viernes, 5 de abril de 2013

UNA MIRADA A LA CONVULSA SOCIEDAD DE LA INDIA



La Casa de los Mangos Azules
David Davidar
Traducción de Damián Alou
Editorial Anagrama, Barcelona, 569 páginas)
(LIBROS DE FONDO)


   Esta novela, La Casa de los Mangos Azules, supuso el debut como narrador de David Davidar. D. Davidar, periodista y escritor, fue el director de la principal editorial de la India, Peguin Books India, en la que tuvo la oportunidad de publicar obras de los autores de la India más conocidos (Vikram Seth, Arundhati Roy, R. K. Narayan, Shashi Tharoor, Vikram Chandra, Romila Tapar, entre otro). Se estrena  con esta novela que ha conocido el éxito, tanto en su versión original inglesa (año 2002) como en las traducciones a numerosos idiomas. Con posterioridad, publicaría The Solitude of Emperors (2007) e  Ithaca (2011). La publicación en España de esta novela de David Davidar es una muestra más de que lo hindú está de moda. Davidar se suma a escritores como Vikram Seth o Arundathi Roy, que ya habían aterrizado en el panorama literario español.
   La Casa de los Mangos Azules es una novela sobre una familia y sobre una aldea, unidas casi de forma indisoluble. Son los últimos años del siglo XIX, y en la aldea de Chevathar, situada al sur de la India, en la costa de Coramandel entre templos, una fortaleza arruinada, una iglesia cristiana, la gran casa de la familia Dorai, una playa y frondosas arboledas donde crecen los mangos azules, Solomon Dorai, el jefe de Chevathar, intenta desesperadamente conservar las tradiciones y la cohesión social. Pero el espectro de la maldición de las castas amenaza todo lo que el protagonista ama profundamente: la vida familiar, la tierra, la prosperidad de los suyos en definitiva.
   Como líder de la casta de los Andavar, se verá obligado a enfrentarse a la otra casta, igualmente poderosa en el pueblo. El enfrentamiento culmina en una verdadera guerra civil y en el exilio forzado del linaje de los Dorai.
   A partir de aquí, la fabulación de David Davidar deriva en el relato de las diferentes batallas que los descendientes de Solomon ganarán y perderán para recuperar la aldea. Tres generaciones de Dorai entran y salen en Chevathar en la lucha por la recuperación de sus raíces y para encontrar su lugar en el mundo.
   La Casa de los Mangos Azules se convierte así en una verdadera saga familiar que repasa la historia de la India desde finales del siglo XIX hasta la independencia, a mediados del XX. Una parábola sobre las raíces culturales y una mirada a la historia de la India que nos enfrenta con diversos modos de concebir la realidad: desde el fanatismo en defensa de las tradiciones y la lucha por la conservación de los verdaderos valores familiares, hasta la ruptura traumática con el pasado. Una novela, por consiguiente, sobre el conflicto entre las pautas de la vida tradicional y la modernidad.
   El autor aprovecha esta narración ficticia, aunque con grandes dosis de substrato autobiográfico, para escenificar la manera como la historia puede afectar a las personas. Y no solamente la historia con mayúsculas, sino también la pequeña historia, las propias relaciones con la realidad y los acontecimientos más cercanos. La ocasión también era propicia para criticar la colonización británica, que nunca tuvo un verdadero interés en acabar con los conflictos de casta, lo mismo que ocurre en la actualidad. Así mismo, a través de su extenso relato, nos podemos acercar al cúmulo de ultrajes y humillaciones que tuvo que soportar la mujer india, debido a las leyes tradicionales que imperaron y todavía imperan en el país. Un universo ficticio complejo, alejado de cualquier tipo de folclorismo que encierra simbólicamente en cerca de seiscientas páginas la historia moderna de la India.

Francisco Martínez Bouzas



David Davidar



Fragmento

“- ¿Cuál es la casta más peligrosa que habita entre nosotros, más peligrosa que la cobra, más destructiva que un ciclón?- preguntó Neelakantha Brahmachari a los aproximadamente cincuenta aldeanos que se habían reunido bajo un pipal.
No hubo respuesta, y el orador comenzó a trabajarse al público.
-¿Podrían ser los brahmanes? Yo soy brahmán, ¡y ya sabéis lo letales que podemos ser!
La multitud soltó una carcajada ante ese comentario, y Aaron se dijo que era maravilloso que un miembro de una comunidad que había sido acusada de opresión y discriminación durante siglos se burlara de sí mismo. ¡Desde luego, esta revolución era algo portentoso! El orador, un joven de complexión recia que tendría unos veinticinco años, esbozó una sonrisa agresiva.”

(David Davidar, La Casa de los Mangos Azules, página 205)

viernes, 29 de marzo de 2013

EN BÚSQUEDA DE LA ERRANTE ISLA BALLENA



La asombrosa conquista de la Isla Ballena

Ramón Loureiro

Prólogo de Basilio Losada

Eurisaces Editora, Chandrexa de Queixa (Ourense), 2013, 120 páginas.



