sábado, 6 de febrero de 2016

"EL SUEÑO DEL REY": MODÉLICA LITERATURA DE VIAJES



El sueño del rey
Viajes y mesianismo en el Renacimiento peninsular
Isabel Soler
Acantilado, Barcelona, 2015, 351 páginas

   Isabel Soler (Barcelona, 1964), profesora de literatura y cultura portuguesas en la Universidad de Barcelona, es una de las más importantes investigadoras y conocedoras no solo de la historia, sino también de la intrahistoria, de las motivaciones, intereses, sueños de aquellos individuos de los siglos XV, XVI y XVII que, desde la Península Ibérica, y especialmente desde Portugal, en auténticas marejadas de demencia, se precipitaron por las sendas marítimas o por los caminos pedestres en búsqueda errante de nuevas rutas oceánicas, de regiones remotas con pueblos perdidos y culturas desconocidas. Quizás la razón última de esas “marejadas de demencia” resida en la condición viajera constitutiva de la esencia humana, como ya anoté en el comentario del libro de Isabel Soler, Derrota de Vasco de Gama. El primer viaje marítimo a la India (2011). En efecto, junto con la irrupción de la sabiduría y el desorden, penetra en aquellos primates de cerebro grande otra ubris no menos intensa: la necesidad de abrir horizontes, de viajar y de conquistar el mundo. El desarrollo del pensamiento empírico-lógico, el despliegue de múltiples aptitudes intelectuales para la invención, la organización y la creación, y con igual o superior empuje, la capacidad imaginativa hizo concebir a nuestros antepasados,  a los viajantes y marinos renacentistas temerarias quimeras expansivas, conquistadoras o simplemente exploradoras. Todo ello lo ha analizado Isabel Soler en obras como la arriba citada, en El nudo y la esfera (2003) y en Los mares náufragos (2004).
   En este marco general se inscribe ahora este valioso ensayo, El sueño del rey. Viajes y mesianismo en el Renacimiento peninsular. Un análisis, a la vez hábil y profundo de las motivaciones visibles y de aquellas más ocultas de los viajes oceánicos de las naves portuguesas y españolas de a finales del siglo XV y XVI. Viajes en los que aparecen con derecho propio Cristóbal Colón, Vasco de Gama y Fernando de Magallanes, que revolucionaron las bases del mundo antiguo y crearon las del mundo moderno, y en cuyos relatos se produce un “forzados machihembrado entre la imaginación y la verosimilitud” (página 10). Porque la autora lo tiene muy claro en los componentes de esa sutura: al saber le es imprescindible la imaginación. Un binomio, pues, que, según Isabel Soler, es indispensable para comprender cabalmente aquellas fiebres viajeras, cuyos grandes personajes fueron el rey dom Manuel I de Portugal, Cristóbal Colón, Vasco de Gama y Fernando de Magallanes. Todos ellos, “actores trágicos”, marcados por la fatalidad y por la fuerza de lo invencible que les empujaron a emprender viajes reales, pero espoleados por la imaginación.
   Isabel Soler ofrece en este ensayo, no una fría relación de hecho y de viajes, sino una lectura histórica de los mismos. Es decir, pretende descubrir el significado de esas singladuras, o con palabras de la autora en “Éxodo” final, hacer inteligible los motivos que llevaron  a las naves a desplegar sus velas, las necesidades ideológicas, las místicas, el radical juego de poder político, económico y espiritual que las circunstancias históricas obligaron a desarrollar.
