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jueves, 8 de octubre de 2015

"EL SECRETO DE VESALIO": UN NOTABLE THRILLER HISTÓRICO



El secreto de Vesalio
Jordi Llobregat
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 2015, 540 páginas

   El secreto de Vesalio supuso el debut mundial de Jordi Llobregat, un narrador tardío, gran lector y director del Festival Valencia Negro. Debut mundial porque la novela, antes de ser editada en español por Ediciones Destino, ya había vendido los derechos a dieciocho países. Así pues, un estreno afortunado y a la vez muy digno porque El secreto de Vesalio es  un thriller adictivo  que alienta una historia llena de giros inesperados que sin duda, y a pesar de su considerable extensión, mantienen al lector en vilo hasta el desenlace. En definitiva, una novela de consumo masivo, pero no exenta de calidad.
   El hilo conductor de la historia es un secreto relacionado con Andrés Vesalio (1514-1564), considerado el padre de la anatomía moderna. Un médico que centró sus estudios en la observación directa, en la disección del cuerpo humano, rompiendo así con los cánones didácticos de la medicina galenista imperantes hasta el momento en la medicina occidental. No así en la de otros países y culturas, especialmente en la Persia del legendario maestro Ibn Sina (Avicena es su nombre latinizado). Es el propio Jordi Llobregat el que nos revela cómo descubrió a Vesalio y cómo su secreto marca el compás y, sobre todo, el desenlace de la novela: parece ser que Andrés Vesalio fue juzgado en Madrid por un tribunal de la Inquisición y condenado a la hoguera por haber diseccionado a un hombre vivo. Habría abierto el pecho de un joven noble en el que latía todavía su corazón. Felipe II logró que le fuera conmutada su condena por una peregrinación a Jerusalén en la que se pierde su rastro. Así descubrió el autor  a Vesalio y es entonces cuando su imaginación tomó el control de su mente y de su pluma. Aventura el escritor que es posible que el joven estuviera muerto y quizás Vesalio, en el proceso de la disección, aplicase alguna técnica experimental secreta con la que habría logrado que volviera a latir el corazón de aquel cadáver. El secreto de Vesalio, recogido en su obra clásica De Humani Corporis Fabrica y la búsqueda de uno de sus capítulos, impregna las páginas de un afortunado debut narrativo, convirtiéndose en la fuerza motriz de una pieza narrativa tejida con puntadas de thriller, novela histórica y relato de aventuras y que nos ofrece a la vez una fidedigna estampa costumbrista de la Barcelona de finales del siglo XIX.
   El tema de fondo o la síntesis del significado esencial de la novela no puede ser otro, en un thriller como este, que la investigación detectivesca del o de los responsables de espeluznantes asesinatos que desemboca en una intriga centrada en el libro, o mejor dicho, en el capítulo perdido del libro de Vesalio. Un tema que se despliega en un mundo ficticio, en una trama de cuya sinopsis solamente adelanto lo esencial. Barcelona, mayo de 1888, pocos días antes de la inauguración de la Exposición Universal. En los alcantarillados de la ciudad aparecen los cadáveres mutilados de varias jóvenes que residen en los barrios más miserables, la mayoría en la Barceloneta. Crímenes en serie con horribles heridas en los cuerpos que traen el recuerdo de una antigua maldición de la ciudad -un monstruo asesino, el Gos Negre- , olvidada desde tiempo atrás, y que la policía trata de silenciar ante la inminencia de la inauguración de la Exposición. No obstante, todo da un giro radical cuando Daniel Amat, joven profesor residente en Oxford y a punto de contraer matrimonio, recibe un telegrama que le comunica la muerte de su padre, el eminente médico y profesor Alfred Amat, fallecido en extrañas circunstancias. El joven profesor se ve obligado a volver a Barcelona para asistir a las exequias de su progenitor. Tras el enterramiento, se le presenta Bernat Fleixa, un ambicioso periodista de sucesos, quien le informa de que la muerte del doctor Amat no se ha producido por causas naturales, sino que ha sido asesinado, y que todo da a entender que hay una clara conexión entre el fallecimiento de Alfred Amat y los asesinatos de las jóvenes mujeres, ya que este se había dedicado a investigar esos macabros crímenes.
