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lunes, 20 de noviembre de 2017

UN INMENSO RETABLO COSTUMBRISTA

Los años ligeros
Crónicas de los Cazalet
Elizabeth Jane Howard
Traducción de Celia Montolío
Ediciones Siruela, Madrid, 2017, 431 páginas.

   

   Con la publicación de la traducción de The light yars, el primer volumen de las Crónicas de los Cazalet, Ediciones Siruela nos permite degustar finalmente en español de la saga más importante escrita en Inglaterra desde la edición de Una danza para la música del tiempo de Anthony Powell. Su autora, Elizabeth Jane Howard (Londres, 1923 - Suffolk, 2014), escritora de quince novelas y personaje polifacético. Fue actriz, modelo y escritora. Conocida injustificadamente más que por su obra narrativa por el hecho de haber estado casada con Kingsley Amis, padre de Martin Amis quien escribió que, junto con Iris Murdoch, Elizabet Jane Howard fue la escritora más importante de su generación.
   El primer volumen de la saga de los Cazalet apareció en el año 1990 y, junto con otros cuatro volúmenes que la componen, se convirtieron de inmediato en un clásico contemporáneo, el último de la narrativa inglesa del siglo XX, a medio camino entre La Señora Dalloway y Downton Abbey. Un fenómeno literario que muy pronto fue adaptado de forma exitosa a la televisión y a la radio por la BBC.
   Las Cónicas de los Cazalet nos acercan al estilo de vida de los Cazalet, una familia potentada -una buena muestra es la nómina del personal doméstico: hasta ocho personas trabajan en la casa de William Cazalet, seis en la del segundo hijo Edward-. Una familia extensa, formada por padres, hijos, nietos, juntos con el personal de servicio y otros personajes que se relacionan con ellos. Su posición social les permite enviar a sus hijos a los internados más prestigiosos, a las hijas las educan en los hogares familiares, y se rigen por la moral victoriana que incluye el respeto absoluto al marido y a múltiples normas de comportamiento no escritas. Lo que les hace permanecer ciegos ante la homosexualidad de la tía Rachel o antes los desmadres inmorales y mujeriegos del tío Edward. La novela-río de los Cazalet abarca el período de entreguerras, en una Inglaterra que se va desprendiendo de las formas más clásicas, protocolarias y repletas de hipócrita esnobismo, especialmente en lo que concierne a la mujer, tras recibir el impulso del clima de nuevas libertades que venían  empujando desde la Gran Guerra.
   Los años ligeros nos sumerge en la vida de esta familia de la clase alta durante los veranos de 1957 y 1938. La sinópsis preparada por Siruela es la mejor referencia argumental de esta novela coral y de algunos acontecimientos acaecidos durante esos meses, con la Segunda Guerra Mundial acechando. De ella extraigo lo más relevante.
   “Home Place, la distinguida casa señorial que en la campiña de Sussex tienen los Cazalet, se convierte cada verano en perfecto destino para la retirada y recreo de tres generaciones familiares: dos abuelos, cuatro hijos, nueve nietos…además de innumerables parientes, criados y otros visitantes de prestigio. Corre el año 1937 y  a salvo de los vientos de guerra que soplan en el continente, esta gran mansión se convierte en el espacio ideal para disfrutar de días soleados, comidas en buena compañía, juegos familiares, algún que otro pícnic, largos paseos y baños en la playa (…) Hugh, Edward, Rupert y sus respectivas esposas e hijos se reúnen con sus padres y su hermana soltera Rachel durante algo más de dos meses. Tiempo que, aunque pueda parecer lo contrario, da para mucho en un espacio tan aislado e idílico…Actividades que van de los cotidiano a los trascendental: desde el recate de un gato de lo alto de un árbol o el despido inesperado de un sirviente, hasta el peso y el miedo asociados a las inquietante  amenaza de otra cruel guerra. Pasiones, sueños, silencios y ambiciones de una familia que, tras su indolente y ligera rutina diaria, parece representar la más sana felicidad. Esa que durante mucho tiempo ya no volverá a conocer el país.”