  Considero que la autora titula con acierto su libro con el rótulo El sueño del rey, porque estos viajes parten del sueño mesiánico del rey dom Manuel I de Portugal, que no fue otro que la dramatización del poder del rey y, a través de él, del poder de Dios. Los corifeos/héroes de ese sueño fueron los tres navegantes ya mencionado. A este sueño del rey dedica la autora el primer capítulo del libro. Se inicia con el acceso a la corona portuguesa dom Manuel I, el Venturoso, el Afortunado, el Escogido. Don Manuel I que reinará bajo la divisa de la esphera armilar, será el testigo, tras la muerte de Fernando el Católico, del designio profético y del mesianismo dirigido hacia Oriente que inclinará los viajes oceánicos de sus súbditos.
   El ensayo de Isabel Soler pretende así mismo explicar lo que significaba Oriente en la mentalidad renacentista y para las naves que surcaron los océanos: un antiguo  y lejano anhelo, un problema y una utopía, una “otredad” imaginaria y antitética, una entelequia esencialista que el providencialismo y el mesianismo se encargarán de alimentar. Será la corona portuguesa la que intente construir un nuevo puente entre Oriente y Occidente. “Puente sobre aguas turbulentas”, el segundo capítulo de la publicación analiza ese importante papel, centrándose especialmente en la estrategia y en la obsesión manuelinas en el Mediterráneo y especialmente en el lejano Oriente, alimentadas por los viajes de Vasco de Gama y Pedro Álvares Cabral, que significaban una verdadera ampliación del mudo.
   La autora presta así mismo atención a la obra de los cartógrafos portugueses. Y a los enfrentamientos entre las dos monarquías peninsulares con vistas a fijar los límites geográficos de sus áreas de influencia. Finalmente, la última secuencia del libro analiza la circunnavegación del globo por Fernando de Magallanes, una traición a la corona portuguesa, “poco heroica, pero sí transcendentemente política”, fruto del despecho por un injusto maltrato. El apátrida portugués, adelantado y capitán general de la Armada para el descubrimiento de las especerías, hará frente con mano dura a los capitanes españoles traidores, y finalmente capitaneará una expedición que sin recorrer mares reservados a los portugueses por el Tratado de Tordesillas, no solo garantizó el acceso a las especies, sino que, tras la arribada de la nao Victoria a Sanlúcar de Barrameda, el 6 de septiembre de 1522, resquebrajará la vieja imagen de los fines del mundo y afianzará la idea de la redondez de la tierra.
   El libro de Isabel Soler es una crónica fascinante, ampliamente documentada y sin embargo escrita con un estilo claro e inteligible, que aquilata y depura no pocos mitos, al poner de manifiesto los afanes y motivos reales de aquellos desmesurados viajes oceánicos en busca no solo de cristianos, sino de especias y nuevos horizontes para el comercio. Ampliaron, es verdad, la imago mundi, pero para ello se conquistaron a la fuerza territorios, se traicionó, se torturó y se mató. Verdades y realidades siempre en conflicto desde su polifónica realidad, como reconoce la autora en este excelente y modélico libro de literatura de viajes.

