viernes, 3 de mayo de 2013

ARTHUR KOESTLER O LA VECINDAD CON LA MUERTE



Dialogo con la muerte
Un testamento español
Arthur Koestler
Tradución de José Erezuma
Amarando Editores, Madrid, 275 páginas
(LIBROS DE FONDO)


   Una pequeña empresa editora, Amaranto Editores, hizo posible hace unos años que los lectores españoles puedan conocer un testimonio imprescindible acerca de la Guerra Civil española. Y una pieza literaria en sí misma, que de forma rotunda y repulsiva cumple el “dictum” de Walter Benjamin: no existe obra de arte que no sea a su vez un documento de la barbarie.
   Me estoy a referir al libro de Arthur Koestler, publicado en 1937 en inglés con el título A Spanish Testament y en 1966 bajo el rótulo Dialogue with death. Existe una trágica colección de obras literarias de autores extranjeras basadas por entero en la Guerra de España: La esperanza de A. Malraux, Homenaje a Cataluña de G. Orwell, Los grandes cementerios bajo la luna de Georges Bernanos y  Por quién doblan las campanas de Hemingway. El relevante testimonio que ofrece Koestler para la comprensión de aquellos acontecimientos dramáticos pero históricos, es merecedor así mismo de figurar en esa biblioteca de referencias directas sobre la Guerra Civil española.
   Nada importa la trayectoria personal del autor, embadurnado en el aluvión de delirios del siglo XX y atormentado de forma indecible  en unos momentos históricos en los que la liquidación de vidas humanas  se convertía en una actividad frenética e industrial. Hoy sabemos que no fueron precisamente héroes ejemplares, sino mitómanos e incluso impostores y, en el caso concreto de Koestler, bebedor, mujeriego, posiblemente violador y con una evolución ideológica que es un espejo del siglo XX.
   Sus virajes  van desde el sionismo radical hasta el comunismo soviético con el que rompe en 1938, al poco tiempo de la publicación del “testamento”, intentando mantener  posiciones antitotalitarias, fruto de las cuales es la novela Darkness at non (El cero y el infinito, en español), la primera obra literaria en la que se denuncia el sistema estalinista y los procesos de Moscú.
   Este radical antitotalitarismo tiene sus raíces en Un testamento español, que en su diseño original era la transcripción de los diarios de las cárceles franquistas, donde permaneció más de cien días condenado a muerte por espionaje. No obstante, tal como hoy lo podemos leer, es un libro fragmentario en el que se recogen los restos de diarios escritos en la prisión, la reconstrucción de otros y una reelaboración de un viaje a Málaga como reportero para dar fe de los que hacían los fascistas cuando entraban en una ciudad.
   El tema del libro es sin duda la muerte. La muerte, las farsas de juicios, la ejecuciones sumarias durante la Guerra y el espanto de los que van a morir invocando a sus madres, que adquieren en estas páginas, la hondura de un tema literario. Es por eso que se puede establecer un paralelismo entre la narración del “testamento” de Koestler y el Homenaje a Cataluña de Orwell. En ambas obras hallamos la narración de una experiencia de primera mano, la de la vecindad con la muerte, un aspecto que los diferencia del “frescor lírico” que es La esperanza de Malrraux y la apología del gesto viril que pretende ser la novela de Hemingway. La experiencia de la muerte fue siempre para Koestler una pulsión que lo arrastrará finalmente al suicidio. Así pues, este testimonio es, por encima de su interés político, una honda reflexión filosófica sobre el valor de la vida y de la muerte.

Francisco Martínez Bouzas


Arthur Koestler

Fragmento


“Fue el comienzo del primer día de prisión, el primero de ciento dos días.
No hubo ni desayuno, ni agua para lavarse, ni peine para peinarse. No había nada que hacer sino esperar. Caminaba arriba y abajo, seis pasos y medio en una dirección, seis y medio en la otra, esforzándome por pensar en cosas agradables y ser un buen compañero conmigo mismo. Me vino a la mente un pasaje de una de las Sanders Stories de Edgar Wallace:
«Solamente tenemos que morir una vez. Algo que a mi no me ha convencido nunca. Si muriéramos más de una vez, nos acostumbraríamos a ello, mi viejo Ham. ¿Entiendes lo que quiero decir? Se trata de filosofía»
(…)
“A eso de las cuatro se oyó un ruido en el pasillo. Una voz empalagosa leyó una lista de cuarenta o cincuenta nombres; se abrieron unas puertas, que se volvieron a cerrar con estruendo. Ruido de pasos, cuchicheos, sonidos misteriosos.
Puse esta vez la oreja en lugar del ojo en el agujero de la cerradura. Sólo podía percibir que una larga fila de hombres arrastraban los pies a lo largo del pasillo, lentamente, titubeando, como si caminasen en contra de su voluntad. El sonido de los pasos se desvaneció. Cuarenta o cincuenta hombres marchaban hacia la muerte.
Me acosté en el catre, y me pregunté si el cantante estaría entre ellos, si serían ejecutados uno por uno o en grupos; con fusiles o con ametralladora. Mi imaginación, fuera ya de mi control, me mostró la escena cincuenta o cien veces, en todas sus variantes posibles.”

(Arthur Koestler, Diálogo con la muerte, páginas 103-105)

miércoles, 1 de mayo de 2013

UNA MENGUANTE UTOPÍA POLÍTICA



 
En tiempos de luz menguante
Novela de una familia
Eugen Ruge
Traducción de Richard Gross
Editorial Anagrama, Barcelona, 2013, 394 páginas.