   La novela se sostiene, sobre todo, en los principales personajes que Elizabeth Jane Howard diseña espacialmente por lo que hacen o piensan. Wiliam Cazalet, alias el Brigada, es el patriarca de la familia. Sus costumbres de hombre adinerado no superan sus aficiones de montar a caballo y leer el periódico así como sus constantes proyectos de reforma. Kitty, conocida también como la Duquesa, es su esposa y madre de sus hijos, una mujer acomodada a un ritmo de vida sencilla, aunque urgida por los hábitos de la moral victoriana. Hugh es el mayor de los hijos del clan familiar. Participó en la Guerra y arrastra secuelas físicas, permanentes jaquecas que le convierten en un hombre irritable y colérico. Está casado, sumiso y totalmente entregado, con Sybil, una mujer entregada a la vida familiar, pero aficionada a la vida social e intelectual. Está embarazada y pronto dará  a luz a su tercer hijo. Edward, el segundo hijo, es el seductor de la familia. Casado con Villy, hermosa pero superficial, lleva una vida libertina y ocupada sobre todo por los actos sociales. La férrea educación victoriana le obliga  a disimilar en público la desafección por su esposa. El menor de los hermanos es Rupert. Es el artista de la familia, notable pintor y buen padre. Arrastra el dolor del fallecimiento de su primera esposa. Casado en segunda nupcias con Zoë, bella, egoísta, provocadora e irresponsable. Pero Rupert está tan enamorado de ella que incluso cierra los ojos cuando coquetea con otros hombres. Rachel es la única descendiente femenina de William Cazalet y Kitty; soltera y preocupada en exclusiva por la mansión señorial de sus padres. Atenazada por el sentido del deber. Enamorada de forma muy discreta de Sid que le genera sentimientos muy profundos, pero la moral heredada le impide compartirlos con la familia. A estos actantes habría que añadir los hijos de los hermanos y algunos miembros del servicio doméstico como la aya Nanny y la criada Inge.
   Los años ligeros es una novela costumbrista puesto que Elizabeth Jane Howard narra con minuciosidad y detallismo las costumbres de una familia inglesa, sus estilos de vida, sus preocupaciones, sus obligaciones y diversiones. Y lo hace sin analizarlos ni interpretarlos. La novela es casi una reproducción fotográfica de una familia recluida en su propia autosatisfacción, muy alejada de los avatares y tensiones políticas que anunciaban la Segunda Guerra Mundial. No ocultan, sin embargo, su antisemitismo y no se preocupan por Hitler. La autora escribe la novela con una acertada estrategia narrativa. Relata multitud de detalles de la vida familiar, pero también acierta a distanciarse de los hechos lo que le permite retratar comportamientos y formas de pensar con una fina ironía. Todo ello permite vislumbrar una imagen fidedigna de la Inglaterra de finales de los años 30 y de lo que se suele conocer como “lo inglés”. Tanto lo trascendental como lo mundano. Narrado todo con un estilo de prosa tan reposado como elegante, del que no están ausentes las maneras modélicas, pero tampoco la ironía elegante y el humor cáustico.




