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viernes, 16 de junio de 2017

"PASOS EN LA PIEDRA": UN FRESCO COSTUMBRISTA DE LA ESPAÑA PROFUNDA



Pasos en la piedra
José Manuel de la Huerga
Menoscuarto Ediciones, Palencia, 2016, 366 páginas.

   El pasado mes de marzo, y tras haber sido finalista en cuatro ocasiones, José Manuel de la Huerga, con la novela Pasos en la piedra, obtuvo el Premio de la Crítica de Castilla y León 2016. La relevancia, la calidad y la proyección de la novela fueron algunas de las virtudes literarias que tuvo en cuenta el jurado al galardonar posiblemente la mejor novela del escritor nacido en Andanzas del Valle y residente en Valladolid. La novela echa a andar con un plano -un documental sin cámara- de la vieja ciudad medieval, Barrio de Piedra que José Manuel de la Huerga ha construido para dar vida a un grupo de personajes, y que puede ser percibida como una amalgama de varias ciudades de Castilla y León (Valladolid, Zamora, Toro, Medina de Rioseco…). Un espacio imaginario del poniente mesetario, anclado junto al río Duero, en el que el escritor había ambientado buena parte de los acontecimientos y conflictos de las dos novelas breves recogidas en su obra SolitarioS. Una ciudad que, como escribe el autor en “Reconocimientos y referencias” cambia de fisonomía durante unos días.
   En esos días (miércoles a domingo de de la Semana Santa de 1977), se desarrolla la trama novelesca, y aunque esta está centrada en las vivencias de los dos personajes principales, Germán Ojeda y su amigo alemán Peter Gesteine, por sus páginas deambulan muchos otros actantes que convierten a Pasos en la piedra en una certera novela coral. El núcleo temático de la misma, su columna vertebral son esos cinco días de Semana Santa que terminaron con la legalización del Partido Comunista de España el 9 de abril de 1977, el “Sábado Santo Rojo”.
   Pero antes, la trama ficcional nos permite transitar por el Miércoles Santo; por el Jueves Santo (con la Cena, Prendimiento, Flagelación y Coronación); por el Viernes Santo (Camino, Elevación, Descendimiento, La General); por el Sábado Santo (Desierto, Vigilia) y finalmente por el Encuentro del Domingo de Resurrección. Cada uno de esos días y sus “estaciones” de pasión o de resurrección, están preñados de larvados conflictos entre las posturas inmovilistas de la extrema derecha y tradiciones locales y aquellos partidarios de una mayor libertad o una renovación aperturista en el seno de una Iglesia católica que demuestra todo su poder precisamente en la Semana Santa y en la Cuaresma, con sus manifestaciones religiosas, con la salida de los pasos y la prohibición de hacer uso de la carne en su más amplio sentido.
   A esta ciudad de piedra y madera santas llegan German Ojeda y su amigo alemán, Peter Gesteine en la noche anterior al Miércoles Santo. German es hijo del gobernador civil de Barrio de Piedra, estudia derecho en Madrid y milita en el ilegal Partido Comunista. Son días trágicos: acaba de aperecer el cadáver de su amiga Yolanda, torturada, violada y asesinada por un comando de ultraderacha, los Guerrilleros de Cristo Rey. Debido a la inseguridad latente en Madrid, le aconsejan desparecer por un tiempo y refugiarse en la ciudad mesetaria. Peter, estudiante de antropología, alberga el deseo de disfrutar de la Semana Santa castellana, profundizando en su vertiente social y antropológica.
   Comienzan a vivir la Semana Santa con el fervor y la novedad de las procesiones y pasos. Y junto a ellos, el autor nos presenta un verdadero desfile de personajes, muchos de ellos atados al pasado, otros ansiosos de mayor libertad en aquel ambiente costumbrista y asfixiante que todavía se rige bajo los impulsos de la extrema derecha franquista. Entre esa nómina de personajes, sobresalen por su incidencia en el transcurso de la trama, el fraile Luis Alas, un sacerdote peculiar partidario del aggiornamento del Vaticano II, cuyo lema es acoger, escuchar y compartir. Dirige un grupo de postulantes a frailes de su orden, entre los que se halla Juan, enamorado de la musulmana Ashma. Alas pone en práctica con su grupo una liturgia renovada que no acaba de convencer ni a su superior ni al obispo de la diócesis. Celebran de una forma distinta los ritos de la Semana Santa, especialmente la Cena del Jueves Santo, una cena de los que se aman, mezcla de cena cristiana y cena humana.
   Ajenos a ritos y procesiones hallamos a otros actantes que, sobre todo, permiten que el lector sea testigo de la fuerza de la naturaleza en los bosques de ribera. Uno de ellos es Antonio Lozano, el Pajarero, un monumento vivo en Barrio de Piedra. Un hombre de gustos solitarios, estudioso de los pájaros. La única fe del Pajarero es la aviar. Otro es Claude Bernard, un poeta de origen francés, afincado en la ciudad castellana que, tras un viaje por el Extremo Oriente, cambia su nombre por el de Claudio Pino y decide vivir como eremita en un chozo de piedra.
   La novela, muy detallista y erguida con una sólida arquitectura compositiva, permite que el lector viva los ritos de la Semana Santa desde dentro del sentir, la emoción y la pasión de los cofrades; a la vez que nos muestra la tensión entre los elementos reaccionarios, las cuadrillas de la extrema derecha especialmente, y los que anhelan romper las rutinas de una ciudad anclada en el pasado y vivir alejados de la de las pautas de la dictadura franquista. Ese conflicto es el que hace que la obra de José Manuel de la Huerga sea algo más que la crónica de las semanas santas de una ciudad del poniente castellano, y se convierta en una sugerente novela.
   En la inmersión en los acontecimientos de esos cinco días, el buen hacer narrativo del autor nos permite vislumbrar el mapa de la España profunda, el fresco costumbrista de aquellos años. Pasos en la piedra es una fabulación que seguramente irradia muchas vivencias infantiles del escritor. Una pieza ficcional basada en la realidad muy ambiciosa, ajena a grietas constructivas que solamente aparecen en la impactante portada.
   Tradición, poder de la Iglesia, ansias de renovación, contacto con la naturaleza, arte escultórico, fenómenos atmosféricos propios de esos días de abril, conflictos manifiestos o soterrados…, todo ello transmitido por una narrador ubicuo y omnipresente que goza de un punto de vista sin limitaciones sobre la historia. Y tejido con una prosa de alta calidad, con secuencias rebosantes de un deleitoso lenguaje poético y descripciones que cautivan por su minuciosidad.