   Al dúo investigador se le une Pau Gilbert, un brillante y enigmático estudiante de medicina, colaborador del doctor Amat en su investigación sobre la higiene y salubridad de los barrios marginales y sus humildes moradores. Siguiendo las anotaciones de un cuaderno del doctor fallecido, no dejan un resquicio por rastrear. Mas pronto advierten que las heridas que presentan las jóvenes desmembradas, parecen ser obra de un experto cirujano, y todo apunta a un antiguo médico, Frederic Homs, enloquecido a consecuencia de la muerte de su esposa, dedicado ahora a realizar macabras  transgresiones criminales, cuyo origen o motivación estaría en un primitivo manuscrito anatómico, un documento de incalculable valor, capaz de cambiar los conceptos más básicos del conocimiento científico sobre el cuerpo humano: el Liber Octavus de Vesalio. Hallar ese manuscrito es el objetivo que persigue el supuesto asesino y también Daniel Amat que se verá inmerso en una vertiginosa persecución y tendrá que enfrentarse no solo al asesino, sino también a su propio pasado que había intentado olvidar, pero cuyas heridas nunca terminarán de cerrar.
   La novela, articula en torno a  una tenebrosa investigación criminal, rodeada de ciencia, medicina, moral, miedos, superchería, industria, proletariado, prostitutas, podredumbre… en el escenario de la Barcelona industrial de finales del XIX, una ciudad  luminosa, que asiste al primer gran acontecimiento de la modernidad, pero también una oscura ciudad de viejos hospitales, bibliotecas, callejones, siniestros crímenes, muy parecida al Londres victoriano y a sus asesinos en serie. Una ciudad incluso oculta, subterránea, recorrida por túneles y alcantarillados. Una urbe pues de contrastes que se convierte en el claro protagonista de la narración,  que por eso mismo no solamente es un thriller apasionante, sino también un fresco histórico.
Grabado del De Humani Corporis Fabrica
   Jordi Llobregat diseña con maestría a sus personajes, especialmente a aquellos que tienen más peso en la acción: Daniel Amat, Bernat Fleixa, Pau Gilbert, pero también al doctor Frederic Homs, desquiciado tras la muerte de su esposa y una paranoica investigación para salvar a su mujer, que convierte sus macabros experimentos en una verdadera declaración de amor, y que, por otra parte, será el motor de todo lo que acontece en la novela.
   En un thriller de intriga criminal es de capital importancia mantener la tensión narrativa y lograr que el enigma se conserve intacto hasta el desenlace. Todo esto lo consigue la pluma de Jordi Llobregat que, en un largo relato repleto de acción y de subtramas, dosifica el ritmo hasta alcanzar el acontecimiento que resuelve, al final del discurso narrativo, las innumerables intrigas planteadas a lo largo de la historia.
   Un estilo de prosa con un buen dominio del lenguaje, pero ajeno a complejidades formales, facilita la lectura de un texto repleto de intriga, misterio, tenebrosos asesinatos, manuscritos antiguos, supercherías, que profundiza al mismo tiempo en las bases de la ciencia y no deja de plantearnos un interrogante ético sobre qué límites se pueden traspasar sin que caigamos en la paranoia. Así pues, leer El secreto de Vesalio no es por supuesto vérselas con un exquisito producto literario desde el punto de vista de su  arquitectura y artificios formales,  pero sí que sumergirá al lector que deguste sus primeras páginas, en un notable y adictivo thriller que flirtea con la historia.

