martes, 15 de febrero de 2011

UNA PARÁBOLA SOBRE LA CODICIA


¿Cuánta tierra necesita un hombre?
Lev Tostói
Traducción: Víctor Gallego Ballestero
Ilustraciones: Elena Odriozola
Nórdica Libros, Madrid 2011, 66 páginas.

   El conde Lev Nikoláivich Tolstói ( 1828 – 1910 ) está considerado como “el gran señor” de la literatura rusa. Su estilo equilibrado y al mismo tiempo distante se prestaba para ser interpretado como la transfiguración estética de la aristocracia de la que Toslstói procedía, hasta que renegó de ella, seducido por un evangelismo populista de raíz campesina. Su prédica moral no se quedó en gestos grandilocuentes, como la carta que dirigió al zar Nicolás II denunciando los males del país y proponiendo la abolición de la propiedad agraria. En su ancianidad renunció a todas sus propiedades, incluida la intelectual, pero su familia las reivindicó y Tosltói quedó viviendo como invitado de su mujer y de sus hijos.
   Ese supremo punto de referencia de las letras rusas tomó forma no sólo en la grandeza de sus  novelas, Guerra y paz, Ana Karénina o el tríptico de sus memorias ( Infancia, Adolescencia, Juventud ), sino también en un número casi incontable de narraciones breves. Relatos y novelas cortas, tanto más magistrales cuanto más cortas. Desde fábulas y apólogos de un solo párrafo, hasta largos relatos en la frontera de la novela corta. La mayoría de las mismas se editaron en español a comienzos del siglos XX en traducciones indirectas a través del francés.
Tolstói arando, grabado de Ilya Repin, 1887
   Entre todas ellas sobresale por su perfecta elaboración y por la nitidez de su mensaje ¡Cuánta tierra necesita un hombre?, catalogada en su día por James Joyce como “ el mejor relato que se ha escrito nunca”. Se trata, al parecer de una leyenda de tradición oral rusa, que corría de boca en boca entre los campesinos. Tolstói la recoge y arma una perfecta parábola sobre la avaricia. Su protagonista es  Pajom, un campesino pobre con el que pacta el diablo darle mucha tierra a cambio de tenerle en su poder. Todas las “desiatinas” que va acaparando, le parecen pocas. Hasta que se entera de que los bashkirios son inocentes como corderos y se puede conseguir su tierra casi de balde. Y en efecto, por mil rublos le ofrecen toda la tierra que pueda recorrer en una jornada con la condición de regresar al punto de partida antes de la puesta del sol. Al final, como demanda el guión, recibe el pago de la avaricia que todo el mundo comprende.
   Una perfecta parábola sobre el afán acaparador de los señores de la tierra. Mas su ejemplaridad transciende el mundo agrario y hoy en día se viste de mil maneras en la crisis económica que han hecho que nos azote, provocada por la desmesurada ambición de los señores de los distintos sectores de la economía capitalista.
   Nórdica Libros nos sorprende con una edición primorosa de esta narración “ejemplar”. Las ilustraciones de Elena Odriozola han sabido captar la pulsión narrativa, el aliento y el aroma de la tierra en la que Tolstói, vestido con blusón campesino, se dedicaba en su ancianidad a su vocación moralista y predicaba el credo del amor universal.

viernes, 11 de febrero de 2011

DICCIONARIO DE LITERATURA PARA ESNOBS


Diccionario de Literatura para Esnobs y (sobre todo) para los que no lo son
Fabrice Gaignault
Traducción de Wenceslao - Carlos Lozano
Ilustraciones de Sara Morante
Editorial Impedimenta, Madrid 2011, 250 páginas.
  