Francisco Martínez Bouzas

José Manuel de la Huerga


Fragmentos

“Los pájaros, los árboles y el agua, y el resto de la fauna que contribuía a dibujar aquel paraíso lo habían apresado de por vida el verano de sus doce años. Ahora, apunto de los sesenta y cinco, aquel atardecer de Miércoles regresaba (el Pajarero) de su puesto de vigilancia con la misma dedicación de su niñez, idéntica ilusión por registrar un dato nuevo para su censo de garzas, en las garceras de la orilla de enfrente, en la ribera de Trascastillo, donde el río se remansaba en su curva de noventa grados. La obra del embalse de San José que se había acometido tras la guerra río abajo formó pronto sedimentos, para alegría del Pajarero. Allí crecieron unos generosos carrizos que los habitantes del barrio de San Claudio enseguida bautizaron como la curva de Carrizales. En apenas una década, garzas y patos, somormujos, cormoranes, aguiluchos, chorlitejos, andarríos, zarceros y carriceros convirtieron aquella mancha de juncos y enea en uno de los mejores hostales de paso para migrantes que bajaban de Escandinavia o subían de África.”

…..

“El imaginero no había creído a Alas hasta aquella noche, cuando los actores de esta historia de pasión se habían puesto delante. Se había rendido a la evidencia: en Barrio no puede resucitar Cristo. Aquí solo se podían esculpir cristos para ser prendidos, flagelados y crucificados. La biografía dolorosa de las gentes sencillas acreditaba la idea. Y por si esto no bastara, estaba su propio cuerpo, retorcido y deforme, con unas piernas que parecían raíces secas de encina. La Resurrección, si era, tendría que ser bella y joven, recién salida del jardín del Paraíso, sin pecado, salvaje, sin la carga de sufrimiento con que cualquiera, y no dijéramos él, había sido marcado a fuego desde el nacimiento.”