   

  
   En Eurisaces, una nueva editora independiente, que toma su nombre del legendario panadero romano que abastecía de pan a la urbe de la capital del Imperio y a las legiones romanas, publica Ramón Loureiro la cuarta novela de un personalísimo microtexto, escrito bien en gallego, bien en castellano y del que forman parte O corazón portugués, As (Las) galeras de Normandía y León de Bretaña. Este libro es pues la culminación de una saga sobre la Tierra de Escandoi, esa parte de territorio de la Galicia mágica, la olvidada e irreductible Galicia del Norte situada entre Mondoñedo y Ferrol, a la vez anverso y reverso de la Última de Todas las Bretañas.

   Continuadora pues de la mitología atlántica, la pluma de este narrador insólito, como en su día lo definió Miguel García Posada -nos lo recuerda el prologuista Basilio Losada-, escribe, como hace más de diez años  decía en su autobiografía, para intentar que las voces de los muertos no se marchen para siempre. Y a fe que los muertos hacen acto de presencia en esta su última propuesta narrativa, pero el relato no gira sobre ellos, sino en torno a una fabulosa aventura, relatada con abundantes ingredientes de humor.

   Novela, sin embargo, entre la ensoñación y la realidad, como todas las suyas. También tan ultrarrealista que exige para acercarnos a ella y gozar de su escritura, aceptar los asideros en los que se sustenta. Importancia en primer lugar de las geografías imaginarias, de esa inmensa fortaleza de lo que el Círculo de Eranos llamó imaginal, ese pensamiento simbólico que todo lo convierte en símbolo, pensamiento totémico que integra en el signo lo indesignable; acertada mediación entre el transfondo romántico de nuestra tradición preindoeuropea y la estructura ilustrada de nuestra tradición indoeuropea. Amalgama, pues, de mito y logos. En segundo lugar, vulneración o debilitamiento de las leyes de la lógica clásica, la onto-lógica, basada en los principios de identidad y contradicción y su sustitución por otra, por ejemplo la dialógica o lógica del pensamiento complejo en la línea de Edgar Morin, que integra las contradicciones en el pensamiento. Por eso la narrativa de Ramón Loureiro, y este libro es una muestra manifiesta, supera los antagonismos de los axiomas aristotélicos: (“Uno es evidentemente dos y a veces más de dos”). Confusión entre vigilia / sueño e importancia de este último: (“Mientras duermo, de vez en cuando sueño que estoy corriendo”). Comunicación entre el reino de los vivos y de los muertos. Gran dominio del humor y de la ironía que recae incluso sobre el propio proceso de escritura de la novela: (“Vaya libro estamos escribiendo, un revoltijo tremendo”).

   A partir de estos principios o postulados (incluso axiomas, si los consideramos como “semillas”), construye Ramón Loureiro su novela. Partiendo de la Tierra de Escandoi, alli donde la Última Bretaña vigila la marcha del sol hundiéndose en el Atlántico, un narrador en primera persona, un difunto y delirante fantasma, habitante del refugio del papel y de la tinta, hace de cronista de la fantástica aventura que discurre a través de los preparativos, viaje a través del Océano en busca de la Isla Ballena, así como su conquista. El viaje y la ocupación están dirigidos por León Daniel María Bonaparte, el Emperador Alado, que asume el reto de extender más allá del mar las fronteras de su reino de la Vía Láctea, envés de la Última de las Bretañas posibles, conquistando para ello la Isla Ballena. El viaje parte, como ya quedó señalado, de la Tierra de Escandoi, pero no será por mar, sino por aire, en globo dirigible, el Magno Navío de los Cielos, capaz de quebrantar las leyes de la física y portar en su interior un regio y gigantesco ejército, en el que no faltan los elefantes. Pero como la realidad suele mermar los sueño, la Isla que navega queda reducida a los que es: el viejo cuerpo de un cetáceo al que, no obstante, conquistan de hecho y de derrcho, a pesar de los dáimones  que la habitan y que terminan huyendo a nado. No hallan reliquia alguna de San Brandán, pero sí un ermita con campanas de niebla. Y sobre la Ínsula Errante queda la bandera del reino de la Vía Láctea, dorso de Galicia del Norte, espejo de los muertos (página 119).

   Y así los que únicamente son sombras de un sueño o ni siquiera eso, regresan felices tras haber visto a nuestra Señora, que les habla a través de San Rosendo, de cuya Academia es miembro, por cierto, Ramón Loureiro.

   La inabarcable  capacidad de Ramón Loureiro de imaginar lo que no existe, vertida en esta pieza de literatura ultrarrealista, pero muy alejada de esos productos de consumo del género fantástico, reviste su historia con   labores y encajes líricos muy elaborados de ambientes, personajes y situaciones. Una lengua poética fuerte, muy apropiada sin duda para fundir lo real y lo imaginario en este universo hecho de sueños.



Francisco Martínez Bouzas






Ramón Loureiro

Fragmentos



Nadie podrá negar esta vez que las Factorías Imperiales, rozando el milagro, son muy capaces, cuando se lo proponen de trabajar rápido y eficazmente. Estaba yo tirado a lastre en el sofá, en chándal y cubierto con una manta, comiendo pipas y mirando en la televisión de los muertos la repetición de un reportaje sobre los años de Don Joyce en París y sobre cómo ni el Señor Torrente Ballester ni Maese Faulkner se atrevieron a hablarle al novelista admirado, que ya se sabe que no era de nación inglesa sino todo lo contrario, al verlo tomar café en su mesa de costumbre -solo y casi ciego con aquel aire suyo de estar siempre al borde del ataque de pánico si aparecía, por ejemplo, una rata-, cuando el propio Manolo Merlín Nigromante vino a traerme el recado de que el Gran Globo Dirigible, el Nuevo Navío de los Cielos, está acabado.”



