jueves, 21 de marzo de 2013

LA ESCRITORA MEXICANA GUADALUPE NETTEL, PREMIO INTERNACIONAL DE NARRATIVA BREVE RIBERA DEL DUERO




                                                  

  Así como en su día esta bitácora se hizo eco de la convocatoria de la III edición del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, en la fecha d hoy da noticia de su concesión a la escritora mexicana Guadalupe Nettel. Su obra, Historias naturales, compuesta por cinco relatos fue seleccionada entre ochocientos originales presentados por autores de veinticinco países.
   Guadalupe Nettel se alzó con el premio de 50.000 euros (el mayor premio literario de relato) compitiendo con otros cinco finalistas: Eloy Tizón (España), Cristina Peri Rossi (Uruguay), Ignacio Padilla (México, Gustavo Nielsen (Argentina) y Ernesto Calabuig (España.
Presidió el jurado Enrique Vila- Matas y formaron así mismo parte del mismo la argentina Samanta Schwblin,  Cristina Grande, Ignacio Martínez de Pisón y Marcos Giralt Torrente (españoles).
   La obra ganara será publicada en mayo por la Editorial Páginas de Espuma, coorganizadora del Premio.
Transcribo a continuación parte de la nota de prensa que da cuenta del fallo.

Francisco Martínez Bouzas



Nota de Prensa
FALLO
III PREMIO INTERNACIONAL
DE NARRATIVA BREVE
RIBERA DEL DUERO
Nota de Prensa
Madrid, 21 de marzo de 2013
LA ESCRITORA MEXICANA GUADALUPE NETTEL GANA EL III PREMIO
INTERNACIONAL DE NARRATIVA BREVE RIBERA DEL DUERO
EL galardón, dotado con 50.000 euros, es el más importante de cuantos se convocan a nivel internacional. Será entregado esta noche durante una gala que se celebrará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y contará con personalidades del mundo de la cultura y del vino.
La escritora mexicana Guadalupe Nettel (México DF, 1973) ha sido elegida ganadora del III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero con su obra Historias naturales (título provisional). El Jurado de esta tercera edición ha estado presidido por el escritor Enrique Vila-Matas, uno de los autores más influyentes del panorama literario actual. El Jurado lo integran además otras reconocidas figuras de las letras hispanas, como Cristina Grande, Ignacio Martínez de Pisón (Premio Nacional de Narrativa 2012), Samanta Schweblin,
Marcos Giralt Torrente (ganador de la segunda edición del certamen y Premio Nacional deNarrativa 2011), y representantes del Consejo Regulador y de la Editorial Páginas de Espuma.
Cinco relatos extensos forman Historias naturales, un libro con una excusa estructural: en todos ellos coincide la presencia de un animal doméstico (desde peces a insectos, pasando por gatos o serpientes), que intenta por una parte representar los complejos vínculos que existen entre animales y seres humanos, pero que, sobre todo, sirven como metáfora ocomparación de determinadas actitudes de los personajes.
Nota de Prensa
El jurado del premio ha resaltado de la obra presentada por Guadalupe Nettel que “los cinco relatos destacan por la alta calidad de su prosa, impecable tensión narrativa y unas atmósferas turbadoras en las que lo anómalo se aposenta en lo cotidiano”.
Durante el fallo del Premio, el Presidente de la Denominación de Origen Ribera del Duero destacó la proyección internacional del premio creado por el Consejo Regulador con lacolaboración de la Editorial Páginas de Espuma, dirigido exclusivamente a los escritores de relato breve en español. José Trillo, explicó que "El Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero se ha confirmado, con sólo tres ediciones, como el certamen literario más importante del mundo en su categoría. En México, Argentina, Estados Unidos, Chile, Alemania, Brasil, Austria, o Cuba se bebe y se lee Ribera del Duero. El balance de estas tres primeras ediciones ha demostrado que el panorama literario necesitaba un certamen de estas características: 863 escritores han enviado sus obras en esta tercera edición, 203 más que en la segunda y 349 más que en la primera convocatoria. Esto nos enorgullece y nos demuestra que la decisión que tomamos fue la acertada. La Ribera del Duero su nombre el mundo también de la mano de este premio literario”.
Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, expresó que “durante estos siete años hemos asistido al nacimiento, crecimiento y consolidación de un premio literario de primer orden en nuestra lengua. Su naturaleza es sinónimo de calidad. Lo son sus jurados, sus finalistas ysus ganadores. Tenemos grandes motivos para continuar con este sueño”.
Nota de Prensa
Guadalupe Nettel
                                                 

CURRICULUM DE GUADALUPE NETTEL

Guadalupe Nettel (México DF, 1973) estudió la carrera de Lengua y literaturas hispánicas enla UNAM y en el 2008 obtuvo un Doctorado en ciencias del lenguaje en la Escuela de AltosEstudios en Ciencias Sociales de París.
Ha publicado tres libros de cuentos (Juegos de artificio, Les Jours fossiles, Pétalos y otras historias incómodas), un ensayo largo (Para entender a Julio Cortázar) y dos novelas (El huésped y El cuerpo en que nací) editadas ambas por Anagrama. Ha sido traducida al francés, holandés, alemán, inglés, portugués, italiano, sueco entre otras lenguas. A lo largo de su carrera ha obtenido varios premios y reconocimientos como: el Premio Nacional de cuento Gilberto Owen, el Prix Radio France International para países no francófonos, el Premio Antonin Artaud y el Premio Anna Seghers.
Su novela El huésped quedó finalista del Premio Herralde en el 2005. En el 2007, el HAY Festival la seleccionó entre los 39 mejores escritores latinoamericanos menores de 39 años y participó en el encuentro Bogotá 39. Es becaria del Sistema Mexicano de Creadores de Arte y colabora regularmente con diversas revistas literarias de España, Francia, Canadá y AméricaLatina.