…..

“Aquel Viernes, pino abrió los ojos cuando sintió la lux fría que se colaba por los resquicios de las piedras. Le llevó un rato despertar unos pies ateridos que masajeó largamente y luego calzó. Salió reptando y se incorporó para apreciar aquel regalo caído del cielo. El claro de los chiviteros le había trasladado a miles de kilómetros, se había convertido en poblado esquimal. El jaiku que brotó de sus labios de improviso no lo iba a olvidar. La memoria de su piel y de sus ojos atesoró aquella hoja de papel intacto, inaugural del mundo.

entre las piedras
    argamasa del cielo,
el sol te abrasa.”

(José Manuel de la Huerga, Pasos en la piedra, páginas 51, 168, 195)

sábado, 17 de diciembre de 2016

CUATRO NOVEDADES DE MENOSCUARTO EDICIONES



 La palentina Menoscuarto Ediciones, un sello de Ediciones Cálamo sigue poniendo en manos de los lectores buena literatura y estimulantes libros de ensayo. Menoscuarto Ediciones es un sello independiente creada en el año 2004 por José Ángel Zapatero. Su estreno fue la publicación de El corazón y otros frutos de Ignacio Aldecoa, un gran libro de relatos. Menoscuarto se distingue por localidad, el rigor y la excelente presentación de sus productos editoriales.

   En este momento son cinco las colecciones en las que edita en los dos géneros: “Entretanto” para la edición de libros en pequeño formato de obras singulares actuales y clásicas de la literatura universal, tanto en narrativa como en otros géneros. “Reloj de arena”, colección dirigida por Fernando Valls y dedicada a la narrativa breve con especial atención al cuento y al microrrelato. Incluye obras inéditas y clásicos contemporáneos. “Cuadrante nueve”: es sin duda la colección emblemática de Menoscuarto. Los títulos incluidos en esta colección acogen novela de buena calidad literaria de autores españoles y extranjeros. Títulos inéditos y otros ya publicados pero merecedores de aparecer de nuevo en una cuidada edición. “Cristal de cuarzo”: es la colección de Menoscuarto dedicada al ensayo. Presta especial atención ala teoría de la literatura y en general al mundo del libro. Colección dirigida igualmente por el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, Fernando Valls. Finalmente la editora palentina acaba de inaugurar la colección “SeisDoble”: en la que tendrá cabida la serie negra, especialmente las aventuras de la detective Sonia Ruiz, cuyo primer caso apadrinan los escritores Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. Será una serie pluriautorial ya que ofrecerá los casos y las peripecias de la detective ideados por distintos autores. Un verdadero “tour de forcé” para distintos creadores.

   La calidad y la variedad de las publicaciones que nos ofrece Menoscuarto Ediciones es un buen motivo para acercarnos en una primera visual, únicamente informativa a cuatro de las novedades de la editora palentina para este fin de año. Sobre ellas volveré con una valoración crítica personal.



Francisco Martínez Bouzas





Una mala racha

Julio Rodríguez

Menoscuarto Ediciones, Colección Cuadrante nueve, Palencia, 2016, 290 páginas.



Trama argumental:

   “Gregorio Caballero, escritor por encargo de libros de divulgación y autoayuda, vuelve a casa a regañadientes para ayudar a su madre en el cuidado de su tía enferma. Descreído cincuentón, Gregorio no imagina que también deberá enfrentarse a la última excentricidad de su padre: la construcción de un barco en el que amenaza con irse para siempre. Una mala racha es una historia sin concesiones que narra ese reencuentro familiar, angustioso y delirante, divertido y doloroso, donde la vida y la muerte se abren paso a codazos. Julio Rodríguez nos ofrece aquí su tercera novela, escrita con sencillez, humor y perspicacia. Lo mejor de todo —o quizá lo peor— es que el lector no podrá evitar sentirse uno más de la familia. Cualquiera puede tener Una mala racha. ¿Y usted? “

