, no todas venturosas. Conocerán el mar, sus tormentas y corsarios, la ilusión de un paraíso y el temor de perderlo antes de alcanzarlo, prosperarán y fracasarán en cuanto emprendan, y verán cómo la vida nueva se entrelaza con la antigua, pues la sombra de don Quijote, y aun de Cervantes, y cuanto a uno y a otro sucedió, les seguirá hasta el Perú, con personajes que el lector del Quijote y de la vida de Cervantes conoce bien, y allí en las Indias la mayor parte de ellos acabarán sus vidas. Es una historia que, como tantas vidas, sólo se puede resumir contándose entera, y donde el sentido se nos da en los grandes sucesos tanto como en los pequeños. Por eso la llamamos una novela

   “Obra sobre todo divertida y sentimental, que con un lenguaje único y la pauta de las novelas de aventuras, logra que el lector salga de ella tocado por la gracia y esa inefable expresión de dicha que pinta la literatura en el semblante de los afortunados” (Presentación editorial)



Francisco Martínez Bouzas

domingo, 7 de diciembre de 2014

"PARA ISABEL. UN MANDALA": UNA PARÁBOLA EXISTENCIAL



 

Para Isabel. Un mandala

Antonio Tabucchi

Traducción de Carlos Gumpert

Ilustración de la portada de Alicia Savage

Editorial Anagrama, Barcelona, 2014, 156 páginas



   Este libro fue escrito en 1996 cuando Antonio Tabucchi tenía cincuenta y tres años, pero había sido concebido mucho antes y madurado así mismo durante un largo período de tiempo. Al mismo autor le parece raro que un escritor de su edad y con la experiencia de tantos libros de su autoría, se sienta en la necesidad de justificar las aventuras de su escritura. Y sin embargo, Antonio Tabucchi lo hace y confiesa que en los motores de arranque de la composición de Para Isabel se dan cita “obsesiones privadas, pesarosas añoranzas personales que el tiempo corroe pero no transforma…fantasías incongruentes e inadecuación a lo real” (página 11). A ello se suma  el hecho aleatorio de haber visto a un monje vestido de rojo que, en una noche de verano, dibujaba para el autor un mandala de la Conciencia. Un texto, el primer texto póstumo e inédito de Antonio Tabucchi, porque lo consideraba una criatura extraña, “un coleóptero desconocido que ha quedado fosilizado sobre una piedra”, pero que en realidad es un viaje sin descanso hacia lo más profundo de la conciencia humana y que Anagrama, como ha hecho con el resto de las obras de Tabucchi, pone a disposición de los lectores españoles por su calidad escritural y porque, como apuntan los editores italianos, es algo así como la piedra angular de la construcción novelesca del escritor de Vecchiano.

   No se trata pues de darle vida a un texto menor del escritor toscano, sino de un gran, aunque extraño, artefacto literario; no obstante su brevedad, a la altura de las más notables ficciones del autor de Sostiene Pereira. Eso sí, pergeñado  con una tonalidad visionaria, onírica, desconocida en Tabucchi, que nos recuerda la narrativa alusiva, misteriosa y reveladora de sus inicios en la ficción.

   La novela es un viaje a través de la memoria personal e histórica de varios personajes que han conocido y hablan de Isabel, y a la vez de los tiempos obscuros de Portugal, de un Portugal que ha dado la espalda a Europa y ésta le está pagando con la misma moneda. Isabel es una mujer misteriosa que ha transitado por varias de las novelas de Tabucchi, por Requiem  especialmente. Por los indicios que el texto de Tabucchi nos ofrece, sospechamos que fue una de las muchas personas desaparecidas en las insondables obscuridades o mazmorras salazaristas. Simpatizante desde temprana edad de los ideales del Partido Comunista, desaparece sin dejar pistas reales, aunque sus huellas no se eclipsan en la memoria. Tampoco en la  de Antonio Tabucchi que articula un relato en torno a la búsqueda de esta mujer, posiblemente amada por el escritor.

   Tabucchi estructura la novela como un mandala, es decir como  una figura (el círculo) y un método de búsqueda de la verdad que remite a la religiones orientales. Y así el lector acompañará al narrador a través de los nueve círculos de su mandala que se van estrechando en torno a Isabel. Nueve encuentros principales que marcan las fronteras de nueve fases importantes para avanzar en la búsqueda de Isabel. Pero no solo de Isabel, sino de sí mismo.