                                                  
Elizabeth Jane Howard


Fragmentos

“A Zoë Cazalet le volvía loca el club Gargoyle. Hacía que Rupert la llevase para su cumpleaños, al final de cada trimestre escolar, cada vez que Rupert vendía un cuadro, para su aniversario de bodas y siempre, siempre antes de encerrarse en el campo con los niños durante semanas como ahora. Le encantaba ponerse elegante, y tenía dos vestidos para el  Gargoyle, ambos con la espalda al aire, uno negro y otro blanco, y con los dos llevaba sus zapatos de baile verde intenso y unos largos pendientes blancos de bisutería que cualquiera hubiera tomado por diamantes. Le encantaba ir de noche al Soho, ver a las busconas echándole el ojos a Rupert y los restaurantes iluminados (…) Siempre había uno o dos hombres guapos y con pinta de inteligentes bebiendo solos, y disfrutaba sabiendo que la miraban con ojos experto; sabían a primera vista que valían lo suyo…”

…..

“Hugh, aunque esperaba haberlo disimulado, se había quedado impresionado al ver a Sybil. Estaba echada bocarriba bajo una sábana limpia, con el pelo suelto sobre el almohadón cuadrado y blanco; en contraste con tanto blanco, su rostro ofrecía un aspecto gris y ceroso, y tenía los ojos cerrados. Hugh pensó que parecía una moribunda, pero la señora Pearson, que había abierto la puerta, dijo alegremente como si tal cosa:
-Ha venido a verla su marido, señora Cazalet. Voy a bajar un momentito a pedir un té para la señora- añadió, y salió acompañando sus pasos del frufrú del vestido.
Hugh buscó una silla y la arrimó a la cama.
Los ojos de Sybil se habían abierti al oír a la señora Pearson y lo miró sin expresión. Hugh le cogió la mano y se la besó; Sybil frunció levemente el ceño, cerró los ojos y dos lágrimas le resbalaron lentamente por las mejillas.
-Lo siento. Eran mellizos. Me resbalé. Lo siento, -Se movió  un poco en la cama y se estremeció.”

…..

“El sábado por la mañana, la Duquesita se despertó, como de costumbre, cuando el sol temprano empezó a filtrarse a través de las cortinas de muselina blanca. Nada más despertarse, se levantaba: holgazanear en la cama era un hábito moderno (blando) que se le antojaba deplorable, de la misma manera que el té de primera hora le parecía innecesario, incluso decadente. Se puso la bata y las zapatillas azules y se fue sin hacer ni un ruido al cuarto de baño, donde se dio un baño incómodamente tibio: el agua caliente era otra cosa que evitar, la consideraba mala para el organismo y se quedaba en la bañera el tiempo justo para lavarse como es debido. De regreso a su habitación, deshizo la trenza que se había recogido con horquillas para bañarse y se pasó el cepillo, cincuenta veces.”


(Elizabeth Jane Howard, Los años ligeros. Crónicas de los Cazalet, páginas 73-74, 188, 334)

lunes, 15 de mayo de 2017

"LOS AÑOS LIGEROS. CRÓNICAS DE LOS CAZALET" Y "LOS MILAGROS PROHIBIDOS", NOVEDADES DE SIRUELA



   Ediciones Siruela, el sello editor que fundó en 1982 Jacobo Fitz-James Stuart con el objetico prioritario de dar a conocer traducciones  al español de obras modernas de la literatura universal y las joyas olvidadas de la literatura medieval europea, sigue poniendo en las manos lectoras numerosos títulos en sus numerosas colecciones y nos suele proveer de buena literatura. La calidad de algunas de sus novedades de las últimas semanas es una inexcusable exigencia para aproximarnos, en una primera visual, solamente informativa y elaborada primordialmente en base de las presentaciones que hace la misma la misma casa editora. Más tarde retomaré estos dos títulos de la colección “Nuevos Tiempos” para ofrecer una valoración crítica personal.
   La entidad de los dos títulos y de sus autores -Elizabeth Jane Howard y Alexis Ravelo- se hace merecedora de este comentario informativo.

Los años ligeros
Crónica de los Cazalet
Elizabeth Jane Howard
Traducción de Celia Montolíu
Ediciones Siruela, Madrid, 2017, 431 páginas.

La autora:

   Elizabeth Jane Howard (Londres, 1923-Suffolk, 2014), fue una mujer polifacética, actriz y modelo, antes de convertirse en escritora. Estuvo casada con Kingsley Amis. Escribió quince novelas que recibieron una extraordinaria acogida de público y crítica.En 1951 publicó su primera novela. The beautiful visit, que se hizo con el Premio John Llewllyn Rhys. Los cinco volúmenes de Crónica de los Cazalet, su obra más conocida, convertidos ya en un hito inexcusable dentro de las letras inglesas, fueron adaptados con gran éxito a la televisión y a la radio por la BBC. En el año 2002, su autora fue nombrada Comandante de la Orden del Imperio Británico.