El autor:

   Julio Rodríguez (Oviedo, 1971) trabaja como profesor de Psicología Social en la Universidad de Oviedo y es autor de varios guiones de documentales y programas televisivos. Ha publicado tres poemarios -Naranjas cada vez que te levantas (VI Premio de Poesía Emilio Alarcos, 2008), Doméstica (XVI Premio de Poesía Ciudad de Mérida, 2011) y Tierra batida (XLV Premio Internacional de Poesía Hermanos Argensola, 2013)-, y las novelas El mayor poeta del mundo (X Premio de Novela Mario Vargas Llosa, 2006) y El vuelo de la monarca (Menoscuarto, 2011).



Pasos en la piedra

José Manuel de la Huerga

Menoscuarto Ediciones, Colección Cuadrante nueve, Palencia, 2016, 366 páginas.



Trama argumental:

   “Barrio de Piedra, pequeña ciudad de la Meseta, vive con intensidad la Semana Santa de 1977. Tras legalizarse el PCE en Sábado Santo, aflora el larvado conflicto entre las tradiciones locales y las ansias de libertad. Pasos en la piedra relata esos vibrantes días de Pasión. La naturaleza, enloquecida en el plenilunio primaveral, añade raros fenómenos atmosféricos que crean escenarios de turbadora belleza en la urbe medieval asomada a su río. Esta novela coral narra todo ello mediante una red de entrañables personajes guiados por un sentimiento universal: la necesidad de una suerte de redención en sus vidas.”



El autor:

   José Manuel de la Huerga (Andanzas del  Valle, León, 1967) ha levantado un territorio narrativo propio desde Conjúrote, triste Plutón (1992) hasta SolitarioS (Menoscuarto, 2013), libro donde surge Barrio de Piedra, lugar imaginario que adquiere aún más relieve en su última novela, Pasos en la piedra (2016). Toda su obra narrativa y poética recrea espacios de la memoria, como en el volumen de relatos Historias del lector (1999), la novela Este cuaderno azul (2000, Premio Ciudad de Móstoles) o el poemario La casa del poema (2005). No obstante, el arte y la música llegan a adquirir gran protagonismo en La vida con David (2003) y en Leipzig sobre Leipzig (2005, Premio Fray Luis de León de Creación Literaria), al igual que la evocación del mar en su exitosa novela Apuntes de medicina interna (Menoscuarto Ediciones, 2011), Premio Miguel Delibes de Narrativa. José Manuel de la Huerga ejerce como profesor de Literatura en un instituto de Valladolid, ciudad donde vive desde hace décadas. Compagina su labor literaria con la colaboración en prensa escrita y digital, así como la participación en foros de crítica y creación literaria, y talleres de lectura y escritura creativa.



No habrá Dios cuando despertemos

Ricardo Vigueras

Menoscuarto Ediciones, Colección Cuadrante nueve, Palencia, 2016, 171 páginas.



Trama argumental:

   “Durante miles de años fue conocido como el Infierno, el Hades o el Purgatorio... aunque en realidad jamás fue ninguno de ellos. Es simplemente el Aeropuerto, un lugar insólito que reproduce un sucedáneo de vida, donde los antiguos demonios se han convertido en funcionarios. La narración de No habrá Dios cuando despertemos trascurre en ese singular espacio, donde reinan el azar, el riesgo y una caprichosa burocracia. Por allí vagan las almas de quienes sufrieron una muerte violenta a lo largo de la Historia, como Victorio, asesinado al principio de la Guerra Civil española, y como Amanda, desaparecida a finales del siglo XX en Ciudad Juárez. Ellos son los principales protagonistas de esta original novela, tan intrigante como sugerente, con la que el escritor Ricardo Vigueras mereció el VIII Premio Tristana.”