…..



“Llegados a este otro punto, tengo que admitirlo: ya no sé muy bien quién soy. Porque unas veces soy yo, sí, quién puede dudar que en efecto lo sea. Pero de vez en cuando, aquí en el Reino de la Vía Láctea, y como a nadie se le escapa, también soy un poco otros, y no siempre me doy cuenta pronto ni del cambio: ni de que la metamorfosis se ha producido, ni de quién me ha transformado.

En realidad, ni siquiera acabo de aclararme, tampoco, con la verdadera procedencia de los recuerdos que todos estos cambios traen consigo.

-Nada te turbe, hermano: los ecos de los muertos -así es- nos habitan a veces de una manera muy extraña.”



…..



XXV

HIJOS DEL PASADO Y DE SUS NIEBLAS



“Hechos en buena parte de memoria, de lo vivido y de lo soñado, los habitantes de este reino y de estas páginas, alimento de los recuerdos del futuro o quizás simplemente nada, somos hijos de las nieblas del pasado. Lo cual nos obliga, hasta  a bordo de una nave como esta, del Gran Globo dirigible que va a la procura en medio del Océano, de una errante ínsula que es cetáceo,  arrastrar con nosotros -además de abundantes melancolías, tristezas y cicatrices varias, dolores mayormente del alma; de ese alma que hemos perdido, pero jamás olvidado- algunos miedos importantes.”



(Ramón Loureiro, La asombrosa conquista de la Isla Ballena, páginas 65, 71, 89)

martes, 26 de marzo de 2013

EN LA SORDIDEZ, SIN ASIDEROS VITALES



Hijos de la luz

Robert Stone

Traducción de Inga Pellisa

Editorial Libros del Silencio, Barcelona, 2013, 379 páginas.





 Temíamos lo peor, pero afortunadamente no fue eso lo que ha sucedido y la editorial independiente, que tiene como lema la frase de Pascual Quignard (“Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector”), ha sobrevivido al inesperado fallecimiento producido recientemente de su fundador y director, Gonzalo Canedo. Y sigue apostando por la escritura abismal de Robert Stone (Nueva York, 1937), el novelista que, según John Banville, va directo al corazón del infierno moderno. De este “oscuro  sucesor de Conrad y Hemingway”, pero imprescindible clásico moderno en esa línea que va de Peckinpah a Cormac McCarthy, Libros del Silencio nos había posibilitado leer en español su obra maestra, Dog Soldiers (1973), galardonada con los grandes premios de la literatura norteamericana e incluida por Harold Bloom en su canon. Y su libro de memorias, Recordando los sesenta. La narrativa alucinatoria de Robert Stone es deudora de la Beat generation, de Ginsberg, Keruac o Cassady, de sus viajes a Vietnam y a Latinoamérica, de los alucinógenos y del free jazz.

   Menos dantesca pero tan desesperanzada como Dog Soldiers, es Hijos de la luz, una novela de los 80, publicada así mismo en la mitad de esa década. Otra novela post Hemingway, pero al mismo tiempo muy diferente del estilo, de los ritmos y tics del autor de El viejo y el mar. Se ha escrito que Stone hereda el realismo hemingwayano, pero al mismo tiempo lo trastoca, mostrando de forma realista lo irreal de la realidad más extrema (Rodrigo Fresán). Ese infierno moderno al que Stone baja sin tomar atajos, sigue siendo, en Hijos de la luz, Estados Unidos, un país contra el que el escritor proyecta toda su furia, precisamente porque lo ama.

   Robert Stone deja ahora el campo de batalla y el drama vietnamita y moja su pluma en las heridas  de otro campo de batalla, quizás no tan sangriento como Vietnam, pero igualmente paranoico: la industria cinematográfica,  con dos “héroes” igualmente dentro del volcán, dos seres destrozados, en caída libre (sí, like a rolling stone!), dos seres que, adictos a todo o víctimas de esquizofrénicas alucinaciones, eligen viajar al extranjero, a México en este caso, acompañados por todas las pesadillas del Sueño Americano.

   La novela, en efecto, pretende recrear el rodaje de una novela de Kate Chopin, El despertar, escrita a finales del siglo XIX y muy escabrosa para la época. El actor y guionista y adicto a casi todo, Gordon Walker, abandonado por hijos y esposa, con su carrera como actor y guionista que languidece, viaja a la localidad mexicana donde se ruedan los exteriores de la película para encontrase con una antigua amante que sufre el asedio de alucinaciones, fruto de una esquizofrenia descontrolada en ese momento porque ha abandonado el tratamiento médico con vistas a mejorar su actuación. Dos personajes extenuados a los que Stone pone al límite entre la sordidez, el valium, el alcohol y la cocaína.