GALA DE ENTREGA
El III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero será entregado esta tarde en una gala que se celebrará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en la que también se comunicará la Calificación de la Cosecha 2012 de Ribera del Duero. El acto, que será conducido por la periodista Marta Fernández (Presentadora del magazine matinal Las Mañanas de Cuatro), contará con personalidades del mundo de la cultura, las artes, la alta gastronomía y el vino.
El III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, dotado con 50.000 euros saldrá publicado en mayo. De la publicación del libro se hará cargo la editorial Páginas de Espuma, destacado sello en el género del Cuento español y latinoamericano.
Este certamen literario en lengua castellana, de carácter bienal, está organizado por la Denominación de Origen Ribera del Duero en colaboración con la Editorial Páginas de Espuma.

Nota de Prensa
El interés que ha despertado el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, que en su primera edición recibió más de 500 obras, en la segunda 660, y en esta tercera 863, lo convierten en el más importante en su categoría, un premio de referencia en el mundo del cuento internacional, y hacen de la entrega del galardón una de las citas más señaladas de la literatura contemporánea en español.

EL PREMIO
Además de la dotación económica del Premio, el ganador de esta segunda edición recibirá una escultura de la artista palentina Marina Anaya.
Se trata de una pieza realizada en latón y roble americano que representa las formas retorcidas de la cepa, intentando situarla en su entorno. Simboliza también la fuerza del viento y los reflejos de la luz del sol. La pieza, a la vez que da una imagen orgánica y sutil, tiene la fuerza de los materiales utilizados: latón tratado y roble. Además de hacer referencia a estos elementos, se ha buscado que tuviera entidad como escultura, como pieza, al margen de la idea. El resultado es una escultura con fuerza y elegancia, que representa los valores de la Ribera del Duero y la belleza de su entorno.

El Consejo Regulador de Ribera del Duero tiene como objetivo promover, garantizar y
difundir la calidad de los vinos de la Ribera del Duero, basándose en un exhaustivo control avalado por su sello de autenticidad, presente en todos los vinos de las 264 bodegas que integran la Denominación de Origen. Los vinos de la Ribera del Duero son un referente entre los vinos de calidad en el mundo.
La Editorial Páginas de Espuma viene realizando una labor editorial y cultural en torno al cuento que le ha situado como el primer sello especializado del género, con un catálogo compuesto por algunos de los mejores cuentistas de España y América Latina.

FOTOGRAFÍAS DE LA GANADORA Y LA RUEDA DE PRENSA EN:
http://www.flickr.com/photos/riberadelduero/sets/
ESTA NOTA DE PRENSA ESTADÍSTICAS,
BIOGRAFÍAS DE JURADO Y FINALISTAS EN
http://paginasdeespuma.com/especial/iii-premio-internacional-denarrativa-
breve-ribera-del-duero/
Rebeca Ruano García
Dpto. de Comunicación y Promoción
Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero
947 54 12 21
 rruano.comunicacion@riberadelduero.es
Editorial Páginas de Espuma
 (+34) 91 522 72 51
 prensa@ppespuma.com

miércoles, 20 de marzo de 2013

LA CALLE COMO HOGAR INFINITO



El hogar infinito
Álvaro Gutiérrez
451 Editores, Madrid, 2012, 292 páginas.

    


  Debuta Álvaro Gutiérrez en la narrativa y nos “agasaja”, con todo un baño de realidad, como se dice en la presentación editorial, al sumergirnos sin miramientos en ese mundo cada vez más frecuentado de los sin techo. Aquellos seres humanos que malviven en la lacra de la mendicidad, los y las que duermen o intentan pernoctar en los cajeros, estaciones de metro, aeropuertos, parques de nuestras ciudades o bajo el cielo raso de nuestras calles. Ese es su hogar, sin techos ni paredes, tan infinito pues como su propia desesperanza.
   El autor convoca en su relato a una representación de los mismos. Los conoce bien porque, después de otros trabajos, es en la acción social donde desarrolla su actividad profesional desde hace más de cinco años.
   Su novela está escrita desde la perspectiva de uno de esos hombres o mujeres. Es su protagonista, un hombre anónimo que fabrica hermosos títeres reciclando materiales que la sociedad de la opulencia tira o desprecia. Él los vende o los regala. Su casa, unos cartones; su cama, un cajero de Madrid pegado a los Tribunales de Justicia (Audiencia Nacional y Tribunal Supremo), un guiño irónico a las injusticias de un país cuya Constitución reconoce el derecho de sus ciudadanos a disfrutar de una vivienda digna.
   Sus vecinos y colegas, el Sweet, el Ruso, el Blablá y sobre todo el Marqués con el que durante una época -los buenos tiempos- duerme en un teatro, presenciado día tras día obras de Ionesco, cuyos diálogos, sin sentido aparente, eran sin embargo lo más cuerdo que habían visto nunca, mucho más que la vida real (página 28).
   Desde las atalayas de su hogar infinito, presencia todo, también cómo un grupo de chiquillos se agrupan en la esquina del Palacio de Justicia. Con frecuencia, grandes coches se detienen frente a ellos y alguno de los pequeños  sube a los coches y desaparece. Es uno de los secretos que el autor deja en suspenso porque esa es su estrategia narrativa. Pero el lector intuye cómo los propietarios se ceban con esos muchachos pese a que la ira no se manifiesta en su piel. La cercanía emotiva se la proporcionan dos ángeles de la guarda, dos chiquillas que le regalan leche galletas, una manta que huele a limpio o una simple mirada amistosa, incluso un “hola”.
   Álvaro Gutiérrez va desgranando, una tras otra, innumerables historias, recuerdos de la vida anterior, anécdotas de auténtica crónica negra, de la puta vida que no tiene compasión de nadie, de esa calle que termina pudriendo a sus inquilinos, hasta que la trama da un giro dramático y el anónimo protagonista, tratando inútilmente de encontrar un poco de humanidad, se convierte en la víctima propiciatoria que el lector vislumbra desde el principio.
   La novela no justifica nada ni responde a preguntas. Nada de reproches: la calle es el hogar del protagonista porque, una tras otra, se fueron cerrando las puertas como fichas de dominó cayendo en cascada. Y ahí está como paradigma del vacío, a la vez como condena y lugar de última acogida.
   Álvaro Gutiérrez huye de sentimentalismos y de juicios de valor sobre lo que acontece en la narración de su protagonista. Ni siquiera contradice expresamente a esa bienpensante hipocresía de los que siguen afirmando que el que vive en la calle, lo hace por propia voluntad. El estilo acre de la escritura de su novela con ramalazos de humor, su prosa sencilla y directa, sin concesiones, sus múltiples capítulos que, dentro de una arquitectura fragmentaria, se van suturando entre si, convierten este debut en una pieza narrativa interesante, veraz y creíble, que nos acerca a todos aquellos que a pesar de su mugre, su mal olor, sus cartones de vino, siguen siendo seres humanos. Esos seres humanos sin techo, cuyo número está aumentando exponencialmente en nuestro país.