Francisco Martínez Bouzas

                                                      
Isabel Soler
Fragmentos

“Desde la ladera del castillo de Lisboa, un eremita franciscano propagaba  la Joaquinita e inminente llegada de una Nueva Era que invertiría el orden social y purificaría la Iglesia. Parece que se acercó al Mestre de Avis para pedirle que, en vez de huir a Inglaterra, resistiera al invasor castellano, porque la victoria estaba asegurada. De la batalla de Aljubarrota ese 14 de agosto de 1385 nacía la dinastía de los Avis, pero el providencialismo portugués, así como la propia realeza lusa, arrancan de mucho más lejos, y ambos parecen verdaderamente incuestionables porque emanan directamente de la voluntad de Dios. Así lo entendía el cronista Duarte Galvão, secretario personal del rey dom Manuel y esmerado ideólogo de su imagen imperial en el prólogo de la Crónica de dom Afonso Henriques, donde la predestinación del rey quedaba justificada y enlazada a otra más amplia y superior, la predestinación del propio Portugal…”

…..

“Se dio prisa el rey Manuel I de Portugal, tras el regreso de Vasco de Gama con la noticia de su llegada a la India, en anunciar a las cortes europeas, y sobre todo  a la castellana, cuáles eran a partir de ahora sus posesiones en el mundo. Lo hizo incluso antes de que el propio Vasco de Gama amarrara su nave en el muelle de Lisboa, porque el 26 de julio de 1499 informaba a su primo Maximiliano, «augusto emperador de los Romanos de las dimensiones de su imperio…”

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“Aunque en 1522 la hubieran circunnavegado, ni siquiera los dieciocho supervivientes de la nave Victoria eran capaces de entender las dimensiones de la redondez de la Tierra, porque la habían navegado a ciegas a pesar de encontrase entre ellos Andrés de San Martín, uno de los mayores cosmógrafos de la época. Lo que quizá no parece tan difícil de entender es esa dicotomía entre el deseo y la realidad -o entre la verdad y lo real-, aunque la explique el cronista don João de Barros muchos años después, en la Década III, publicada en 1563, aludiendo a algo transcendentalmente concreto: el descubrimiento de las Molucas en 1512 por aquel que podría considerarse el instigador de la traición de Magallanes, su gran amigo Francisco Serrão. Y, a su vez, Barros no perdió la oportunidad de mezclar ese hallazgo con el sueño, esta vez de los propios moluqueños, encarnado en la creencia profética de la llegada de «unos hombres de hierro de muy remotas partes del mundo».”

(Isabel Soler, El sueño del rey, páginas 60, 167, 300)

miércoles, 3 de febrero de 2016

"A LA SOMBRA DEL GRANADO": DESGARRAMIENTO DE LOS MUSULMANES EN GRANADA



A la sombra del granado
Tariq Ali
Traducción de Miguel Ángel Pérez Pérez
Alianza Editorial, Madrid, 2015, 378 páginas