   A través del recorrido por estos círculos y como si de una pesquisa detectivesca se tratara, vamos conociendo las obsesiones de los personajes, que se asemejan a testigos somnolientos, sus visiones y pesadillas. Pero también a través de sus recuerdos y testimonios se va completando el puzzle  del retrato de Isabel.

   En la aparente búsqueda detectivesca el investigador principal, voz narradora en primera persona, es otro personaje rescatado de Requiem, Waclaw-Tadeus, en quien sin forzar la interpretación debemos reconocer al mismo Tabucchi. Sobre él, la desaparecida Isabel ejerce una inmensa fascinación hasta el punto de que, en un cierto momento de su vida, siente la  urgencia de rescatarla. Y la halla en el centro del último círculo, mas el personaje femenino le hace recapacitar en el hecho de que la ansiosa búsqueda era solo en pos de sí mismo para liberarse de sus remordimientos. Para absolverse y obtener así una respuesta. De este modo se completa el mandala: no importa si encontramos o no al ser que buscamos. La importancia reside en el mismo hecho de buscar.

   De este modo traspasamos un juego aparentemente detectivesco y la novela nos sumerge en un verdadero ejercicio vital, tan metafórico como existencial. En la búsqueda está el verdadero conocimiento, viene a decirnos Antonio Tabucchi. Si es verdad que se hace camino al andar, como intuyó el poeta, la sabiduría, el conocimiento también se alcanza en el viaje, en todo viaje iniciático en el que buscamos nuestra particular Ítaca. No importa que en el retorno no traigamos con nosotros ningún tesoro, ni siquiera el del ser amado/buscado, porque nuestro ser retornará enriquecido por la experiencia de la misma búsqueda. Es mi particular visión de esta novela póstuma tabucchiana  a la que vinculo con todos los viajes odiseicos. Así pues, una parábola existencial no sobre la joven portuguesa evaporada en el desierto salazarista, o en la nada, sino sobre el mismo autor/buscador.

   Como no podía ser de otro modo,  a lo largo de este viaje narrativo, los numerosos personajes que aportan su testimonio, no pueden evitar hablar del Portugal salazarista. Como ha hecho en otras novelas, Tabucchi recrea de forma indirecta, como “entre comillas”, el clima agobiante del Portugal sometido a las penumbras dictatoriales. Es sin embargo la parte palpable y accidental de un viaje por esos nueve círculos concéntricos del autoconocimiento que configuran la arquitectura de esta novela, de la que forma parte así mismo una visión transversal del tiempo en la que se impone el imperio de la imaginación. Los efluvios de una prosa alejada de cualquier giro rompedor, pausada, reflexiva, tersa y limpia le dan la forma externa a este póstumo regalo tabucchiano, una novela menos estrambótica de cómo la definió el autor. Verdadera trabe de oro de su peregrinaje novelesco.



Francisco Martínez Bouzas



                                               
Antonio Tabucchi

Fragmentos



“Las luces de Arrábida se acercaban. El trasbordador hizo tuutuu, silbando. Era el único ruido que se oía en aquella noche cálida. Isabel sonrió, y me apretó una mano. Su fular blanco revoloteaba en la brisa nocturna. ¿Con qué objeto contarte mi vida?, me dijo, tú lo sabes ya todo, has construido con sabiduría tus círculos, y lo sabes todo de mi, mi vida ha sido exactamente ésa, huí hacia la nada, pero supe apañármelas, ahora me has encontrado en tu último círculo, pero has de saber que tu centro es mi nada, en la que me encuentro ahora, yo he querido desaparecer en la nada, y lo he logrado, y en esa nada tú me has encontrado ahora con tu dibujo astral, aunque has de saber una cosa, no eres tú quien ha vuelto a encontrarme a mí, soy yo quien ha vuelto a encontrarte a ti, tú crees haber realizado una búsqueda en pos de mi, pero tu búsqueda era sólo en pos de ti mismo. ¿Qué quieres decir Isabel?, pregunté. Ella me apretó con fuerza la mano. Quiero decir que querías liberarte de tus remordimientos, no era realmente a mí a quien buscabas, sino a ti mismo, para darte una absolución a ti mismo, una absolución y una respuesta, y esta respuesta te la doy yo esta noche, la noche en la que nos dijimos adiós en un trasbordador que iba de Setúbal a Arrábida, quedas liberado de tus culpas, no tienes culpa alguna, Tadeus, no hay ningún bastardillo tuyo por el mundo, puedes irte en paz, tu mandala se ha completado.”