Francisco Martínez Bouzas


Álvaro Gutiérrez



Fragmentos

“Algunos días, el Ruso y yo almorzamos yogures y productos caducados del supermercado. Eso se lo enseñé yo. Los dejan en los contenedores y aún valen para comer. Hay un encargado que estropea los alimentos antes de tirarlos. Les echa lejía por encima, abre los envases, vierte sus contenidos junto al contenedor. Entonces nos jodemos y no los comemos. A menudo discutimos si lo suyo es malicia o hace lo que le mandan. El Marqués solía decir que lo mismo es lo uno que lo otro. Nosotros no sabemos.”

…..

“-Y dígame, ¿qué es lo peor de vivir así?
-El vacío -le contestó tras meditarlo unos segundos-. Eso me dijo uno al que llamábamos Marqués. Un amigo, uno de los pocos…Al principio me costó entenderlo, pero con el paso del tiempo lo he ido viendo claro. La calle se va apoderando de ti, va penetrando en tu ser y destruyéndolo todo lo que hay en él. Hasta no dejar nada, hasta arrebatártelo todo. Llega un momento en que lo único que tienes dentro es ese gran vacío. Y lo peor es que acabas por acostumbrarte a él. Lo llevas siempre contigo y, por muchas vueltas que dé la vida, él siempre está ahí. Recuerdo de uno que logró salir de la calle. Lo llamábamos Huesos. Por lo esquelético, sabe. Lo birria que era. Encontró un trabajito de ebanista y un cuartucho en una pensión por la Ballesta. Pero por las noches, pese a tener un camastro de 1,20, abría la puerta del balcón, colocaba unos cartones a su vera y se echaba a dormir en el suelo. Es lo último que supe de él. Tenía la calle dentro. Y la calle, una vez entra, ya no sale.”

(Álvaro Gutiérrez, El hogar infinito, páginas 43, 148-149)

viernes, 15 de marzo de 2013

EN LEGUA DE ESFUERZO, DE AMOR Y DOLOR

Cativa en su lughar / Casa Pechada
Luz Pichel
Interlogo de Maria Salgado
Progresele, Ibiza, 2013, 207 páginas.

 