El autor:

   Ricardo Vigueras (Murcia, 1968) es doctor en Filología Clásica por la Universidad de Murcia y ejerce desde 1996 como profesor de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde imparte mitología clásica y latín. Pertenece al Colectivo de Narrativa Zurdo Mendieta, de esta localidad mexicana. Con su novela Nuestra Señora de la Sangre, obtuvo en 2012 el Premio de Publicaciones del Estado de Chihuahua. En 2014 ganó el Premio Internacional Sor Juana Inés de la Cruz, que convoca el Estado de México, en la modalidad de libro de cuentos, con su obra A vuelta de rueda tras la muerte.



Nada sucio

Lorenzo Silva y Noemí Trujillo

Menoscuarto Ediciones, Colección SeisDoble, Palencia, 2016, 147 páginas.



Trama argumental:

    Sonia Ruiz, detective improvisada al borde de la quiebra, afronta aquí su primer caso junto a su joven amigo Pau Soria. Su inquebrantable confianza mutua, que a menudo aparece velada, será su única baza para enfrentarse al sucio mundo del acoso laboral que aborda esta novela. Con esta obra, Lorenzo Silva y Noemí Trujillo superan clichés del género, apelando al lector con una historia urbana contemporánea contada con calor y crudeza... como una nana despiadada. 'Nada sucio' refleja que legalidad y moralidad son hoy mercancías sujetas a cotización variable en una sociedad donde sigue habiendo buenos y malos, aunque cada vez resulta más difícil distinguirlos.” 



Los autores:

   Lorenzo Silva (Madrid, 1966) Ha cosechado prestigiosos premios literarios como el Premio Primavera, el Algaba de Ensayo, el Ojo Crítico, el Nadal y el Planeta, entre otros. Pero si se ha convertido en uno de los narradores más leídos del panorama hispano actual ha sido gracias a la serie policiaca protagonizada por los investigadores Bevilacqua y Chamorro, que inició con El lejano país de los estanques (1998) y cuya última entrega es Donde los escorpiones (2016).

   Noemí Trujillo (Barcelona, 1976) Es poeta, escritora y editora del sello Playa de Ákaba. Su último poemario publicado se titula Un gigante sentado en el abismo del mundo (2016). Es autora de la serie infantil Judith y sus muñecas monstruosas. Entre otros galardones, ha recibido los premios de poesía Fundación Espejo y Blas Infante, el Premio de Literatura Juvenil con Valores ‘La brújula’ y el Premio de Teatro Breve Miguel Hernández.

domingo, 22 de febrero de 2015

"SOLITARIOS", DOS NOUVELLES ENSAMBLADAS POR EL AZAR Y LOS NAIPES



SolitarioS

José Manuel de la Huerga

Menoscuarto Ediciones, Palencia, 2014, 218 páginas



   En SolitarioS José Manuel de la Huerga reúne dos novelas breves, escritas en épocas y situaciones distintas de su proceso creativo. Ambas, tal como revela el autor, estaban guardadas en el “cajón-limbo” de la espera. Cuando el escritor, en el año 2011, percibió que las dos resistían su “núcleo de calor” que las podía salvar del olvido, decidió publicarlas hermanadas en el mismo volumen de Menoscuarto Ediciones. Son “Ultramarinos El Pez de Oro” y “Naipe de señoritas”. El título que las arropa, SolitarioS, un falso palíndromo, connota, ya desde el pórtico del volumen, la pluralidad del material narrativo  en distintos ámbitos: dos novelas breves que soportan cualquier orden de lectura. Y así mismo, pluralidad de personajes que comparten, no obstante, rasgos comunes: personajes provincianos, solitarios, marginados, perdedores, más antihéroes que héroes; las mismas coordenadas espacio temporales: finales de los años 60, en el tardofranquismo, en una ciudad imaginaria, Barrio de Piedra, un lugar que aglutina calles y plazas de varias ciudades castellano-leonesas. También el mismo trasfondo de juego de naipes, la misma columna vertebral en los dos relatos, ilustrada incluso con imágenes cartománticas, si bien con distinta finalidad en cada una de las dos nouvelles.