   Eugen Ruge (Sosva, Urales, 1954), un matemático y físico formado en la República Democrática Alemana (RDA), que desde 1989 se dedica con  exclusividad al teatro y a la radiotelevisión, debuta en la narrativa con esta su ópera prima, In Zeiten des abnehmenden Lichts, traducida al español en el pasado mes de marzo por Editorial Anagrama. Cerca de cuatrocientas páginas para narrar las interioridades de una saga familiar en los últimos cincuenta años en la RDA y  a través de cuatro generaciones.
   La novela, en efecto, echa a andar con la fundación de la RDA y concluye con los atentados del 11 de septiembre de 2001. Sus grandes protagonistas: el linaje de los Umnitzer y el declive de la utopía política comunista tal como fue  consumada en los países en los que funcionó como sistema político. Porque, si algo aparece meridianamente claro en la novela de Eugen Ruge es cómo cada generación de los Umnitzer se aleja más y más de la fe y de las certezas fundamentales del estado naciente y del partido, con el cual se identificaba. Eugen Ruge lo refleja a través de esas cuatro generaciones, cada una de ellas anclada en una posición muy diferente frente al régimen comunista: desde los patriarcas, genuinos comunistas convencidos de la causa, hasta los últimos vástagos, representados por el hijo del personaje vertebrador de esta novela, Alexander Umnitzer , descreídos y que ven el pasado con vergüenza, como apunta el mismo Ruge.
   Para contar esta historia de una familia comunista y su decadencia, el autor echa mano de su propia experiencia familiar. Ruge, en efecto, se sirve de la historia de sus abuelos comunistas de las primeras hornadas, la generación comunista estalinista que aceptó por disciplina de partido cualquier discrepancia; la de sus padres que mantienen hacia el sistema una relación menos dogmática y más matizada. Y la suya propia, la tercera generación, completamente crítica y disconforme con esa utopía política jamás realizada. En la novela vemos representadas a estas generaciones por los Powileit-Umnitzer.
   Aunque el relato arranca en el año 2001, se interna mediante oportunas analépsis  en el pasado de esta saga de los Powileit-Umnitzer en los años cincuenta, sesenta y setenta y centra su foco de atención, de forma especial, en el día 1 de octubre de 1989, fecha en la que el patriarca Wilhelm Powileit celebra su noventa cumpleaños, una fecha que el narrador describe desde distintos y divergentes puntos de vista: la del homenajeado, incombustible defensor del estalinismo; la de su esposa, tan oportunista como amargada; la de su hijo, historiador del régimen, pero inconformista; la de su esposa rusa, marginada en la RDA, marginación que ahoga en alcohol;  la de la madre de esta, la anciana Irina que vive en el mundo de los recuerdos su propio analfabetismo. Y por último, la del último representante de la saga, el biznieto Markus , un joven desconectado del contexto familiar y completamente despolitizado.
   Este procedimiento narrativo, construido con pericia y oficio, se repite a lo largo de todo el libro, con una arquitectura narrativa que alterna capítulos que reproducen el cumpleaños del patriarca, con otros que narran el viaje  a México de su nieto Alexander en 2001, y otras secuencias que representan incursiones narrativas en fechas comprendidas entre 1952 y 1995. Presenciamos en este friso temporal, lleno de avances, retrocesos y determinadas calas, el devenir de la segunda mitad del siglo XX, lo que le permite al autor penetrar en la mentalidad de tres generaciones -la del biznieto apenas cuenta-, mostrando la complejidad de los momentos y circunstancias de forma convincente y nunca maniquea, relatada a través de pequeñas anécdotas de la vida cotidiana, con las, sin embargo, logra perfilar la gran novela de la Alemania Oriental, iluminando un período histórico de luz menguante, sin que el autor se cebe con los errores del pasado, sin que pontifique verdades. Simplemente pone ante los ojos del lector varias versiones de los hechos que constituyen la pequeña y la gran historia del pueblo alemán en la segunda mitad del siglo XX.

Francisco Martínez Bouzas




Eugen Ruge

Fragmento

“Abrió los ojos un breve momento: Kurt, ¡quién iba ser! Para Chov, tú mismo, pensó Wilhelm. Derrotista. ¡Toda la familia! Excepto Irina, que al menos había estado en la guerra. ¿Pero Kurt? Mientras duró la guerra, estuvo metido en el campo. Tuvo que trabajar, ¡qué horror!, con esas manos que ni siquiera servían para abrir un tarro de pepinos. Otros, pensó, arriesgaron el pellejo. Otros, pensó, la palmaron luchando por la causa, y tenía ganas de levantarse y hablar de los que habían palmado luchando por la causa. Hubiera hablado de Clara, que le salvó la vida: de Willi, que se cagó en los pantalones de miedo. De Sepp, torturado hasta la muerte en algún sótano de la Gestapo porque se habían quedado cortos a la hora de eliminar a los traidores. Así fue, profesor sabelotodo, incapaz de abrir un tarro de pepinos. Así fue entonces y así seguía siendo hoy día. Tenía ganas de decirlo. Y tenía ganas de decir también otra cosa: sobre el entonces y el hoy. Y sobre los traidores. Y sobre lo que había que hacer ahora. Y sobre dónde estaba el problema. Tenía ganas de decir todo eso, pero tenía la lengua demasiado espesa y su cabeza era demasiado vieja para transformar en palabras lo que sabía. Cerró los ojos y se reclinó en su sillón de orejas. Ya no oía las voces. Sólo oía el ronroneo en su cabeza, igual al del agua de la bañera por la mañana. Y de entre el ronroneo salía una melodía. Y de la melodía, palabras. Ahí estaban, de repente, las palabras que buscaba: sencillas y tristes y claras, y tan obvias que en el mismo instante olvidaba que las había olvidado.
Cantó en voz baja, para sí, acentuando cada sílaba. A un compás ligeramente arrastrado, como bien se dio cuenta. Con un trémolo no intencionado:
La verdad del partido es siempre la verdad
de eso, camaradas, jamás debéis dudar,
porque aquel que lucha por  la igualdad,
tendrá siempre de su lado la verdad.
Frente a la explotación y la mentira,
frente al que atropelle a la vida,
frente al que obra con maldad o necedad
aquel que defiende a la Humanidad,
tendrá siempre la verdad de su lado.
Por el espíritu de Lenin fue creado
y por la mano de Stalin unido,
el Partido, el Partido, el Partido.”