   La narración del  rodaje y del viaje de Walker será la escusa perfecta para mostrarnos, no solo los hoteles desolados, los bares decadentes, el engañoso claroscuro de las luces artificiales, sino también las pequeñas y grandes miserias, el descorazonado tedio de los días y horas sin asideros vitales de esos dos seres encallecidos, paradigma de la fragilidad del ser humano. Seres descarriados -Stone ha sido definido en más de una ocasión como su apóstol- a los que el escritor, partiendo de irrelevantes anécdotas, conduce hacia una trágica colisión.

   Robert Stone es consciente de que su escritura está empedrada con episodios desagradables y negativos que derivan, como en Hijos de la luz, en novelas opresivas. Pero escribe así para darles coraje  a sus lectores, para que los perdedores, mientras pierden, no se aferren al millón de clichés cuyo estandarte es la derrota.

   Novela extraña, compleja, quizás con sobreabundancia de diálogos, diálogos intercambiados como en trance…donde nadie parece oír del todo lo que está diciendo el otro (Rodrigo Fresán).Ese es el estilo stoneano, con constantes guiños a W. Faulkner, Tennyson, Samuel Beckett, Kipling, Dikinson…y sobre todo a  Shakespeare, que parece el conductor del relato. Por algo su héroe o antihéroe, antes de emprender el viaje, acaba de representar El Rey Lear y Shakespeare era su última oportunidad. Después, una sucesión de pesadillas en el desierto mexicano. Atrás, una sociedad en descomposición.



Francisco Martínez Bouzas






Robert Stone


Fragmentos



“Walker desayunó con una tostada de pan de centeno en la lúgubre cafetería. Una lluvia densa y constante martilleaba contra los cristales de las ventanas orientadas hacia el mar. El viento procedente del océano hacía repiquetear los cerrojos oxidados que las mantenían sujetas, y el agua se colaba por las molduras podridas y formaba pequeños charcos en el suelo de ajedrez.

Fumó y contempló la lluvia, sin prestar atención al periódico de la mañana, extendido ante él sobre la mesa coja.

Shelly se había ido mientras él aún dormía. Le había dejado una nota en la que le ordenaba que se quedara allí hasta que recibiera noticias de la agencia y que la llamara por la tarde.

Unos minutos después, cogió el periódico y subió  a recoger sus cosas y a esperar a que dejara de llover. Tan pronto como cerró la puerta tras de sí, se puso a la tarea de meterse más cocaína. No tenía ningún propósito firme para el día, solo el sueño de viajar al sur. Ese sueño le proporcionaba una felicidad contra toda razón, era auxilio y fuga. La coca lo tornaba diamantino, un anhelo místico. De pie junto a la ventana sobre el mar embarrado de lluvia, su sangre se aceleró ante la perspectiva. Sintió entonces que era todo cuanto tenía.”



…..



Llegó a su habitación justo antes de que  la mujer de la limpieza, colgó el cartel No molestar y se preparó aceleradamente una dosis. Con las prisas se echó más de los que había pretendido; el efecto no fueron la euforia ni los horrores, sino un confuso entusiasmo sin objeto. Por lo pronto, se sintió como si hubiera reemplazado sus verdaderas emociones, cualesquiera que fueran, por otras artificiales, artificialmente saborizadas. Esta vez, al salir llevó consigo una papelina de coca en la bolsa de la playa, envuelta en papel de aluminio para evitar que se deshiciera con el calor.”



(Robert Stone, Hijos de la luz, páginas 94, 245-246)
  

jueves, 21 de marzo de 2013

LA ESCRITORA MEXICANA GUADALUPE NETTEL, PREMIO INTERNACIONAL DE NARRATIVA BREVE RIBERA DEL DUERO




                                                  

  Así como en su día esta bitácora se hizo eco de la convocatoria de la III edición del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, en la fecha d hoy da noticia de su concesión a la escritora mexicana Guadalupe Nettel. Su obra, Historias naturales, compuesta por cinco relatos fue seleccionada entre ochocientos originales presentados por autores de veinticinco países.
   Guadalupe Nettel se alzó con el premio de 50.000 euros (el mayor premio literario de relato) compitiendo con otros cinco finalistas: Eloy Tizón (España), Cristina Peri Rossi (Uruguay), Ignacio Padilla (México, Gustavo Nielsen (Argentina) y Ernesto Calabuig (España.
Presidió el jurado Enrique Vila- Matas y formaron así mismo parte del mismo la argentina Samanta Schwblin,  Cristina Grande, Ignacio Martínez de Pisón y Marcos Giralt Torrente (españoles).
   La obra ganara será publicada en mayo por la Editorial Páginas de Espuma, coorganizadora del Premio.
Transcribo a continuación parte de la nota de prensa que da cuenta del fallo.