Francisco Martínez Bouzas

                                                      
Jordi Llobregat
Fragmentos

“Fleixa terminó la segunda copa y prosiguió.
-Una tarde, un anciano carpintero al que su padre auxilió le confió una historia. Al parecer, se comentaba entre susurros que el Mal se había adueñado de la Barceloneta. Durante las últimas semanas, siempre al ponerse el sol, varias jóvenes que volvían de los talleres o andaban haciendo recados habían desapareció de modo inexplicable. Cuatro o cinco días más tarde, sus cadáveres eran encontrados en un estado terrible. Les faltaba la sangre del cuerpo y algunos de sus miembros habían sido amputados. Con todo, lo que más terror provocaba era que los cadáveres mostraban unas enormes mordeduras y la carne alrededor de las heridas aparecía quemada.”

…..

“-¿Vesalio? ¿Quién es ese tipo? –intervino achispado Fleixa.
-Cualquier estudiante de primer curso sabe responder a esa pregunta -contestó Pau-. Andrés Vesalio fue un eminente anatomista del siglo dieciséis que cuestionó a Galeno. En su época eso suponía cualquier cosa, tengan en cuenta que durante más de un milenio el médico griego fue considerado el supremo referente de la medicina.
-¿En serio? -inquirió Fleixa.
Pau pasó por alto la sorna del reportero.
Los estudios anatómicos de Galeno están basados principalmente en la disección de animales y, en consecuencia, cometió muchos errores. Vesalio, que al principio lo admiraba, como cualquier otro médico de la época, optó de forma revolucionaria por observar de forma directa la anatomía humana.
-¿Eso quiere decir…?
-Durante su etapa en París realizó centenares de disecciones de hombres, mujeres y niños, en un tiempo donde conseguir un cuerpo para su estudio era, en la mayoría de las ocasiones, muy difícil. Se conocen sus tratos con rescatadores de cadáveres. -Ante la expresión desconcierto de sus compañeros se explicó-: Los rescatadores sustraían de los cementerios los restos de los recién fallecidos a cambio de unas monedas. Más tarde, de vuelta en Italia, se benefició de una dispensa sobre los cuerpos de malhechores ejecutados que iban a parar a manos de hospitales y colegios.”

…..

                                                       
Frontispicio del De Humani Corporis Fabrica
“Dejó caer el ejemplar del De Humani Corporis Fabrica sobre la superficie libre. La cubierta del cuero viejo resplandeció con el reflejo del fuego. Las llamas acentuaron las formas del grabado, que pareció estremecerse.
Abrió el manuscrito. La certeza de su error le devoraba las entrañas. Empezó a pasar las páginas con avidez. Intercalados entre amplios textos en latín se sucedían los grabados originales que representaban diversas partes del cuerpo humano. Las ilustraciones, que en ocasiones ocupaban  una página entera, reflejaban con inquietante detalle cuerpos desmembrados, miembros diseccionados, esqueletos humanos en poses inverosímiles. Cualquier coleccionista de Europa hubiera pagado una fortuna por poseer aquel manuscrito, pero a él eso no le importaba, tan solo buscaba, página tras página, cada vez más exasperado. Revisó los márgenes, los espacios entre pasajes, los detalles de los dibujos hasta que llegó al final. Entonces cerró el libro con un golpe que retumbó en el techo abovedado.”

(Jordi Llobregat, El secreto de Vesalio, páginas 46, 194-195, 298-299)

jueves, 25 de junio de 2015

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE SKYPE



Música para feos
Lorenzo Silva
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 2015, 215 páginas.