(Eugen Ruge, En tiempos de luz menguante, páginas 195-196)

sábado, 27 de abril de 2013

JOAN PERUCHO, LA PROCLAMACIÓN DE LA FANTASÍA



Las historias naturales
Joan Perucho
Edhasa, Barcelona, 284 páginas
(LIBROS DE FONDO)

   Joan Perucho (Barcelona, 1920-2003) es una de los escritores catalanes más traducidos. Poeta, novelista, articulista, gastrónomo y crítico de arte, se inició en la escritura en español, pero la mayor parte de su obra está escrita en catalán. Sus obra literaria es tan amplia como rica, sin embargo fue ninguneado durante largos años, al igual que su amigo Álvaro Cunqueiro. Ignorado por la crítica, propensa a juicios fundamentalistas, porque, como afirma Carlos Pujol, la literatura de Joan Perucho es la proclamación de la fantasía y de la libertad de las quimeras (…) de las verdades soñadas que suelen ser para el lector mucho más hondas, hermosas y significativas de lo que nunca podrán sospechar los que nunca han leído a Perucho. Sin embargo Perucho vio al fin reconocida su contribución a las letras peninsulares con el Premio Nacional de las Letras al conjunto de su obra, concedido por el Ministerio de Educación en 2002, poco antes de fallecer.
   Ejemplo de dignidad, decoro y elegancia artística, cautivado por la palabra, por su música interna y por las fantasías que son capaces de hacer nacer en nuestro interior, gobernó como nadie lo imposible y lo maravilloso, haciéndolos convivir con lo más cotidiano, con aquello que nos es familiar, con la naturalidad del casalicio.
   Perucho nació para la literatura como poeta surrealista para transitar más tarde por la narrativa. El año 1968 fue el de su explosión con  la publicación de nueve libros, lo que obligó a la crítica a hablar del “boom” Perucho. No obstante el escritor catalán estaba pendiente de una reivindicación: la traducción de su corpus literario al español, hecho que finalmente dio comienzo al emprender la Editorial Edhasa la edición castellana de su obra completa. El proyecto dio comienzo con la publicación de Las historias naturales, una de las novelas más emblemáticas del autor pues recogió en 1960 -año de su publicación en catalán- la quintaesencia de su obra: la digresión culta, la cháchara erudita en la que se entretejen  y amalgaman personajes reales e imaginarios, a la manera de una mitología en la que no resulta nada fácil distinguir la realidad de la ficción. Su protagonista es Antonio  Montpalau, un sabio del siglo XIX, empeñado en combatir la superstición en nombre de la ciencia, dedicándose por ejemplo a perseguir un extraño pájaro, que resultó ser un vampiro, empleando armas como el ajo, el perejil o el crucifijo. Sin embargo su investigación de la avutarda géminis, le obligará a replantearse su visión del mundo. Todo ello en el transfondo de las guerras carlistas, por lo que entre sus protagonistas encontramos personajes reales.
   Perucho halló en Las historias naturales el camino para iniciarse en esa concepción de la literatura como juegos de ingenio, condimentados no con el humor directo, como hizo Álvaro Cunqueiro en el territorio de la literatura gallega, sino con la ironía. La simbiosis de lo racional y de lo sobrenatural, de la fantasía, de la erudición, real o apócrifa, que hallamos como características definitorias  de la obra literaria de Joan Perucho, mereció el elogio de la crítica internacional. Un crítico de la categoría de Harold Bloom escribe el siguiente juicio sobre Las historias naturales: “ambientada en los años treinta del siglo XIX, la época de las guerras carlistas, sigue siendo una narrativa de futuro todavía hoy, más de cuarenta años después de su publicación. Es una narrativa magnífica que mezcla una historia de vampiros, la Historia y una ironía que semeja enteramente catalana”. Este “modelo de narración elíptica para la literatura del futuro” que sutura lo cotidiano con la magia, desvela el oculto secreto de los espejos. Mientras tanto el mundo se entretiene con Tolkien, Rowling o con Las cincuenta sombras de Grey.

Francisco Martínez Bouzas



Joan Perucho



Fragmento

“Se apoyó en la balaustrada y contempló la mar en calma. Se divisaban seis navíos, uno de los cuales enarbolaba pabellón británico. Pasó una «gavinis comunis», chillando, en vuelo rasante. Se hizo un silencio perfecto. Allá arriba, en Montjuich, tremolaba la bandera. Surgieron unos acordes arrebatadores, pero inaudibles, absolutamente inexistentes. Aparecía la imagen de Riego, y el himno, y la Constitución de 1812. Podía verse a los carlistas y la ciudadela y al general O’Donnell desplomándose, con la sangre que fluía, lenta y absurda. Fluía vertiéndose sobre los adoquines. Pasaban los milicianos y las canciones patrióticas, y se gritaban vivas a la reina. Volaban «gavinis comunis» y «avutarda géminis», la especie indeterminada, chillando, moviendo las alas sobre los pórticos de la casa Xifré, recién estrenados. Se saboreaba el gusto salobre del mar, y un optimismo delirante alternaba con un fúnebre pesimismo. Todo el mundo movía las alas y gritaba. Sólo la ciencia permanecía impasible, más allá del bien y del mal.”