   Impedimenta es uno de esos sellos editoriales agrupados, a efectos publicitarios, en el Grupo Contexto. Editoras a las que la actual crisis y deriva editorial han hecho surgir como una forma de resistencia frente al “libro único”. Su catálogo, aún no muy numeroso, es sin embargo variado y muy selecto. Recupera clásicos incontestables, “fabrica” clásicos  modernos y hace llegar al lector español obras de otras tradiciones literarias. Y sobre todo es sensible a la buena narrativa, también a la de la periferia española.
   Con el diseño de Enrique Redel, Impedimenta inaugura 2011 con una nueva colección: “La Biblioteca del Pájaro Dodo” ( del portugués “doudo”, lelo, bobo ). Abre la colección un curioso libro: la traducción del Diccionario para Esnobs y ( sobre todo ) para los que no lo son de Fabrice Gaignault. Un glosario esencial, como reza el subtítulo, de lo más puntero de la Literatura.
   Uno de los rasgos del esnobismo, como escribe el prologuista, José Carlos Llop, uno de los tres autores españoles que tienen entrada en este Diccionario, es la incomodidad, el recelo silencioso ante la vulgarización de escritores que empiezan a ser conocidos. Y la consecuencia es la inmediata expulsión de tales escritores  del coto privado de los lectores esnobs. Por consiguiente, lo que leen los esnobs, son las rarezas, lo más chic, para no contaminarse de la simple trivialidad de los lectores corrientes. Ellos forman el Club de los Happy Few. Leen y sueñan incluso con post – post – poesía. Esa es la razón por la que Enrique Vila – Matas aparece citado pero sin entrada: se supone que, pese a ser un autor de culto, para el público francés ya ha perdido su carácter de exquisito minoritario.
   El Diccionario se inaugura con el catálogo de los libros odiados por los esnobs literarios. Y en esa relación encontramos, como es obvio, algunas de las obras cumbres de la narrativa del siglo XX, ya que justamente su fama las privó de ese carácter minoritario. A continuación, un desfile de la crème de la crème  de las letras. Los malditos, los fugitivos, los narradores errabundos, los dandis, los elitistas, los líricos psicópatas, los esotéricos y escritores sólo para iniciados, pero también los iconoclastas, los miembros de sectas literarias los y las que exhiben  su intimidad “como stajanovistas del sexo a mogollón” tal como reza la entrada de Catherine Millet. Todos ellos, indispensables para los lectores exquisitos. Tipos desconocidos en su gran mayoría para el gran público, a los que Fabrice Gaignault retrata entre un rosario de anécdotas, frecuentemente malvadas o define de forma perversa.
Fabrice Gaignault
   Veamos, a modo de ejemplo, algunas de la credenciales de estos escritores y escritoras de la familia de los raros o exquisitos. Kathy Acker: “Escritora tatuada de rostro andrógino, adepta del bodybuilding, autora de una obra que mezcla pornografía, fragmentos autobiográficos y préstamos de textos ilustres ( … ), no vacilaba en copiar pasajes de obras maestras de la literatura universal, una actitud que le valdría ser tildada de pirata y que ella justificaba irónicamente explicando que, al fin y al cabo, copyright significa derecho a copiar” ( página 30 – 31 ); William Burroughs: “Personaje inquietante con cara de enterrador psicópata, tocado con sombrero de gángster y  a menudo armado con pistola cargada” ( página 72 ) ; Marguerite Duras: “Hacendada ( y escritora ) francesa, famosa por haber alquilado durante varios años una mansarda al gran escritor español Enrique Vila – Matas. Solía llevar jersey con cuello vuelto” ( página 100 ); Mitteleuropa: “Patria de escritores depresivos y suicidas ( Kafka, Zweig, Roth, Trakl ) muy dados a aborrecer una determinada bohemia forzosa” ( página 162 ).
   Y para los que no son esnobs, este Diccionario les suscitará los sabores de una novela de personajes curiosos y fascinantes novelistas, poetas, editores, aforistas, moralistas, charlatanes, alcohólicos, drogadictos… Y se divertirán porque Fabrice Gaignault  no pretende pontificar ni hacer didáctica. Inventa únicamente unos códigos “un poco más sutiles y refinados que la lectura de confesión al uso”

jueves, 10 de febrero de 2011

LA VIUDA EMBARAZADA DE MARTIN AMIS


La viuda embarazada
Martin Amis
Editorial Anagrama, Barcelona 2011, 494 páginas.

