Mostrando entradas con la etiqueta Paola Tinoco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paola Tinoco. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de febrero de 2011

EL MÉXICO SURREALISTA DE PAOLA TINOCO*

Oficios ejemplares
Paola Tinoco
Editorial Páginas de Espuma, Madrid 2010, 97 páginas.


   Paola Tinoco é a representante de Anagrama en México e a xefa de prensa dun mangado de editoriais españolas naquel país. Ela, voz e mans, pois, de editores e escritores de medio mundo en México DF en na FIL de Guadalaxara, “conxuro” no seu día para a filla de Roberto Bolaño, ten aturado millentas veces a escritores insufribles e as excentricidades  das súas parellas. Sempre do lado de alá do mostrador, ata que decidiu situarse tamén na beira de acá e elixiu para facelo o xénero do relato breve porque os contos, confesa, permítenlle levitar. A orixe das súas levitacións atópanse nunha liñas cheas de borranchos e faltas de ortografía  que, con sete anos, lle escribiu á mestra facéndose pasar pola súa nai. Xa de moza publicaría algúns “cuentitos” ata que, no ronsel quizais desa alfaia de culto, Crímenes ejemplares, que Max Aub publicou en 1957 en México, levitou de verdade cando a editora española Páginas de Espuma lle editou hai cinco meses o seu primeiro libro de contos, Oficios ejemplares.

Paola Tinoco

   O fío condutor deste ramallete de relatos é os oficios e formas alucinadas de gañarse a vida nun escenario, o México atemporal e o México de hoxe, onde a realidade cotiá rolda as fronteiras do surrealismo. Nesa xeografía, na que o día de mortos a xente fai festa  e embebédase  con tequila, Paola Tinoco, a través do xénero da recompensa inmediata, mergúllase  nas formas máis incribles de apañar o pan de cada día. Oficios inverosímiles e dificilmente imaxinables, máis todos reais, agás o inventado de “Sanatriz”, a muller que cobra por axudar ás persoas con crise nerviosa a recuperar os seus soños. O resto son verdades absolutas. Desde o emprego de deixarse maltratar en público, porque ao sesentón necesitado de respecto, lle resultaba más excitante a idea de insultar a unha fermosa muller que facerlle o amor; o traballo inquietante de Mario, o mergullador de cemiterio que, metido nun escafandro, pescuda na fosa común os corpos sepultados por error entre insoportables cheiros noxentos que contrarresta con tragos de tequila; ata o da señora gordecha que apouviga a fame rezando rosarios nas longas rezadas dos velorios a cambio do salario dun “cafetito” entre rezo e rezo. E una pequena obra de arte, “Lavacoches”: en vinte e cinco liñas a autora condensa un tremendo arrepío, retrato verosímil  do México hemorráxico e paranoico: dous rapaces gañan unha boa paga limpando o sangue que deixan nos coches os asasinados polo narcotráfico. Un rodopío de historias esteadas no esqueleto do diálogo, nunha imaxinación sen lindes, contadas directamente, sen requintes estilísticos e que, desde o humor e a brevidade, radiografan e iluminan as zonas escuras dun pais abeirado entre a demencia e o surrealismo.

* Este texto, escrito en gallego, fue publicado el día 25 de febrero de 2011 en el periódico El Correo Gallego de Santiago de Compostela (España). Para ver el original, pinchar aquí

domingo, 16 de enero de 2011

PAGINAS DE ESPUMA, COMO VIVIR DEL CUENTO DESDE HACE DIEZ AÑOS

   Páginas de Espuma  es una de esos pequeños sellos editoriales, surgidos en la pasada década como alternativa a los megagrupos que, en sus ansias depredadoras, engulleron, con contadas y honrosas excepciones, a la mayoría de las editoriales españolas. Una forma de imposición del pensamiento único y de moldear nuestros gustos estéticos. Frente a su imperio totalitario, proyectos editoriales como Páginas de Espuma, especializada en literatura y ensayo y que, en tan sólo diez años, ha editado innumerables títulos en sus siete colecciones. Pero es sobre todo con las colecciones “Voces / Literatura” y “Vivir del cuento” donde Páginas de Espuma se ha convertido en la editorial de referencia en minificción. Sus ediciones recogen lo más granado y lo más actual del cuento escrito por narradores españoles y latinoamericanos, antologías temáticas o clásicos del género rescatados. Esa es su militancia, su forma – y no minúscula – de resistencia. Viven del cuento desde hace diez años y nos permiten a los lectores gozar de las fantásticas imposturas que ha cincelado con breves martillazos la nómina de sus creadores. Nómina que se nutre con narradores de aquí y de allén de los mares: Ana Rossetti, Enrique Jaramillo Levi, Guillermo Samperio, Fernando Quiñones, Medardo Fraile, Fernando Iwasaki, Pilar Adón, Clara Obligado, Arturo Uslar Pietri, Ángel Zapata, Andrés Neuman, José María Merino, Espido Freire, Ana García Bergua, Javier Sáez de Ibarra, Ángel Olgoso… nutren, entre otros muchos, el catálogo de Páginas de Espuma.
   Hoy quiero traer a esta anotación de bitácora tres de sus últimas novedades. Es la impresión provisional de la primera ojeada a tres libros de microficción editados con maravilloso primor. En otro momento volveré sobre ellos en una reseña más reposada.

Oficios ejemplares de Paola Tinoco.  El debut de Paola Tinoco en la narrativa. Ella, voz y manos de Anagrama en México, guía y hada madrina, en sus todavía jóvenes años, de tantos escritores que transitan por México DF o por la FIL de Guadalajara. Conjuro para la hija de Roberto Bolaño en Blanes, hoy lo es para todos nosotros pero desde el otro lado de la barrera. Y sus conjuros que el lector hallará en estos Oficios ejemplares, serán un hechizo porque Paola Tinoco sabe bucear con naturalidad, elegancia e ironía en la trastienda de los oficios más prosaicos. Relatos surrealistas y alucinantes, mas basados en la realidad, como “Buzo de cementerio”. Otros, como “Lavacoches” son pequeñas obras de arte: la intensidad condensada en treinta líneas.

Lo inolvidable de Eduardo Berti. El escritor argentino es ya un clásico de la modernidad tanto en novela como en el relato breve. Una de las voces que realmente merecen la pena en la actual y prolífica narrativa latinoamericana. El olvido, sus formas y vericuetos actúan de hilo conductor de estos once cuentos en los que la identidad, la memoria y la confusión dejan oír su voz y no solamente como temas colaterales.

La Señora Rojo de Antonio Ortuño. Debutó en la narrativa en el 2006 con una novela que fue considerada la mejor del año en México, su país. Traducido a numerosos idiomas y elegido en 2010 por la revista Granta como
 uno de los mejores autores jóvenes en lengua española. Sus relatos en este volumen  iluminan la realidad por medio del delirio. Y las respuestas de sus protagonistas cuestionan, hasta lo inverosímil, sus propias acciones o las profesiones que ejercen. Prosa alejada de cualquier tentación barroquista, pluma ácida y, sobre todo, virulencia conceptual para despertar a una sociedad que hace oídos sordos.