   Tras un largo período de veinte años, Lorenzo Silva retorna a la narrativa de amor con Música para feos. El detonante de un proyecto que invernó en su cabeza durante tantos años, fue un viaje a Afganistán realizado el pasado año, un escenario en el que han trabajado personas de similares características a las del personaje masculino de su novela. Lorenzo Silva, uno de los autores más representativos de la actual narrativa en español, ganador de los grandes premios literarios de este país, tanto los comerciales como aquellos que premian la calidad literaria, permite que descansen los protagonistas de su saga policiaca (Bevilacqua y Chamorro) y nos ofrece una historia de amor actual, cimentada en el encuentro casual de dos personas que huyen de la soledad y de un mundo desabrido, basado en empleos precarios poco o nada gratificantes y en relaciones enfermizas.
   En Música para feos la experiencia amorosa se convierte en efecto en el eje central de la novela. Una experiencia amorosa que huye de excesos melodramáticos, de espurios y falsos ornatos líricos, de la tentación del erotismo explícito y que, sin embargo, persigue emocionalmente al lector echando mano de la contención.
   El cuerpo de la novela, su trama principal, se centra en dos personajes: Mónica, una periodista que roza la treintena, que malgasta sus días trabajando como telefonista para un reality que detesta. Su pasado está marcado por el fracaso de una relación frustrante que le dejó como secuela el temor de no volver querer a nadie. Él, Ramón, un hombre maduro, no muy lejano de los cincuenta, orgulloso de su profesión que sin embargo intenta ocultar por discreción profesional y quizás porque la considera tabú. Un hombre muy bregado en situaciones difíciles  como las guerras del siglo XXI. Dos desorientados, descartados, que solamente comparten una indisimulada desesperación vital. Por azar se conocen un viernes por la noche en un sórdido tugurio madrileño donde ninguno de los dos parece tener su sitio. Pero el encuentro, a parte de la caballerosidad de él, no dio más de sí. No obstante, una semana después se citan en El Retiro y la perspicacia y sensibilidad de él comienzan a seducir a Mónica, porque no solo la folla, sino que acierta a amarla y a provocar que lo ame. Y eso “antes o después será tu cárcel” (página 68).
   Pero el misterio de una gran parte de la vida de Ramón se prolonga en el tiempo; incluso en buena parte de los cuatro meses de una obligada separación. El laconismo sobre su trabajo y destino domina sus conversaciones por Skype, cuyo final precario y trágico el lector irá intuyendo a través de ciertos rastros que Lorenzo Silva irá sembrando en su narración y que, sin embargo, no comienza a ser previsible con absoluta certeza hasta el “Adios” de la parte final.
   Si algo es preciso resaltar en esta novela, en este idilio entre las asperezas bélicas, es la acuidad con la que Lorenzo Silva se mete dentro de la voz femenina. Es Mónica la que cuenta la historia, y el autor afronta con éxito ese reto de hacer creíble la voz femenina, haciendo que nos sumerjamos en esa doliente pero gran historia de amor, contada desde la perspectiva de una mujer. Y ello se debe a la extremada agudeza del escritor al delinear con gran perspicacia psicológica a los dos personajes del relato, definidos muchas veces simplemente por gestos o silencios.
   Huye el autor de los tópicos de un enamoramiento repentino, inesperado, pero intensamente deseado. En especial, del relato pormenorizado de las escenas de sexo. Lo que realmente cuenta y quiere trasmitir el escritor son las sensaciones que experimenta la protagonista al comprender también en la cama que aquel hombre era el hombre. Los pormenores de las descripciones anatómicas, de las mecánicas amatorias o de la dinámica de fluidos, piensa Lorenzo Silva, han dejado de ser literatura, son un plato indigesto, y por consiguiente están ausentes de las páginas de este canto de alegría, tristeza y superación. Pero a través de la elipsis, el lector intuye sobradamente que los errantes protagonistas están hechos de carne y hueso.
   La banda sonora no solo le hace justicia al título, sino que actúa como el marco escénico, más decisivo incluso que El Retiro madrileño o la base militar de Herat, en las estepas y montañas afganas. Serán las canciones de los 80 y de los 90, a las que los dos protagonistas les dan sentido, las que harán visibles sus afinidades y diferencias y sobre todo los sentimientos de la pareja. La música que también viaja a través de Skype, será la que en el fondo los defina, siguiendo el verso de Leonard Cohen: “Seremos feos pero tenemos la música”, reiterado en la novela.
   Una buena novela, de lectura lineal, ajena a cualquier rompecabezas estructural, con mínimas secuencias digresivas, que despierta sentimientos mas sin caer en sentimentalismos.

Francisco Martínez Bouzas

                                                
Lorenzo Silva
  
Fragmentos

“De pronto me sentí inútil, desvalida. El alcohol me había abandonado, dando paso a mis inseguridades y mis amarguras. Supongo que quise escapar de ellas, impedir con fuerza que tomaran posesión de mí otra vez. Con voz quebradiza, le ofrecía:
-¿Quieres subir?
Me miró. No sé describir cómo. Se supone que me gano la vida con las palabras, o me las ganaba, antes de convertirme en telefonista reducida a la  interlocución con pseudopersonajes retardados. Pero todos los adjetivos me parecen torpes, casi imbéciles. Pongamos que estuvo un rato mirándome, sin decir nada, sin prometerme nada, asegurándose, con una delicadeza que nunca le había visto a ningún otro hombre, de que no iba a hacerme daño. Sobre todo esto último. Con su mirada me preparó para que no me doliera lo que iba a decirme, y que iba a hacerme quedar como una idiota:
-No, no quiero subir.
-¿Y eso? -salté, nerviosa.
-No te ofendas. Me gustaría. Pero no quiero.
-No entiendo.
Volvió a mirarme de aquel modo. Cálido. Protector.
-Son las reglas. No se puede disparar contra quien no está en condiciones de dispararte a ti. No sería un blanco legítimo.”