   La primera de ellas, “Ultramarinos El Pez de Oro” da comienzo con varias escenas que pueden provocar cierta confusión lectora, porque, a primera vista, el relato parece inclinarse por el camino de las aventuras. Tras una prolepsis  en la que el autor nos muestra a los principales personajes, Berta y su hijo Cachelo viajando en tren camino de Lisboa, el relato retrocede a un tiempo anterior. Berta regenta una tienda de ultramarinos. A ella llega un viajero portugués representante de bacalao. Berta se ofrece a echarle las cartas. Intiman, tienen una relación amorosa en una noche presidida por el deseo. Berta queda embarazada. Espera una niña, pero nace un niño, Ricardo, sordo severo, aunque la madre le bautiza Cachelo, la única palabra portuguesa que conoce. En un programa de radio Berta escucha que la cadencia de la lengua portuguesa es muy beneficiosa para que los sordos severos recuperen el oído. Y un día, en el tren de medianoche, se dirigen a Lisboa, porque además la madre está convencida de que cuando padre e hijo se encuentren en Lisboa, el niño hablará.

   Ya en Portugal, con los inesperados amigos, con los libros, con la presencia, aunque no explícita de Fernando Pessoa y su bellísimo Livro do desasosego, el relato adquiere una fuerte tonalidad poética. En Portugal, callejeando por Lisboa, por Chiado, Alfama, Cascais, Belém…, la magia envuelve a la madre y al hijo que se comunican entre si por el tacto. El recitado de textos poéticos que escucha Cachelo, será su gran terapia. La gran verdad: la constatación de que la felicidad del encuentro está al final, cuando nos hayamos pasado la vida buscando (página 133). Un relato pues que nada tiene que ver con los cuentos maravillosos, irreales, sino con ese prodigio que son las capacidades ocultas de los seres humanos y con los toques de la varita mágica de la suerte.

  
Fernando Pessoa (homenajeado en este libro)
También Barrio de Piedra, la vieja ciudad de provincias, es el escenario de la segunda historia, “Naipe de señoritas”. En ella, José Manuel de la Huerga, nos conmueve con la vida del protagonista, Félix el Simpar, un soltero trasnochado y empedernido, pero ligón pertinaz. Vive solo desde la muerte de su madre, acompañado únicamente por un naipe de cuarenta cartas. Ocho de ellas eran de chicas que se iban desvistiendo en cinco posiciones predeterminadas. Trabaja en los juzgados y si algo desea, es triunfar en el amor. Ronda a las menos agraciadas de sus compañeras creyendo que así tendrá más posibilidades, mas sus premios son plantones femeninos. Por eso consume su vida rutinaria entre el trabajo en los juzgados y la mesa camilla de su domicilio, interrumpida por unas manos de naipes de “sus señoritas”, siempre dispuestas y complacientes.

   Hasta que un día, de forma azarosa, el naipe de señoritas desnudas le proporciona una experiencia sexual no rentada con la mujer más deseada de su juventud, un embarazo, un matrimonio y una hija. El regalo de la felicidad de un ser débil que durante muchos años proyecto sus deseos en el azogue de las cartas. Hasta que la casualidad hace que se cumplan y, como escribe el autor, halle su pececillo de oro: el amor de una familia.

   Dos nouvelles pues ensambladas, que efectivamente pueden tener una lectura envolvente, suturadas además por la presencia de los protagonistas de la primera en la segunda, por las provocaciones del azar, por una gran ternura, un finísimo humor y finales optimistas y luminosos. No pocos guiños culturales, especialmente a Fernando Pessoa y a sus heterónimos en la primera historia, prescindibles no obstante para aquellos lectores que buscan la esencia de las historias, cuya fuerza reside en buena medida en la eficaz construcción de los personajes centrales que despiertan de inmediato la empatía del lector y hacen que les acompañemos con placentero interés en sus amables y azarosas experiencias vitales en búsqueda de la felicidad.