Francisco Martínez Bouzas



Nota de Prensa
FALLO
III PREMIO INTERNACIONAL
DE NARRATIVA BREVE
RIBERA DEL DUERO
Nota de Prensa
Madrid, 21 de marzo de 2013
LA ESCRITORA MEXICANA GUADALUPE NETTEL GANA EL III PREMIO
INTERNACIONAL DE NARRATIVA BREVE RIBERA DEL DUERO
EL galardón, dotado con 50.000 euros, es el más importante de cuantos se convocan a nivel internacional. Será entregado esta noche durante una gala que se celebrará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y contará con personalidades del mundo de la cultura y del vino.
La escritora mexicana Guadalupe Nettel (México DF, 1973) ha sido elegida ganadora del III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero con su obra Historias naturales (título provisional). El Jurado de esta tercera edición ha estado presidido por el escritor Enrique Vila-Matas, uno de los autores más influyentes del panorama literario actual. El Jurado lo integran además otras reconocidas figuras de las letras hispanas, como Cristina Grande, Ignacio Martínez de Pisón (Premio Nacional de Narrativa 2012), Samanta Schweblin,
Marcos Giralt Torrente (ganador de la segunda edición del certamen y Premio Nacional deNarrativa 2011), y representantes del Consejo Regulador y de la Editorial Páginas de Espuma.
Cinco relatos extensos forman Historias naturales, un libro con una excusa estructural: en todos ellos coincide la presencia de un animal doméstico (desde peces a insectos, pasando por gatos o serpientes), que intenta por una parte representar los complejos vínculos que existen entre animales y seres humanos, pero que, sobre todo, sirven como metáfora ocomparación de determinadas actitudes de los personajes.
Nota de Prensa
El jurado del premio ha resaltado de la obra presentada por Guadalupe Nettel que “los cinco relatos destacan por la alta calidad de su prosa, impecable tensión narrativa y unas atmósferas turbadoras en las que lo anómalo se aposenta en lo cotidiano”.
Durante el fallo del Premio, el Presidente de la Denominación de Origen Ribera del Duero destacó la proyección internacional del premio creado por el Consejo Regulador con lacolaboración de la Editorial Páginas de Espuma, dirigido exclusivamente a los escritores de relato breve en español. José Trillo, explicó que "El Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero se ha confirmado, con sólo tres ediciones, como el certamen literario más importante del mundo en su categoría. En México, Argentina, Estados Unidos, Chile, Alemania, Brasil, Austria, o Cuba se bebe y se lee Ribera del Duero. El balance de estas tres primeras ediciones ha demostrado que el panorama literario necesitaba un certamen de estas características: 863 escritores han enviado sus obras en esta tercera edición, 203 más que en la segunda y 349 más que en la primera convocatoria. Esto nos enorgullece y nos demuestra que la decisión que tomamos fue la acertada. La Ribera del Duero su nombre el mundo también de la mano de este premio literario”.
Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, expresó que “durante estos siete años hemos asistido al nacimiento, crecimiento y consolidación de un premio literario de primer orden en nuestra lengua. Su naturaleza es sinónimo de calidad. Lo son sus jurados, sus finalistas ysus ganadores. Tenemos grandes motivos para continuar con este sueño”.
Nota de Prensa
Guadalupe Nettel
                                                 

CURRICULUM DE GUADALUPE NETTEL

Guadalupe Nettel (México DF, 1973) estudió la carrera de Lengua y literaturas hispánicas enla UNAM y en el 2008 obtuvo un Doctorado en ciencias del lenguaje en la Escuela de AltosEstudios en Ciencias Sociales de París.
Ha publicado tres libros de cuentos (Juegos de artificio, Les Jours fossiles, Pétalos y otras historias incómodas), un ensayo largo (Para entender a Julio Cortázar) y dos novelas (El huésped y El cuerpo en que nací) editadas ambas por Anagrama. Ha sido traducida al francés, holandés, alemán, inglés, portugués, italiano, sueco entre otras lenguas. A lo largo de su carrera ha obtenido varios premios y reconocimientos como: el Premio Nacional de cuento Gilberto Owen, el Prix Radio France International para países no francófonos, el Premio Antonin Artaud y el Premio Anna Seghers.
Su novela El huésped quedó finalista del Premio Herralde en el 2005. En el 2007, el HAY Festival la seleccionó entre los 39 mejores escritores latinoamericanos menores de 39 años y participó en el encuentro Bogotá 39. Es becaria del Sistema Mexicano de Creadores de Arte y colabora regularmente con diversas revistas literarias de España, Francia, Canadá y AméricaLatina.



GALA DE ENTREGA
El III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero será entregado esta tarde en una gala que se celebrará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en la que también se comunicará la Calificación de la Cosecha 2012 de Ribera del Duero. El acto, que será conducido por la periodista Marta Fernández (Presentadora del magazine matinal Las Mañanas de Cuatro), contará con personalidades del mundo de la cultura, las artes, la alta gastronomía y el vino.
El III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, dotado con 50.000 euros saldrá publicado en mayo. De la publicación del libro se hará cargo la editorial Páginas de Espuma, destacado sello en el género del Cuento español y latinoamericano.
Este certamen literario en lengua castellana, de carácter bienal, está organizado por la Denominación de Origen Ribera del Duero en colaboración con la Editorial Páginas de Espuma.

Nota de Prensa
El interés que ha despertado el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, que en su primera edición recibió más de 500 obras, en la segunda 660, y en esta tercera 863, lo convierten en el más importante en su categoría, un premio de referencia en el mundo del cuento internacional, y hacen de la entrega del galardón una de las citas más señaladas de la literatura contemporánea en español.