…..

“Cuando acabó la música, suspiró y se quedó pensativo durante unos segundos. Luego tradujo:
-«Somos feos, pero tenemos la música».
Sonreí complacida.
-También es mi verso favorito. De todos los de Leonard Cohen, que es quien lo compuso. Me alegra que lo hayas cazado.
-No tiene mucho mérito. Pero tú no eres fea.
-Ni guapa. Y fea es mi vida, en muchos aspectos. No me engaño.
-Y la mía –dijo-. Y la de tantos. Pero para nosotros hay una compensación. Para otros, ninguna. Debemos estar agradecidos.
-Por la música…”

…..

-¿Sabes? Siempre he tenido la sensación de que las mujeres, en general, tenéis más capacidad de ver las capas profundas de las cosas. Que sabéis más, con menos información. La noche que nos conocimos, yo te miraba, pero tú viniste. Tú hiciste que pasara, yo no lo habría podido hacer. Viste lo que había antes de que yo lo viera.
-Para serte sincera, no andaba yo muy fina aquella noche.
-Pues no lo demostraste. ¿Y sabes otra cosa? Estoy convencido de que algunas mujeres no sólo saben más, sino que saben siempre. Eso no se da entre los hombres. Nunca. De ninguna manera.”

…..

“Ahora que era consciente de los doce mil kilómetros (seis mil de ida y seis mil de vuelta) que recorría nuestra conversación, me fascinó la inmediatez con que podía escribirle, y él a mí. Sólo veinte años atrás, semejante capacidad de conexión y comunicación sólo estaba disponible para unos pocos. Ahora la tenía en su mano cualquiera: incluso, como era su caso, quien usaba una tarjeta de telefonía afgana.
Al final, serían alrededor de las ocho y media cuando pude conectarme. Las once de la noche en Herat, por la diferencia horaria que según me molesté en averiguar teníamos en el horario de verano. Le había enviado un whatsapp unos minutos antes y me sorprendió no verle todavía en línea. Sin embargo, no tardó mucho en aparecer.”

(Lorenzo Silva, Música para feos, páginas 28-29, 81, 99-100, 156)

domingo, 19 de abril de 2015

CUATRO NOVEDADES DE EDICIONES DESTINO



   Ediciones Destino, actualmente un sello editorial del Grupo Planeta, pero que continúa ofreciendo en su catálogo colecciones ya míticas como “Áncora y Delfín”, con más de mil trescientos títulos editados, sigue brindándole al lector en español productos de calidad, entre ellos los premios Nadal de cada año.
   En los últimas semanas, Ediciones Destino le ha dado luz a un amplio conjunto de novedades en las que se mezclan ficciones de gran calidad literaria que demanda lectores selectos, con obras de consumo masivo, aunque sin caer en la “aventura de la ficción thrillera” como sin duda son algunos de los títulos editados en las últimas semanas
   En este avance editorial me fijo, en base sobre todo a las respectivas presentaciones editoriales en cuatro de las novedades de Ediciones Destino en los últimos meses, de la autoría de Lorenzo Silva, Jaume Cabré, Celso Castro y Gullem Martí. Cuatro  escritores que frecuentan distintos subgéneros, mas de contrastada calidad y experiencia, la mayoría de ellos, en el mundo de la ficción. En otro momento, ofreceré en este cuaderno de crítica mi visión valorativa de estas cuatro obras.
  
Música para feos
Lorenzo Silva
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 2015, 2015 páginas.

   Música para feos es una historia de amor a contracorriente entre una joven periodista y un militar veterano, con el telón de fondo dela guerra de Afganistán. Sus dos protagonistas, que no han tenido demasiada suerte en la vida, saben sin embargo que la música está de su parte. “We are ugly but we have the music”, como canta la canción de Leonard Cohen.
   Se conocen por azar en un lugar nocturno en el que ninguno de los dos pinta gran cosa. Sin suerte en la vida, no les quedan demasiadas esperanzas de alcanzarla algún día. Ella es una periodista al borde de los treinta     que subsiste con un subempleo que detesta. Él, mediados los cuarenta, se obstina  en ser un misterio y no desvelar a qué se dedica.
   Podrían no haberse vuelto a ver nunca; al fin y al cabo, la imaginación y la gente acaban casi siempre por mentir, pero una semana después del primer encuentro, se reencuentran y en una habitación de un hotel, saben que la música está de su parte. En definitiva, una historia de amor a contracorriente.