(Joan Perucho, Las historias naturales, página 20)

miércoles, 24 de abril de 2013

"LAS MÉDULAS": FORMAS DE ESTAR EN EL MUNDO



Las Médulas

Silvia Bardelás

Traducción de Carmen Pereiro

Pulp Books, Cangas do Morrazo, 2013, 256 páginas.





   Pulp Books es un pequeño sello editorial perteneciente a Rinoceronte Editora, nacido con la finalidad de dar a conocer la literatura gallega, especialmente la narrativa, más allá de las fronteras de Galicia. Lo hizo primero con traducciones al castellano y lo hace ahora también con  versiones al catalán de dos piezas narrativas, una de Iolanda Zúñiga y otra de Diego Ameixeiras. Un paso más al que se suma la traducción al castellano que acaba de hacer Carmen Pereiro de As Médulas de Silvia Bardelás.

   Las Médulas es una novela con un alto grado innovador, tanto en su forma como en su contenido. La novela de Silvia Bardelás reniega de las concepciones canónicas a la hora de narrar y en ella no falta el vanguardismo ni la experimentación. Por eso mismo, su lectura exige lectores activos que no quieran ver un obstáculo para la lectura ni en la disposición del texto, sin capítulos, prácticamente sin puntos y a parte, aunque sí con muchos epígrafes, y sobre todo en el contenido narrativo que va creciendo entre las fronteras de la literatura y de la filosofía. Ignorar estas nuevas sendas de narrar, posmodernas o experimentales, equivale a desconocer que el mundo se mueve constantemente hacia alguna parte. La literatura y las demás expresiones artísticas no tienen más remedio que acompañarlo.

   Debemos pues leer esta novela de Silvia Bardelás teniendo presente lo que afirma un reputado estudioso de la narratología: la novela es el reino de la libertad, libertad de contenido y de forma y es por naturaleza proteica y abierta. No metamorfosea  ciertamente Silvia Bardelás el carácter novelesco de su propuesta narrativa, pero es preciso reconocer que la autora asume riesgos tanto con el contenido como con la manera de plasmarlo. La escritora nos sumerge en las vivencias y preguntas de dos parejas que viven un profundo desencuentro, emotivo y relacional. Una verdadera crisis existencial recorre los latidos vitales de la que forman Sara y Juan. Su afectividad no había crecido todo aquello que debería haber medrado y por eso se sienten muy alejados. La otra pareja, la formada por Flora y José, provienen del mundo de la emigración y, sobre todo el personaje femenino, una musulmana a la que el mundo le había incluso cambiado el nombre para poder hacerle un hueco, es una mujer profundamente inadaptada. El azar hace que se encuentren en Voces, una pequeña aldea muy próxima a Las Médulas. Y allí, en ese paisaje idílico, pero que también actúa como una muralla envolvente (las paredes- montañas de Las Médulas cortan el infinito), intentan llevar a término el proceso de revisión de sus vidas, lo que obliga a Sara a abandonar la casa y a hacer un viaje.

   El relato de sus experiencias vitales con la recuperación del pasado en continuas analépsis que influye en el presente, constituye el argumento de la novela. Lo que acontece en esas semanas de convivencia es insignificante. Incluso el adulterio, narrado de tal forma que el lector apenas lo percibe, es algo circunstancial, irrepetible y no dispara ningún drama.

   Para mi gusto, Las Médulas es una buena muestra de la novela introspectiva, cimentada en claras e innegables transferencias filosóficas. Sin abusar de la intertextualidad con pensadores -las únicas citas son breves referencias a Maslow, Heidegger y Sartre- me atrevería a decir que Las Médulas es una de las novelas más filosóficas, quizás la más existencial, de la literatura gallega. Actuando como portavoz omnisciente de las conciencias de los personajes, la narradora relata formas de estar en el mundo, reflexiona sobre el orden para volver a la realidad, sobre el peso del destino, sobre esas reglas que tiene la vida y que no conocemos, pero que no por eso dejan de funcionar inexorablemente. Una reflexión especialmente sobre la crisis existencial, la angustia y las posibles vías para salir de la misma.

   Con relación a los aspectos formales de la novela, resaltaría en este comentario el carácter poliédrico de la narración, el juego narrativo con personajes modelados que evolucionan hasta el punto de que su evolución se convierte en la esencia de la novela. Y de manera muy significativa, la apuesta de la autora por el lenguaje que confluye en una minuciosidad descriptiva, a veces incluso hiriente e insultante. Hay sobreabundancia  de descripciones de objetos y acciones hecho que invita a comparar la escritura de Silvia Bordelás con la de los autores del “Nouveau roman”. Pero a diferencia del objetivismo de Robbe-Grillet y compañía, en la escritura de Silvia Bardelás, el lector puede entrever horizontes estéticos y axiológicos y no es la nada la destinataria de su discurso.



Francisco Martínez Bouzas







Silvia Bardelás

Fragmentos





“Lo que le gustaba a Juan de Sartre era el reconocimiento de la responsabilidad del hombre, colocarlo en su humanidad, darle un lugar, limitarlo, eres libre chaval, por lo tanto, limitado. Eso ya lo pone él, cree lo de limitado, no se acuerda exactamente de la teoría de Sartre, sí de la sensación que producía la palabra libertad mirando al otro lado de la ventana cuando empezaba la primavera. El mundo por descubrir, entonces nunca se le habría podido pasar por la cabeza que la libertad era una limitación, la libertad era salir y sentir, quedar, estar sin padres, leer, escuchar música, mañana quedamos y te escucho, escucho lo que me puedas contar sobre el mundo con tu piel blanca y tu pelo negro y tus ojos azules y tus pecas en la nariz.”