EL PREMIO
Además de la dotación económica del Premio, el ganador de esta segunda edición recibirá una escultura de la artista palentina Marina Anaya.
Se trata de una pieza realizada en latón y roble americano que representa las formas retorcidas de la cepa, intentando situarla en su entorno. Simboliza también la fuerza del viento y los reflejos de la luz del sol. La pieza, a la vez que da una imagen orgánica y sutil, tiene la fuerza de los materiales utilizados: latón tratado y roble. Además de hacer referencia a estos elementos, se ha buscado que tuviera entidad como escultura, como pieza, al margen de la idea. El resultado es una escultura con fuerza y elegancia, que representa los valores de la Ribera del Duero y la belleza de su entorno.

El Consejo Regulador de Ribera del Duero tiene como objetivo promover, garantizar y
difundir la calidad de los vinos de la Ribera del Duero, basándose en un exhaustivo control avalado por su sello de autenticidad, presente en todos los vinos de las 264 bodegas que integran la Denominación de Origen. Los vinos de la Ribera del Duero son un referente entre los vinos de calidad en el mundo.
La Editorial Páginas de Espuma viene realizando una labor editorial y cultural en torno al cuento que le ha situado como el primer sello especializado del género, con un catálogo compuesto por algunos de los mejores cuentistas de España y América Latina.

FOTOGRAFÍAS DE LA GANADORA Y LA RUEDA DE PRENSA EN:
http://www.flickr.com/photos/riberadelduero/sets/
ESTA NOTA DE PRENSA ESTADÍSTICAS,
BIOGRAFÍAS DE JURADO Y FINALISTAS EN
http://paginasdeespuma.com/especial/iii-premio-internacional-denarrativa-
breve-ribera-del-duero/
Rebeca Ruano García
Dpto. de Comunicación y Promoción
Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero
947 54 12 21
 rruano.comunicacion@riberadelduero.es
Editorial Páginas de Espuma
 (+34) 91 522 72 51
 prensa@ppespuma.com

miércoles, 20 de marzo de 2013

LA CALLE COMO HOGAR INFINITO



El hogar infinito
Álvaro Gutiérrez
451 Editores, Madrid, 2012, 292 páginas.

    


  Debuta Álvaro Gutiérrez en la narrativa y nos “agasaja”, con todo un baño de realidad, como se dice en la presentación editorial, al sumergirnos sin miramientos en ese mundo cada vez más frecuentado de los sin techo. Aquellos seres humanos que malviven en la lacra de la mendicidad, los y las que duermen o intentan pernoctar en los cajeros, estaciones de metro, aeropuertos, parques de nuestras ciudades o bajo el cielo raso de nuestras calles. Ese es su hogar, sin techos ni paredes, tan infinito pues como su propia desesperanza.
   El autor convoca en su relato a una representación de los mismos. Los conoce bien porque, después de otros trabajos, es en la acción social donde desarrolla su actividad profesional desde hace más de cinco años.
   Su novela está escrita desde la perspectiva de uno de esos hombres o mujeres. Es su protagonista, un hombre anónimo que fabrica hermosos títeres reciclando materiales que la sociedad de la opulencia tira o desprecia. Él los vende o los regala. Su casa, unos cartones; su cama, un cajero de Madrid pegado a los Tribunales de Justicia (Audiencia Nacional y Tribunal Supremo), un guiño irónico a las injusticias de un país cuya Constitución reconoce el derecho de sus ciudadanos a disfrutar de una vivienda digna.
   Sus vecinos y colegas, el Sweet, el Ruso, el Blablá y sobre todo el Marqués con el que durante una época -los buenos tiempos- duerme en un teatro, presenciado día tras día obras de Ionesco, cuyos diálogos, sin sentido aparente, eran sin embargo lo más cuerdo que habían visto nunca, mucho más que la vida real (página 28).
   Desde las atalayas de su hogar infinito, presencia todo, también cómo un grupo de chiquillos se agrupan en la esquina del Palacio de Justicia. Con frecuencia, grandes coches se detienen frente a ellos y alguno de los pequeños  sube a los coches y desaparece. Es uno de los secretos que el autor deja en suspenso porque esa es su estrategia narrativa. Pero el lector intuye cómo los propietarios se ceban con esos muchachos pese a que la ira no se manifiesta en su piel. La cercanía emotiva se la proporcionan dos ángeles de la guarda, dos chiquillas que le regalan leche galletas, una manta que huele a limpio o una simple mirada amistosa, incluso un “hola”.
   Álvaro Gutiérrez va desgranando, una tras otra, innumerables historias, recuerdos de la vida anterior, anécdotas de auténtica crónica negra, de la puta vida que no tiene compasión de nadie, de esa calle que termina pudriendo a sus inquilinos, hasta que la trama da un giro dramático y el anónimo protagonista, tratando inútilmente de encontrar un poco de humanidad, se convierte en la víctima propiciatoria que el lector vislumbra desde el principio.
   La novela no justifica nada ni responde a preguntas. Nada de reproches: la calle es el hogar del protagonista porque, una tras otra, se fueron cerrando las puertas como fichas de dominó cayendo en cascada. Y ahí está como paradigma del vacío, a la vez como condena y lugar de última acogida.
   Álvaro Gutiérrez huye de sentimentalismos y de juicios de valor sobre lo que acontece en la narración de su protagonista. Ni siquiera contradice expresamente a esa bienpensante hipocresía de los que siguen afirmando que el que vive en la calle, lo hace por propia voluntad. El estilo acre de la escritura de su novela con ramalazos de humor, su prosa sencilla y directa, sin concesiones, sus múltiples capítulos que, dentro de una arquitectura fragmentaria, se van suturando entre si, convierten este debut en una pieza narrativa interesante, veraz y creíble, que nos acerca a todos aquellos que a pesar de su mugre, su mal olor, sus cartones de vino, siguen siendo seres humanos. Esos seres humanos sin techo, cuyo número está aumentando exponencialmente en nuestro país.