   A la sombra del granado es el primer volumen del Quinteto del Islam que el narrador y ensayista paquistaní Tariq Ali (Lahore, 1943) decidió escribir sobre las relaciones en Europa entre la cristiandad y la civilización islámica, cuando durante la primera Guerra del Golfo escuchó en una televisión occidental la afirmación de que los árabes eran un pueblo sin política. Consciente de que no era verdad y a pesar de su ateísmo, intentó buscar respuestas definitivas que piensa que hallaría, no en los países árabes, sino en Europa. Su búsqueda se inicia en España, un país plagado de grandes monumentos islámicos y de restos de una cultura que sobrevivió a pesar de la destrucción sistemática que de la misma se hizo a los pocos años de finalizar la Reconquista. Tariq Ali pretende poner de manifiesto con esta novela dos hechos incontestables: en primer lugar la excepcional contribución al saber y a la cultura en todas sus ramas de los árabes en España. Y, en segundo, la destrucción de la misma por la intolerancia de los vencedores cristianos, vulnerando los acuerdos solemnemente firmados que garantizaban la tolerancia hacia la religión  musulmana y judía.
   La novela que ahora reedita Alianza Editorial, traslada al lector a Granada, en el año 1499, apenas siete años después de las Capitulaciones para la entrega de la ciudad al ejército isabelino. Y en esa Granada y en el pueblo de al-Hudayl, situado posiblemente en la Sierra de Albarracín, Tariq Ali nos presenta la crónica de un desgarramiento de los musulmanes que permanecieron en sus tierras, tras la conquista, conservando su cultura y su religión y a los que las pragmáticas de conversión forzosa al cristianismo, promulgadas por la reina Isabel, a instancias del cardenal Cisneros, llevará a la diáspora, a la simulación y ocultamiento de su fe o directamente a la muerte. Bajo la férrea voluntad del arzobispo de Toledo, Francisco Jiménez de Cisneros, disconforme con la mano blanda del capitán general, el conde de Tendilla, y del primer arzobispo, Fray Hernando de  Talavera, se inicia una campaña de dura represión que no deja alternativas: la huida o la conversión forzosa.
   El libro, como preanuncio de lo que más tarde ocurrirá, se abre con relato de la ominosa noche en la que una barricada de libros y manuscritos requisados en las bibliotecas de los nobles granadinos y que custodiaban ocho siglos de cultura, arden bajo las órdenes de Cisneros. Muy pronto los musulmanes granadinos verán prohibidas sus usos, costumbres, su música e incluso su lengua a pesar de haber sido garantizados en las Capitulaciones de la entrega de la ciudad. Cisneros, instrumento de la reina Isabel ejerce un poder absoluto que no se limita a los asuntos espirituales. Él será la personificación de la intransigencia religiosa como arma política.
   La novela está narrada desde la perspectiva de una familia musulmana asentada en al-Hudayl y en la que se entrecruza la historia de varias generaciones. A través del relato de su historia y vicisitudes familiares, se nos permite acercarnos a los esplendores de una civilización muy avanzada y a la convivencia de siglos de culturas y religiones. Mas llegan los días decisivos en los que la siniestra figura del cardenal Cisneros, “el cura de Satanás” para los árabes granadinos, y las hogueras inquisitoriales se abaten de forma implacable sobre los musulmanes granadinos y sus vidas, sumidos en la indecisión de huir o quedar y, en este caso, convertirse o luchar para defender sus propia identidad religiosa y cultural, incluso con el precio de sus vidas. Un baño de sangre y una feroz destrucción arrasa sus vidas e incluso el jardín donde crece un granado, testimonio simbólico de la historia de una familia, con sus amores, pasiones, conflictos, dolores y de la destrucción de una valiosa civilización.
   Una tonalidad apesumbrada, reflejo de lo que se nos cuenta, un ritmo pausado, muchas veces demasiado premioso y  detallista, especialmente cuando se relatan de la historia familiar de los Banu Hudayl, un diseño potente de los personajes femeninos, pilares fundamentales de la historia, configuran la escritura da Tariq Ali en este primer volumen de sus Quinteto del Islam, reconstrucción de una saga familiar y de sus desgarramiento debido a uno de los mayores actos de bárbara injusticia cometidos por reyes, nobles, monjes y seglares, sedientos de sangre y de las riquezas de las familias musulmanas.
   No se ha librado de la polémica el epílogo de la novela en el que Tariq Ali proyecta su ficción veinte años después y nos presente a uno de los hipotéticos exterminadores de al-Hudayl, un joven capitán pelirrojo y barbilampiño, (Hernán Cortés) a las puertas de la ciudad construida sobre el agua de Tenochtitlan, regida por Moctezuma, sonriendo ante las riquezas que se presentan delante de sus ojos. Una asociación de dos expolios y genocidios culturales que, con independencia de los datos históricos, el escritor está legitimado a realizar, porque su libro, ficción narrativa, no se rige por las leyes del rigor histórico. Lo que es indiscutible es que la expulsión y la matanza de los musulmanes granadinos fue un bochornoso preámbulo del brutal expolio de las tierras americanas, bajo el pretexto de la conversión a la fe cristiana de los indígenas, pueblos con una civilización avanzada.

Francisco Martínez Bouzas

                                                             
Tariq Ali
           Fragmentos

“Desde detrás de la ventana de una pensión, el centinela más favorecido de la Iglesia de Roma observaba la creciente barricada de libros con satisfacción. Jiménez de Cisneros siempre había pensado que sólo se podría eliminar a los infieles como fuerza si se arrasaba su cultura por completo. Eso implicaba la destrucción sistemática de sus libros. Las tradiciones orales sobrevivían algún tiempo, hasta que la Inquisición se encargara de arrancar aquellas lenguas que delinquiesen. De no haber sido él, alguna otra persona se tendría que haber ocupado de organizar esa necesaria hoguera, alguien que entendiera que había que salvaguardar el futuro por medio de la firmeza y la disciplina, y no el amor y la educación, como no dejaban de proclamar los imbéciles de los dominicos. ¿Qué habrían logrado ellos jamás?”

…..