Francisco Martínez Bouzas



                                                     
José Manuel de la Huerga  (Foto Eduardo Margareto)

Fragmentos



“Fernando el Portugués le duró una noche a la luz de una vela de vainilla. Aromática y embriagadora, pero una sola noche. Iba a bajar la persiana de la tienda y recibió su visita. Era un caballero venido de muy lejos, elegante, trajeado, con sombrero de ala ancha con cinta de raso y maletín de representación. Soñaría con él muchas noches después, como si viniera sobre el Caballo de Oros, iluminado por un sol nocturno. El amante fugaz contaba con melancolía cómo en su ciudad los paquebotes atravesaban de una orilla a otra la desembocadura del río (…). Gracias al viajante portugués Berta descubrió que había mundo y sintió dentro de ella una rama que se desenganchaba de los juncos junto al Puente de Piedra y las Aceñas, a las afueras, y continuaba viaje hasta ultramar. No lo pudo resistir. Se amaron tras la mesa camilla, entre las estanterías, y el Portugués le trajo al olfato la brisa de la desembocadura del Tajo en Lisboa.”



…..



“Félix se decidía por una chica, por lo general una nueva. La menos agraciada, aunque eso era a veces difícil de precisar. Con la más fea en el ojo de mira, creía que tendría más posibilidades de éxito. Desde primera hora de la mañana estaba atento a acercarle cualquier necesidad, papel de calco o papelillos correctores, un timbre o una aspirina a las de la jaqueca regular. Si no estaba de servicio por la calle, que era lo más habitual, el agente acertaba a estar detrás de la chica elegida para ajustarle la silla a la mesa. Además el resabido funcionario sabía dónde encontrar algún cojín para alojarlo bajo el rotundo pandero femenino, embutido en falda gris perla de tablas. Era momento para el jolgorio general, algún silbido y risa desbocada, hasta que una mirada de autoridad de doña Pilar, la decana, planeaba sobre toda la sección y comprobaba que el martilleo de las Underwood expiaba el nefando pecado de la procacidad juvenil colectiva.”



…..



“Félix se sorprendió de que los vahídos no le hubieran visitado. Tendría que habérselo recordado a Eva María. Quien sabe, quizás sería bueno hacer el amor con frío. Pensó que le apetecía tomar algo. Tenía gracia lo de tomar. Recordaba hacía un par de minutos la frase apoteósica de la amante: «Tómame, Felisín». Por querer tomar, él también querría tomar a Sophia, la rubia de su naipe. Años y embarazos habían pasado factura a la chica diez de su adolescencia. Eva había engordado, le sobresalían michelines sobre la braga, y las fantasías del liguero y medias de seda escamoteaban a duras penas celulitis y varices. Por no hablar de sus pechos, cuando ella misma se desabrochó el sujetador. Se le vinieron al ombligo. Las manos de Félix se quedaron agarrotadas al recogerlos y pretender devolverlos a los cazos turgentes de los diecisiete años, cuando un domingo veraniego de piscina, a la chica se le había salido uno, duro y respingón, y Félix lo había pillado al vuelo, jugando en las toallas. El Simpar había guardado aquella imagen como la mejor travesía por el desierto de su juventud. Y aún la recordaba, cuadrando solitarios con su naipe de señoritas.”



(José Manuel de la Huerga, SolitarioS, páginas 22-23, 155-156, 188)

jueves, 13 de noviembre de 2014

NOVEDADES DE MENOSCUARTO EDICIONES



  La palentina Menoscuarto Ediciones, un sello de ediciones Cálamo, es otra casa editora independiente que nació con la intención de hallar y proveernos de buena literatura en los tres géneros en los que edita: novela, ensayo y poesía. Para ello ha creado diversas colecciones: “Reloj de arena” dedicado a la narrativa breve; “Entretanto” que edita obras singulares actuales en pequeño formato; “Cristal de cuarzo” para libros de ensayo; “Cuadrante nueve” que pone  a disposición de los lectores novelas de contrastada calidad de autores tanto españoles como extranjeros. Títulos inéditos como otros ya publicados, merecedores de una nueva y cuidada edición. Es su forma de luchar contra la crisis y el dominio del libro único.
   La calidad de la literatura que nos está ofreciendo Menoscuarto Ediciones, es una inexcusable exigencia para acercarnos, en una primera visual, solamente informativa y elaborada primordialmente a base de las presentaciones editoriales, a estas tres novedades de la colección “Cuadrante nueve” que nos ofrece el sello editor palentino. Más tarde volveré a estos títulos con una verdadera valoración  crítica.