Francisco Martínez Bouzas


Álvaro Gutiérrez



Fragmentos

“Algunos días, el Ruso y yo almorzamos yogures y productos caducados del supermercado. Eso se lo enseñé yo. Los dejan en los contenedores y aún valen para comer. Hay un encargado que estropea los alimentos antes de tirarlos. Les echa lejía por encima, abre los envases, vierte sus contenidos junto al contenedor. Entonces nos jodemos y no los comemos. A menudo discutimos si lo suyo es malicia o hace lo que le mandan. El Marqués solía decir que lo mismo es lo uno que lo otro. Nosotros no sabemos.”

…..

“-Y dígame, ¿qué es lo peor de vivir así?
-El vacío -le contestó tras meditarlo unos segundos-. Eso me dijo uno al que llamábamos Marqués. Un amigo, uno de los pocos…Al principio me costó entenderlo, pero con el paso del tiempo lo he ido viendo claro. La calle se va apoderando de ti, va penetrando en tu ser y destruyéndolo todo lo que hay en él. Hasta no dejar nada, hasta arrebatártelo todo. Llega un momento en que lo único que tienes dentro es ese gran vacío. Y lo peor es que acabas por acostumbrarte a él. Lo llevas siempre contigo y, por muchas vueltas que dé la vida, él siempre está ahí. Recuerdo de uno que logró salir de la calle. Lo llamábamos Huesos. Por lo esquelético, sabe. Lo birria que era. Encontró un trabajito de ebanista y un cuartucho en una pensión por la Ballesta. Pero por las noches, pese a tener un camastro de 1,20, abría la puerta del balcón, colocaba unos cartones a su vera y se echaba a dormir en el suelo. Es lo último que supe de él. Tenía la calle dentro. Y la calle, una vez entra, ya no sale.”

(Álvaro Gutiérrez, El hogar infinito, páginas 43, 148-149)

viernes, 15 de marzo de 2013

EN LEGUA DE ESFUERZO, DE AMOR Y DOLOR

Cativa en su lughar / Casa Pechada
Luz Pichel
Interlogo de Maria Salgado
Progresele, Ibiza, 2013, 207 páginas.

 