   Novela polémica como suelen ser sus últimos escritos, tanto los de pura ficción ( House of Meetings ) como eses productos híbridos, entre el ensayo y el relato ficcional ( Koba the Dread ). Polémica que el escritor no tiene reparo en rehuir, sino que la atiza con sus declaraciones en contra de la revolución sexual de los años setenta y con comentarios muy peculiares sobre el actual feminismo ( “Las mujeres tienen hoy más poder de lo que es bueno para sus propias vidas” ). Pero, al fin y al cabo, novela de Martin Amis, el enfant terrible de las letras británicas, descubierto en la primera hornada de la revista Granta. Oscuro y desagradable para algunos críticos y lectores. Uno de los más perspicaces  escritores satíricos,  para otros. Traducida por eso mismo, y de inmediato, por Anagrama al español y por otros sellos editoriales a otras lenguas peninsulares.
   En La viuda preñada, historia de un trauma sexual según el propio autor, Martin Amis realiza su personal inventario de los naufragios y catástrofes de la revolución sexual de los años setenta. Estamos en efecto en el verano de 1970. El ayuntamiento carnal ya había dado comienzo siete años atrás, según el verso de Philip Larkin, con el que el escritor dialoga en la primera página de la novela. Ahora prosigue si cabe con más fuerza. En forma de tragicomedia, Martin Amis retrata la vida de seis jóvenes ingleses y
norteamericanos, encerrados en un castillo italiano, una escenografía que es el tópico del placer hedonista para la cultura británica. Son los años del auge de la revolución sexual y aunque para Martin Amis la vida no es ficción – sólo Saul Bellow ficcionaliza bien las cosas reales – la novela tiene mucho de autobiografía, sobre todo en la primera parte.
   Ese antihéroe, Keith Nearing que seguramente está pasando el verano de su vida junto con chicas que se comportan como chicos y viceversa, semeja ser el propio Martin Amis, un rock star  en su juventud. Y Violet, la hermana más joven de Keith, es sin duda el alter ego de Sally, la hermana del propio escritor, víctima, en “su triste historia”, de esa revolución sexual. “Patológicamente promiscua” fue sacrificada por los efectos destructivos de una sociedad permisiva.
Martin Amis
   La conclusión que extrae Martin Amis de estos veranos fulgurantes llenos de droga, sol y sexo, está anunciada ya en el mismo título de la novela, extraído de una cita del prerrevolucionario ruso Alexander Herzen: el mundo que fenece, las revoluciones no dejan tras de si un heredero, sino una viuda embarazada.
   A pesar de que el tema central de la novela es el repaso de los efectos perversos de la revolución sexual, Amis no rehúye otras reflexiones, como el narcisismo y el envejecimiento. Y como en todos sus restantes productos literarios, Martin Amis escribe en un inglés inimitable, lleno de ingenio, sutileza y un incomparable tono ácido y satírico.
   Concluyo con una acotación. Acabo de señalar que La viuda embarazada es en buena medida autobiografía. Amis reitera una y otra vez que todo lo que en la novela narra es verdad ( página 14 ). Todo menos Italia. El biógrafo de Martin Amis Richard Bradford ( biografía no autorizada, hecho insubstancial para lo que pretendo decir )  ha revelado que esta historia de un grupo de jóvenes ingleses encerrados en un castillo para unas vacaciones de sol, sexo e introspección narcisista, ya había sido escrita como crónica autobiográfica por el propio Amis, en un artículo publicado en 1997 en el periódico “New Yorker”. Cambian los nombres de los personajes, pero son todos ellos perfectamente reconocibles. Y el escenario ya no es Italia, sino Francia.

miércoles, 9 de febrero de 2011

CRÓNICAS DE UNA VIDA ESPERPÉNTICA PERO REAL

Oralmente por la boca
Xosé Cid Cabido
Faktoria K de libros (Editorial  Kalandraka ), Vigo 2009, 154 páginas.