“Yo también voy a ser franco con vos, arzobispo. Nunca tuvimos problemas serios en este reino hasta que vos llegasteis. No habéis conseguido ganároslos por medio de los razonamientos, y por eso ahora queréis recurrir a los métodos de la Inquisición.
-Unos métodos prácticos, Excelencia, de probada eficacia.
-Sí, de probada eficacia con los católicos con cuyas posesiones queríais haceros, y con los judíos que nunca han gobernado este reino y que compraron su libertad pagando ducados de oro y convirtiéndose a nuestra religión. Esos métodos no servirán aquí. La mayoría de esa gente a la que llamamos moros son nuestra propia gente, iguales que vos y que yo. Han gobernado una gran parte de nuestra península, y lo hicieron sin quemar muchas biblias, ni derribar todas nuestras iglesias, ni prender fuego a sinagogas para construir encima sus mezquitas. No son una anomalía desarraigada. No se les puede eliminar a latigazos. Opondrán resistencia y habrá más derramamiento de sangre, tanto suya como nuestra.”

…..

“Veinte años después, el vencedor de al-Hudayl, ahora en la cúspide de su poder y considerado por todos uno de los dirigentes militares más curtidos del reino católico de España, desembarcó de su buque de guerra en una costa a miles de kilómetros de su tierra natal. Se ató el viejo casco que nunca había dejado de usar, por más que le habían regalado dos de plata de ley. Además, ahora llevaba barba, que por ser pelirroja era objeto de muchas bromas procaces. Sus dos ayudas de campo, ya capitanes también, lo acompañaban en esta misión.
La expedición viajó durante muchas semanas por tierras pantanosas y espesas junglas. Cuando llegaron a su destino, el capitán fue recibido por embajadores del mandatario del lugar, que vestían túnicas de los colores más insospechados. Después de intercambiar obsequios, lo acompañaron al palacio del rey.
La ciudad estaba construida sobre el agua. Ni en sueños se había imaginado el capitán que pudiera ser así. La gente se desplazaba en botes de una parte a otra.
-¿Sabes cómo se llama este lugar tan excepcional? -preguntó a su ayudante para ponerlo a prueba, mientras el bote que los llevaba atracaba en el palacio.
-La ciudad se llama Tenochtitlan, y su rey es Moctezuma.
-Emplearon grandes riquezas para construirla -comentó el capitán.
-Es una nación muy rica, capitán Cortés -contestó el otro.
El capitán sonrió.”

(Tariq Ali, A la sombra del granado, páginas 20, 108-109, 377-378)

viernes, 29 de enero de 2016

"REGRESIONES": LA RECUPERACIÓN DE UN TIEMPO QUE NO VOLVERÁ



Regresiones

Vicente Muñoz Álvarez

Ediciones Lupercalia, La Romana (Alacant), 2015, 235 páginas



   Además de editor, Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966), es un incansable cultivador de la entera gama genérica: poesía, narrativa corta y larga, ensayo. Un escritor esponja o todoterreno, como se considera él mismo. El pasado año publicó la “novela” de los años 70, 80 y 90 de la capital leonesa, en la que, con indudable acierto, amalgama su propia biografía y el retrato de su generación, reflejados en el trasfondo, para la mayoría de los lectores poco conocido,  de una ciudad: León. Un libro que era una deuda pendiente con su propia conciencia literaria, escrito desde una distancia temporal suficiente, que le otorga al escritor la necesaria perspectiva para valorar con criterio ajustado y al mismo tiempo relativista, los acontecimientos de aquellos años en la ciudad vivida, gozada o padecida, que de todo hay en cualquiera experiencia vital.

   El libro es lo que dice el título: regresiones a los espacios de la infancia y de la juventud, sobre todo. Memorias de un superviviente en una ciudad gris, hecha color gracias a los comics, las viejas arquitecturas, los cromos y las teleseries, como se ha escrito.