…..



“Abrí los ojos. El violinista estaba de pie ante mí, en el jardín de la estación se había puesto la luna. Mantenía sujeto su violín y miraba fijamente el círculo en la arena delante de sus pies descalzos. Es hora de regresar, dijo, la búsqueda ha terminado. Se acuclilló y sopló sobre la arena. El círculo se anuló. ¿Por qué ha hecho eso?, pregunté. Porque la búsqueda ha terminado, y hace falta el soplo del viento que reconduzca el todo a la nada sapiencial, dijo él. Yo cogí la fotografía de Isabel y me la metí en el bolsillo. Ésta me la llevo conmigo, dije. Como quieras, dijo él, está en su derecho, de todo queda un poco, a veces una imagen. Se ajustó el violín al hombro y empezó a tocar en sordina, con un acento muy melódico. Les adieux, l’absence, le retour. Yo levanté los ojos hacia la bóveda celeste y vi  una estrella que reconocí. Eché a andar. Y en aquel momento vi a Isabel. Agitaba una bufanda blanca y me estaba diciendo adiós”.



(Antonio Tabucchi, Para Isabel. Un mandala, páginas 151-152, 153-154)

jueves, 4 de diciembre de 2014

"AHORA": EPÍTOME DEL DOLOR EN LAS HORAS DEL DUELO



Ahora

Brigitte Giraud

Traducción de María Teresa Gallego Urrutia

Contraseña Editorial, Zaragoza, 91 páginas.



   La literatura del dolor se asienta en una dilatada tradición y en ella ocupan un especial espacio dramático los libros que recrean el duelo, si es que una recreación realista de esos momentos de aflicción resulta posible. Este breve libro de la narradora francesa Brigitte Giraud (Sidi-Bel-Abblés, 1960) forma parte de la dimensión emocionante, mas no lacrimosa ni truculenta de esa tradición literaria. Un libro que pretende describir el “ahora” que adviene después de la muerte de un ser querido, cuando es preciso superar el dolor, la soledad y la pena por la desaparición de esa persona que ya forma parte del “antes”, un antes que “era algo blanco, luminoso, ingrávido, evidente…terso, emocionante a veces” pero definitivamente irrecuperable.

   El dramatismo de esta breve novela se acrecienta cuando el lector se entera de que lo que está leyendo es autoficción, literatura testimonial. Brigitte Giraud lo escribe con la conciencia de que nadie será nunca capaz de creer en sus palabras, de percibir lo que ella siente. El día anterior al trágico suceso se había desplazado a París para presentar una de sus novelas. A su regreso, recibe el mazazo  de que Claude, su pareja, se había matado en un absurdo accidente de moto, al perder el control de la peligrosa Honda CBR 900, un modelo incluso prohibido en Japón. La acompaña un amigo, pero de poco importa: “En adelante está una sola para tomar decisiones” (página 19). Y así da comienzo el “ahora”. Un ahora en el que es imposible ovillarse en el viejo sillón de cuero, como muestra el bello dibujo de la portada. Porque se hace preciso gestionar la muerte, esa separación definitiva, ya que es ella únicamente la que habrá de tramitar no solo el dolor sino también todo el peso de la pérdida.

   La aflicción y su vivencia van unidas al necesario cumplimiento de numerosos detalles y requisitos que se disparan tras la muerte de un ser querido: los primeros momentos tras la pérdida, absolutamente insulsos y triviales, la aséptica comunicación del fallecimiento que le hacen los médicos, el atestado policial, la bolsa con los objetos personales del fallecido, el funeral, la elección de la corona de flores, la música… Una inmensa y poco menos que esperpéntica burocracia funeraria repleta de trabas. Todo eso lo exige la simple vulgaridad de la muerte.

   La buena educación sumisa hace que, en el recorrido por su “ahora”, la narradora muestre un dolor domesticado, civilizado, revestido de buenos modales. No obstante, la autoficción de Brigittr Giraud se halla repleta de momentos especialmente conmovedores. Uno de los más impactantes se produce cuando tiene que contarle a su hijo la muerte de su padre. La madre, tras la visita al pediatra del que recibe consejos, intenta hablarle al hijo con normalidad, narrarle brevemente algo que iba  a cambiar para siempre su vida.