…..

  



 “Siente dentro, siente fuera, solo pensar en él, no necesita nada más, eso es lo que alimenta la situación. Y si se fue, si lo dejó allí tumbado y lo tapó bien y colocó el embozo de la cama para que le resultase más fácil moverse dentro y no encendió la luz y dejó una toalla limpia para que pudiese ducharse nada más levantarse y dejó un vaso de agua en la mesa de esa habitación y recogió la ropa y la metió en el armario para que ningún elemento distorsionase el momento, si pudo verlo desde la puerta y desear estar a su lado y aún así irse, fue porque él necesita descansar, ahora puede descansar. Antes de quedarse dormido, le pasó la mano por detrás y sintió las gracias, eran gracias y se quedó dormido, así que Flora tiene la sensación de haberse portado bien, ha conseguido que alguien inquieto, más que inquieto, perdido y enfermo, pudiese descansar y eso solo lo puede hacer ese sentimiento que la domina, que ella dice, sigue, por favor, sigue, porque aunque no sabe que se puede ir porque nunca lo ha tenido, tiene la sensación de haber entrado en otro mundo, el de verdad, quiere quedarse siempre así, sabe que ese sentimiento es la verdad, la bondad y la belleza porque todo le parece bonito, y porque cuando el chico se quedaba dormido en la habitación y el sol se había ido y era el último momento del calor malva al fondo, quiso volver a su casa y darle de cenar a José…”



(Silvia Bordelás, Las Médulas, páginas 1001, 132-133)

domingo, 21 de abril de 2013

"100 % BASQUE", DESDE EL QUESO A LA IDENTIDAD DE UN PUEBLO



100 % Basque

Itxaro Borda

Tradución de Bego Montorio

Meettok, Donostia-San Sebastián, 2012, 229 páginas.





   Sin principio ni fin, sin presentación ni desenlace, pero una novela tan moderna como poco convencional, tejida de fragmentos con un nexo de unión: la identidad vasca  representada en esta novela por el oro blanco, el queso de oveja que supuestamente convertía a los vascos del Norte y del Sur en 100 % Basque. Es la senda por la que discurre esta novela / ensayo de Itxaro Borda (Baiona 1959), una de las escritoras más notables de la literatura en euskera en Iparralde (País vasco del Norte). Su compromiso con la literatura y con la animación cultural nació en ella desde muy joven. La poesía fue su camino de entrada en la literatura y, en efecto, varios poemarios figuran en su haber. Participó así mismo en la creación de la revista literaria  Maiatz que se sigue publicando en la zona francesa del país vasco. En 1985 publica su primera novela, Basilika. Una trilogía policíaca, cuya protagonista es una detective sentimental, admiradora de Lenin y con inclinaciones lésbicas, la seguirá en los años siguientes.

%100 Basque – título original- es del año 2001 y con ella una escritora vascofrancesa obtuvo por primera vez el Premio Euskadi de Literatura, el principal galardón del gobierno autonómico vasco. Ahora aparece traducida al español por Bego Montorio para la Editorial Meettok.

   Como ya señalé, 100 % Basque  es lo más alejado de una novela convencional, tanto en el contenido como en la forma. Una novela cargada de hondura ensayística, de ironía, de múltiples historias fragmentadas, tejidas sobre la marcha y sin reorganizar el material narrativo, porque la autora no solo desafía la arquitectura de la novela tradicional, sino que además no guía las travesías del lector.

   Itxaro Borda busca la esencia de la vasquidad en la ruta del queso, ese oro blanco, así llamado porque hace veinte o treinta años el queso aparecía así resaltado en los lemas publicitarios. Y al hablar del queso surgen espontáneos los rebaños de ovejas y la comparación con los rebaños humanos. Comportamientos similares. Ellos, los rebaños de ovejas, nos simbolizan. Al sacrificarse las ovejas, se precipitan unas tras otras en el precipicio, como nosotros nos inmolamos en el altar de las ideologías y de las políticas culturales. Hemos vivido la misma evolución que las ovejas de este siglo: atenazados por el miedo a la soledad o al deshonor, acudimos en manadas al trabajo, a los supermercados, a las reuniones…carentes de ideas propias.

   La autora se fija así mismo en cientos de contradicciones: los vascos han estado acorralados entre dos muros: la superioridad de quienes tienen la piel demasiado pegada a la tierra, o una profunda cólera que denuncia sin cesar la cerrazón, la envidia, la violencia, lo retrógrado de una minoría activista. Acorralados entre estas dos corrientes, se pregunta la autora: ¿será el queso la última boya de salvación?

   Itxaro Borda también denuncia el parasitismo cultural con ejemplos paradigmáticos, como el del académico Joanes Pittun, que nunca había denunciado la sistemática tendencia de los estados y de los investigadores a su servicio de conducir al euskera a la tumba y que, sin embargo, recibe un homenaje que agradece con un breve discurso en un idioma que en nada se parece al vasco. Por eso mismo, la autora se reconoce heredera de los solares de una tierra cuya lengua está destinada a la desaparición. Registra que no se puede construir un país basado en la negación. Ni con corderos transformados por identidades impuestas. Es similar su denuncia contra aquellos que llaman universalidad a la uniformidad del pensamiento y en el país vasco construyen un tipo de universalidad que menosprecia el diálogo y favorece la fuerza y las acciones violentas, marginando a todo aquel que habla de pluralidad.