   Lo primero que el lector no avezado con la narrativa de Cid Cabido debe saber, es que esta antología que edita Faktoria K de libros no es el calco español de la obra original gallega que, con el título de Oralmente pola boca, publicó Edicións Xerais en el año 1997. Solamente tres de los relatos de aquel título (“Bingo clandestino”, Caja fuerte” y “Pataghorobí”) aparecen recogidos en esta selección. El resto vieron su primera luz en otras dos colecciones  de relatos breves del escritor limiao: Días contados  ( 1991 ) y Fálame sempre ( 2003 ).
   Pero en mi opinión, el lector no pierde nada, excepto quizás una muestra perfecta de canibalización de textos ajenos  que encierra el relato “ Agardando a Monroi” de la versión original gallega de Oralmente pola boca. Y gana la heterogeneidad de relatos escritos en distintas épocas, pero gravados con la misma marca, señal de la casa de un narrador atípico que sólo de vez en cuando nos regala propuestas narrativas que ningún lector devoto de la inteligencia debería perder. La afirmación es aplicable a todos los relatos de esta antología que Cid Cabido nos ofrece dentro de dos grandes coordenadas: el evidencialismo y el fragmentarismo.
Cid Cabido
   El evidencialismo no es sólo una palabra que patentizó Cid Cabido en los años noventa, sino, sobre todo, una forma de escribir que no se resume en un conjunto de evidencias u obviedades, sino que consiste fundamentalmente en ciertas técnicas de reforzamiento del significado con el propósito de obtener un desmascaramiento  social. Prueba del fragmentarismo es esa escritura  que parece quebrada, partida, con la que el escritor le hace un verdadero regate  al lector, exigiéndole que se involucre en textos que no hacen más que reflejar la fragmentariedad de la existencia.
   En los quince relatos de Oralmente por la boca Cid Cabido nos ofrece un muestrario de personajes dispares, pero al mismo tiempo muy cotidianos. Con los juegos de ensayos y simulaciones como la vida misma de “Bingo clandestino”; el barullo personal erótico – afectivo con dos cajeras de un banco, encerrados en la caja fuerte, ejecutando hazañas clandestinas, mientras en los pisos superiores sigue la rutina de todos los días; con la certeza, nunca confesada, de que en los escaparates de las mejores mueblerías siempre hay algo o alguien que nos vigila; con una incursión en la marginalidad, el universo de los habitantes de la basura que encuentran en ella variadas gamas de autoservicio, a la vez que se gobiernan por una peculiar lógica relacional. Y una recomendación: que el lector no pase por alto el relato titulado “Flaubert y la hormiga”, uno de los más narrativos de esta antología, que nos asoma a los abismos de la incomunicación y de la violencia.
   En resumen, relatos de hechura y naturaleza muy diversa que permiten lecturas variadas. Laberínticos, imprevisibles, cimentados muchos de ellos en juegos de engaños y de situaciones. Relatos kafkianos en buena medida, pero que se convierten en crónicas verídicas de la misma vida; con buenas dosis de elementos esperpénticos y una perfecta sutura del humor, del sarcasmo y una vigorosa oralidad. Un registro coloquial alejado de cualquier refinamiento lírico, el uso de elementos paródicos e incluso incoherencias co los que el escritor subraya determinadas parcelas de la realidad. Con todo ello escribe Cid Cabido la crónica de una vida que tiene mucho de esperpento pero que es real.

lunes, 7 de febrero de 2011

ANTONIO ORTUÑO, ENTRE EL DELIRIO Y LA "MALA LECHE"

La señora Rojo
Antonio Ortuño
Páginas de Espuma, Madrid 2010, 106 páginas.