   ¿Y el amor? se pregunta la escritora. ¿Ese amor que se nos dice que todo lo puede? Por desgracia no protege nada. No impide la muerte. Pasar veinte años viviendo con alguien, amando a ese alguien no es capaz de evitar algo así. La guadaña de la muerte está inmunizada frente al amor.

   Ahora se presta por su temática a derivar en una novela triste y lacrimógena. Sin embargo, la autora supo evitar ese extremo al hablarnos del “antes” y del “ahora” y de la abisal distancia que separa ambos momentos. La calidad de su prosa, tejida con palabras generalmente contenidas, algunas veces rebeldes, va relacionando ante el lector todos esos pasos inevitables y que, en un país como Francia se eternizan, para poder dar sepultura a un ser querido. Ahora nos habla de todo eso y de la ineludible necesidad de iniciar una nueva vida, cuando llegamos al convencimiento de que la ausencia del ser amado es definitiva, cuando  van a echar del cementerio a todos los asistentes al sepelio, excepto a él, “que a partir de ahora puede trasgredir todas las leyes” (página 89). La muerte de un ser querido lo distorsiona todo, mas la vida sigue y es preciso afrontar el futuro desde el “ahora” y con el dolor en toda su fiera plenitud.



Francisco Martínez Bouzas



                                                    
Brigitte Giraud

Fragmentos



“Esta noche se ha muerto Claude. Yo lo quería. Mi vida se detiene y empieza el tiempo. Para no nombrar el suceso digo «antes» y «ahora» (…)

Esta noche se ha muerto Claude y yo estoy viva. Me deja sin haber querido dejarme, por inadvertencia. Me deja con mi deseo, con mis preguntas. Estoy en el hospital, con G. La señora del mostrador de ingresos me pide el carnet de identidad y el número de la mutua. Nos indica unas sillas de plástico naranja. Le doy las gracias. Hago lo que me piden que haga al pie de la letra. Sentados y sin decir nada, mi amigo y yo; se prohíbe fumar. Llevo unas sandalias de cuero marrón que me están algo grandes; los pies se me mueven solos. Son más o menos las nueve de la noche. Claude ha tenido un accidente de moto; está en el quirófano.”



…..



“Luego llega el momento en que me entero. Poco antes de las doce de la noche. «No hemos podido hacer nada»: la frase que marca la frontera entre antes y ahora…«No hemos podido hacer nada.»  Ya estamos en la nada. Se acabó la historia. Así de sencillo. Estás vivo; y, después, estás muerto. La piel está tibia; luego está fría. Tienes montones de cosas que decir; pero te quedarás callado. Los ojos están abiertos; los ojos están cerrados. No he vuelto a ver sus ojos de terciopelo oscuro. «No hemos podido hacer nada.» Estoy muda. Estoy tranquila, curiosamente. ¿Qué separa la vida de la muerte? Eres todo; luego no eres nada.”



…..



“Voy a esperar a T. al colegio. Vamos juntos por el camino de vuelta, hablamos de todo un poco. Le pregunto qué actividades han hecho. Y ayer, ¿qué tal la fiestecita? ¿Durmió bien en casa de su amigo? Alargo ese rato, miro a T., le paso revista. Sé que es la última vez que voy a verle la cara que tiene ahora, la de antes de la preocupación y del miedo. Lleva un pantalón corto, sandalias y una mochilita. Un niño como todos los niños; lo cojo de la mano; subimos la cuesta que lleva a casa.

T. está sentado en el sofá, y yo en cuclillas, a su lado. Le hablo; la frase es corta, se la digo con voz dulce, esa que pongo muchas veces para hablar con él. Entiende enseguida lo que le estoy diciendo. Acepta oírlo. Ahí estamos; yo con las manos en sus rodillas, en sus pantorrillas, en sus muñecas. Tengo las manos en su pelo, demasiado largo. No tengo nada más que decir; he puesto una detrás de otras las palabras más violentas que darse puedan; y, en la misma frase, la palabra «papá» y la palabra «muerto». De mis labios ha salido eso tan espantoso.”



(Brigite Giraud, Ahora, páginas 13-14, 16-17, 27-28)