   Por eso, en el fondo 100 % Basque es una novela que, desde la ironía sarcástica, esta trenzada de sutiles denuncias y que al final opta por la soledad, por la “helada soledad que padecía en este mundo”. Pero tampoco está huérfana de historias. Por eso mismo, junto a la identidad vasca labrada a fuerza de comer queso, conviven muchas historias. Historias de gente que en las conversaciones del tren desahogan verbalmente sus frustraciones sexuales, la de Maddalen Erreka que se va de este mundo en una nevada o la de Joanes Azatxun, pastor y cantante, ensalzador de la cultura pastorial, que llevaba siempre consigo un tufo  a cuadra y que asustaba a las señoras que asistían a eventos culturales en los que participaba, que cantaba a cambio de queso y que se dejó de morir de tristeza en la chabola del monte.

   Relato complejo, apto para lectores capaces de ir más allá de la novela convencional, compuesto de múltiples elementos y vivencias de distinta índole, en el que la reflexión sobre el poder psicológico del queso y su base socio-cultural entre los vascos es un excelente pretexto para cavilar sobre la identidad de un pueblo, sus negaciones y contradicciones.



Francisco Martínez Bouzas






Itxaro Borda

Fragmentos



“El poder psicológico del queso tenía una sólida base socio-cultural. El País Vasco producía cantidades inmensas de ese oro blanco, y en la mayoría de los muros podían leerse a la luz de los faros del coche carteles en los que se proclamaba que tal o tal marca de queso nos convertía en 100% Basque. Una gran quesería adquiría enormes espacios publicitarios para alabar un queso que, supuestamente, era Basque de Caractère, es decir, un producto desconfiado, violento y mimado por la naturaleza, como somos los vascos. Durante los últimos meses había descubierto, sorprendida, que existía un tipo de queso Qui Parle Basque, y que hacía despertar en las moléculas el auténtico tarareo de la lengua. ¿Cómo se declinaba el DNI de ese fantástico queso? ¿Cumpliría las normas sanitarias europeas? ¿Y qué decir del artículo 2º de la constitución francesa? En un momento en que se nos negaba la vasquidad, el queso, infiltrándose por los sinuosos recovecos del mercado, nos ofrecía el último marchamo autorizado de nuestra identidad.”



…..





“- Si pones en duda el verdadero valor del queso Onetik, ¿Por qué no cuestionas los dogmas de la Santísima Trinidad, la infalibilidad del Papa y que María fuera virgen y madre? Y pasando a cuestiones más pragmáticas: ¿acaso no estás de acuerdo en que es imprescindible actuar en pro del desarrollo de una economía local 100 % basque? ¿ y qué me dices de la lucha de clases? ¿Acaso pretendes construir la nación vasca del futuro, la que reunirá bajo una misma mística a todos los territorios, sin pastores y sin el Queso que tan bien protege la identidad vasca? Y hablando de la corteza del queso, ¿por qué no empezamos ya, ahora mismo, a discutir la forma jurídica concreta de esa nación vasca? Viéndote a ti, me pregunto si no tendrá la estructura de un estado gestionado por la oligarquía militar burguesa. ¡Venga, contesta a eso!”



(Itxaro Borda, 100 % Basque, páginas 8-9, 158)

miércoles, 17 de abril de 2013

"SEÑORÍA", UNA GRAN INTRIGA EN UNA BARCELONA FINISECULAR



Señoría
Jaume Cabré
Traducción de Daniel Royo
Ediciones Destino, Barcelona, 2013, 475 páginas.


   Traducida del catalán por Daniel Royo y publicada por Mondadori en 1991, reeditada en varias ocasiones y traducida así mismo a distintos idiomas, ahora la vuele a rescatar Ediciones Destino, en la emblemática colección Áncora y Delfin, consecuencia directa de las propias virtudes de la novela y del impulso recibido por la favorable acogida de la crítica y del público lector a las dos últimas novelas de Jaume Cabré, Yo confieso y Las voces de Pamano.
   Jaume Cabré, un autor imprescindible en la literatura catalana contemporánea, fusiona con habilidad en Señoría rigor y creatividad en el subgénero de la narrativa histórica, que además, en este caso, se sutura con el relato criminal y la investigación detectivesca.
   La novela nos retrotrae a una Barcelona finisecular. Son los últimos días del siglo XVIII. A lo largo de las cerca de quinientas páginas de la novela, la misma ambientación en el clima meteorológico y en el clima ético y social de una ciudad: una lluvia  otoñiza que todo lo tiñe de obscuridad y una corrupta sociedad borbónica, ajena por completo a los aires y al espíritu de la Revolución francesa, regida por una clase aristocrática decadente y sumida en la frivolidad, el lujo, la superficialidad, las prácticas injustas, la corrupción o en una beatería pacata y farisaica. Además una red entrecruzada de cuernos daba lugar a una buena parte de las relaciones vitales de la aristocracia venida a menos (página 323). Y en la misma senda, una burguesía adinerada, cada vez más influyente, con las mismas ambiciones de poder, dinero y sexo. A su lado subsistían los insignificantes menestrales.
   Todos ellos forman parte de un gran friso coral en el que aparecen retratados la inútil aristocracia borbónica, el capitán general, los diversos eslabones de la justicia, con un corrupto regente  civil de la Real Audiencia, un ambicioso, insaciable y foráneo jefe de la policía, influyentes eclesiásticos, mujeres con un apetito sexual insaciable y otras que subliman sus yermos matrimonios con la dedicación a la beatería, que se vuelve ávida cuando huelen carne de horca.
   En esta atmósfera finisecular decadente, coloca Jaume Cabré una trama de novela negra. Una intérprete lírica francesa canta en el salón del marqués Dosrius. Luego se acuesta con un joven e idealista poeta romántico, Andreu Perramón que será acusado del crimen, cuando la cantante aparece asesinada a la mañana siguiente. El regente civil de la Audiencia no duda en enviar a este joven a la horca para salvar su posición, sobre todo cuando en el domicilio del joven poeta se descubren ciertos papeles que podrían poner en tela de juicio al regente, su Señoría, Rafael Massó, que con la misma frivolidad decide sobre la vida de las personas y se entretiene en lo que más le satisface: conquistar y expiar a hermosas mujeres. Mas los acontecimientos se vuelven en contra de su Señoría  al descubrirse su implicación en otro asesinato acontecido años atrás.
   Lo más destacable de Señoría es para mi gusto esa amalgama de relato histórico y trama criminal que le permite a Jaume Cabré no solamente provocar y mantener el interés del lector a lo largo del entramado novelesco y su desenlace, sino sobre todo, abordar y denunciar la podredumbre social, la degeneración del poder, en especial del sistema judicial. La novela no degenera en un alegato retórico gracias a que Jaume Cabré domina la gramática del relato. Aunque el relato gire sobre todo en torno a la figura del corrupto regente y de su joven víctima, al lector no se le concede respiro, debido, sobre todo, a la riqueza de personajes que pueblan la novela, personajes perfectamente delineados, así como a la exposición del retrato social, la corrupción política, la envidia, las intrigas, el desenfreno sexual, la infidelidades… en la Barcelona borbónica finisecular.
   Jaume Cabre construye también una novela coral ataviado con las armas de la ironía y de un humor punzante. Una escritura pues llena de malicia, quizás redundante algunas veces, empleada para remarcar situaciones o caracterizar personajes. En definitiva, una gran habilidad narrativa para poner en pie una novela de intriga, ambientada en un pasado recreado paródicamente, aunque en este caso la parodia no esté demasiado alejada de la realidad.