   Regresiones no es narrativa fácil de encasillar. Algo así como un híbrido entre novela y libro de memorias. Crónica de vivencias reales y sentimentales en la ciudad de uno: León, la de Vicente Muñoz Álvarez. Una crónica que echa a andar extrañamente con el primer contacto con la muerte, en una tarde-noche invernal, a la edad de cuatro o cinco años, con una terrible sensación de náusea y desconsuelo, tras escuchar de sus padres qué era morir. A continuación, una medida sucesión de secuencias vivenciales en las que el escritor recupera su infancia, vivida y soportada con inocencia infantil durante la dictadura: los sabores de las manzanas de caramelo de los años 70; los juguetes que desarrollarían sus tendencias ensoñadoras; el intercambio de cromos al pie de la Casa Botines, el palacio mítico y tenebroso donde se instalan los abuelos, y que retorna con frecuencia en estas regresiones; la particular Casa Usher del niño al lado del siniestro cine Mari, siempre presente en las pesadillas del escritor y germen de la afición por la literatura y cine de terror; la deuda pendiente con el colegio de los Agustinos y su terrible dinámica educacional; las series de televisión, partes entrañables de una educación sentimental; la fascinación por Cría cuervos, la película de Saura que “me traslada empáticamente a otro mundo y tiempo, una infancia/adolescencia de penumbra imprecisa” (página 51), con el tristísimo tema de Jeanette Por qué te vas, que se instalará para siempre en su corazón; los terrores difícilmente asimilables en la infancia, como los que le generó la casona de la descuartizadora del Portillo.

   Las recuperaciones de la “fiesta” de la Transición, para los adolescentes de entonces con el desmadre del punk, el destape, el cine alternativo, el underground… y la  Pura Vida (Movida). Y los ojos del adolescente que navegan todavía por un maravilloso mundo poblado de tritones, salamandras, monos marinos…E incontables héroes y superhéroes que, más que ninguna otra cosa, serán lo que deje en el cerebro adolescente la llamada Transición. También la lluvia de aquellos días percibida desde la penumbra de las aulas y pasillos del colegio frailuno, “metáfora del tedio infinito”; los festivales de Eurovisión, “sangre para la máquina de la dictadura, nueva carne para la de la Transición” (página 83); aquellos primeros latidos de cine erótico y pornográfico que disipaban la libido de la pandilla de adolescentes; las revistas que rulaban cargadas de lujuria por las manos adolescentes; el inicio cabrón en la vida adulta.

   Y con los 80, la explosión de la Movida que en León comenzó con los Cardiacos. Y acto seguido llegarían en tromba incontables grupos que atruenan la noche leonesa e imponen los acordes de la iniciación musical del autor; el enganche a la lectura con H. P. Lovecraft y el inicio de la escritura de los primeros relatos también bajo el influjo del gran innovador del relato de terror.

   Y así, regresión tras regresión, Vicente Muñoz Álvarez, desocupa el baúl de sus recuerdos y visibiliza, para todos aquellos que nos acercamos a las páginas de este libro, lo que fue su despertar a la vida, su educación, también la sentimental y, en el último capítulo, “Días extraños, lo que sería una apuesta suicida por la literatura. En una Coda final veinte escritores y músicos de la generación del escritor nos ofrecen su testimonio de lo vivido y de lo compartido.

   Un libro pues de recuperación del tiempo ido, de “los tiempos maravillosos y lejanos que (salvo en mis regresiones) no volverán” (página 33). Escrito con tonalidad nostálgica, aunque al autor no le guste ese estado de ánimo escritural, pero sobre todo con mirada lúcida, evocadora, en un plausible ajuste de cuentas con los héroes y mitos personales del escritor, desde un tiempo que emerge de la dictadura, pero que muy pronto se transforma en un espacio mucho más abierto, libertario y creativo que el actual.

   Libro eminentemente leonés, escrito con un estilo de prosa intenso, a veces furioso, esponjoso y dilatado siempre, y que, no obstante su localismo, no desagrada a aquellos lectores capaces de disfrutar con las recuperaciones vivenciales, escritas desde una cruda honestidad. Porque todos o casi todos nos hemos iniciado a la vida padeciendo y gozando de las mismas caricias y de similares cicatrices.