   Antonio Ortuño, “escritor y opositor de casi todo” según su propia autobiografía en twitter, es una de las últimas revelaciones de la narrativa mexicana. Después de su primera novela, El buscador de cabezas, elegida como mejor debut en la literatura mexicana de 2006, y del éxito de la segunda, Recursos humanos, finalista del Premio Herralde, publicó en Páginas de Espuma un prometedor libro de relatos, El jardín japonés. Traducido a varios idiomas, fue elegido por la Revista Granta entre los veinte y dos mejores narradores jóvenes en español. Y Jorge Herralde no tiene reparos en compararle a Michel Houellebecq, por su humor negro y su “mala leche”. Ambas categorías de calificativos hacen acto de presencia en este nueva antología de cuentos, rescatados de distintas publicaciones y que ahora podemos leer en una edición sencilla, pero a la vez elegante y con cuidada impresión de Páginas de Espuma.
   Al concluir la lectura de estos trece cuentos a este lector le queda el mismo ácido sabor de boca que impregna esta escritura, porque de la pluma de Ortuño salen a borbotones la ironía, el humor negro, la burla íntima, historias en cuyo centro de gravedad se encuentra el cinismo, la frustración, temas y personajes extremos y la realidad reflejada e iluminada con el calidoscopio del delirio.
   El libro estructura su rica carga diegética en dos secciones. La primera, rotulada “La carne”  es un muestrario  de historias individuales en las que existencias anónimas viven su cotidianidad entre el drama y la irracionalidad. Historias que pueden suceder en cualquier parte pero que hallan en la realidad extrema del México actual un humus perfecto. Historias ásperas y crueles de las que está desterrada la clemencia y cualquier resquicio compasivo. Historias a veces cercanas al expresionismo, otras al esperpento. Familia pobres – pobres, con refrigerador vacío, pero con agua corriente lo que permite limpiar la sangre que le escurre al hermano cuando se despeña por la escalera. La farsa de la felicidad llevada hasta el extremo de colocar en la lápida de la cripta familiar de una pareja mal avenida la leyenda “Fueron felices y dieron felicidad”. O la cruel venganza que hallamos en el relato “El Día del Amor”: ve a su novia traicionándole con el profesor de fotografía, le regala un cachorro de perro y cuando ella se encariña con el animal, lo mata, lo destroza y le toma un montón de fotografías que le hace llegar. La protagonista del relato “La Señora Rojo” es una inmensa tortuga que agoniza en el jardín del ficticio narrador, en medio de ruidos que complican el sueño. Logra deshacerse de ella, pero detrás de ésta, aterriza un batallón de congéneres, igualmente vomitivas. La imposición del absurdo y del delirio arruinando el sosiego familiar. “El Grimorio de los vencidos” da comienzo con una frase que marca el tono de la prosa de Antonio Ortuño: “Ciertas desgracias favorecen el alma. Perder a los padres ennoblece: nos hace adultos que nunca más recurrirán a nadie”. A continuación, un relato que bascula entre la fantasía y la credulidad popular porque, al final, la Hierba del Santo Casto le regresa a su mujer de los brazos de un mago que hace nevar, pero cada vez que la posee, el aire de la habitación se congela y en algunas ocasiones hasta está a punto de nevar ( página 50 ).
Antonio Ortuño
   Los relatos de la segunda parte ( “El mundo” ) transcienden lo individual para internarse en la realidad latinoamericana y de otros países  con regímenes totalitarios. En ellos se elude la crítica política directa, pero no el sarcasmo a la hora de retratar poderes corruptos, formal y exóticamente democráticos, pero que son ellos mismo nidos de horrores o permiten ser invadidos por gente rubia y muy admirada.
   La culpa de las revueltas es obviamente de los revoltosos, no del profesor desquiciado que elimina a tiros, uno tras otro, a sus alumnos por el simple hecho que querer reunirse en asamblea. Fuera espera la policía que había recibido la orden  de no mover un dedo mientras los muertos fueran estudiantes. En otros como “Historia” o “Héroe” narra Ortuño de forma paródica y distorsionada las guerras o la historia de un país que soñó con ser un Imperio pero “A quién se le ocurre llamar Imperio, su imperio a nuestro pantano, escribe Ortuño en muestra inteligente de ironía y de esa mala leche de la que habla Herralde.
   Es sin embargo en “Pavura” donde el narrador nos golpea la cara cuando parodia y pone en solfa la actual paranoia de los gobiernos por la seguridad de los aeropuertos debido al miedo al otro. El mal, la delincuencia infinita están ahí, pretenden colarse en nuestras entrañas y hacen que el protagonista del cuento – asesor de seguridad aeroportuaria -  se convierta en orgulloso planeador de las técnicas más demenciales, invasoras de nuestra intimidad hasta el punto de confesar lo que sigue, que copio como muestra del sarcasmo  de la pluma del escritor tapatío:
   “Disfruto, si, de las líneas de seguridad en cada aeropuerto que visito; gozo cuando soy detenido y maltratado, cuando soy orillado a desnudarme, a despojarme de zapatos y calzoncillos frente a los compañeros de fila, cuando mis documentos personales no son tomados por verdaderos, se me escolta a un cuarto cerrado y se me empuja y escupe. Procuro dejarme encima anillos, cadenas, hebillas, todo lo que sea metálico y haga saltar las alarmas. He conseguido un arma y la oculto entre los calcetines o camisetas para ver si la descubren” ( página 99 )
   Una antología de relatos breves que se inscriben en una línea  muy actual, pero a la vez con acento personalísimo, que rompen fronteras geográficas y nos permiten gozar de los usos locales del idioma porque Páginas de Espuma no ha impuesto sobre estos cuentos, escritos en México, ese discutido criterio de “traducibilidad” que suele exigir la industria editorial española.

jueves, 3 de febrero de 2011

NOVEDADES DE EDICIONES BARATARIA

   Ediciones Barataria forma parte, con otros seis sellos editores, del consorcio Contexto que publicita a través de Internet las ediciones de un grupo que le está aportando aires nuevos a la edición en España; a la vez que, desde la independencia, se presentan como alternativa al “libro único” de los grandes megagrupos. Hoy me siento gratificado de poder hacerme eco de tres de los últimos títulos de esta editorial de nombre tan quijotesco.