Francisco Martínez Bouzas


Jaume Cabré


Fragmentos

“Obediente, el matrimonio Massó fue a interrumpir la conversación de un grupo que, por el repentino cambio de tema, debía de estar criticándolos. Buenas noches, barón, baronesa, regente, don Rafael, sonrisas, saludos, besamanos, suspiros, ¿qué se cuentan?, ¿saben si vendrá el capitán general?, tengo entendido que sí, señor barón, y aquella mirada fugaz de don Rafael al poderoso tetamen de doña Gaietana, que hay cosas que…porque don Rafael, ahora que ya no se estilaba el espectacular miriñaque de otras épocas, sabía que era más fácil acercarse a las damas y explorar su escote, una aventura apasionante, y a don Rafael le sudaban las manos cuando estaba cerca de doña Gaietana, que era una manera de olvidar el rostro de Elvira, pobrecilla”.

.....

“Le humillaba lo indecible que con aquellos aparatos se vieran las cosas al revés, pero todo su espíritu estaba exultante a la espera del día en que doña Gaietana se decidiera a echar la siesta a la hora en la que él podía estar ojo avizador. ¡Oh! ¡Oh! ¡Sí! Don Rafael, entusiasmado, aplicó el ojo al objetivo. Sí, efectivamente, se abría la puerta y, ¡oh!, doña Gaietana entraba en la habitación, bostezaba, ah, perezosilla mía, mira qué pechitos como limones…Anda zorrona, eso no lo haces delante de la gente, ¡eh…? Ay, ay…Doña Gaeitana empezó a quitarse la falda, don Rafael maldecía el aire que los separaba. ¡Oh, oh, oh, menuda, oh! A don Rafael se le caía la baba. Gaietana mía, si parece que te pueda tocar, qué éxtasis…¿Por qué no te desnudas  del todo, amor mío? Anda mujer, que no se ve nada…Anda, amor mío…Venga sin miedo…”

…..

“Al vizconde de Rocabruna le gustaba que de los asuntos del baño se hiciese cargo Agustina, una mujer que rondaba los cuarenta, de muy buen ver y aunque no la criada más antigua de la casa, sí la de más confianza. Qué hacían el vizconde y Agustina encerrados en el baño y tragando vapores durante una hora, era algo que media Barcelona se preguntaba pero desconocía. Lo que sí era evidente es que el vizconde salía fresco, acicalado y a punto para una nueva jornada de amores fortuitos que, básicamente, era todo su programa de vida. A sus veintiséis años había aprendido a la perfección cuál era el comportamiento más adecuado para moverse con agilidad a través de la red entrecruzada de cuernos que constituían las relaciones vitales de la aristocracia venida a menos de la noble ciudad de Barcelona. Más de una vez había tenido que instruir a alguna joven, llorosa y desconcertada por su cinismo, con lecciones del estilo de mire, señora: amar a alguien está mal, tout court y, además, queda horroroso y la gente enseguida habla y chismorrea, ¿me comprende?, y lo peor de todo es que encima se sufre. Concluyendo, ma chérie: vaya tirando, páseselo bien, tenga cuidado de que no la perjudiquen, no exija nada y nada le exigirán. Ah, y procure no quedar embarazada.”