    Con evidente sentido do humor, alguien ha escrito que en Galicia conviven en perfecta armonía al menos nueve lenguas romances: el gallego (casi extinguido!), el castellano, el coruñés, el bazanero, el chapurrao (o “Lingua Conselleira”), el sunteiro (lengua koiné utilizada por la Sunta / Xunta y sus medios de difusión), el portuxés, el vigués y el castrapo ( el más extendido y equivalente al gallego moderno).
   La poeta Luz Pichel, aclimatada desde el año 1971 en Madrid, en ese Madrid que, según afirma Manuel Rivas, huele a todos los destierros, aunque a ella no le ha hecho olvidar su lughar de Alén, una pequeña aldea del valle del Deza (Pontevedra), acaba de regalarnos un libro hasta ahora seguramente único en su género, lo que lo convierte en una joya bibliográfica: una versión libre, libérrima y en castrapo de su poemario Casa Pechada, Premio Esquío de poesía en lengua gallega en el año 2006.
   No oculta la poeta su “pánico” por tamaña osadía y sobre todo por traer este libro a Galicia. Pero creo que es un pavor sin razón porque el castrapo, variante popular del castellano hablado en Galicia, caracterizada por el uso de sintaxis, vocabulario y expresiones tomadas del gallego y que no existen en castellano, puede y debe ser entendido desde dos actitudes: como una variante idiomática, socialmente vulgar, consecuencia de la agresión o desplazamiento del gallego por muchos hijos de las clases medias y bajas hablantes del gallego que abandonan su lengua materna para ascender socialmente adoptando la lengua que en su subconsciente va unida al prestigio social y al bienestar económico, y que daría lugar a esa “identidad castrada” de la que habla la autora. Pero también como “lengua de esfuerzo, amor y dolor” porque significa -y me remito a las clarificadoras palabras de la poeta- “el trabajo del miembro de la tribu por hacerse entender de quien, de fuera, se acerca”. Lengua pues de quien sufre cuando habla por el mismo hecho de hablar su propia lengua.
   A esta lengua de caricatura, de burla y humillación (lengua difformis, matalengua), dialecto sin norma, traduce Luz Pichel sus versos para la edición bilingüe de Casa Pechada. Y con la versión, el libro queda “artefeito” como castrapo. El uso del castrapo como legua de autotraducción de la poesía, que circula tranquilamente por los quirófanos, por la castración, la construcción y sus contrarios, permite a esta versión libre expresar y transmitir contenidos, miradas, esos mundos do lughar que de otra manera serían difícilmente enunciables.. Ese es el gran centro de interés de este libro. La poeta rehace su poemario, sin liberarse del original, pero impulsada por una nueva libertad creativa que la llevará por sendas impensables, aunque demandadas por la distancia temporal y otras circunstancias, hacia una versión libre.
   Así pues, en Cativa en su lughar de los poemas originales de Casa Pechada queda la médula. El resto ha sido transformado con nuevos hilos y nuevo tejido, que con esfuerzo y amor siguen cosiendo o arropando a una lengua para que no muera. Hilos también de dolor porque fue el castrapo la lengua que amamantó l la adolescencia de la escritora en el colegio de monjas que frecuentó. La que la hizo sufrir. Quizás algún día Luz Pichel -y yo desde aquí la animo- nos relate cómo las lenguas del poder gramatical y políticamente correcto pusieron clavos y espinas sobre aquella “paparruxada” lingüística que a juicio de la censura monjil empleaba el padre en las cartas que escribía a su hija.
   Luz Pichel, como se ha reiterado, autotraduce su versión libre de Casa Pechada desde su lughar.  Y en su lughar la lengua gallega emplea con naturalidad la gheada. Un fenómeno fonético consistente en pronunciar el fonema /g/ oclusivo velar sonoro como /h/ aspirante sonoro semejante a la letra jota. De ahí que en esas recreaciones poemáticas de Casa Pechada la gheada pasa con naturalidad al castrapo porque es propia de la comarca del Deza.
   El volumen se completa con las glosas poético lingüísticas, pequeños manjares con los que la autora agasaja a los lectores descubriendo la esencia y la vida del vocabulario gallego introducido en su autoversión. Y con “Findologos”, doce notas en las que, también desde un castellano con cierto mestizaje gallego, la poeta madrileña hija de gallegos, Maria Salgado nos brinda su mirada a este libro, a este juego de “artefacer”.
   Y finalmente, la reedición del original de Casa Pechada, ese ajuste de cuentas con la propia lengua y con la historia personal y familiar, escrita desde muy lejos y a la vez muy cerca del gallego. Un poemario sobre segundas emigraciones que obligan a cerrar la casa. Evocación de vivencias, sobre todo infantiles, vivencias desidealizadas, con versos preñados de desgarros ante ese viaje interior del abandono del lugar de origen. Por eso mismo todo se siembra de letreros para impedir la desmemoria. Acción catártica frente al abandono y la pérdida que se lleva a cabo pronunciando el nombre de las cosas que se encuentran recorriendo las estancias de la casa familiar y  su contorno. Casa Pechada, lo escribió en su día un gran poeta gallego, Xosé María Álvares Cáccamo, significa también preservar la historia del país y las sendas de identidad colectiva, función semejante a la que desempeña la recuperación de su lengua y la nuestra que emprende Luz Pichel con este libro. Un libro ahora reinventado en  lengua “ruin”, pero siempre, y de ello no cabe duda, lengua de esfuerzo, amor y dolor.

Francisco Martínez Bouzas



Luz Pichel



Fragmentos

Poema prólogo

“Hai nesta aldea un gato
que coñece os abismos.

Ás noites,
desde o Alto das Penas,
érguese e mira para a casa que fora do seu dono
e laia coma un cadelo adoecido.
A súa sombra é longa e afiada.
Espétaselle a a un no peito de por vida.

Vai haber que o matar”
      (Casa Pechada, página 132)

Poema prólogo
Al animal

“Un animal, un gato, un ghato,
dos córnea, dos cortes verticales frente a lo hondo,
lo fondofondo, la noche, la noiteneghra.
A la nochenegra, yérguese, animalito,
espeta sus dos patas en el Alto das Penas,
yérguese y mira para la casa que fue de su amo,
que fue de su amo,
lo hondo allá hondo qué es
quéjase, laia, es
un cadelo adolientado,
una sombra longa
una sombra un hilo
un filo negronegro
un filo neghroneghro,
clávasele a una de por vida
clávasele a cualquiera de por vida y va a haber que matarlo
va a haber que matarlo
va a haber que lo matar”
      (Cativa en su lughar, página 15)

…..
Queimar a leña

“A néboa do amañecer énchese de tráfego
de xente voandeira.
O canto dun galo que vén de lonxe
correspóndese co canto do corvo
que foxe escorrentado
polos golpes dos homes.

Érgense co día e rompen mazas
contra as portas do gando.

Outro galo respóndelle.
Miro para o cuberto da leña e penso
como me gustaría dala queimado toda”
      (Casa Pechada, página 134)

Quemar la leña

“Amanece en nébulas,
neblina, nebulas, néboa. Tráfico.
trasiego de volanderos.
la cantiga de un gallo de lejos
corresponde con el croack del corvo
que escaramuza en fuga
al escape de hombres berrinchudos.

Yérguense con el día, rompen
mazas contra las puertas
de los gandos.
Después cómbanse al uso y caen,
son vocales.