Francisco Martínez Bouzas

                                                     
Vicente Muñoz Álvarez



Fragmentos





PP. AGUSTINOS

(My generation)



“aquella fortaleza inmensa de ladrillo rojo…con ella más que con ninguna otra estampa o visión infantil tengo una deuda pendiente…el ying y el yang, el aprendizaje y la duda, lo austero y lo sórdido, lo mágico y crepuscular, la caspa y el cielo…comenzando por un recuerdo insignificante, aunque para mí imperecedero: la pólvora: aquella arenisca pardusca que recogíamos cuidadosamente de entre las junturas de los ladrillos de la fachada, mezclada con telas de araña y saber qué otros residuos, pólvora, la llamábamos, que atesorábamos para cargar nuestras pistolas imaginarias, primeros ensayos de ensoñación…para seguir por aquellos inmensos y tenebrosos pasillos que conducían a las aulas, el eco distorsionado de nuestros pasos en la penumbra, el latido acelerado de nuestro corazón, y el laboratorio de fósiles e insectos empalados y cabezas reducidas de jíbaro y animales disecados y minerales y microscopios, mi lugar de ensueño favorito, y la enfermera y la enfermería y las dolorosas vacunas en el brazo y el gimnasio y los curas, adustos, siniestros, sombríos, enfundados en sus túnicas negras, con aquellas correas de cuero con las que nos fustigaban a la menor ocasión, grises y contenidos, macilentos y reprimidos, irascibles y abrasados por qué sé yo qué fuego interior.”



…..





CUANDO ÉRAMOS REYES

(Brillaba la Perla)



“más que nunca huelo estos días a carne quemada, los 80 más que nunca renacen en mí, lo siento, compis de los 90, sé que estáis hartos de oírlo, pero hubo allí algo muy grande que os perdisteis y fue lo mejor que se ha vivido en este país, a saber qué, porque ni siquiera nosotros, los supervivientes de entonces, lo teníamos muy claro, qué pasó en la Transición, justo después de que el Innombrable muriera, cómo y cuándo comenzó la fiesta y por qué aquella eclosión de fanzines y grupos (un reciclaje castizo de lo que nos venía de fuera: punkis, chulapos, flamencos progresivos y psicotrópicos a mansalva), qué sé yo, pero aquello fue una fiesta sí que lo tengo claro, cuando éramos reyes, todos a nuestra santa bola, sin más careta que nuestra propia piel…recuerdo luego, durante mucho tiempo, cómo renegué de aquella movida, grupos americanos, australianos, franceses, ingleses, cómo me parecía un pastiche todo lo nuestro, pero lo cierto es que reviso ahora aquellos temas (o mejor dicho: vuelven ellos a mí) y me erizan como escarpias los pelos al recordar todo aquello…”



…..



BOYS BOYS BOYS

(Pezón furtivo)



“pocas cosas hicieron vibrar tanto la España de los 80 (al margen del 23 F) como los pechos de Sabrina Salerno en la Noche Vieja de 1987, aquella horterísima canción, Boys, aquel diminuto pantalón ajustado…repitieron el vídeo en los medios hasta la saciedad (incluso a cámara lenta), un pezón furtivo y un instante de éxtasis y arrebato para todos los españolitos de a pie, y de indignación para todas las madres y esposas de este beato país…veintiún años tenía yo entonces y recuerdo aquella canción como un acontecimiento nacional que dividió a media España, millones de hombres babeando frente  a la pantalla del televisor con los ojos como platos y millones de mujeres echando espumarajos y pestes por la boca, hasta el punto de generar casi una guerra civil (sin Tejero de por medio) entre ambos sexos…cuántas discusiones y peleas originó aquel dichoso vídeo, cuántas fantasías y exorcismos, yo fui testigo de unos cuantos, todo por un pezón rebelde escapándose de un corpiño ajustado (cuando había pasado ya el boom del destape setentero y los videoclubs rebosaban de películas X y los quioscos de revistas pornográficas de todo género y tipo)…”



(Vicente Muñoz Álvarez, Regresiones, páginas 42, 123, 141)