domingo, 12 de enero de 2014

CORRUPCIÓN POLÍTICA Y EMBUESTES SEXUALES



La noche de los escarabajos

María Eugenia Siera

Editorial Feriva, Cali (Colombia), 100 páginas

(LIBROS DE FONDO)



    
   Bumanguesa de nacimiento, pero asentada profesionalmente en la capital del Valle del Cauca, esa ciudad, Santiago de Cali, primorosamente cantada por el poeta gallego, Avilés de Taramancos (“Ningunha noite tan fermosa como a noite de Cali”), María Eugenia Sierra es una periodista de amplia trayectoria, sobradamente conocida por los televidentes caleños y merecidamente reconocida por los medios de comunicación de Colombia. Desde España seguimos su pista y este comentarista espera de la labor periodística de María Eugenia Sierra esa versión complementaria de las experiencias vitales, especialmente en sus años caleños, de Antón Avilés de Taramancos., que posiblemente no coincida al cien por cien con la que en Galicia nos fue transmitida de forma canónica. Le sobran capacidades para elaborar ese reportaje definitivo a la mujer que quedó marcada para siempre por la primera imagen que recuerda del día que comenzó a trabajar en la televisión: un guerrillero del M-19, encapuchado y apuntándole con una pistola a su cabeza.

   La crónica que María Eugenia Sierra nos ofrece en su debut en la narrativa, con un título que por si solo es ya un reclamo (La noche de los escarabajos) analiza de forma ficcional dos temas de rabiosa actualidad: la corrupción de ciertos personajes políticos y la impostura y embustes de muchos encuentros virtuales. Temas que la narradora desarrolla a través de una trama argumental cuyo principal protagonista es Pedro, alcalde de una gran ciudad colombiana, inscrito recientemente en el club de los homosexuales principiantes en Internet, acuciado por el deseo y por la urgencia de hallar al hombre de su vida. El protagonista fue uno de los mentores de la polémica ley zanahoria; Pedro el Grande, como se le conoce en los círculos políticos, anda con frecuencia tan embriagado como vinculado a la corrupción con el partido de los contratistas que financian campañas políticas y manipulan a no pocos gestores de la política desde sus despachos.

   Los caprichos de la ficción hacen que el protagonista se  case de forma informal en una playa gallega con una joven romera xacobea, en una ceremonia civil bendecida con el agua santa del vino albariño. Pero muy pronto las cosas cambian de rumbo y toman otros giros. Un giro que se desencadena  a partir del primer encuentro sexual de Pedro con un hombre, encuentro que le gustó. ¡Jamás mujer alguna le había parecido tan placentera! Y de pronto descubre el sexo virtual. Internet y sus engañosos cebos: las páginas de contactos. Y también de repente, y con la misma celeridad, se sumerge en la corrupción. Al final del relato, una original voltereta y giro de tuerca, favorecidos por las infinitas farsas que aguanta Internet, convierten la novela de María Eugenia Sierra en la novela del burlador burlado.

   La noche de los escarabajos es, como he dicho, una ficción rabiosamente actual y tan real como la vida misma. Porque la corrupción es omnipresente y se expande viscosa como el aceite. Todos los días los escarabajos corruptos y moralmente putrefactos saldrán a escondidas a comer y a tener sexo. María Eugenia Sierra lo refleja con la fidelidad del espejo y, al mismo tiempo, con piruetas y seducciones estilísticas muy cercanas a un registro mágico-realista. Y si hay una virtud que en justicia se deba destacar en la escritura de María Eugenia Sierra, ésta es sin duda la mirada irónica y distante, pero a la vez fresca y intrigante, a la espuma de la realidad social y política de cualquier urbe del nuevo o del viejo continente. Una mirada que abarca igualmente a las nuevas tecnologías de la comunicación que permiten con placentera facilidad, insólitos encuentros virtuales únicamente con apretar una tecla. La autora sitúa la acción en la ciudad de Cali, pero muy bien podría radicarla en París, Madrid, Barcelona o Bogotá. Porque en todas las ciudades del orbe pululan y rebullen políticos y regidores como Pedro, el protagonista de esta ficción.

   La noche de los escarabajos  no es un libro para timoratos, como tampoco lo es la vida misma. No deberían dejar de leerlo todos aquellos que, desde la magia de la ficción, pretenden sumergirse en las ocultas entrañas de una urbe de nuestros días, en la que la codicia y los actos más persistentes de corrupción, así como el sexo pluriforme, le sirven de plataforma a las fechorías políticas, casi nunca coyunturales. Libro trepidante, dinámico, en el que la acción no concede respiro, apoyado además en una correcta arquitectura del relato. Novela escrita con la frescura de una debutante, pero sin embargo, muy apropiada para el deleite y la reflexión.



Francisco Martínez Bouzas








Fragmento



“La ventana del programa de Internet para buscar pareja, que permanece abierta en su computador personal, le anuncia una visita. Pedro suspende sus fisgoneos pornográficos y teclea en el número del perfil que aparece en letras azules sobre un recuadro que advierte que la fotografía del usuario es privada. Está tranquilo en la intimidad del estudio de su casa. El contacto en línea se llama David, tiene 25 años, es constructor y vive en Barcelona. Busca un hombre para una aventura virtual nada más. Así las cosas, lo que dice en la casilla de gustos resulta intranscendente. El alcalde no tiene restricciones de acceso a este portal porque es miembro oro y paga cumplidamente una tarifa en dólares que le da derecho a  conocer el perfil de todos los usuarios inscritos. El muchacho le pide que active su cámara web. Pedro no tiene. Entonces ahí te va lo mío, escribe con torpeza el catalán. El alcohol se derrama en su baso y el impoluto caballero de la política local se zambulle en una crápula viscosa.”



(María Eugenia Sierra, La noche de los escarabajos, páginas 29-30)



(Con leves variaciones este texto fue publicado en el periódico El País de Cali (Colombia) el  día 9 de julio de 2006)

1 comentario:

  1. Excelente resumen sobre el trabajo de esta escritora...


    Saludos

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