Otro gallo arrebátase
con el lucir del son.

Miro para el alpendre de la leña y
dígome
cómo me gustaría
cuánto me gustaría
cuánto me ghustaría
darla quemado toda,
ghastarla
consumirla
rematarla ¿entiendes?”
      (Cativa en su lughar, página 19)

lunes, 11 de marzo de 2013

EDUARD LIMÓNOV, CARNE DE NOVELA

 
Limónov
Emmanuel Carrère
Traducción de Jaime Zulaika
Editorial Anagrama, Barcelona, 2013, 396 páginas.


   Una y otra vez reitera Emmanuel Carrère que Limónov no es un personaje de ficción, que existe y que él lo conoce. Y no engaña a nadie al novelar la vida de Eduard Veniaminovich Savienko (Dzerzhinsk, 1943), escritor y político, fundador del incatalogable ultranacionalista Partido Nacional Bolchevique, oponente político de Vladimir Putin y aliado o ex aliado del ex campeón mundial de ajedrez, Gary Kasparov en el partido político Otra Rusia. Personaje real que sin embargo parece surgido de la ficción como carne de novela. Personaje vitriólico en un país como Rusia donde el cinismo es religión, maleante fallido, poeta fracasado en su juventud, pequeño proleta, bohemio en los años en los que la sociedad soviética no solo es totalitaria sino también un desmadre. Y hoy en día, uno de los más encarnizados opositores de Putin y Medvédev, por lo que ha sido detenido en numerosas ocasiones en las tradicionales manifestaciones de los días 31 a favor de la libertad de reunión. Y también un escritor de culto, “el más escandaloso de los escritores rusos vivientes y uno de los más importantes novelistas de la Rusia contemporánea”, que ha conseguido vender cientos de miles de ejemplares de sus más de cuarenta poemarios o novelas, pero sin salir de la miseria.
   A la extensa y apasionada peripecia vital de este personaje nos acerca Emmanuel Carrère. Nadie como él para familiarizarnos con una figura desmesurada y estrafalaria como Limónov y regalarnos al mismo tiempo un retrato contundente de la Rusia de los últimos cincuenta años. Para nosotros casi todo lo referente a Rusia nos es ajeno. Emmanuel Carrère, nieto de rusos blancos, está por el contrario empapado de Rusia y lo refleja perfectamente en esta biografía novelada o novela de no ficción, que es a la vez muchas cosas: novela picaresca, de aventuras, retrato del comunismo y del poscomunismo, pieza profundamente metaliteraria que ha sido galardonada en Francia con los premios literarios más importantes (Renaudot, Premio de la Lengua Francesa 2011 y Prix des Prix 2011).
   La historia comienza en la primavera de 1942 en una ciudad a orillas del Volga. Allí viven los padres de Limónov, Veniamin Savienko y Raia Zybin. Al año siguiente, veinte días antes de la capitulación del sexto ejército del Reich, nace Eduard. Es pues un hijo de la victoria, pero su infancia fue acuñada entre los millones de rusos muertos por los alemanes y por las purgas de Stalin. En Ucrania no pasó de ser un gamberro, un maleante fallido que salta de pequeño proleta a bohemio y a aspirante de poeta. En 1967 se traslada a Moscú, junto con Anna, su primera pareja y allí intenta actuar como lo que Stalín denominó “ingenieros del alma”, como poeta que en siete años recorre los circuitos del underground moscovita  y por eso él y su segunda pareja, Elena, emigran a Nueva York. Serán cinco años de envilecimiento en la ciudad de los rascacielos: proletario de lujo con ínfulas de poeta, pero no hay tal poeta sino un mendigo perdido en Manhattan, chapero que se deja encular  por negros, ayuda de cámara de un multimillonario. Lo encaja todo: rechazo de los editores, trabajos de mierda, chicas de categoría E… Más tarde, escritor de moda en París a raíz del éxito de su novela, El poeta ruso prefiere a los negrazos, con acceso a las mujeres de clase A y a los círculos de homosexuales. En todos estos avatares interpreta a la perfección el papel de rufián encantador. Pero es así mismo una época de intensa producción literaria: libros buenos, directos, escandalosos quizás, pero llenos de vida.
   Soldado perdido en los Balcanes defendiendo a las minorías servias. Y de nuevo en Moscú viviendo intensamente la caída del comunismo y el desmadre del poscomunismo, convertido en el escritor favorito y en el héroe de la vida real de miles de jóvenes con el porvenir totalmente obstruido. Vendrá después el encarcelamiento en Lofórtovo, en Sarátov y en el campo de concentración de Engels, la inesperada liberación y la oposición radical a Putin.
   Carrère confiesa que Limónov se ve como un héroe y se le puede considerar un canalla. Es por ejemplo un ávido seductor de adolescentes, pero profundamente monógamo. El mismo autor confiesa que, mientras escribía el libro, hubo períodos en los que detestaba a su personaje, hasta que la profesora Olga Mátich, una rusa blanca profesora de literatura en Berkeley, le convence de que Limónov es un tipo decente: mezcla de honradez y sentido común, desconfianza hacia las grandes palabras y respeto de la palabra dada, apreciador realista de las situaciones y atención al prójimo.
   No cabe duda de que Carrère escribió sobre Limónov porque su héroe / antihéroe tuvo una vida apasionada, peligrosa, “una vida que ha arrastrado el riesgo de participar en la historia” (página 392). Pero su libro transciende al personaje y se convierte en retrato de la sociedad rusa, sobre todo en los tiempos de Breznev, Gorvachov, Yeltsin y Putin. Describe perfectamente Emmanuel Carrère la efervescencia rusa, la implantación de la economía liberal, cómo se amasaron las grandes fortunas rusas bajo Yeltsin. Y nos muestra así mismo la Rusia actual en la que los oligarcas lo poseen absolutamente todo. Y el impacto desmedido entre la gente al ver como el mercado sustituye en unos meses a la dictadura del proletariado como único horizonte de porvenir.
   En el relato del escritor francés el lector no ajeno a la metaliteratura hallará un nuevo aliciente, porque la novela no solo ensaya el retrato de un personaje inverosímil, sino que novela a un escritor. En efecto, Carrère explota la faceta de escritor de Limónov, aunque no sea la única. Su lucha titánica desde la adolescencia por convertirse en poeta, sus arrebatos a la hora de escribir, su método escritural, su disciplina espartana cuando tocaba  coger la pluma en los años de cárcel, donde, por ejemplo escribió El libro del agua que estuvo en la shortlist del Booker Prize, su batalla con los editores. Por la novela además desfilan como actantes con suficiente relieve la mayoría de los escritores rusos del pasado siglo: Maldelsatam, Tsvietáieva, Evtushenko, Pasternak, Brodsky, Simiavski, Yuli Daniel, Solzhenitsyn. Todos ellos son en buena medida personajes prototípicos de la novela.
   Limónov es seguramente el libro más complejo de Emmanuel Carrère. Fruto de un gran trabajo de documentación, su peripecia autorial en este caso es mucho más arriesgada y ardua  que en anteriores obras del escritor francés, que de una forma precisa, aunque repleta de detalles y sutiles matices y con una tonalidad periodística rebosante de frases secas y densas, nos ofrece una materia prima inestimable: el devenir vital de un hombre que se ve como un héroe, al que muchos consideran un cabrón y al que el escritor francés no se atreve a juzgar.