Una mujer de nada de Leonor Paqué. La autora es una de tantos y tantas españoles /as hijos de padres analfabetos que acceden a la universidad a base de esfuerzos y equilibrios. Desde su condición de periodista y profesora de la UNED, cree que las palabras son llaves capaces de abrir todas las puertas. En esta novela, editada en la colección “Bárbaros”, Leonor Paqué nos acerca a gentes que, a primera vista, parecen emerger de la prehistoria, hombres y mujeres habitantes de las cuevas, donde amasan el pan que les debe durar diez días. Cuevas de tierra apisonada que no son recreo de turistas, sino los únicos sitios para resguardarse del frío o del calor. Allí vivió María, la abuela de Leonor Paqué y, con ella, un grupo de mujeres analfabetas enfrentadas a un mundo que no son capaces de entender, pero en el que luchan todos los días denodadamente para sobrevivir. También ellas, como tantos y tantas españoles y españolas fueron perdedores de la Guerra y las victimas de una posguerra llena de hambres y miserias.
   Con una prosa llena de fuerza y de bríos, Leonor Paqué les da ahora la voz que nunca tuvieron ocasión de ejercitar.

Izquierda y derecha de Joseph Roth.  Joseph Roth ( Brody 1894 – París 1939 ) es uno de los grandes escritores de la literatura centroeuropea. Adscrito genéricamente al expresionismo, sus textos narrativos gozan de una hechura y estilo muy personales. Izquierda y derecha fue publicada en 1929. Sandra Chaparro Martínez la vierte ahora al español. En la novela, y a través de tres biografías paralelas ( las de los hermanos Bernheim y la del enigmático Nikolai Brandeis ), Joseph Roth metaforiza y recrea el ambiente de la República de Weimar, el hundimiento de una sociedad dormida y las antesalazas del nazismo. Un friso, a la vez esperpéntico y doloroso, del Berlín de entreguerras, que contempla turbios negocios y el ascenso imparable del nazismo. Una sociedad convertida en espectáculo, como si formara parte de un gran cabaret que Joseph Roth radiografía con gran agudeza, a la vez que nos hace sentir la angustiosa soledad del hombre moderno frente al poder y al dinero.

18 Escritores. La novela latinoamericana contemporánea de Paz Balmaceda y el Colectivo FU. Como bien dice la prologuista, Lolita Bosch, más allá de los escritores del boom, desconocemos casi por completo la buena literatura que se hace en español en otras latitudes. Aquella que no se ha hecho merecedora de los premios nacionales o por la que no han apostado alguna de las editoras independientes. Y también con la prologuista, reconozco que nos perdemos un mundo entero por descubrir y en el que zambullirnos. Paz Balmaceda recogió el guante: la propuesta de Lolita Bosch de reunir a escritores latinoamericanos que escribieran en español y que pudieran aportar una perspectiva muy personal. El Colectivo FU, formado por lectores y con sede virtual en Barcelona, seleccionó dieciocho autores con los que conversó Paz Balmaceda en el marco del Festival de novela latinoamericano “Fet a Amèrica”, que tuvo lugar en la Ciudad Condal en octubre de 2010.
Paz Balmaceda
   Así pues un interesante y estimulante libro de conversaciones entre escritores de todas la edades y latitudes del continente, sobre temas como el contexto social como eje del mundo literario, tradición y modernidad, la reflexión literaria, la fragmentación ideológica del tiempo, la ternura y la crueldad en el discurso narrativo, los usos locales del español versus la “traducibilidad” que exige la industria editorial española… Y sobre todo, el primer contacto con dieciocho autores latinoamericanos: Antonio José Ponte, Carlos Velázquez, Diamela Eltit, Giovanna Rivero, Horacio Castellanos Moya, Inés Bortagaray, Israel Centeno, Iván Thays, Javier Vásconez, Lina Meruane, Luis Humberto Crosthwaite, Marta  Aponte Alsina, Pablo Ramos, Pola Oloixarac, Slavko Zupcic, Sergio Chejfec, Tomás González y Yuri Herrera. Nombres que apenas nos suenan pero que están ahí, hacen buena literatura y nos permiten ver que la narrativa española en América va más allá de García Márquez, Vargas Llosa, Roberto Bolaño o César Aira

martes, 1 de febrero de 2011

INCAPACES DE LEER A PYNCHON



Thomas Pynchon. Un escritor sin orificios
Rubén Martín G.
Ediciones Alpha Decay, Barcelona 2011, 92 páginas.