 Sinópsis de la novela:

   “El de 1937 y el de 1938. Dos veranos inolvidables, a salvo bajo la dorada luz de Sussex, donde los días se consumen en una sucesión de juegos infantiles y pícnics en la playa. Tres generaciones de la acomodada familia Cazalet reunidas en su finca natal. Los quehaceres de dos abuelos, cuatro hijos, nueve nietos, innumerables parientes políticos, criados y animales domésticos que abarcan desde lo cotidiano hasta lo más trascendental: el chófer conduce demasiado despacio, los niños rescatan a su gato de lo alto de un árbol, los adultos hablan de la amenaza de una nueva guerra, y los sueños y pasiones que acechan bajo su charla ligera apenas opacan la indolente rutina de los últimos años felices que en mucho tiempo conocerá Inglaterra.
Cuando en 1990 Elizabeth Jane Howard publicó la primera novela de las Crónicas de los Cazalet, puso la piedra de toque de lo que se convertiría en un inmediato clásico contemporáneo y en la novela-río más importante escrita en Gran Bretaña desde Una danza para la música del tiempo de Anthony Powell. En Los años ligeros, la autora perfila con exquisitez la geografía íntima de una familia y de un modo de vida que, irremisiblemente, pertenecían ya al mundo de ayer.
   Las Crónicas de los Cazalet es el último gran clásico de la novela inglesa del siglo XX. Embarcarnos en la lectura de esta saga implica iniciar un viaje en el tiempo del que es difícil apearse sin conocer nuevas rutas y destino.”

Opiniones sobre la saga:

«Junto con Iris Murdoch, la escritora más importante de su generación». MARTIN AMIS
 
«Tan distinguida, elegante y refinada como sus incontables admiradores podrían esperar».  JULIAN BARNES

«Una deslumbrante reconstrucción histórica».  PENELOPE FITZGERALD

«Una de esas escritoras que demuestran para qué sirve la novela, abriendo nuestros ojos y nuestros corazones».  HILARY MANTEL

«Con el tiempo sus Crónicas, como las de Trollope, se leerán como clásicos sobre la vida en Inglaterra».  SYBILLE BEDFORD


Los milagros prohibidos
Alexis Ravelo
Ediciones Siruela, Madrid, 2017, 330 páginas

El autor:

   Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) cursó estudios de Filosofía Pura y asistió a talleres creativos impartidos por Mario Merlino, Augusto Monterroso y Alfredo Bryce Echenique. Dramaturgo, autor de tres libros de relatos y de varios libros infantiles y juveniles, ha logrado hacerse un hueco en el panorama narrativo actual con sus novelas negras, que han merecido diversos reconocimientos, entre ellos el prestigioso Premio Hammett a la mejor novela negra por La estrategia del pequinés. En Siruela ha publicado La otra vida de Ned Blackbird.

 Sinópsis de la novela:

   “Un duelo entre dos hombres, un triángulo amoroso, una novela sobre la memoria histórica y el compromiso personal.
Uno de los episodios más desconocidos de la Guerra Civil española: la Semana Roja de La Palma.
Tan emocionante como El lápiz del carpintero y tan veraz como Luna de lobos, la nueva novela de Alexis Ravelo nos sumerge en uno de los episodios más desconocidos de la Guerra Civil española.
   Agustín Santos vaga por los montes de La Palma con un revólver que no quiere usar. Entre sus perseguidores se cuenta Floro el Hurón, pretendiente rechazado por la mujer de Agustín, que tiene la oportunidad perfecta para deshacerse de su rival. Mientras tanto, en la capital de la isla, Emilia mantiene a duras penas la esperanza de que su marido logre ponerse a salvo, cada vez más convencida de que solo un milagro podría hacer realidad algo semejante. Pero en el invierno de 1936 los fascistas parecen haberlo prohibido todo... hasta los milagros.
   Los milagros prohibidos es la historia de un triángulo amoroso y del duelo desigual entre dos hombres, al mismo tiempo que una honda reflexión sobre la justicia y un sentido homenaje a la memoria de los protagonistas de la Semana Roja de La Palma, un acontecimiento decisivo para el transcurso de la Guerra Civil en las Islas Canarias.”

Francisco Martínez Bouzas