Francisco Martínez Bouzas





Fragmentos

“Por un millón de espabilados que gracias a la «terapia de choque» empezaron a enriquecerse frenéticamente, ciento cincuenta millones de remolones se hundieron en la miseria. Los precios seguían aumentando sin que subieran los sueldos. A un ex oficial del KJB como el padre de Limónov apenas le alcanzaba la pensión para comprarse un kilo de salchichón. Un oficial de rango más alto, que había empezado su carrera en los servicios de información en Dresde, en Alemania del Este, una vez repatriado de emergencia porque ya no existía Alemania oriental, se encontró sin empleo ni alojamiento pagado, y tuvo que trabajar de taxista sin licencia en su ciudad natal, Leningrado, maldiciendo a los «nuevos rusos» con tanta crudeza como Limónov. Este oficial no es una abstracción estadística. Se llama Vladímir Putin, tiene cuarenta años, piensa como Limónov que el fin del imperio soviético es la catástrofe más grande del siglo XX y está llamado (entre otros) a desempeñar un papel nada desdeñable en la última parte de este libro.”

…..

“He querido avisar a Natasha, pero no contesta al teléfono. Eduard llega temprano, llama a la puerta, espera un minuto -a su manera es un chico educado- y después abre con su llave. La encuentra desplomada de través en la cama, rodeada de botellas vacías y ceniceros llenos. Ronca fuerte, borracha perdida. La habitación debe de llevar varios días sin ventilar: huele mal. Deposita su bolsa y sin hacer ruido se pone a ordenar. Natasha abre un ojo. Se incorpora sobre un codo, mira lo que él hace. Con la voz pastosa dice: «Luego me echas la bronca, primero fóllame». Él se sube a la cama, se hunde en Natasha. Se agarran mutuamente como náufragos. Después del amor, ella le dice que ha pasado tres días sin salir del estudio, dejándose cepillar por dos desconocidos.”

…..

“El verano anterior, antes de partir a Altai, apremiantes necesidades de dinero le empujaron a terminar en un mes ese Libro de los muertos que tan útil me ha sido. Al trazar el retrato de personas famosas o desconocidas, ya fallecidas, con las que se había cruzado, evocaba sus propios recuerdos, según le venían, y  a pesar de la imposición de cumplir los plazos y escribir más de veinte páginas al día, el ejercicio le satisfizo tanto que en la cárcel le apeteció hacer algo parecido. Como Georges Perec podría haber confeccionado la lista de las camas donde había dormido; al igual que Don Juan, la de las mujeres con las que se había acostado, o incluso, como buen dandy, contar la historia de algunas de sus costumbres. Eligió las aguas: mares, océanos, ríos, lagos, estanques y piscinas. No necesariamente aguas donde se había bañado, aunque se hubiera prometido hacerlo, desde que aprendió  a nadar…El libro no sigue ningún plan cronológico ni geográfico, pasa según el humor del momento de una playa de la Costa Azul, donde observa nadar a Natasha,  aun baño en el río Kubán con Zhirinovski…”

(Emmanuel Carrère, Limónov, páginas 275, 298-299, 353-354)

miércoles, 6 de marzo de 2013

UNA GRAN CRÓNICA DEL CONVULSO 68 NORTEAMERICANO


Miami y el sitio de Chicago
Norman Mailer
Traducción de Antonio G. Maldonado
Capitán Swing Libros, Madrid 2012, 278 páginas.