Las incertidumbres
Jaume Cabré
Traducción de Ricard Vela
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 2015, 184 páginas.

   Traducido del catalán, éste es un libro híbrido, en el que Jaume Cabré non introduce en su propio taller creativo. Un volumen de reflexiones sobre el proceso creador tras la publicación de sus últimas novelas, Las voces del Pamano, Viaje de invierno o Yo confieso.
   Lúcido ejercicio de duelo por los personajes ya abandonados y huída terapéutica de la sombra demasiado alargada de su última novela, Yo confieso. La escritura de este volumen le ha servido a Jaume Cabré para plantearse y dar respuesta a una serie de interrogantes que, paradójicamente, al tiempo que su obra se consolida, se amplían y se afirman en hondura y madurez, son más fértiles y no dejan de multiplicarse.
   Desde su larga experiencia escritural, Jaume Cabré le plantea al lector un enérgico análisis sobre el arte y la literatura, su dimensión ética, la falacia de la inspiración, la figura del escritor como asceta, el placer de narrar historias y así mismo de escucharlas. O la simple importancia de la relectura y del contacto sostenido con la propia tradición. El autor argumenta así mismo contra la concepción de la literatura como mentira, reivindica la libertad creativa y acaba rindiendo pleitesía al reino de las incertidumbres, en el que habitan las obras de arte.

Entre culebras y extraños
Celso Castro
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 154 páginas.

   Celso Castro es un escritor nacido en A Coruña, pero no es un escritor gallego, porque hasta ahora todas sus obras han sido publicadas, y posiblemente escritas, en castellano. No obstante, el escritor ha sabido hallar en Galicia la atmósfera perfecta para todas sus ficciones.
   Las muerte del padre, seca y repentina, abre el relato de un adolescente enfermizo y genial, lector de Schopenhauer, tan despiadado como sensible, que intenta desasirse de la herencia paterna y de los secretos familiares y afianzar un temperamento en construcción, agitado por el amor y el sexo -Sofía-  y por el descubrimiento de un mundo más allá de la infancia.
   Una novela contundente que nos descubre a uno de los secretos mejor guardados de la literatura en español. Así valora Enrique Vila-Matas la obra narrativa de Celso Castro: “Considero un acto de justicia poética advertir de la subversiva valía de Celso Castro”

¡Quemad Barcelona!
Guillem Martí
Colaboración de Jordi Solé
Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín, Barcelona, 2015, 574 páginas.

   A Guillem Martí (Barcelona, 1988) un trabajo de investigación iniciado durante el bachillerato le descubrió la oculta y fascinante historia de un tío-abuelo que había sido conceller de la Generalitat y murió exiliado en México. Después de años de indagaciones, decidió escribir esta novela con la estrecha colaboración del escritor Jordi Solé. Así nació ¡Quemad Barcelona!, un libro destinado a sacar a Miquel Serra i Pamies del olvido y dar a conocer la heroica aventura de cómo salvó su ciudad, Barcelona.
   En una polvorienta estación de autobuses, en Ciudad de México, Miquel espera la llegada de su mujer, Teresa, a quien no ve desde hace diez años, y de su hija, a quien no conoce. Mientras las espera, rememora con amargura los acontecimientos que le han llevado hasta ese lugar.
   Sus recuerdos lo llevan a enero de 1939, días antes de que el ejército rebelde entrara en Barcelona. La República agoniza y la guerra está perdida, y la ciudad es ya una sombra de lo que era: el que puede huye a la frontera y el que no, espera resignado la suerte del vencido. En estas condiciones llega la orden del Komintern de arrasar la ciudad, destruir las vías de comunicación y centros neurálgicos de energía, agua y transporte, para no dejar nada en pie al enemigo. Miquel Serra, miembro del PSUC y conseller de la Generalitat, es el encargado de llevar a cabo esa orden de tierra quemada. Pero Miquel, en alianza con Corbacho, un sargento madrileño veterano del ejército republicano, y jugándose la vida, boicotea esos planes y salvaguarda la ciudad. 

Francisco Martínez Bouzas