(Jaume Cabré, Señoría, páginas 18, 103-104, 322-323)

sábado, 13 de abril de 2013

CONTRAFUEGOS DE P. BOURDIEU CONTRA LA INVASIÓN NEOLIBERAL



Contrafuegos 2
Por un movimiento social europeo
Pierre Bourdieu
Traducción de Joaquín Jordá
Editorial Anagrama, Barcelona, 118 páginas
(LIBROS DE FONDO)

   Hace algo más de once años el mundo quedaba un poco más huérfano e indigente, debido a la muerte de uno de sus moradores más preclaros, Pierre Bourdieu, uno de los pensadores más relevantes de la segunda mitad del siglo XX  y, para muchos, el más insigne sociólogo que nuestro tiempo y posiblemente, como afirma Ignacio Ramonet, el escritor francés más citado y traducido. Pero antes de morir, todavía tuvo tiempo de dejarnos un último presente, Contra-feux 2. Pour un mouvemente social européen ,(París 2001) con seguridad, la última publicación que vio la luz durante la vida del gran intelectual y hombre de acción que fue P. Bourdieu. Un pequeño libro, continuador de su primer Contrafuegos (Contra-feux. Propos pour servir à la resistance contre l’invasión néo-liberale). Ambos libros fueron traducidos al español, a los pocos meses de su edición francesa, por la Editorial Anagrama.
   En estos momentos en los que  la invasión neoliberal ha llegado al paroxismo y al arrebato invasor de las sociedades occidentales hasta el punto de crear más pobres de los que jamás podríamos haber podido imaginar, me parece muy oportuna la relectura de los contrafuegos de Pierre Bourdieu para al menos poder armarnos de coraje intelectual para poder hacer frente a este nuevo orden económico mundial depredador, a los mecanismos que lo gobiernan y a las políticas que lo orientan.
  Porque en los Contrafuegos de Pierre Bourdieu hallamos esa catarata de ideas que brotan de una forma clara y definitiva en la que es conocida como esa segunda existencia que Bourdieu empezó a vivir a partir de 1995. La plasmación por escrito de las ideas del intelectual, luchador y combatiente, que en una reunión de ferroviarios en huelga, bajó a la arena para denunciar la actual miseria del mundo que nos quieren imponer bajo el disfraz de la globalización. El libro, corto en paginación, pero extenso en ideas, amalgama artículos de intervención política que van mucho más allá de ser un simple manifiesto contra el zurriagazo  neoliberal y en los que se convoca a sabios y a militantes a organizarse para llevar a cabo una acción política eficaz a favor de una sociedad más justa y libre del “dictatum” de los ricos de Davos y hoy en día de los dictados de la Troika y de sus foros económicos mundiales. El que fuera lema del Segundo Foro Mundial organizado en Porto Alegre, “Hay otro mundo en construcción” resume de manera perfecta el espíritu y la letra de los últimos libros de Pierre Bourdieu.
   Mas esta segunda existencia de Pierre Bourdieu como organizador del movimiento social europeo, no nos puede hacer olvidar su labor teórico. La mayoría de las obras del pensador y combatiente francés son “libros mayores”, libros que sabemos que se convertirán en referencia obligada para debates, inspiración y crítica a escala mundial. Bourdieu emprendió hace más de cincuenta años la tarea de sistematizar y ahondar en las teorías de la sociedad y del hombre en sociedad. El pensador francés dignificó en muchas áreas el discurso sociológico -aunque llegase a entender la sociología como un deporte de combate-, por ejemplo en el terreno del arte rechazando el fetichismo del creador y de la creación pura y ahistórica.
   En la década de los noventa, la idea de cultura como fenómeno social e histórico se impone de nuevo con fuerza frente a la deconstrucción derridiana y  a sus análisis absolutamente inmanentes del campo literario. Esa victoria se debe a Bourdieu que fue capaz de asimilar a Sartre y a Foucault y, más tarde, superarlos mediante un movimiento en el que se definen conceptos tan relevantes como “campo de producción cultural” y “campo literario, conceptos claves para entender cómo y en qué medida la obra de cualquier escritor se construye justamente debido a aquello que él contribuye a producir. Es la lógica a la que están sometidas las obras de arte y que rompe en pedazos el espejismo de la condición todopoderosa del genio creador.
   Son los fundamentos de una “ciencia de las obras” que tiene como finalidad, no solamente el discernimiento de la producción material de la obra artística, sino también el de la producción de su valor. Pero Bourdieu no aplasta al creador bajo el peso de los determinantes sociales ni reduce la obra a los medios que la vio nacer. Al contrario, la sagacidad de sus análisis nos permite comprender la tarea específica que el creador debe realizar para producirse como creador, es decir, como sujeto de su propia creación.
   Los Contrafuegos de Bourdieu tocan evidentemente otros temas. Temas menos teóricos y académicos, pero están escritos con la misma sagacidad. Hace más de diez años Pierre Bourdieu ya preveía con inusitada claridad la  actual crisis económica y social de este azote neoliberal, hoy imperante en Europa y en medio mundo.

Francisco Martínez Bouzas



Pierre Bourdieu




Fragmentos

“Los discursos sobre la «Europa social» sólo han tenido hasta el momento una influencia insignificante en las normas concretas que rigen la vida cotidiana de los ciudadanos: trabajo, sanidad, vivienda, jubilación, etc. Entretanto, las directrices en materia de competencia trastocan cada día la oferta de bienes y servicios y destruyen de manera vertiginosa los servicios públicos nacionales, por no hablar de la política que el banco Central Europeo puede mantener al margen de cualquier debate democrático. Cabe elaborar un «código social» y al mismo tiempo conjugar austeridad salarial, reducción de derechos sociales, represión de los movimientos de protesta, etc. Por ahora la construcción europea es una destrucción social. Aquellos que, como los socialistas franceses, han recurrido a estos señuelos retóricos no hacen más que llevar a un grado de ambigüedad superior las estrategias de la «ambigüización» política del «social liberalismo» a la inglesa, ese thatcherismo soterrado que para vendrese sólo dispone de la utilización de la utilización oportunista del aparato simbólico, mediáticamente reciclado, del socialismo.”

(Pierre Bourdieu, Contrafuegos 2, , páginas 15-16)