   Norman Mailer no solamente fue un gran escritor, ganador de dos premios Pulitzer (Los ejércitos de la noche, 1968, La canción del verdugo, 1980), sino también un comprometido activista antisistema y un periodista político con profundas raíces en la literatura. Como tal, nos transmitió la crónica de una época convulsa en todo el mundo, pero sobre todo en EE.UU: la del año 1968. Fue el año en que EE.UU se engolfa  en la guerra de Vietnam con grandes reveses  que marcaron el destino de aquella guerra neocolonial.
   El panorama en el interior del propio país no es menos sombrío: intento de asesinato de Andy Warhol, asesinatos de Robert Kennedy y Luther M. King, seguidos en las semanas siguientes de actos vandálicos en Memphis, Harlem, Brooklyn, Chicago, Detroit y Boston. Sin duda un año trágico marcado por signos infaustos y no por las utopías de los hippies y por el despertar de de la conciencia negra con derivas extremistas: el racismo de una parte de la sociedad americana sureña y la virulencia de los Black Power.
   Ese año Norman Mailer, militante de izquierdas, ya había digerido ese estado de cosas, participado en movilizaciones y protestas y narrado en su libro Los ejércitos de la noche la marcha sobre el Pentágono de 1967. También ese mismo año y en ese atribulado contexto se celebraron en Miami y Chicago las convenciones republicana y demócrata. La revista Harper’s encargó a Mailer que cubriera ambas convenciones. De ellas saldrían elegidos como candidatos Richard Nixon y Humbert Humphrey. Y una vez, Norman Mailer ejerce con su periodismo político de conciencia atribulada de América.
   Sus crónicas están contenidas en este libro y son en buena medida el reflejo del sentir de la sociedad civil norteamericana en uno de los períodos más críticos de su historia, tanto por la importancia política del resultado de las respectivas convenciones, como por la relevancia e impacto sociocultural que lo allí acontecido iba a tener en los años siguientes.
   Mailer escribió las crónicas de ambas convenciones con una predisposición muy diferente. Despreciaba al partido Republicano y nunca ocultó su fervor por los Demócratas. Sufrió lo indecible, como confesa en estas crónicas,  con la muerte de Robert Kennedy y admira el progresismo de Rockfeller en un partido cercano a la ultraderecha. Rechaza a Lyndon Johnson, se siente decepcionado con Humbert Humphrey (el candidato elegido, el candidato de la mafia), desprecia al tramposo Nixon, duda de la capacidad de los hippies para presentar una propuesta viable para un país a la deriva.
   Las crónicas de Norman Mailer describen los escenarios con una lenguaje rico: Miami, solaz de los Republicanos ricos y horteras; Chicago, una ciudad rebosante de mataderos, donde los demócratas se desangran sabiéndose perdedores y con un alcalde, dueño y señor de la ciudad que se encargó de azuzar a la policía contra los grupos antimilitaristas, hippies y los yippies, e incluso contra los mismos periodistas.
   Su crónica delinea un verdadero cuadro hiperrealista, pintado con el retrato del perfil de los protagonistas de ambas convenciones y con finos ramalazos de ironía ácida y sin concesiones, en un momento en el que la política es un implacable mercado conducido por gente no menos implacable.

Francisco Martínez Bouzas



Norman Mailer

Fragmentos

“El cronista, sin embargo, está obsesionado con él. Nunca ha escrito nada bueno sobre Nixon. Durante años había sido el objeto de sus comentarios más afilados, lo despreciaba sin remedio desde su discurso de Checkers en 1952  -alguien dispuesto a sembrar sentimentalismo en semejante ciénaga sería capaz de apretar cualquier botón para meterse a las masas en el bolsillo y en aquellos días se sufría gran temor a cualquier tipo de botón que pudiera hacer estallar una guerra atómica-. La aparición de Nixon en televisión provocó arcadas. Había un abismo entre el hombre que hablaba y el hombre que había tras el orador, lo que no dejaba de ser una muestra de la esquizofrenia del público americano, en caso de que no se percatara del abismo.”

…..

“Hemos presenciado hasta ahora una versión de la convención demócrata de 1968. Pero no se ha descrito el evento. La convención transcurrió durante cinco días seguidos de luchas en las calles y parques de Chicago, luchas entre algunos de los más fanáticos propietarios del poder y algunos de los jóvenes más nihilistas. Pero si hubiéramos empezado por una descripción de esta batalla excelsa, no habríamos podido transferir automáticamente el interés a la convención, puesto que todo lo que ocurría en el anfiteatro no era más que un reflejo de la guerra callejera.”

(Norman Mailer, Miami y el sitio de Chicago, páginas 54-55, 163)


sábado, 2 de marzo de 2013

LAS LUCES Y LAS SOMBRAS DE LOS AÑOS 60

Estaba en el aire
Sergio Vila-Sanjuán
Ediciones Destino, Barcelona 2013, 235 páginas.

  