    Con evidente sentido do humor, alguien ha escrito que en Galicia conviven en perfecta armonía al menos nueve lenguas romances: el gallego (casi extinguido!), el castellano, el coruñés, el bazanero, el chapurrao (o “Lingua Conselleira”), el sunteiro (lengua koiné utilizada por la Sunta / Xunta y sus medios de difusión), el portuxés, el vigués y el castrapo ( el más extendido y equivalente al gallego moderno).
   La poeta Luz Pichel, aclimatada desde el año 1971 en Madrid, en ese Madrid que, según afirma Manuel Rivas, huele a todos los destierros, aunque a ella no le ha hecho olvidar su lughar de Alén, una pequeña aldea del valle del Deza (Pontevedra), acaba de regalarnos un libro hasta ahora seguramente único en su género, lo que lo convierte en una joya bibliográfica: una versión libre, libérrima y en castrapo de su poemario Casa Pechada, Premio Esquío de poesía en lengua gallega en el año 2006.
   No oculta la poeta su “pánico” por tamaña osadía y sobre todo por traer este libro a Galicia. Pero creo que es un pavor sin razón porque el castrapo, variante popular del castellano hablado en Galicia, caracterizada por el uso de sintaxis, vocabulario y expresiones tomadas del gallego y que no existen en castellano, puede y debe ser entendido desde dos actitudes: como una variante idiomática, socialmente vulgar, consecuencia de la agresión o desplazamiento del gallego por muchos hijos de las clases medias y bajas hablantes del gallego que abandonan su lengua materna para ascender socialmente adoptando la lengua que en su subconsciente va unida al prestigio social y al bienestar económico, y que daría lugar a esa “identidad castrada” de la que habla la autora. Pero también como “lengua de esfuerzo, amor y dolor” porque significa -y me remito a las clarificadoras palabras de la poeta- “el trabajo del miembro de la tribu por hacerse entender de quien, de fuera, se acerca”. Lengua pues de quien sufre cuando habla por el mismo hecho de hablar su propia lengua.
   A esta lengua de caricatura, de burla y humillación (lengua difformis, matalengua), dialecto sin norma, traduce Luz Pichel sus versos para la edición bilingüe de Casa Pechada. Y con la versión, el libro queda “artefeito” como castrapo. El uso del castrapo como legua de autotraducción de la poesía, que circula tranquilamente por los quirófanos, por la castración, la construcción y sus contrarios, permite a esta versión libre expresar y transmitir contenidos, miradas, esos mundos do lughar que de otra manera serían difícilmente enunciables.. Ese es el gran centro de interés de este libro. La poeta rehace su poemario, sin liberarse del original, pero impulsada por una nueva libertad creativa que la llevará por sendas impensables, aunque demandadas por la distancia temporal y otras circunstancias, hacia una versión libre.
   Así pues, en Cativa en su lughar de los poemas originales de Casa Pechada queda la médula. El resto ha sido transformado con nuevos hilos y nuevo tejido, que con esfuerzo y amor siguen cosiendo o arropando a una lengua para que no muera. Hilos también de dolor porque fue el castrapo la lengua que amamantó l la adolescencia de la escritora en el colegio de monjas que frecuentó. La que la hizo sufrir. Quizás algún día Luz Pichel -y yo desde aquí la animo- nos relate cómo las lenguas del poder gramatical y políticamente correcto pusieron clavos y espinas sobre aquella “paparruxada” lingüística que a juicio de la censura monjil empleaba el padre en las cartas que escribía a su hija.
   Luz Pichel, como se ha reiterado, autotraduce su versión libre de Casa Pechada desde su lughar.  Y en su lughar la lengua gallega emplea con naturalidad la gheada. Un fenómeno fonético consistente en pronunciar el fonema /g/ oclusivo velar sonoro como /h/ aspirante sonoro semejante a la letra jota. De ahí que en esas recreaciones poemáticas de Casa Pechada la gheada pasa con naturalidad al castrapo porque es propia de la comarca del Deza.
   El volumen se completa con las glosas poético lingüísticas, pequeños manjares con los que la autora agasaja a los lectores descubriendo la esencia y la vida del vocabulario gallego introducido en su autoversión. Y con “Findologos”, doce notas en las que, también desde un castellano con cierto mestizaje gallego, la poeta madrileña hija de gallegos, Maria Salgado nos brinda su mirada a este libro, a este juego de “artefacer”.
   Y finalmente, la reedición del original de Casa Pechada, ese ajuste de cuentas con la propia lengua y con la historia personal y familiar, escrita desde muy lejos y a la vez muy cerca del gallego. Un poemario sobre segundas emigraciones que obligan a cerrar la casa. Evocación de vivencias, sobre todo infantiles, vivencias desidealizadas, con versos preñados de desgarros ante ese viaje interior del abandono del lugar de origen. Por eso mismo todo se siembra de letreros para impedir la desmemoria. Acción catártica frente al abandono y la pérdida que se lleva a cabo pronunciando el nombre de las cosas que se encuentran recorriendo las estancias de la casa familiar y  su contorno. Casa Pechada, lo escribió en su día un gran poeta gallego, Xosé María Álvares Cáccamo, significa también preservar la historia del país y las sendas de identidad colectiva, función semejante a la que desempeña la recuperación de su lengua y la nuestra que emprende Luz Pichel con este libro. Un libro ahora reinventado en  lengua “ruin”, pero siempre, y de ello no cabe duda, lengua de esfuerzo, amor y dolor.

Francisco Martínez Bouzas



Luz Pichel



Fragmentos

Poema prólogo

“Hai nesta aldea un gato
que coñece os abismos.

Ás noites,
desde o Alto das Penas,
érguese e mira para a casa que fora do seu dono
e laia coma un cadelo adoecido.
A súa sombra é longa e afiada.
Espétaselle a a un no peito de por vida.

Vai haber que o matar”
      (Casa Pechada, página 132)

Poema prólogo
Al animal

“Un animal, un gato, un ghato,
dos córnea, dos cortes verticales frente a lo hondo,
lo fondofondo, la noche, la noiteneghra.
A la nochenegra, yérguese, animalito,
espeta sus dos patas en el Alto das Penas,
yérguese y mira para la casa que fue de su amo,
que fue de su amo,
lo hondo allá hondo qué es
quéjase, laia, es
un cadelo adolientado,
una sombra longa
una sombra un hilo
un filo negronegro
un filo neghroneghro,
clávasele a una de por vida
clávasele a cualquiera de por vida y va a haber que matarlo
va a haber que matarlo
va a haber que lo matar”
      (Cativa en su lughar, página 15)

…..
Queimar a leña

“A néboa do amañecer énchese de tráfego
de xente voandeira.
O canto dun galo que vén de lonxe
correspóndese co canto do corvo
que foxe escorrentado
polos golpes dos homes.

Érgense co día e rompen mazas
contra as portas do gando.

Outro galo respóndelle.
Miro para o cuberto da leña e penso
como me gustaría dala queimado toda”
      (Casa Pechada, página 134)

Quemar la leña

“Amanece en nébulas,
neblina, nebulas, néboa. Tráfico.
trasiego de volanderos.
la cantiga de un gallo de lejos
corresponde con el croack del corvo
que escaramuza en fuga
al escape de hombres berrinchudos.

Yérguense con el día, rompen
mazas contra las puertas
de los gandos.
Después cómbanse al uso y caen,
son vocales.

Otro gallo arrebátase
con el lucir del son.

Miro para el alpendre de la leña y
dígome
cómo me gustaría
cuánto me gustaría
cuánto me ghustaría
darla quemado toda,
ghastarla
consumirla
rematarla ¿entiendes?”
      (Cativa en su lughar, página 19)