   Rubén Martín G. aún no tiene la experiencia de haber sido publicado. Éste es su debut. Un libro que tiene su germen en el blog “Cuaderno Célinigrado”. Después de editar algunos post sobre la novela de Thoman Pynchon, El arco iris de la gravedad, “con el tono jocosos de alguien que deja el libro a la mitad y lo desprecia”, recibe el encargo de Alpha Decay para poner por escrito un ensayo cerebral, ese lavado de cerebro y la conciencia de su propia incapacidad para leer a Pynchon. Alguien ha calificado a Rubén Martín como el “Pnchoniano Mayor del Reino”, apelativo que él rechaza porque, como a Pynchon, no le interesa la fama y quizás por eso se esconde tras la imagen de un simiesco monstruo peludo.
Rubén Martín G.
   La propuesta que le brinda a os lectores, la forman unas modestas consideraciones, “intuiciones incomprensivas”, que nacen de la lucha a muerte para lograr una lectura mínimamente  fructífera y comprensiva de la obra pynchoniana. Porque Pynchon, ese “célebre desconocido” como se le califica en el texto, exige de su público un esfuerzo desmedido para poder hincarle el diente a sus novelas. Considerado como uno de los paradigmas de la postmodernidad maximalista y relacionado por Harold Bloom entre los grandes novelistas norteamericanos de nuestro tiempo junto a Don DeLillo, Philip Roth y Cormac McCarthy, su novela más conocida, El arco iris de la gravedad fue rechazada por los administradores del Premio Pulitzer por “ilegible, sobrescrita y obscena”. Se ha dicho que las reglas lógicas que gobiernan este mundo encuentran en Pynchon todas las posibles respuestas que, desde la literatura, se pueden ofrecer a nuestras dudas y acríticas certezas. Lo cierto es que sus temas habituales  ( la entropía, la paranoia, el giro apocalíptico de la historia más reciente, la ausencia de significados y el caos en que se halla inmersa la existencia humana ) y un estilo que desintegra al lenguaje, convierten la lectura de Pynchon en una ardua tarea, hasta el punto de que el mismo texto parece agotar toda posibilidad de lectura.
   Aproximándonos ya al libro de Rubén Martín, es necesario advertir en primer lugar que Thomas Pynchon, un escritor sin orificios no es una guía sobre cómo leer a Pynchon.  Es al contrario, según definición del autor, “un día de turismo por el fracaso de un lector de Pynchon”. Al lector se le presentan dos cartas anónimas tras el artificio de una investigación para fijar la identidad del autor de las mismas. En la primera de ellas, Rubén Martín cuestiona la huida de la fama por parte de Pynchon. El escritor goza de un status público y, como tal, está bajo el castigo de ser de todos nosotros ( … ), millares de vidas tumorándole ( página 37 ). En definitiva Rubén Martín, tomando como ejemplo a Pynchon y su enfermiza huida de la fama, plantea el tema de las relaciones entre lo privado y lo público y la forma como lo segundo modifica lo primero.
   La segunda, en cambio, gira en torno a lo que Marc García García ha denominado “la estética de la dificultad literaria”. Presentada como una crítica ficticia  - es lo que se merece Pynchon por escribir para un lector ficticio -  rechaza de plano andarse con paños calientes e interpela duramente al narrador norteamericano: la forma de Pynchon es el canon ininteligible; su escritura mata la lectura, agota al lector “con una pocas palabras”; lo aburre con su gesto pretencioso a lo largo de mil páginas. Conclusión obvia: cada vez son menos los que han leído  a Pynchon y más los que fingen haberlo leído. “Cada día más sometido a cuestión su estro macarra” ( página 85 ).
   Rubén Martín, aunque es un narrador con orificios, también escribe sin concesiones ni golosinas artificiales. En algunos momentos sus interpelaciones a Pynchon alcanzan la fuerza de un gran aliento poético. En las escasas páginas de este mini libro de tapas doradas inaugura un nuevo género: la epístola paranoica convertida en crítica fingida. Es lo que se merece Thomas Ruggles Pynchon, un escritor sin un solo orificio.