   En las librerías el 12 de febrero, Estaba en el aire es la novela que confirmó la alternativa como novelista de Sergio Vila-Sanjuán, periodista cultural, que debutó el año 2010 en el terreno de la ficción. Un debut quizás tardío y una alternativa altamente exitosa porque se hizo merecedora del Premio Nadal 2013, el decano y uno de los más prestigiosos de los premios literarios que se conceden en España.
   La obra ganadora, Estaba en el aire, es la radiografía de una ciudad efervescente como es Barcelona a comienzos de los años 60. La novela tiene su origen en las historias de la visa social y empresarial que el escritor escuchaba en su casa durante su infancia y adolescencia, especialmente en los recuerdos de su padre, publicista vinculado estrechamente al periodismo.
   Estaba en el aire es una novela coral, la novela de una ciudad que despierta en las vísperas de aquellos “Veinticinco años de paz”. Y amalgama distintas historias bajo el hilo conductor de un programa de radio, “Rinomicina le busca”, que existió realmente y que, emitido desde Radio Nacional de España en Barcelona, buscaba y ponía en contacto con sus familiares a personas desparecidas. El programa radiofónico es el nexo entre esas historias que retratan con fidelidad una ciudad en la que se cruzan dos mundos: el de la gente que hace gala de sus viejos blasones nobiliarios y el de ese mundo moderno y emergente que en la Zona Franca fabrica el Seat 600, impulsado por hombres de negocios que beben whisky, hacen negocios, siguen el órbita del poder, pero miran así mismo hacia delante con dinamismo, creando riqueza, sin nostalgia por viejos resplandores y guiados por una moral sumamente acomodaticia. Es la clase dirigente catalana que acata al régimen franquista. A su lado la sociedad de consumo que se suma al progreso con los tocadiscos Königer, las neveras Kelvinator o los aspiradores Ruton. La ciudad más europea, liberal y avanzada de España con una moral rigurosa de puertas afuera y muy permisiva en las interioridades de la vida familiar. La fidelidad conyugal, a pesar de las leyes que penalizaban el adulterio, especialmente en las mujeres, no es un valor en alza y así, por ejemplo, en el imaginario de las mujeres de la clase alta se veía con buenos ojos que los pelmazos de sus maridos  tuviesen una amante para así no tener que aguantarlos ellas todo el día.
   Las innumerables historias que desgrana Vila-Sanjuán retratan con pelos y señales las luces y las sombras de esta Barcelona de los años 60. Pero entre ellas sobresalen las vivencias de cuatro personajes, cuyas historias se van entretejiendo poco a poco y que convergen en un desenlace cerrado: Juan Ignacio, un joven publicitario que apuesta por el programa  de radio de búsqueda de personas y que en su idealismo cree ingenuamente que aquella sociedad férreamente atada puede cambiar; Antonio Luna, un joven sin pasado que pierde a su madre en la huida a Francia tras la Guerra Civil y que llega  a Barcelona con la esperanza de hallar sus orígenes; Tona, una bella mujer de la alta sociedad, víctima de un marido malvado, a la que todo el mundo ve como mujer “suelta”, bocado apetecible para ciertos círculos sociales llenos de maridos adinerados y que, sin embargo, sabrá jugar muy bien sus cartas; Casimiro, el poderoso industrial, miembro de la burguesía franquista y amante de Tona.
   Todos ellos se mueven en esa ciudad en la que, después del Plan de Estabilización de 1959, empieza a verse cierta luz al final del túnel. En sus días y sus noches se mezclan historias de reencuentros de hijos perdidos en la guerra, relatos de fiestas y lujo mezclados con la miseria de la emigración asentada en el barrio chabolista de Somorrostro y con las sombras del poder que seguían siendo poderosas y alargadas.
   Sergio Vila-Sanjuán traza un lucido fresco de una ciudad repleta de historias con el sabor del pasado en una novela cuyo único fin es el placer de la lectura. El autor, desde el punto de vista narrativo, no pretende enseñar nada. No juega ni se pierde en experimentos e innovaciones formales. Las distintas historias amalgamadas en su novela forman un tejido lineal, ajeno a cualquier complicación formal, pero escrito con la solvencia de quien conoce, a través de los recuerdos de su propia familia, la historia de una ciudad que transita desde los agujeros negros de la miseria a una sociedad de consumo, aún poco abierta, pero sutilmente golfa.

Francisco Martínez Bouzas


Sergio Vila-Sanjuán

Fragmentos

“Hay en el origen de todo, una imagen borrosa. Transcurre el segundo año de la Guerra Civil española. Las baterías del ejército llamado nacional han intensificado su bombardeo sobre una ciudad que demora inútilmente su rendición. Muchos de sus habitantes han emprendido la huida por las estrechas y maltrechas carreteras que llevan hacia la costa o  a la montaña. Entre ellos, una madre que arrastra, como puede, dos niños pequeños que la siguen. Pasa un camión en cuya parte trasera se amontona un grupo de civiles. Se oyen explosiones a lo lejos. Un hombre le grita: «Suba, aquí aún hay sitio», y le tiende los brazos para coger al primero de los dos pequeños. El vehículo ralentiza su marcha. Unos bombarderos se aproximan por el cielo nublado. Más brazos se tienden para ayudar a subir a la mujer y al otro niño, que siguen al vehículo, ahora corriendo. Las bombas están cayendo cerca, el camión acelera. Desde la trasera gritan al conductor que se detenga, pero la situación se ha convertido en un infierno y los aviones ametrallan a coches y personas que huyen. El camión aumenta la velocidad, los ocupantes de la trasera se tiran al suelo, allí cerca está muriendo mucha gente. La madre queda en tierra, con los brazos en el aire y sólo uno de sus hijos con ella. El camión sale de escena.”

…..

“Aquí Tona ha hecho alusión a uno de los mitos familiares de la burguesía barcelonesa, que hacía de las queridas una institución aceptada y hasta fomentada. A principios del siglo XX los industriales emergentes iban con sus esposas legítimas al emporio de la ópera y observaban con prismáticos otros palcos de mujeres sueltas. Un día, la esposa de uno de estos prohombres está escudriñando entre el público y le dice  a su marido: «Mira, por ahí va Fulanita, la querida del industrial Gonyalóns. La verdad Josep, es que es mucho más guapa la nuestra». En el imaginario que acompaña a esta historia se supone que a muchas mujeres de la clase alta ya les iba bien que sus maridos, a quienes consideraban unos pelmazos, tuvieran una amante fija, para así no tener que aguantarlos ellas todo el día.”

(Sergio Vila-Sanjuán, Estaba en el aire, páginas 45-45, 149-150)