Solitarios
José Manuel de la Huerga
Menoscuarto Ediciones, Palencia, 2013, 218 páginas.

   El autor, José Manuel de la Huerga (Aundanzas del Valle, León, 1967), no es ajeno a este Cuarderno de crítica literaria. En su día valoré en estás páginas virtuales, su cuarta novela, Apuntes de medicina interna. José Manuel de la Huerga está levantando un territorio narrativo propio poblado por varios géneros: lírica, narrativa breve, novela. Varios premios de indudable prestigio honran ya su curriculum  de escritor de literatura.
   En Solitarios el autor nos propone un juego literario que se hace presente ya en su mismo título, Solitarios”, un díptico de dos novelas breves emparentadas: Ultramarinos El pez de Oro y Naipe de señoritas. En ambas historias, sus personajes buscan la felicidad a través del azar, recorren incansables las calles de Barrio de Piedra, viajan a Lisboa…Son solitarios, mas en sus vidas tiene cabida un hueco generoso para la ternura y el humor. “El juego del falso palíndromo del título -explica el autor- se relaciona con la cartomancia y la sorpresa del solitario de cartas felizmente concluido: es difícil cuadrarlo, pero cuando se concluye, sin hacerse trampas, se le pone al jugador la sonrisa secreta de la auténtica victoria”.

La oscuridad
Ignacio Ferrando
Menoscuarto Ediciones, Palencia, 2014, 307 páginas

   Ignacio Ferrando (Trubia, Asturias, 1972) es escritor e ingeniero. En Madrid, donde reside, ejerce la docencia en la Universidad Politécnica y en la Escuela de Escritores. Con su primera novela, Un centímetro de mar (2011) obtuvo el Premio Ojo Crítico  y el Premio Ciudad de Irún. Ha cultivado la narrativa breve en la que ha logrado el Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España (La piel de los extraños). Varios de sus relatos están traducidos al inglés y al alemán.
   En una breve sinopsis, cabe decir que La oscuridad trata precisamente de la oscuridad. Una densa oscuridad se cierne en el invierno ártico sobre Storborg, una pequeña población donde habita Endre Solberg, u director de cine experimental que acaba de perder a su mujer en un aparente suicidio. Sin embargo, al volver a casa tras el velatorio, la encuentra viva en el salón, como si nada hubiera sucedido. Desde ese instante, el lector asiste a una creciente intriga, reflejo de la que atenaza a Endre, inquieto por saber quién es esa misteriosa mujer: si se  trata de un fantasma o de una impostora, del reflejo de su propia culpabilidad, o si Liv, actriz frustrada, preparó todo para una última “gran representación”.

La peluca de Franklin
María José Codes
Menoscuarto Ediciones, Palencia, 2014, 300 páginas.

   La autora, María José Codes es escritora y fotógrafa. Imparte clases en Escritura Creativa en la Escuela de Escritores y en Hotel Kafka de Madrid.. Ha publicado dos novelas: Control remoto (Premio Río Manzanares, 2008) y La azotea (premio Cáceres de Novela Corta, 2009). Fue así mismo finalista del permio de novela Tusquets en el año 2010 y del Nadal en el presente año. Así mismo ha publicado un libro de ensayo, Intriga y suspense. El gaucho invisible (2013).
Sinopsis de La peluca de Franklin: Filadelfia, 1776. Un bergantín de doble mástil, el  Reprisal, parte directamente camino de Nantes. A bordo viaja Benjamín Franklin con una misión diplomática secreta: obtener la ayuda de Francia y España para las colonias rebeldes americanas. Franklin arroja su peluca al océano, un gesto muy diferente de lo que la historia ha transformado en un acto simbólico.
   Madrid, 2014. Vilán recibe varias y sorprendentes  ofertas por su casa, pero no está dispuesto a marcharse debido a la atracción que siente por su vecina Floria, a la que observa de forma clandestina, y a la extraña relación que mantiene con Malvaré, a quien escribe la historia de su antepasado, Jaime Gardoqui, espía de Franklin durante su viaje a Europa. Dos relatos perfectamente trenzados, sobre la pasividad culpable del ser humano y su aislamiento actual.

Francisco Martínez Bouzas